CAPITULO ANTERIOR
Un chasquido se escuchó en sala. De inmediato entraron dos enormes hombres, no se les veía mucho a causa de la poca visivilidad del lugar, pero cuando pasaron por un rayo de luz, el hombre supo lo que pasaría. No lo contaría.
Cuando se llevaron a aquel inútil, el jefe volvió a quedarse pensativo.
- Con que has logrado salir inmune a los intentos de asesinato, no? Para hacerlo, tendrías que ser muy listo o ....un Hanyou -con esto último, sonrió malvadamente-. Y ya que a pasado ese día, supongo que será lo último, no Inuyasha? Wuawuawua (risa de malo de cuarta v.v)
AMOR ENTRE INQUILINOS
Inuyasha y compañia no son mios
CAP 20: Marcada
- ¿Qué haces aquí, amor? -preguntó el Hanyou.
- Admirando las estrellas -contestó maravillada mirando hacia el cielo.
Inuyasha se sentó a su lado en el pasto, mirando también las estrellas.
- ¿Qué tienen de especial? -preguntó escéptico-. Son las mismas que en la época actual.
- Te equivocas. Éstas se pueden ver con más claridad y son más bellas.
- Lo más seguro es que sea porque aquí no hay contaminación.
Kagome lo miró.
- Es una pena. La contaminación está matando el planeta -dijo mirando el cielo.
Inuyasha la miró.
- ¿En qué piensas, amor?
- En lo que nos dijo la anciana Kaede. En lo mucho que han cambiado nuestras vidas en las últimas semanas. En la búsqueda de los fragmentos...
Inuyasha la miró con tristeza y culpa.
- Lo siento.
Kagome se giró con sorpresa y confusión.
- ¿Qué es lo que sientes?
- Haberte metido en todo esto. Por mi culpa, ahora estas en peligro y lo último que quiero es verte lastimada.
Kagome se acercó a él, levantándole el rostro suavemente con una sonrisa tierna.
- No tienes porqué culparte. Yo decidí hacer este viaje. Y contigo a mi lado, no tengo nada que temer.
- Kagome -susurró, acercándose a ella para besarla.
Kagome no se quedó atrás, profundizó el beso y abrazó al chico por el cuello, haciéndole caer sobre ella en el pasto.
Hacía tanto desde la última y primera vez que lo hizieron, que estaban frenéticos. Tenían que demostrar con hechos su amor o se volverían locos.
A pesar de la pasión que sentía, Inuyasha se contuvo un poco. No podían hacer el amor en la puerta de la cabaña de anciana, delante de todo aquel que diera un paseo por el pueblo o Dios no lo quisiera, de Miroku.
Así que, con un poco de control, Inuyasha cargó a su amada de forma nupcial y se la llevó a un lugar donde no les molestasen.
Fue un milagro que no se chocaran con algún árbol, ya que no paraban de besarse en todo el trayecto.
El apasionado Hanyou la llevó hasta un gran árbol (ya saben kual, no xD), desde que llegaron a esa época, le intrigó mucho el gran roble. Se parecía enormemente al árbol sagrado del templo de Kagome. Siempre le gustó ese árbol, le daba una paz que sólo lo consegía estando al lado de su amada Kagome.
No sabía porqué, pero le parecía que ese lugar sería perfecto para el acto de amor que iban a realizar.
Cuando llegaron, ambos estaban desesperados. Ya no podían esperar más.
Así que, sin soltar a Kagome, Inuyasha la apoyó contra el tronco, se puso entre sus piernas e intentó bajarse el pantalón.
En mientras, Kagome lo besaba donde podía y le acariciaba, metiendo sus ansiosas manos por debajo de su haori. Cuando el chico se encorbó para sacarle las bragitas, Kagome vió sus lindas orejitas. No pudo resistirse y acarició una con su mano y se llevó la otra oreja a la boca para besarlo.
Inuyasha no pudo tragarse el gemido, ya de por sí sus orejitas eran sensibles, pero en el estado en el que estaba, creyó que explotaría si no paraba.
Actuando rápido, Inuyasha le sacó las bragitas y la alzó para que así le pudiera abrazar las caderas con sus torneadas piernas. Cuando estuvo en posición, le levantó la falda y la penetró.
