Los pies de Tsuna se balanceaban graciosamente en el aire mientras era delicadamente cargado por su entrenador, Fon-sensei, un hombre tranquilo, atractivo, pero era como un dragón en la cama, igual de fiero que el tatuaje que tenía en su espalda.

-Nee nee, Fon-sensei –llamo el muchacho aburrido el hombre hizo un sonido para darle a entender que le escuchaba – quiero sexo –declaro sin importarle que todos a su alrededor pararon lo que hacían para mirarlos con los rostros encendidos en incredulidad.

-¿A Reborn no le importara? –hablo con suavidad el chino de traje rojo, señalando hacia donde el manager se encontraba sentado.

-No tiene derecho a decir nada –la voz de Tsuna se volvió repentinamente sombría mientras miraba a su otro amante con furia, Reborn permanecía inalterado, con una sonrisa burlona en los labios – quiero ir contigo –murmuro melosamente acariciando el pecho del azabache.

Fon suspiro con una suave sonrisa antes de girar en su eje y caminar en dirección a la salida, ante la mirada asombrada de todos a su alrededor.

-¿menage a trois? –dijo una voz en medio de la gente, Reborn solo lo ignoro mientras miraba atentamente el periódico, más aun así decidió responder.

-Sexo casual –sonrió el de las patillas con malicia.

El resto se quedo con cara de poker face y siguió con sus asuntos.

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Tsuna jadeo largamente cuando fue bruscamente penetrado y abrió mas las piernas para permitir mayor profundidad a su amante, sus ojos negros brillaban con lujuria y sus manos, benditas manos estaban haciendo que Tsunayoshi Sawada esté a punto de tocar las puertas del cielo, aunque si existiera seria cruelmente expulsado por la santidad de turno.

Finalmente no lo soporto más cuando Fon se adentró más allá de lo humanamente posible, violando a su próstata y soltó un grito de placer arqueándose mientras soltaba su semilla y recibía la de Fon.

-Tan maravilloso como siempre –susurro Tsuna cuando Fon lo abrazo con aprecio.

-Opino lo mismo, aunque algún día tendremos que dejar esto –dijo el chino de manera asuente trazando figuras en la espalda desnuda de su amante.

-¿sentimental? –rio Tsuna mirándolo con sus grandes ojos castaños.

-Realista, ahora levántate, mis sobrinos llegaran en cualquier momento –mascullo el tranquilo hombre, la expresión de Tsuna se transformo en una interrogante- sus padres viajaron y mi hermana no confía en que ellos no mataran a alguien y esconderán su cadáver mientras no están –expreso con total seriedad, Tsuna casi se va de espaldas ante esa declaración.

Pero luego comenzó a vestirse con parsimonia, bóxer, shorts ajustado, la camiseta ajustada y finalmente fue a escarbar en el armario de Fon, encontró una camisa a cuadros que a todas las luces nunca había sido usada, Fon no usa esa clase de cosas, y se la puso, le quedaba grande y el largor llegaba hasta sus rodillas, tapando los diminutos shorts, camino por los pasillos de la casa que tan bien conocía con sus tacones en manos mientras balanceaba sus caderas al ritmo de una pegajosa música que tarareaba, teniendo total conocimiento de la mirada hambrienta que su trasero recibía.

Llego con éxito a la cocina, no sin antes haber sido estampado en la pared y convenientemente devorado.

-Fooooon, tengo hambre –gimoteo Tsuna con un puchero adorable sentándose encima de la mesa con los brazos hacia atrás y las piernas sugerentemente abiertas.

-Baja de la mesa –respondio Fon mientras buscaba comida en los gabinetes para cocinar, Tsuna lo ignoro elegantemente mientras balanceaba las piernas con alegría cuando de repente se encontró aprisionado por otros brazos, y una boca asaltando la suya con violencia.

-mmm..-ronroneo Tsuna restregándose contra su amante hasta que ambos escucharon la puerta abrirse de golpe y se miraron antes de mirar a la puerta.

Allí se encontraban dos jóvenes altos, jodidamente iguales a Fon, uno era rubio de ojos azules de unos veintitantos, mientras que el otro tenia cabello negro y ojos metálicos, desgraciadamente para Tsuna, él conocía a esos hombre: Los hermanos Hibari.

-''estoy bien jodido''-mascullo Tsuna interiormente mientras sonreía con nerviosismo, a su lado Fon permanecía tan tranquilo como siempre.

-Alaude, Kyouya, no los esperaba tan temprano –saludo el artista marcial irguiéndose para ir a estrechar las manos de sus sobrinos - ¿quieren algo de comer? –pregunto con amabilidad.

-No gracias Tio, iremos a subir nuestras cosas –respondió Alaude ignorando descaradamente a Tsuna que ya había bajado de la mesada y ahora luchaba para ponerse los tacones de manera digna.

-Hmp…- fue todo lo que dijo Hibari antes de pasar de largo con expresión agria.

-… ¿tú te quedas? –Pregunto a Tsuna señalando a olla, este se encogió de hombros y se sentó en la silla apoyando su rostro en sus manos- ¿Pasa algo? –inquirió cuando su inquilino no dio muestras de hablar o intentar seducirlo.

-Kyouya estudia en mí mismo instituto, él solo conoce a Dame-Tsuna –dijo algo apesadumbrado, si Reborn se llegara a enterar de ese desliz, rodarían cabezas.

Fon asintió comprendiendo su preocupación.

-Le diré que no diga nada- propuso ante la iluminada mirada de Tsuna, sonrió cuando los ojos del muchacho se oscurecieron hasta tornarse en ese lujurioso naranja que lo volvía loco.

-tengo ganas de comer otra cosa…-ronroneo Tsuna parándose de su asiento y colocándose frente a Fon en una pose que grataba a todas las luces: Follame hasta que ya no pueda hablar.

Obviamente, el hombre no se hizo rogar, apago la comida e insto a Tsuna a enredar sus piernas en su torso desnudo, pues como estaba en su casa Fon solo llevaba puesto sus pantalones deportivos y tenía el cabello suelto.

Ambos subieron hacia la habitación con Tsuna riendo de manera cómplice cuando sentía a los dientes de su amante rasgar su piel tentadoramente.

Una larga sinfonía de gemidos se escucho desde la habitación de Fon, Alaude ni siquiera lo sintió, totalmente concentrado en su música y deberes universitarios.

En cambio, Hibari Kyouya escucho todos y cada uno de los lujuriosos gemidos de aquel que conocía como el tímido y bueno para nada Sawada Tsunayoshi.

-…ese herbívoro –gruño para si desde su habitación luego de un particular gemido, el vaso que tenía en su mano se rompió en miles de pedazos mientras que algunos trozos se clavaban en su piel, su mirada brillaba peligrosamente.

Hibari no dejaría pasar algo como eso.

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Amo a mi Tsuna-bitch, JAJAJAJAJA ¡SE LOS ESTA GARCHANDO A TODOOOOS!

Bien bien, ¿Qué creen que hara Hibarintintin?

Lynne

Fuera

PAZ!