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Llegó la mañana y con ella el sonido de los cantos de los pájaros, del viento al mover las hojas de los árboles, del...

¡PLAFF!

- ¡MONJE PERVERTIDO!

Del sonido de un monje pervertido al caer inconsciente.

Sango estaba muy furiosa, ni dormida podía bajar la guardia. Puede que Miroku sea su novio, pero una cosa es que sea su novio y otra muy distinta es que la manosee cuando le de la gana y sobre todo cuando sus amigos estaban presentes. Ella, aunque no lo parezca, era muy tímida

Por cierto, hablando de sus amigos, ¿Donde estaban?

Cuando escuchó un ruido, se volvió rápidamente en postura de defensa, pero no se imaginó lo que vio.

Inuyasha y Kagome estaban dormidos encima de una rama. Inuyasha recostado en el tronco, abrazando protectoramente a su amiga mientras ella con el aori de él encima estaba cómodamente recostada en el pecho del Hanyou y sus manos estaban...en sus orejas?

- Parece ser que olvidaron la pelea de ayer -dijo la voz del moje, peligrosamente cerca de ella

- Si, es verdad -contestó Sango. Cuando de pronto sintió una mano tocándole cierta zona que todos ya sabemos.

¡PALFF!

- ¡¿NUNCA APRENDERÁS MONJE DEL DEMONIO?

- Mi mano, Sanguito, es mi mano que está maldita -dijo como pudo el monje.

Ajenos de la segura muerte del monje, Inuyasha y Kagome dormían con una sonrisa mezcla de amor y paz.

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AMOR ENTRE INQUILINOS

CAP 22: La aldea de los Exterminadores de demonios

Caminaron hasta encontrar una aldea, aunque ya había que tener mala suerte que en el primer lugar en el que preguntaban sobre la Esfera, fuese una aldea de exterminadores de demonios.

- ¡HANYOU! -gritó una voz.

El grupo no entendía lo que pasaba, lo único que habían hecho fue preguntar a un aldeano si sabía algo sobre la Esfera. Y de repente toda la aldea los rodearon con actitud un poco agresiva.

Inuyasha, como era natural, se puso delante de Kagome protegiéndola.

- Inuyasha, ¿Qué pasa? -susurró Kagome asustada.

Inuyasha gruñó a un aldeano que se atrevió a dar un paso, deteniéndole en el acto.

- Maldito Hanyou -dijo despectivamente un hombre-. ¿Cómo te atreves a venir a esta aldea?

Sin previo aviso, un dolor punzante atravesó la cabeza de Kagome. No sabía lo que era, pero algo dentro de ella le avisaba que había cerca un fragmento de la Esfera.

- Inuyasha -susurró. Por como una de sus orejitas se volvió hacia ella, supo que tenía su atención-. En esta aldea hay un fragmento.

Inuyasha dio un respingo.

- ¿Estás segura?

- Si.

Sango y Miroku miraron de reojo a Kagome, esto lo complicaba todo. Tendrían que luchar con los aldeanos y buscar el fragmento.

Como si fuera el Mar Rojo, los aldeanos dejaron avanzar a un hombre. No tendría más de treinta y ocho años, con un porte distinguido y por como le hacían reverencias al pasar, sería el jefe de la aldea.

- ¿A qué han venido? -exigió el hombre.

Kagome miró al hombre por encima del hombro de su novio.

- Inuyasha -susurró-. Si le decimos que estamos buscando el fragmento, esto podría acabar mal.

Inuyasha no podía estar más de acuerdo. Con el mismo tono de voz le contestó, casi sin mover los labios:

- Entonces, ¿Qué hacemos?

El jefe empezó a enfadarse, le estaban ignorando y al jefe de una aldea tan famosa era una falta de respeto enorme. No sabía porqué estaban estos extraños en su aldea, pero tenía que ser una razón muy poderosa para que un Hanyou se atreviera a entrar aquí. Uno de sus defectos era su orgullo, pero la curiosidad era otro que se le acercaba en intensidad. Recabando impresiones sobre sus visitantes inesperados, los recorrió con la mirada. El Hanyou era, muy posiblemente, el más poderoso y fiero. Tendría que cuidarse de él. La muchacha que estaba detrás del ya mencionado no sabía donde ubicarla y eso era peligroso. Además de que se veía a la legua que tenía algún lazo afectivo con el Hanyou. El siguiente era, por su vestimenta y su báculo, un monje. Y la otra chica...no podía ser.

El hombre empezó a respirar muy rápido. Se parecía tanto a...La vista empezó a nublarse a causa del repentino brote de las lágrimas.

Inuyasha se enderezó y miró al imponente hombre, había olido el aroma a sal de lágrimas. ¿Por qué parecía que estaba apunto de derrumbarse?. Al seguir su mirada, se encontró con Sango que también se dio cuenta de cómo la miraba.

