Disclaimer: Naruto no me pertenece, el único dueño es Kishimoto.

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SNOW WHITE QUEEN

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Gracias a la pequeña carnada habían podido obtener todas las entradas y salidas de Konoha, especialmente las del clan Hyûga, a pesar de lo que les había costado, pudieron obtenerlo, no estaba de más reconocer que había sido la zona más complicada, pero finalmente tenían la información con ellos. Lo único que ahora necesitaban era una presa y a decir verdad, la heredera Hyûga seguía como la voluntaria número uno, ya que la pequeña Hanabi estaba custodiada la mayoría del tiempo, ya que era la 'mayor promesa' del clan Hyûga. Vaya garrafal error por parte de los ancianos y del mismo Hiashi.

-¿Qué tienes para mí?

-La chica Hyûga está en terrenos Uchiha, no creo que sea tan complicado atraparla, esa zona es la menos resguardada de todas.-informó al sujeto que le daba la espalda, su mejor amigo.

-No, aún no es tiempo.-pensó en otra opción.-Tenemos que ser cuidadosos, sólo manda a vigilarla, no podemos cometer errores.

-Entre más nos tardemos, más complicado será capturarla.

-No, si hacemos las cosas ahora, nos capturarán rápidamente. Deja que las cosas se calmen, pensarán que fue una confusión y no harán más nada. Nos dejarán el camino libre.

-Pero...

-Además, la novia del Hokage es muy linda.

Aquello sólo refería a que también pensaba en secuestrar a la pelirrosa y agrandar su plan.

-No sé qué planeas, pero espero que me expliques antes de hacerlo, ¿entiendes?

-Claro que lo haré. No te preocupes.

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Despertó con un olor ya conocido para él colándose por sus fosas nasales. Se incorporó tallándose ambos ojos y al voltear hacia su buró, le sorprendió ver una charola con té, sopa misô y rollos primavera; entre un plato se asomaba un pedazo de papel. Lo tomó y leyó:

«Espero que también le agrade. Gracias, Uchiha-san.»

¿También? Probablemente se refería al huevo de aquella vez; sí, admitía que tenía gran sazón y que cocinaba bien, pero aquello no decía mucho. Bueno, al final de cuentas se lo comería para probar un poco de las maravillas de Hyûga. Después de aquel bocado admitía que cocinaba muy bien, aunque esos platillos le recordaba al sazón de alguna extraña mujer a la que Suigetsu hizo cocinar para ambos; a menos que Hyûga...

-Idiota-soltó para sí, insultando a Hozuki por tomarle el pelo y no decirle que Hyûga había preparado aquello. Sin embargo, tenía una mínima idea de por qué lo hacía: le gustaba verlos pelear. Y el que Hyûga tuviese un gesto amable para con él, reduciría las posibilidades de verlos acalorados en una ardiente pelea de cualquier nimiedad. Pero no debía preocuparse Suigetsu; él no confiaba en los Hyûga y ella no sería la excepción, porque todos los Hyûga eran unos creídos incompetentes y nada ni nadie lo haría cambiar de opinión.

Pensó en las misiones que se le asignaría por parte de las otras aldeas y con quién podría hacerlas, sus mejores opciones: Shino y Lee; eran los únicos con los que estaría dispuesto a trabajar, no estaba dispuesto a soportar alguna mujer o algún escandaloso que se atreviese a reclamar o a preguntar el porqué de todo lo que hacía o dejaba de hacer. Pero claro, tendría que soportarlo según lo que alguna vez escuchó o entendió. Para ser sincero, sólo aceptaría trabajar con Naruto, Suigetsu y Jûgo, pero no estaba en posición de exigir nada y no se rebajaría a pedirlo y estaba de más aclarar que Naruto no podría debido a sus nuevos deberes y obligaciones.

-Sasuke, ¿qué huele tan bien?

-Largo de aquí, Suigetsu.

-Lo siento, iba a entrar tocando y con todas esas formalidades, pero un delicioso olor me trajo hasta aquí.

-Ya sabes quién lo preparó.-soltó al introducir un bocado.

-¿Hinata-chan?

-¿Chan?

-Es muy atractiva, Sasuke. Ayer no debiste...

-Nada va a ser forzado, Suigetsu. No si me perjudica de alguna u otra forma. Si quieres acostarte con ella, adelante; pero no la obligues porque a la larga me vas a meter en problemas.

-Haré todo lo posible por acercarme lentamente, no te preocupes.

-Hmph.-no quería escuchar más nada, lo que hiciera con su vida lo tenía sin cuidado. Pero si aquella estupidez lo afectaba directamente, Suigetsu se olvidaría de todo y de todos.

