Disclaimer: Naruto no me pertenece, el único dueño es Kishimoto.

Snow White Queen es propiedad de Evanescence.

Advertencia: OoC.

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SNOW WHITE QUEEN

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-¡Idiota, idiota y mil veces más idiota!

-Suigetsu-san, tranquilícese.

-¡Cómo me tranquilizo si el idiota del séptimo Hokage me pone reglas tan estúpidas! Ya casi me dice que me sacarán de la aldea si respiro cerca de algún buen aldeano.- intentó arremedar, molesto por las condiciones de Naruto para que le permitiera quedarse.

-Procura la seguridad de la aldea.-defendió.

-Que mejor procure ser menos idiota.

-¡Suigetsu-san!

-No hables mal del dobe frente a su fan número uno-aconsejó Sasuke ante los insultos de su amigo para su mejor amigo.

-No soy su fan, Uchiha y si lo fuera sería mi problema no el de ustedes.

-Vaya, vaya, Hinata defendiendo al 'amor de su vida'.-se burló el peliblanco.

-¡No es el amor de mi vida!

-Entonces será Inuzuka-atacó Sasuke.

-É-Él...-no dijo nada, simplemente siguió su camino, ya que al término de lo establecido, tanto a ella como a Sasuke se les fue asignada una misión y tenía que guardar lo que necesitaría. Y en el transcurso sólo pensaba en que no podía asegurar algo que no era cierto aún si llegase a oídos de Kiba.

-De qué acabamos de enterarnos-frotó sus manos como villano de película infantil-Sasuke, ésta es información muy valiosa, ¿sabes qué significa?

-No.-negó sin darle importancia al asunto.

-Que puedo deshacer una relación sin tener algún cargo de conciencia. Ella no lo ama o al menos no es el 'amor de su vida', eso significa que su corazón sigue disponible y yo seré quien ocupe ese lugar.-aseguró sin pensar en lo que pudiese pasar en el transcurso de ello.

-Suigetsu, ¿no la querías sólo para acostarte con ella?

-Bueno, Sasuke, nadie deja ir a una mujer así. .-resaltó como si fuera lo más obvio del mundo, o al menos para él lo era.

No entendía a qué se refería, Hinata era demasiado simple y obstinada, ¿cómo podría interesarse en una mujer como ella? Las cosas podrían ser más simples como un acostón o algo así; hasta el momento le servía de esa forma, sin compromiso alguno al cual atarse por un sentimiento vano e inservible, ¿por qué asegurarse un lugar en el corazón de alguien más si al final de cuentas se olvida de ti o aquella persona podría morir? Al menos eso era lo que hasta el momento la vida le había enseñado.

-Muévete.

-¡Cierto! ¡Vamos de misión!

-Te equivocas, Suigetsu. Hyûga y yo vamos de misión, tú te quedas bajo el resguardo de él.

Giró hacia donde se encontraban los ojos de Sasuke.

-¡Hola, Sasuke!

-Kakashi.

-¿¡Qué!? ¡Sasuke!-se quejó el peliblanco.

-Tú querías quedarte en Konoha, y aceptaste las condiciones.

-¡Porque Hinata nos vigilaría a ambos!

-Es una misión de dos, Suigetsu-kun. Sólo serías un estorbo para Sasuke-kun y Hinata-chan.

-¡Claro que no!

-Kakashi tiene razón, Suigetsu. No se te ocurra hacer una estupidez en lo que no estoy, no olvides que es mi casa.-advirtió.

-Vale, vale, aunque no me parezca no tienes que molestarte.

-Me largo.

-Bien, Suigetsu-kun. Tenemos cosas que hacer.-informó con una sonrisa tras su máscara.

-¿Qué clase de cosas?

-Conocer la aldea y estar al servicio de quien lo necesite sin paga alguna.-recalcó lo último sabiendo lo que significaría para él subsistir sin los recursos necesarios. Aquello sería demasiado cómico.