Kagome sintió como se tensaba Inuyasha, lo miró y apretó su aori. El chico no apartó la mirada del jefe pero se giró ligeramente hacia ella. Kagome siguió su mirada y lo entendió todo.

- Sa-sayu-ki -susurró. Los aldeanos se quedaron perplejos, el aire hostil había cambiado.

Todos parecen tan tristes, pensó Kagome.

- Sayuki -dijo el jefe, pero meneó la cabeza-. No, Sayuki murió hace tiempo -dijo para sí con tristeza. Levantó la mirada para volver a ver a los visitantes y sonrió-. Creo que no quieren hacernos ningún daño. Pero me gustaría saber a qué han venido.

Los cuatro se vieron entre sí y asintieron. Inuyasha fue el que contestó en nombre de todos.

- No hemos venido a pelear, solo queríamos...

- Prefiero que hablemos en mi casa -lo interrumpió.

Inuyasha frunció el ceño, el hombre se veía confiable, pero nunca arriesgaría la seguridad de su Kagome. Conociendo a Inuyasha, Kagome lo cogió de la mano y dijo:

- Nos encantaría -contestó con una sonrisa.

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- Así que están de viaje -dijo Shako, el jefe. Al entrar en la gran casa, los hicieron pasar a una habitación muy amplia e iluminada. Sentados enfrente de Shako, le dijeron que estaban de viaje y que no sabían que era una aldea de exterminadores-. Es muy raro que no lo sepan, esta aldea es muy famosa.

- No somos de aquí, señor -dijo Kagome con una sonrisa.

Shako sonrió en respuesta, le caía muy bien esa chica. Sus ojos se volvieron hacia Sango.

- Me disculpo por haberla confundido con otra persona, señorita -dijo avergonzado-. Y por mi comportamiento.

Sango sonrió.

- No tiene por qué. Pero me gustaría saber quién es Sayuki, si no le importa.

Shako bajó la mirada, triste.

- Sayuki es mi...era mi hija.

El grupo se sobresaltó un poco. Tiene que ser muy duro perder a una hija, pensó Kagome.

- Lo sentimos mucho, señor -dijo Sango.

Shako esbozó una pequeña sonrisa.

- Fue hace mucho tiempo. Y pues, al verte me la recordó. Sois idénticas.

Inuyasha estaba impaciente, quería tener el fragmento cuanto antes. No estaría tranquilo hasta que lo tuviera en su poder. Kagome notó como se movía inquieto y decidió hablar:

- Perdone pero, estamos aquí por una razón -dijo con firmeza. Shako la miró-. Hemos oído que en esta aldea podríamos saber algo sobre la Esfera de los Cuatro Espíritus.

El hombre apreció la forma directa de hablar de la chica con una pequeña sonrisa. Se alegraba de que sus intenciones fueran honestas. Si no fuera así, no hubieran dicho nada y actuarían a sus espaldas.

- La Esfera se creó aquí, en esta aldea -dijo, sorprendiendo a los cuatro-. Cuando al séptimo día de la lucha, entre la sacerdotisa Midoriko y los demonios, la sacerdotisa que tenía el poder para purificar el alma de los demonios, absorbió en su interior sus almas. De la fusión, salió del cuerpo de la Miko la Esfera de los Cuatro Espíritus. Se dice que en el interior de la Esfera, aún siguen luchando.

La historia, aunque ya la hubiesen escuchado, les seguía impresionando.

- A las afueras de la aldea hay una cueva. Dentro de esta fue donde se creó.

Kagome sentía que el fragmento estaba a las afueras, así que no había que ser muy inteligente para saber que muy posiblemente estuviera en la susodicha cueva. La chica cogió la mano de su novio para hacerle saber que estaba allí. Inuyasha se levantó de golpe.

- Llévenos -exigió. Kagome rodó los ojos, a veces podía ser tan impaciente. Shako frunció un poco el ceño.

- Os puedo llevar, pero no podréis entrar.

- ¿Y eso? -preguntó Miroku.

- Midoriko creó una barrera que impide el paso, ya podéis imaginar lo poderosa que era que hasta el día de hoy sigue en pie.

Miroku se acarició la barbilla, pensando.

- Sería interesante ir a verlo.

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- Bien, aquí esta.

El grupo se detuvo delante de la cueva. Era en verdad extraña, no por su apariencia sino más bien la energía que transmitía. Una mezcla de sensaciones y sentimientos.

- Se percibe un aura muy poderosa aquí -murmuró Kagome. Miroku estaba de acuerdo.

- Si, es muy poderosa.

- Como ya les conté, Midoriko creó la barrera.

Inuyasha lo miró.

- ¿Alguien ha entrado?