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Una parte de ella le impedía hacerlo, pero ya estaba allí y ya había sido anunciada con Naruto, ahora no podía fingir demencia, menos si era tan importante. Aunque, por otra parte no quería perder la confianza que aún no creaba con Uchiha. Vaya que era un dilema algo complicado, pero a final de cuentas, haría lo correcto.

-Ya puedes pasar, Hinata-chan.-anunció Kakashi.

-Arigatou, Kakashi-sensei.-entró lentamente, esperando a que Naruto estuviera de humor para recibirla.

-¡Hinata-chan!

-Na-Naruto-kun-la repentina efusividad ciertamente la confundió.

-¿Tienes algo que decirme, ne?

Incluso Kakashi estaba confundido, ya que, desde la mañana que había llegado estaba más efusivo de lo normal, pero cómo se podía sentir cuando su amada Sakura-chan y él habían tenido una noche tan romántica y activa. El simple hecho de recordarlo le erizaba la piel y ansiaba ver a la pelirrosa y acorralarla para hacerla suya nuevamente.

-Naruto-kun, creo que permití algo que no estaba en mis manos.-comenzó nerviosa y algo temeraria, poniendo algo alerta a Kakashi y al rubio.

-¿Qué cosa, Hinata?-se tornó serio para ser capaz de recibir la información correctamente.

-Yo... Suigetsu Hozuki está en terrenos Uchiha ya que le permití estar en la aldea sin antes tener que someterse a un interrogatorio ni seguir el protocolo acostumbrado, Hokage-sama.-informó firme y con la cabeza en alto sin divagar un poco.

-¿Qué busca?-se interesó Kakashi.

-Buscaba a Uchiha Sasuke-comenzó-pero ahora... Busca acostarse conmigo-lo último lo dijo entre dientes, recordando lo ocurrido hacia unas horas; aquel incidente por el que le agradecía a Sasuke el haber intervenido.

-¿Qué?-acaso Hinata no se sentía en confianza de decirle qué ocurría.

-¡Na-Nada!-negó rápidamente con manos y cabeza, avergonzada de lo que acababa de decir.

-¿Qué harás, Naruto?-¿su alumno sabría qué hacer o tendría que actuar él?

-...-con la mirada hacia la aldea, divagó pensando en qué hacer. Sasuke conocía a Suigetsu y hasta donde sabía, había cierto lazo con ese sujeto; y aunque no lo conocía, no podía pensar mal de él, a final de cuentas era Sasuke mismo quien confiaba en él. Pero la idea de que quisiera atacar a la aldea le alarmaba de alguna forma y no estaba de más mencionar que Hinata no había actuado según las reglas. La miró de soslayo para después volver al frente. Pero el territorio Uchiha estaba aislado de la aldea, al igual que el Hyûga hablando legalmente, ese tipo de cosas no podía permitirlas así como así.-Hinata, mañana tienes que asistir con Hozuki Suigetsu y con Uchiha Sasuke a las 8 de la mañana, ni un minuto más ni uno menos. Tengo que establecer unas cuantas reglas y en lo que a ti respecta, las siguientes misiones no se te pagarán ya que será descontado de tu multa.

-¡Hai!-aceptó las órdenes y condiciones de Naruto mientras se mantenía en reverencia para mostrarse accesible y aceptar la responsabilidad de sus actos.

-Si ya es todo puedes retirarte.

Así lo hizo sin objetar, pero con la frente en alto y orgullosa del actuar del rubio. Seguramente si Sakura lo hubiera presenciado no cabría de orgullo y felicidad.

-¿Fui algo duro, Kakashi-sensei?-se sentía mal por hablarle de aquella forma a la ojiperla, pero era el hokage y no podía hacer excepciones si se trataba de proteger a la aldea.

-No, Naruto. De hecho lo hiciste muy bien.-ni la máscara fue capaz de ocultar la sonrisa enorgullecida del Hatake, provocando un sonrojo en el rubio a causa del nerviosismo por el repentino halago de su sensei. Ya que aún le costaba creer que era Naruto Uzumaki, séptimo hokage de Konohagakure.

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A pesar de estar tan atareada en el hospital, no podía estar más contenta y positiva; ya que, Naruto era estúpida e increíblemente romántico para con ella. Sin embargo, esa misma dicha la hacía algo desdichada, ¿por qué? Porque aún no lograba sentirse honesta con su querido rubio; y porque el nombre y la imagen de Sasuke Uchiha seguían latentes en su vida y su corazón. Porque aunque lo asociaba con una estúpida obsesión infantil, no lograba sacarlo de sí; porque aunque se odiaba por saber que aquel sentimiento era infantil y no había razón de ser, aun así lo quería consigo y no con alguien más; y porque, aunque se reconocía como una idiota por no corresponderle por completo a Naruto, parte de su corazón seguía latiendo fuerte al ver la oscura e imponente imagen del Uchiha frente a ella.

