Disclamer: com Tsuna no es gay, puedo decir que no soy la gran persona que creo esto, es de Amano Akira.
Alertas:
-Lynette con una historia nueva ewe
Aclaraciones:
-hablan los personajes-
-"piensan los personajes"-
Recuerdos
Beta: 19'Mika-chan'91
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Tsuna estaba sentado con un pequeño aparatito blanco en sus manos, sus labios presionados en una fina línea y el ceño fruncido en preocupación.
-No puedo creerlo –refunfuño nerviosamente mirando las dos líneas purpuras en el aparatito y luego verificándolo con la caja que señalaba las instrucciones – maldita sea –gruño golpeándose repetidamente la cabeza con una mano.
El sonido de un golpe lo sobresalto, el suave choque de los nudillos contra la puerta volvió a repetirse y la melodiosa voz de su madre llego a los oídos del único hijo de la Familia Sawada.
-¿Tsu-chan? ¿Estás bien? –Inquirió preocupada la madre- ¿te duele el estómago? ¿Diarrea? –Tsunayoshi se sonrojo profusamente de la vergüenza y se apresuró a esconder el aparato en el bolsillo de su chaqueta antes de lavarse las manos y el rostro para abrir la puerta.
-No pasa nada oka-san, estaba pensando en si no tenía un examen hoy- mintió el joven adolescente con soltura.
La mujer de cabellos castaños hizo un puchero y blandió la cuchara de madera amenazadoramente.
-Mou, eres malo hijo, no debes preocupar a tu madre- se quejó la mujer antes de dar media vuelta y alejándose del baño para volver a internarse en la cocina.
Tsuna respiro profundamente antes de ir a su habitación y tomar su mochila, bajo las escaleras con pesadez y su estómago se revolvió cuando su sensible nariz capto el olor a huevo frito.
Se llevó una mano a la boca mientras cruzaba a toda pisa hacia la salida, despidiéndose apenas de su madre que grito preocupada de que no desayunara.
-¡Decimo! –saludo Gokudera con vehemencia mientras hacia una mueca despectiva hacia Takeshi que opto por un saludo más normal.
-…um, ¿te sientes bien Tsuna? –se preocupó Takeshi al verlo un poco verde y jadeante, Tsuna sacudió la cabeza a modo de respuesta. Los dos amigos cruzaron miradas, pero ninguno dijo nada al respecto y continuaron caminando en dirección a la escuela. Obviamente, con un ojo vigilante puesto en el castaño.
Tan pronto las puertas de instituto fueron visibles, todas las alarmas en el cuerpo de Tsuna se tensaron y con la agilidad digna de un ninja se desapareció en el camino, con un objetivo fijo en su mente.
Llegar al salón de clases antes de que Hibari lo encuentre.
Ese era el juego de todos los días desde hace dos meses, desde el momento en que acepto el desafío de Hibari.
Todos los días era acosado sin piedad hasta llegar al salón de clases o encontrarse fuera de los terrenos de la institución.
Y hoy, Tsuna tenía todas las de perder porque desde el momento en que sintió el aura de cazador de Hibari dejo de lado todo el sigilo y se echó a correr cual mujer al ver un vestido de Verscacce en rebaja.
Los alumnos se habían habituado fácilmente a la rutina de ver a Dame-Tsuna correr por su vida por los pasillos con un Hibari sediento de sangre tras su trasero, literalmente. Ahora corrían apuestas clandestinas para saber quién sería el ganador de este hermoso día.
Un gruñido colectivo salió de los labios de algunos alumnos mientras que otros chillaban de alegría cuando Tsuna se lanzó hacia el interior del salón con expresión triunfante.
Hibari se detuvo en la puerta con expresión asesina antes de que se girara con violencia a fulminar con la mirada a los alumnos que se encontraban congregados para saber el final de la contienda.
-No se permite andar en manadas o grupos –una sonrisa sádica se abrió paso en los labios del prefecto mientras que el alumnado se estremecía-Kamikorosu.
Tsuna se dejó caer en su asiento con pesadez mientras que se masajeaba el estómago con expresión de disgusto, antes de que el profesor de turno exigiera la atención de todos los alumnos.
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Tsuna sonrió cuando la puerta se cerró con un suave clic y se permitió relajarse en el asiento mientras que Reborn encendía el motor del Ferrari negro para sacarlos a ambos de la escuela.
-¿Qué es lo que te ocurrió hoy? –pregunto el de cabellos azabaches tan pronto estuvieron fuera del territorio del Hibari. Tsuna se debatió en si decírselo o no antes de morderse el labio y meter la mano en los bolsillos de su sudadera y sacar un pequeño y alargado aparato blanco.