En ese momento, ambos gimieron al unísono. Que bien se sentían. Eran uno solo.
Dejandose llevar, las acometidas fueron creciendo en intensidad y velocidad. No faltaría mucho para la culminación.
Para que los ruidosos gemidos de su compañera no atreyeran a visitantes indeseados, Inuyasha los ahogó en un profundo beso que simulaba el acto que más abajo se llevaba a cabo.
Unos minutos después, el clímax llegó de forma explosiva.
Antes de perder el control, Inuyasha previamente, adormeció con la lengua la zona del cuello que se une al hombro. En el momento en que fue imposible aguantar más, la mordió.
Al ser el mordisco hecho cuando la chica llegaba al orgasmo, no notó dolor, solo un pequeño pinchazo en el cuello. Estaba más atenta al increíble placer que su compañero le daba para notarlo.
Cuando al fin terminaron, estaban agotados. Sudando como si hubieran corrido un maratón.
No pudiendo sortenerse en pie, Inuyasha se recostó contra el tronco, con Kagome acurrucada en su regazo.
Recuperando energía para poder hablar, Inuyasha dijo:
- Te amo, mi niña.
Kagome por su parte sonrió, dándole un besito.
- Yo también te amo, Inu.
Sonriendo con ternura, los enamorados se quedaron dormidos. Eso sí, Inuyasha estuvo pendiente a los sonidos que les rodeaban. No iba a bajar la guardia teniendo a su niña dormida y siendo el único que podía protegerla. Primero estaba la protección de su mujer, después estaba el descanso.
Su mujer.
Inuyasha sonrió. Que bien sonaba eso. Ahora que la había marcado como su compañera de por vida, sentía que era el hombre o en este caso medio-demonio más feliz de la vida.
Sonriendo, nuestro Hanyou veló el sueño de su mujer.
-.-
- Ha llegado la hora de comenzar la búsqueda.
- Y de divertirnos un poco, no te parece, Naraku?
Naraku sonrió malvadamente
-.-
A la mañana siquiente
- Miroku, ¿Sabes donde estan Inuyasha y Kagome? -preguntó preocupada Sango. Desde anoche, no los habían visto.
Miroku sonrió pervertidamente.
- No se ellos, pero yo me hubiese ido al bosque y...
¡PLAF!
- ¡TU NO CAMBIAS!
- Sanguito, ya sabes que mi mano se mueve solita -explicó el monje, con la forma de la mano marcada en su mejilla.
Sango iba a contestar, o mas bien golpear, cuando ven a Kagome e Inuyasha venir hasta ellos.
- ¿Donde estaban? -preguntó entre preocupada y enfadada.
Los recien llegados se pusieron un poco rojos.
- Bueno... -empezó a explicar Kagome. Pero Miroku la interrumpió.
- Estaban en el bosque -dijo serio
- Eh...pues...si -contestó extrañado el Hanyou.
- Y por sus ropas, durmieron allí.
- Si -dijo con el entrecejo fruncido.
- No me digan más. Se la pasaron haciendo...
Sango lo interrumpió antes de que dijera algo más.
La miko y el Hanyou se pusieron de todos los colores del arcoiris.
- ¡¡¿¿COMO SUPISTE??!!
Sango inmediatamente se puso colorada.
Así que estuvieron haciendo cochinadas, pensó Sango, y yo preocupándome cuanto se la estaban pasando bien.
- Además de que no pasaron la noche con nosotros, que sus ropas estan arrugadas, el pelo con hojas y mas felices que ayer..... solo lo dí por supuesto -dijo haciandose el intelectual.
Inuyasha y Kagome lo miraron con los ojos como platos.
- A todo esto....
Los demás se inclinaron para escuchar.
- Yo haría lo mismo -sonrió
(caida estilo anime)
-
-
-
CONTINUARÁ...
hola!!!!
os a gustado??
decir q si no os gusta komo escribo los lemon, me lo decis y me corrijo
solo terminar dano la gracias a as personas q me an dejado un review n.n perdon x no poner los nombres pero esq no me acuerdo aora mismo v.v la proxima vez los escibire en un papelito y lo pondre
un beso!!!!!!!