Mojó su rostro y se miró al enorme espejo del baño sólo para sentirse más boba de lo que de por sí ya se sentía.

-Naruto Uzumaki es el amor de tu vida, no Sasuke, él sólo es una aberración.-reclamó a su reflejo, que por más inerte e imaginario que pareciese, más reflejaba su desesperación por no poder ser quien ame tan fervientemente a su amado Naruto, sólo le demostraba que su corazón estaba dividido en dos. Que Naruto y Sasuke tenían su parte y bien sabía quién la merecía; porque lo amaba y él a ella. Pero tal vez aquel erróneo sentimiento amoroso hacia Sasuke era el recuerdo de un anhelo tan distante y fantasioso que por eso lo confundía con amor. Porque no hay nada más amado, que el recuerdo de algo que nunca existió.

-¡Sakura! ¡Al fin! Llevo buscándote todo el día.

La voz de su mejor amiga la hacía sentirse peor porque sabía que con ella podía desahogarse.

-Claro que no, Ino.-volteó hacia donde estaba su amiga.-De haberlo hecho, me habrías encontrado.

-¡Vaya!-no ocultó la sorpresa de ver a su amiga taaan...-Te ves estupendamente mal-no podía creer que alguien se pudiera ver tan bien al mismo tiempo que demacrada anímicamente hablando.

-¡Soy terrible, Ino!-se aventó a los brazos de la rubia, ocultando su rostro en su hombro.-¡No dejo de pensar en Sasuke aun estando con Naruto!-aceptó ya en un mar de lágrimas.

-Sakura...-lamentó aquella situación de la que ya estaba al tanto, pero creía que era cuestión de tiempo para que Sakura se olvidara de Sasuke. Pero al parecer había errado. La sostuvo fuertemente en un abrazo.-¿Qué pasó?

-Ayer...-jadeó para poder continuar-Ayer fue la mejor no-noche con Naruto en lo que llevamos de relación... Fue estúpidamente romántico, apasionado y cariñoso-entre lágrimas intentaba explicarle a su amiga el porqué de su estado.-Intenté detenerme... ¡Pe-pero no pude! ¡No pude rechazarlo!

-¿Y eso que tiene de malo?-una pequeña risilla amenazaba con escapar, ¿entonces cuál era el problema?

-¡Que me siento asquerosamente falsa!-declaró viéndola directamente a los ojos, como reclamándole algo.

-Eres absurda, Sakura-intentó no alzar el tono, pero que Sakura no se diera cuenta de las cosas siendo ella tan inteligente, le desesperaba.

-¿Absurda? ¿¡Absurda!? ¿¡Qué tratas de decir con 'absurda'!?

-¡Sakura, date cuenta de lo que sientes! ¿Por qué te sientes tan mal por pensar en Sasuke cuando estás con Naruto?

-¿Lástima?-se atrevió a responder a sabiendas del carácter de Ino.

-¿Lástima? ¿En serio?, ¿en lo único que puedes pensar al hablar de tus sentimientos por Naruto es en lástima? ¡¿Tu tan amado Naruto!? No quiero ser grosera ni mucho menos, pero piensa bien en lo que dices porque puedes arrepentirte, Sakura.-advirtió molesta.-Lástima, lástima... ¿Por qué de todas las opciones, tenías que decir la más desagradable?-salió del baño. Harta de que su amiga fuera tan sensible e insensible con sus propios sentimientos; harta de hablar de lo mismo cada que se veían; harta de no ver sonreír a su amiga cada que hablaban; harta de tener que guardarse todo lo que quería decirle sólo por apoyarla; pero más que nada, preocupada por verla tan cegada y negando sus sentimientos. Verla tan dispuesta a perder al amor se su vida sólo por algo que confundía tan absurdamente con amor. No quería verla sufrir por perder a Naruto porque bien sabía que era lo que más lamentaría en su vida. Sakura Haruno no amaba a Sasuke Uchiha; Sakura Haruno amaba a Naruto Uzumaki más que a su vida y no habría ser que pudiese negar tan ferviente amor más que la misma Sakura Haruno.

Ino tenía razón, pero se sentía presa de su propia mentira, aunque aún no sabía cuál era la mentira y eso la frustraba. Sentía que en cualquier momento se volvería loca y se quedaría completamente sola.