-Auch -gimio Tsuna cuando el auto paro de golpe y se golpeó la cabeza contra la ventana, pero Reborn lo ignoro con la mirada fija en el aparato.
-Embarazo –dijo el hombre de las patillas con la fedora oscureciendo su rostro siniestramente- un maldito embarazo –la ira se reflejaba en la voz del hombre y Tsuna se encogió en su asiento- de todas las malditas cosas que pudiste haber hecho, te embarazas.
-No lo sabía –balbuceo Tsuna con temor, se mordisqueo el labio cuando Reborn fijo sus negros onices en él- S-Shamal…nunca me dijo de esto. No sabía que yo podía…esto –señalo su vientre con cierta repugnancia. Reborn inspiro profundamente antes de poner el motor en marcha de nuevo y girar a otra dirección.
-¿Qué harás? –pregunto mientras llegaban a una mansión moderna y con un aire a Italia.
-No lo sé, acabo de enterarme –respondió el pequeño adolescente mientras bajaba del auto y caminaba hacia la entrada.
Una vez dentro dejo caer la mochila, se sacó los zapatos y entro cual dueño de la casa mientras se dejaba caer en el pulcro sofá negro.
-¿sabes quién es el padre? –pregunto el dueño de la casa mientras se deshacía del saco y la fedora.
Tsuna negó con la cabeza mientras mantenía la mirada obstinadamente en el techo.
-Eso quiere decir que puede ser mío –sonrió Reborn con sus ojos fijos en el vientre de Tsuna, este soltó una risa sarcástica antes de hablar.
-¿Qué? ¿Te calienta un adolescente embarazado? –provoco con tono sensual.
Reborn esbozo una sonrisa pecaminosa antes de desabrocharse la camisa y revelar los deliciosos pectorales perfectamente marcados.
-¿Y? ¿Por qué no? Siempre quise follarme a un embarazado, dicen que son muy sensibles –murmuro con una mano acariciando el cuello de Tsuna mientras que con la otra rozaba el vientre del menor, que se estremeció de placer.
Tsuna se restregó suavemente contra la mano de Reborn, con sus ojos brillando de un lujurioso tono naranja.
La ropa comenzó a estorbar mientras que el calor comenzaba a llenar la habitación y pronto se encontraban en una lucha de lenguas que el hombre de las patillas estaba ganando con un gran margen de dominancia.
Tsunayoshi se encontraba sentado a horcajadas entre las piernas de Reborn mientras que una de sus manos masajeaba el pene del otro sin una sola gota de vergüenza y la otra la usaba para aferrarse a los sedosos cabellos negros del otro hombre para profundizar el beso.
Las manos de Reborn recorrían el cuerpo de Tsuna de memoria, conociendo cada punto que lo hacía arquearse y cada lugar que lo hacía suspirar. Reborn era un amante atento y goloso, exigente. Y Tsuna lo sabía, es por eso que se retorcía en sus brazos, acariciando, mordiendo, tocando con el fin de proporcionar un juego de dominancia a pesar de que era obvio para ambos quien era el ganador absoluto.
Reborn sonrió cuando Tsuna se deslizo hacia el suelo y su pequeña boquita se cerró sobre su caliente miembro succionando con avidez, las jóvenes manos recorrían la larga y gruesa extensión con curiosidad, experimentando a la vez que intentaba tragarse la erección ajena.
De un momento a otro la boca de Tsuna fue removida de su "golosina" causando un puchero de su parte, pero gimoteo cuando tres dedos se posicionaron en sus labios y abrió la boca para lubricarlos concienzudamente.
Cuando el primer dedo entro Tsuna jadeo, cuando el segundo dedo acompaño al primero en un movimiento de tijeras gruño y cuando el tercer dedo se unió soltó un gemido excitante mientras sus labios se unían a los del alto hombre de las patillas en un beso brusco y apasionado.
-Reborn, maldición….te quiero dentro, ya –mascullo Tsuna presionándose contra el vientre del hombre e intentaba infructuosamente a que los dedos llegaran más profundo.
-impaciente –murmuro Reborn con aire divertido pero decidió obedecer, así que retiro los dedos con lentitud para exasperación de su compañero antes de posicionar su pene en la entrada de su amante que trago saliva ansiosamente y abrió más las piernas, de un movimiento lento empezó a adentrarse para delirio de Tsuna que sentía como cada nervio sensible de su cuerpo se estremecía.