- Sólo se puede entrar unos metros. Normalmente esta cueva se usaba para tirar los esqueletos de los demonios que matábamos, pero cuando empezamos a utilizar los huesos para crear armas se convirtió en un lugar para guardarlos.

- ¿Así que se puede entrar, no? -preguntó exasperado el Hanyou.

- Bueno, si. Pero...

Sin mediar palabra, Inuyasha caminó hasta la entrada. Pero antes de poner un pie dentro...

- ¡Ahhhh! -Inuyasha fue repelido por una barrera.

- ¡Inuyasha! -gritó Kagome corriendo hasta él. Inuyasha se levantó de un salto, furioso con el jefe.

- ¡¿No dijiste que se podía entrar?

- No me dejaste terminar -suspiró-. Si me hubieras dejado, te habría dicho que sólo los aldeanos tienen el permiso de Midoriko para entrar.

- ¿Permiso? -preguntaron todos.

- Pero cómo es posible que incluso estando muerta...

- Por algo era la creadora de la Esfera.

Dejando a los demás hablando, Kagome se acercó a la cueva. Sentía que ésta no era una barrera común y corriente. Tan ensimismada estaba en sus pensamientos que no notó la cercanía de Inuyasha hasta que éste la abrazó por detrás. Apoyándose en su cálido pecho, se dejó mimar.

Inuyasha la besó en la sien.

- ¿Qué pasa, amor? ¿Porqué estás tan pensativa?

- Estaba pensando que esta barrera no es común.

Inuyasha frunció el ceño, pensativo.

- No entiendo -dijo. Kagome se volvió para quedar de frente, sin romper el abrazo.

- Hay muchos tipos de barreras -explicó. Alzó las manos hasta posarlos en sus hombros-. Esta barrera esta creada para impedir el paso a aquellos que no tengan buenos pensamientos.

- Entonces Miroku no entrará seguro -dijo Inuyasha con una sonrisa burlona. Kagome le dio un manotazo en el hombro de forma juguetona.

- No son esos malos pensamientos de los que hablaba -dijo con una sonrisa.

- ¿Por qué tan abrazaditos? -preguntó insinuante Miroku-. ¿No tuvieron suficiente con la otra noche?

Como era natural ambos se sonrojaron.

- Déjalos en paz Miroku -llegó Sango con Shako-. Que tú eres peor. Te juro que un día de estos te saldrán más brazos para manosear más.

Los demás empezaron a reír mientras Miroku se quedó pensativo.

¿Más brazos?, se preguntó, ¡Qué buena idea!. Inuyasha paró de reír al ver su cara de pervertido.

Éste nunca cambiará, pensó meneando la cabeza.

- Lo que no entiendo es eso de que sólo se puede entrar unos metros -dijo Miroku.

- Es muy posible que Midoriko haya puesto otra barrera dentro -respondió Kagome. Inuyasha y los demás la miraron, para después hacerlo con la entrada de la cueva. Shako, en cambio fijó su mirada en la chica.

- Lo que dice la chica es verdad.

Todos lo miraron, esperando la explicación.

- Hace algunos años, cuando nuestros antepasados exploraron la cueva no pudieron llegar hasta el fondo. Mi tatarabuelo, el jefe de esa época, hizo llamar a una sacerdotisa para derribar la barrera. La Miko no bien sintió su energía le dijo que era imposible, que la barrera sólo se abriría ante la sucesora de Midoriko. Después de aquello la aldea decidió hacer caso omiso a la barrera y empezaron a utilizar la cueva como un lugar en donde tirasen los huesos de demonios.

- ¿Alguien ha podido traspasar esa barrera? -preguntó Kagome.

- No. Todavía la estamos esperando.

Kagome no estaba muy segura de preguntar si había un fragmento de la Esfera...

- No tenemos tiempo de esperar a esa persona -dijo molesto Inuyasha-. ¡Tenemos que recuperar el fragmento de la Esfera!

Kagome le fulminó con la mirada, Miroku meneó la cabeza y Sango suspiró. En cuanto a Shako...no hacía falta decir que estaba más que sorprendido.

- ¡¿Cómo saben que en esta aldea hay un fragmento de la Esfera Sagrada? -preguntó al grupo.

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CONTINUARÁ...

Siento muxo haber tardado tanto ToT esq ¿no se me venia nada a la cabeza! Tenia ideas para otro fic q estoy escribiendo en mi pc de inuyasha, menos para este xD ademas deq mientras no se me ocurria nada, leia fics xD a veces ayuda para inspirarte ;)

Decir que: ¡NO VOY A ABANDONAR ESTE FIC! este es mi primer y no voy a dejarlo. Se como se siente cuando estas leyendo un fic que te interesa muxisimo y la autora o traductora lo abandona, x eso no lo voy a hacer ;)

con todo esto...

UN BESO!

CarmenTaisho