Disclamer: KHR pertenece a Akira Amano-sama, si fuera mio… este escrito seria real.
Aclaraciones.
-Dialogo-
-"Pensamientos"
Gracias a mi Beta 19'Mika-chan'91
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Tsuna corría desesperadamente por el instituto mientras maldecía con todo su ser a sus perseguidores, jadeo y salto en su lugar cuando escucho pisadas acercarse, hizo lo primero que le vino a la cabeza.
Y corrió hacia la primera puerta que encontró, la abrió y entro cerrando de un portazo y apoyando su espalda contra la puerta mientras cerraba los ojos con alivio y suspiraba.
De repente su instinto le grito que se tirara al suelo y Tsuna lo hizo, solo para que al segundo siguiente una tonfa metálica se encontrara incrustada allí.
-¿q-que…-tartamudeo Dame-Tsuna con un hilo de voz y luego fijo su castaña mirada en el hombre sentado en el sofá con expresión fiera.
Hibari Kyouya.
-"mierda, mierda, mierda…"-gimió Tsuna en su mente completamente aterrorizado, mientras pensaba seriamente en salir a enfrentar a sus abusadores.
-Tú, omnívoro –mascullo Hibari con tono malhumorado mientras se levantaba del sofá y daba pasos amenazantes en dirección a Tsunayoshi.
-¿omnívoro? –pregunto Tsuna confundido, dejando por un segundo de lado su fachada.
-No eres un herbívoro como te muestras –hizo un gesto despectivo señalando su apariencia que a todas luces gritaba "nerd" (aunque Tsuna fuera en realidad un bueno para nada) -…no sé qué eres…-mascullo el hombre recordando al sugerente Tsuna que gemía bajo el toque de su Tío Fon.
Tsuna sonrió y dejo caer su fachada una vez más, después de todo Kyouya ya lo sabía. Confiaba en que Fon hubiera cerrado sus labios.
Con movimientos lentos se levantó del suelo y se sacudió la ropa, una mano peino su cabello y sus ojos adoptaron ese tono naranja mientras el Décimo se inclinaba hacia Hibari con tono juguetón.
-…vaya, vaya…el Prefecto del Demonio no sabe lo que soy, ¿debería sentirme alagado? –ronroneo haciendo un acto totalmente imprudente. Y es que el joven rodeo con sus brazos el cuello del hombre y acerco peligrosamente su rostro.
-No te creas tanto –espetó el de ojos filosos, pero sin hacer amago de liberarse del agarre. Tsuna sonrió encantado mientras presionaba sus caderas contra las de su interlocutor.
-¿quieres comerme señor Carnívoro? –inquirió con total inocencia mientras una de sus manos vagaba por el pecho contrario aun cubierto por el uniforme.
-¿no tienes a nadie para complacerte? –pregunto apoyando sus grandes manos en la cadera de Tsunayoshi, pero con los ojos brillando con lujuria y posesividad.
-¿estas celoso? –ronroneo Tsuna con una pequeña risita mientras su traviesa mano se colaba por debajo de la camisa y gemía quedamente cuando la mano apretó su trasero.
Todo paso muy rápido, de un momento a otro Tsuna se encontraba apoyado contra el escritorio con la camisa desprendida y los pantalones desabrochados mientras que Hibari se apoderaba de su cuello cual vampiro sediento mientras que sus manos recorrían el cuerpo lascivo de Tsuna.
-…mnh, b-basta…-murmuro con un jadeo Tsuna, pero su traicionero cuerpo continuaba restregándose contra Hibari, Tsuna lo sintió sonreír en su cuello y luego escucho la seductora voz en su oído, su cálido aliento y embriagador aroma desorientando a Tsuna.
-¿de verdad quieres que pare herbívoro?...-murmuro inspirando sobre el punto sensible detrás de la oreja de Tsuna, - estoy seguro de que tu cuerpo me desea… ¿o no te das cuenta? –Inquirió con tono malévolo, una de sus manos acercándose peligrosamente al borde de sus bóxer- tu cuerpo vibra para mi…-declaro con tono absolutamente posesivo y Tsuna solo pudo gemir en rendición.