Para cuando el pene de Reborn se adentró por completo al interior de Tsuna, éste se encontraba respirando con dificultad y con las uñas clavadas en los hombros del mayor.
-maldito… b-bastardo –gimio sin poder moverse, puesto que Reborn lo sostenía con fuerza por las caderas.
-lenguaje –amonesto con un tono engañosamente dulce- dime Tsunayoshi ¿Qué es lo que quieres? –pregunto en italiano, sabedor de que esa lengua enloquecía por completo a su amante.
-ugh… por favor… f-follame ya, te necesito –gimoteo suplicante mientras intentaba moverse y es que el miembro ardiente en sus entrañas palpitaba necesitado y Tsuna deseaba sentirlo aún más profundo.
-Sabes cómo me gusta que lo pidas –sonrió el hombre presionando su frente en el hueco del cuello contrario y lamiendo la extensión de la clavícula.
-…p-por favor amo Reborn…lléname con tu leche hasta el fondo y has q-que ya no pueda ni hablar- recito obedientemente y fue recompensado cuando su cuerpo paso de estar sentado en el regazo de Reborn a acostado contra el sofá.
Reborn era apasionado y salvaje, pero a la vez exudaba un aura frívola que enloquecía a sus amantes, y Tsuna no era la excepción, sus penetraciones eran profundas y lentas, pero luego se volvían frenéticas y bruscas por unos segundos.
Tsuna se encontraba en el paraíso y es que Reborn gozaba de golpear su próstata con la violencia característica de un asesino a la vez que se divertía torturando sus abusados pezones.
Se retorció y soltó un grito agónico mientras se arqueaba y se corría a la vez que Reborn dejaba salir su semilla en lo profundo del interior de Tsuna.
Tsuna soltó un murmullo de queja cuando el poderoso cuerpo de Reborn lo aplasto, pero no hizo movimiento alguno para apartarlo. Reborn permaneció encima de Tsuna unos largos minutos antes de extraer su miembro del hipersensible orificio y cargar a su amante en sus brazos con la intención de acercarlo a su cama.
El pequeño castaño durmió apaciblemente alrededor de una hora, hasta que Reborn lo despertó con un movimiento un poco más suave de lo acostumbrado.
-¿Qué ocurre? –pregunto Tsuna somnoliento mientras alzaba su cabeza por sobre las sabanas, Reborn saco una camisa negra y unos pantalones de gimnasia de su ropero y se los lanzo.
-Vístete, iremos al hospital –Tsuna se erizo al escuchar el tono siniestro del hombre y ambas manos se aferraron automáticamente alrededor de su vientre.
-¿para qué? –pregunto a la defensiva, con sus ojos buscando cada posible ruta de escape. Reborn arqueo una ceja ante la reacción.
-Visitaremos a Shamal, para ver cuánto tienes y así deci-su respuesta se vio interrumpida con el brusco gesto de Tsuna.
-No voy a abortar si a eso es a lo que te refieres –gruño con los ojos brillando peligrosamente.
-…bien –cedió Reborn, sintiendo una pizca de orgullo en esa frase, Luce habría estado orgullosa de escucharlo- aun así debemos ir… para ver si todo está bien.
Tsuna accedió y se puso la ropa de Reborn debajo de una camisilla blanca y sus bóxer azules. Le quedaba muy grande así que tuvo que enrollar los pantalones unas tres veces antes que quedar solo un poco largos.
-Eres un maldito gigante –refunfuño el adolescente poniéndose unas pantuflas de Reborn, obviamente negras.
-Y tu un enano Dame-Tsuna –replico el hombre rodando los ojos ante las quejas y yendo a buscar las llaves del auto.
Tsuna lo siguió de mala gana y ambos recorrieron la trayectoria en completo silencio hasta llegar a una casa blanca.
Allí afuera se encontraba una mujer de cabello rosa oscuro y ojos verdes, ella sonrió al verlos y abrazo a Reborn antes de girarse hacia Tsuna y envolverlo en un posesivo abrazo.
-Hola Bianchi –saludo el castaño con la cabeza aplastada entre los pechos de la mujer.
-Hola Tsuna, ¿Cómo te encuentras? Shamal ya me lo dijo –su mirada era preocupada y luego adquirió una expresión maléfica antes de girarse hacia Reborn, su antiguo amante- Tú, bastardo. Hazte responsable.
-Por supuesto, es obvio que soy su único amante y posible padre de su cría –replico con sarcasmo y con las manos en los bolsillos de su saco. Tsuna estaba seguro de que sostenía su pistola, preparado para disparar a Bianchi si lo molestaba demasiado.