Le ardían la cara y los ojos, tenía hinchados los ojos de tanto llorar y se sentía débil. Pediría lo que le quedaba del día y se iría a su casa.

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Entró a la casa después de haber dejado a Mirai con Kurenai-sensei. Tenía que admitir que era muy irresponsable para lo de Sasuke y muy responsable para otras cosas.

-¡Hinata!

Casi cae al recibir aquel repentino saludo del peliblanco al desequilibrarse, pero éste alcanzó a tomarla por la cintura.

-Su-suélteme-empujó al Hozuki al recordar sus malas intenciones.

-Bien-alzó los brazos-Lamento lo de anoche, pero fue inevitable. Eres demasiado... ¿Cómo decirlo?-mentalmente buscaba una forma distinta para evitar decirle que era demasiado excitante o tentadora.-Demasiado tú.

-¿Eh?-¿Qué acababa de decir?

-Ya sabes...

-Suigetsu, aléjate de ella.-ordenó después de interrumpir.

-Sí, sí.

-U-Uchiha-san, ¿le agradó el desayuno?

No respondió, simplemente la vio y se giró caminando hacia donde se encontraba.

-No pierdas el tiempo, Hinata. Sasuke es un amargado malagradecido.

-Lo noté.-Molesta caminó hacia su habitación. Entendía que fuera frío por 'x' o 'y' razón pero que ni siquiera fuese capaz de agradecer por aquel pequeño detalle no lo dejaba sin dignidad.

A la mañana siguiente estaba buscando a Sasuke, pero éste no estaba por ningún lado.

-¡Suigetsu-san!-llamó a su puerta.

-¿Sucede algo?-salió con el cepillo de dientes en la boca y el cabello despeinado, dando una imagen muy cómica provocando que la chica riera por lo que éste la siguió.

-Gomene, Suigetsu-san. F-fue inevitable.

-Tranquila, linda.

-Disculpe, ¿sabe dónde está Uchiha-san?

-Seguramente fue a entretenerse ayer en la noche.

-Mujeres, ¿eh? Bueno-suspiró-no puedo obligarlo a detenerse.

-Tal vez puedas si le mencionas que puede afectar su situación en la aldea y...

-¡Eso es! ¡Es un genio, Suigetsu-san!-interrumpió. Y salió en busca del Uchiha con ayuda del byakugan.

Lo encontró rápidamente, y al estar en el balcón de aquella habitación, tocó la ventana.

-¿Hola?-una chica envuelta en una sábana corrió la ventana para recibir a Hinata.-¿Necesita algo?

-Buen día, ¿se encuentra...?

-¿Qué haces aquí, Hyûga?-interrumpió al entrar a la habitación, y lo primero en ver sea a la ojiperla hablando con la chica que desahogó sus frustraciones.

-¡Nos vamos de aquí, Uchiha Sasuke!-ordenó metiéndose a la recámara y tomarlo de la muñeca.-Lo siento, señorita. Él viene conmigo-dicho esto, desapareció en una nube de humo junto con Uchiha.

-No me jales, Hyûga.-sintió como lo soltaba-¿A qué se debe tan "honorable" visita?

-Pensé que de ahora en adelante me vería obligada a cumplir con mi deber y si no mal recuerdo, debo vigilarlo.

-¿Me vigilarás hasta cuando esté con una mujer?

-¡No! Eso sí que no, pero creo que si no las lleva a su casa sería más cómodo para los tres.-vio la duda en Sasuke-Me refiero a usted, la chica en turno y yo.-aclaró.

-Es mi casa.

-Vivo allí.

-No tengo de otra.

-Es una misión.

-Yo no te la asigné.

-Es la condición para que se pueda quedar en Konoha.-recordó.

-No prometo nada, Hyûga, pero intentaré no hacerlo.

-Mmmm...

No era mucho, pero al menos que lo 'intentara' era un gran avance para cómo se daban las cosas entre ellos.

-Entonces que no se te ocurra llevar al Inuzuka.

-Trato hecho.-aceptó las condiciones, además todavía tenía su pequeña casa por si ella y Kiba quisieran amarse de más.

Lo escoltó hasta los terrenos Uchiha, sin decir palabra alguna en todo el camino.

-Por cierto, Uchiha-san.-llamó antes de que siguiera hasta su habitación-¿Ya le informaron de sus misiones?

-No, Hyûga. Naruto me dijo que me llamarían si tenían algo.

-¡Cierto! ¡Naruto-kun!-giró hacia el reloj de mesa y todavía había tiempo.-Uchiha-san, Naruto-kun nos necesita en su oficina a las 8 am. Junto con Suigetsu-san.