Al diablo todo, Tsuna lo necesitaba. Se mordió los labios mientras doblegaba su orgullo y se restregaba contra la erección de Hibari cual perra en celo.
-…m-maldición –jadeo Tsuna con fuerza cuando sus pantalones fueron bajados y la mano del hombre acaricio el interior de sus muslos, pero sin tocar su anhelante entrada ni su necesitado pene el cual ya goteaba ansiosamente – tómame de una vez- exigió irritado. Hibari sonrió y llevo tres dedos a la boca de Tsuna, el cual los lubrico con rapidez, casi enloqueciendo de ansiedad.
Kyouya se relamió los labios y con un dedo rozo la entrada con parsimonia, pero Tsuna no quería esperar y se lo hizo saber.
-…si no lo haces ahora, me iré y hare que otro me folle –siseo el joven Sawada con agresividad, los ojos de Hibari brillaron celosos por un segundo y con un gruñido introdujo dos dedos de golpe en el interior del joven.
Tsuna gimió mientras movía las caderas, ansioso de tener algo más grande en su interior. Ambos se sentían impacientes, ambos tenían la imperiosa necesidad de estar juntos y Hibari al ser un carnívoro dejo paso a sus instintos y retiro los dedos, causando un sonido de protesta de su interlocutor, solo para ser reemplazado con un grito ronroneante cuando algo más grande, grueso y caliente se abrió paso en el cálido interior de Tsuna.
Hibari apretó los dientes ante la estrechez sorprendente, Tsuna aulló mientras una sonrisa golosa se abría paso en sus enrojecidos e hinchados labios.
Las penetraciones eran certeras y violentas, golpeando el interior de Tsuna con fuerza intentando encontrar ese punto que lo volvería loco, a pesar de que Tsuna ya era una temblorosa masa de gemidos descarados.
-¡AH!- grito Tsuna abriendo grandemente sus ojos caramelo cubiertos de lágrimas de placer cuando el pene de Kyouya golpeo su próstata con fuerza, las piernas le fallaron y estuvo a punto de caer de no ser por el poderoso agarre de su amante y la fuerza con la que se aferraba a la mesa. Se mordió el labio mientras echaba la cabeza hacia adelante, con el fleco cubriéndole el rostro. Abrió mas las piernas para facilitarle la entrada a su amante y apretó su interior lo máximo posible cada vez que Hibari se enterraba en lo profundo de su ser. Hasta que finalmente no pudo más y se corrió con un grito silencioso, arqueando la espalda y viendo puntos negros.
Hibari gruño al sentirse asfixiado por esa deliciosa cavidad y permitió a su semilla llenar a Tsunayoshi con morbosa satisfacción.
La habitación quedo en silencio durante un buen rato, solo roto por el sonido de las respiraciones que lentamente se iban acompasando y luego el rasgar del viento cuando comenzaron a vestirse.
Tsuna mantenía un rostro de pura indiferencia mientras se acercaba a la puerta, consciente de que las clases ya estaban a punto de terminar, cuando Hibari hablo.
-…realmente, eres una puta cualquiera –murmuro con la vista fija en la ventana, completamente impoluto. Sus fríos ojos se fijaron en Tsuna como dagas, y el castaño podía ver el desprecio, el asco.
Los labios de Tsuna se fruncieron en una fina línea mientras una amarga sonrisa fantasmal aparecía en sus fracciones.
-…pero bien que lo disfrutaste –espetó con tono indiferente – eso no te hace mejor que yo –mascullo con malicia y dio media vuelta mientras salía del salón dando un portazo.
Una vez fuera, la mirada de Tsuna se tiño de sombría tristeza y miro hacia el techo.
-No tienes que decirlo hombre cruel, yo ya lo sé –susurro con el corazón encogido de dolor y fue caminando con los hombros encogidos hacia su casa, optando por dejar sus cosas en clase y esperar a que alguno de sus amigos se las llevara.