Los tres entraron y Bianchi los guio hacia el consultorio de su marido, que se encontraba durmiendo a pierna suelta sobre una camilla. Bianchi lo despertó de un violento golpe.
-eso dolió, querida –murmuro el hombre antes de fijar su mirada en Tsuna - vaya, nunca creí que te pasaría esto tan joven –bostezo mientras se levantaba.
-No habría pasado si le hubieras dicho que era un doncel –gruño Reborn lanzando un disparo en su dirección y que le rozo la mejilla al otro hombre dejando caer un fino hilo de sangre.
-No pregunto –respondió con simpleza a la vez que hacia sentar a Tsuna y preparaba el ultrasonido.
Una hora más tarde Tsuna tenía en sus manos la ecografía de su bebe y un sobre que confirmaba su embarazo y le revelaba la cantidad de semanas exactas de fecundación.
-….Hibari –dijo con un suspiro y Reborn asintió con rostro neutro- las fechas encajan… todo encaja.
-¿le dirás? –inquirió mientras que Shamal y su esposa salían del lugar para darles privacidad.
-no quiero hacerlo –murmuro el castaño quedamente.
-Debes hacerlo –replico el de las patillas y Tsuna asintió en silencio.
Ambos volvieron a la casa del mayor después de despedirse de la pareja, Reborn aviso a Nana que Tsuna se quedaría con él y ella accedió encantada. Puesto que desde el momento en que Reborn salvo la vida de su hijo…ella no duda en confiarle su más preciado tesoro.
Ambos durmieron juntos ese día, pero sin más sexo de por medio, solo un Tsuna que se aferró al pecho de Reborn con rostro apesadumbrado.
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Tsuna caminaba con vacilación hacia la sala del prefecto, Reborn le había ordenado hacerlo y lo expulso de su clase solo para eso.
Tsuna toco dos veces y recibió un adelante como respuesta, al entrar no pudo evitar estremecerse ligeramente al ver la expresión huraña de Hibari.
-¿Qué quieres omnívoro? –gruño alzando la vista de sus papeles y sintiendo un ligero toque de confusión al verlo.
Tsuna abrió y cerró la boca varias veces, pero finalmente suspiro y juntando toda su valentía soltó dos palabras.
-Estoy embarazado –se estremeció cuando escucho el sonido de una taza caer y fijo la mirada en el suelo mientras su cuerpo se tensaba.
-¿De quién? –la pregunta salió como un gruñido iracundo.
-Tú –murmuro quedamente y salto en su lugar cuando la mesa fue golpeada con violencia y la voz de Hibari resonó en una risa sarcástica.
-no me hagas reír maldito bastardo, es imposible que sea mío. No eres más que una puta cualquiera –ladró con crueldad –no me ataras con el hijo de otro, así que largo de aquí o te morderé hasta la muerte –amenazo sacando sus tonfas.
Tsuna dio media vuelta y se alejó a paso veloz, sintiendo como las lágrimas caían por su rostro, mojando sus mejillas. El adolescente fue directo a la clase donde se encontraba Reborn, sin importarle un poco que lo haya interrumpido y se echó en sus brazos mientras dejaba escapar un llanto desgarrador.
-La clase acabo –murmuro siniestramente el hombre con sus ojos negros perforando a sus aterrorizados alumnos –ni una palabra de esto a nadie o los matare –amenazo antes de estrechar a Tsunayoshi entre sus brazos y sacarlo de allí.
Gokudera y Yamamoto se erizaron en sus asientos ante la orden y resistieron el impulso de moverse, ambos preocupados por su jefe y amigo.
-Takeshi, trae las cosas de Tsuna cuando salgan –ordeno antes de cerrar la puerta con un golpe sordo.
En el camino se cruzaron con Verde que estuvo a punto de soltar algún comentario malévolo antes de ver al sollozante niño, así que se apartó y asintió con la cabeza mientras cambiaba su dirección e iba a suplir a Reborn en sus clases.
-Cuídalo –dijo en un susurro al pasar por su lado y viendo con cierta lastima a su antiguo amante ocasional.
Reborn no respondió, se limitó a sacar a su alumno de la institución y llevarlo a la casa de su madre, donde le explico la situación a una exaltada Nana. Ella se largó a llorar y encerró su hijo en un poderoso abrazo, susurrándole que todo estaría bien.
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Lo sé, me odian.
Pero así es la vida damas y caballeros.
Nos vemos en el epilogo!
Lynne
Fuera
PAZ!