-¿Hablas en serio?

-Por eso lo buscaba-mintió. Apenas recordaba lo de la cita con el Hokage.-¡Suigetsu-san!

-No es necesario gritar, Hyûga. Si se percata de tu presencia llega en..

-Hinata.

-Aquí está. Te lo dije.

-Tenemos una cita con el Hokage.

-¿Por qué?

-Bueno... E-etto... Y-yo.-se colocó nerviosa al no saber cómo explicarle que había puesto al tanto a Naruto sobre su estadía en Konoha.

-Hyûga tendrá sus razones para haber hablado.

-¡Gomenasai, Suigetsu-san!

Suspiró.-No importa. Acabemos con esto rápido.-le restó importancia a la situación y salió seguido por Sasuke y al final Hinata.

Se sentía mal por no haber hablado con él antes de hablar con Naruto, ¿pero qué podía hacer? Era su aldea y había un protocolo que seguir, y otra razón mayor que esa era que no conocía las intenciones del Hozuki ni para que había ido. No dudaba que Sasuke era la principal, pero realmente no planeaba algo más, ¿o sí? O era algo entre Sasuke y él; o Sasuke le había pedido ir para atacar Konoha y ya estaba el plan armado, sólo que esperarían un poco más para llevarlo a cabo. Negó. Si Sasuke buscó una segunda oportunidad era por algo, nadie la desaprovecharía, ¿o sí? ¿Él lo haría?

-Deja de pensar tanto, linda.-soltó a su oído, dejando a Sasuke delante.-Sasuke es un gran sujeto; sólo date el tiempo de conocerlo.

Giró hacia Suigetsu, viéndolo a los ojos y notar su sinceridad. Volvió la vista a la espalda del Uchiha.-Espero que sí, realmente quiero creerlo.

-También confía en mí. Creo que lo merezco.-colocó su brazo por sobre los hombros de la ojiperla.

-No creo que realmente lo merezca. Es un pervertido.

-¡Vamos, Hinata! ¡Al menos te diviertes conmigo!

-No lo creo. Si no hubiera...

-¡En verdad siento eso! ¡Pero eres estúpidamente atractiva! ¡Y soy hombre... Tengo necesidades!

-¡Oe! ¡Bien! Antes de que digas más... Te disculpo. No volvamos con ese tema.-dio pauta para dejar eso de lado.-Por cierto, gracias por el cumplido-sonrió sincera y agradecida de que alguien fuera de su círculo acostumbrado la halagara.

Al llegar a la torre, esperaron a ser anunciados con Naruto; Sasuke imperturbable; Suigetsu algo nervioso pero no lo demostraría y Hinata nerviosa por no tener idea alguna de lo que pasaría con Suigetsu ni con Sasuke dada su situación.

-Adelante, Naruto los espera.-anunció Shikamaru, quien acababa de salir de con el rubio.

-Gracias, Shikamaru-kun.

-No te preocupes, Hinata. Naruto no será muy duro.

Aquellas palabras no la alentaban ni un poco, sólo lograban preocuparla un poco más.

-Pasen-la firme voz de Naruto penetró sus oídos.

-Al grano, ¿qué quieres, dobe?

-¡Teme! ¡Intento ser firme!-soltó alterado ante la falta de formalidad del Uchiha.

-Dobe, si tienes algo qué decir. Dilo ya.

-Bien, teme, bien.-respiró antes de continuar.-Hinata me informó sobre Suigetsu y para no hacerlo tan largo.-giró hacia Suigetsu.-Puedes quedarte pero en compañía de Sasuke y vigilados ambos por Hinata-chan.

-¿Qué?-¿había escuchado bien? ¿Tenía que cuidar de esos dos?

-Lo que oyeron, Hinata-chan. Confío ciegamente en ti y sé que eres en la única que puedo confiar de esta forma.

Viró hacia sus dos responsabilidades.

-Hai, Hokage-sama.-aceptó no muy convencida.

-Ahora, hablemos de sus reglas.-sonrió zorrunamente; ya tenía una idea de cuales serían y no estaban en posición de romperlas

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Agradecimientos:

kds: Sasuke es un delicado de primera, es una mala persona con Hinata, pero bueeeno…

UchihaHyugaB: ¡Me alegra que te haya gustado! ¡Yo soy feliz cuando les agrada mi fic! :') En verdad espero poder actualizar semanalmente… ¡Gracias!

¡Mil gracias a todas/os ustedes, son lo mejor del mundo!

¡Nos leemos luego!