Vago por las calles hasta llegar al parque, el cielo estaba nublado y no había niños cerca, Tsunayoshi alzo el rostro hacia el cielo y las primeras gotas comenzaron a caer, lentamente los labios de Tsuna se abrieron para soltar esos amargos sollozos y su cuerpo comenzó a temblar de frío e impotencia.
Y allí, solo en medio de la tarde lluviosa, un joven lloraba, Tsuna gritaba con pura rabia mientras golpeaba a los arboles con saña.
-…maldición, maldición –bramaba entre jadeos, aun sintiendo el áspero toque de Hibari en su cuerpo, aun sintiendo esa mirada quemarle.
Sollozo y se dejó caer sin gracia, apoyando su frente contra el árbol. Y de repente la lluvia dejo de caer y sus enrojecidos ojos se fijaron en la alta figura trajeada que esgrimía un paraguas.
Reborn estaba allí con rostro serio y fríos ojos carbón, en sus labios se encontraba un cigarro y Tsuna sonrió despreciativamente.
-Soy patético, un bueno para nada y una puta cualquiera –susurro con un lamento y odio hacia su propia persona.
Reborn permaneció en silencio por un largo minuto mientras que observaba todo el parque, en ningún momento sus ojos se fijaron en Tsunayoshi.
-Hace cinco años te encontré aquí también, llorando y berreando –dijo Reborn repentinamente con la voz vacia – estabas con la ropa rasgada y apestabas a sexo. Me desagradaste de inmediato, pensé en dejarte allí e irme –su tono era jocoso y Tsuna se recargo contra la pierna de Reborn con los ojos cerrados.
-pero no lo hiciste –la voz de Tsuna sonaba ronca y apenas se escuchaba.
-Cierto, no lo hice. Fui hasta donde estabas y dispare a centímetros de tu oreja –recordó Reborn con tono satisfecho – y te ordene levantarte, tenías una cara aterrada –sonrió ante el recuerdo - ¿recuerdas lo que te dije?
-"Deja de llorar mocoso, no consigues nada más que irritarme con eso" –cito Tsuna obedientemente mientras cerraba los ojos ante la memoria.
-¿recuerdas que hiciste? Dejaste de llorar y me miraste a los ojos. Me dijiste enojado que te golpeaban en la escuela, me dijiste que tu padre los abandono a ti y a tu madre, pero sobre todo, me gritaste que te violaron –la voz de Reborn tenía encerrada furia en sus palabras- Dime Tsunayoshi, ¿Qué fue lo que te dije en ese entonces?
-me dijiste….que si me sentara a llorar no lograría nada, que siguiera adelante y buscara algo que hiciera bien o que tú mismo me matarías para ahorrarte la miseria de dejar vivir a un despojo de ser humano –dijo Tsuna con una suave sonrisa afectuosa.
-Bien, y espero que lo sigas recordando mocoso. Eres mi sirviente, y no te matare mientras me seas útil, así que no tienes permitido dejarte caer –desprecio antes de darse la vuelta con un movimiento elegante – Levántate de una maldita vez, y ve a casa. Nana está preocupada por ti –gruño mientras se alejaba.
Tsuna lo miro partir y sonrió mientras negaba con la cabeza, muy a su extraña manera Reborn era amable y lo quería. Aunque no lo admitiría jamás, apreciaba su vida muchas gracias.
Miro hacia el cielo una vez más cuando la lluvia dejo de caer y sonrió al divisar al esplendoroso sol, Reborn era su sol.
Aun así sus pensamientos seguían en Hibari Kyouya, negó con la cabeza brevemente y murmuro con suavidad.
-El de verdad no me recuerda –dijo para si antes de comenzar a caminar hacia su casa, donde su madre pululaba preocupada por la salud de su único hijo.
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.u. un poquito de sexo, otro poco de angst, algo de drama y voila xD
Gracias por todos los comentarios! Me sorprende la acogida que está teniendo este fic, nunca me espere algo parecido, ¡de veras!
Lynne
Fuera
PAZ!