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Llegaría dentro de poco y ya moría de ansias por encontrarse con su amada Hinata para llenarla de besos y hacerle el amor una y otra vez sin descanso alguno, simplemente ellos encerrados en la recámara una semana completa.

-¡Hey, Kiba!- llamó Tenten-¡Tranquilo! ¡Ya casi llegamos!

-¡Muero por llegar con Hinata, Lee!-informó unos cuantos metros adelante de Lee y Tenten.

-¡Lo entiendo, Kiba-kun!-gritó para el castaño-Estaría igual si dejara de verte por mucho tiempo, Tenten.-declaró a su pareja con la que no tenía mucho de haber empezado una relación.

-¿E-eh?.-se sonrojo ante aquella declaración-E-eso no era necesario, Lee-sonrió con un rojo en sus mejillas.-Pero no es necesario que vaya tan rápido, falta poco para llegar.-reclamó al ver a Kiba tan acelerado por llegar a Konoha si faltaba muy poco.

-La llama de la juventud quema el ardiente espíritu de Kiba-kun, Tenten-explicó el ojinegro.

-¡Lee!-se quejó, ¿al menos alguna vez iba a estar de acuerdo con ella?

-¿Podrían acelerar el paso?-escucharon a lo lejos la voz de Kiba.

-¡No!-contestaron al unísono.

-¡Akamaru!-llamó a su fiel amigo, el cual apenas regresaba a las misiones.

El can respondió con un ladrido y se posicionó tras la pareja; Kiba llegó hacia su amigo y los subió al lomo de éste.

-¡Kiba!-ambos gritaron, reclamando por aquella inesperada acción por parte del Inuzuka y el perro ninja.

-¡Me las vas a pagar!-soltó la castaña molesta.

-Al menos así estoy seguro que vamos a llegar antes.-siguió el camino con Akamaru a su paso.

En poco tiempo ya estaban en la entrada de la aldea.

-¡Nos vemos, chicos!-fue lo último que dijo antes de desaparecer en busca de la ojiperla, siendo acompañado por Akamaru quien simplemente las dejó bajarse de él y retomó su camino hacia la residencia Inuzuka.

¿Dónde estaría su tan deseada chica? Bastante tiempo tenía sin verla y no cabía de emoción; deseaba verla lo más pronto posible y hartarla de besos y caricias. Su desarrollado olfato ayudo a encontrar su esencia y lo hizo llegar hasta ella.

-¡Hinata!-llamó desde el tejado de su hogar.

-¡Ki-Kiba-kun! ¿Hace cuánto que llegaste?-preguntó al salir de su pequeño hogar, al momento que lo aseguraba ya que, por el momento no residía allí.

-Hace unos minutos y ansiaba verte-declaró pegando su frente a la de Hinata.

-Kiba...-soltó enternecida ante tal declaración y adornando su rostro con una tierna sonrisa.-También te extrañé.-aceptó viéndolo a los ojos.

Desapareció aquella distancia, al apoderarse de los finos labios de su amada al no ser capaz de tolerar un segundo más sin sus tiernos besos y el roce de su piel con aquella suave seda de la ojiperla. Apasionado ante el acto tan ansiado, deseaba entrar al hogar de la chica y apoderarse de una buena vez de su cuerpo entero para desaparecer esa necesidad de sentirla y sentirse amado de la misma apasionada forma que él lo hacía para con ella. Acelero el ritmo del tacto entre sus labios y al momento en el que se decidió a deshacer el tacto debido a la falta de oxígeno, mordió el labio inferior de la chica.

-Deberíamos entrar...-comenzó-porque si no te haré mía aquí mismo-termino por advertir ante el anhelante deseo de hacerse de su cuerpo.

-No, lo lamento, Kiba, pero iba de salida-informó al tiempo que hacía un ademán para mostrarle la diminuta mochila sobre su espalda.

-¿A dónde vas?-se interesó sin preocuparse por ocultar la molestia que le causaba el no tener que verla por quién sabe cuánto tiempo.

-Naruto-kun me mandó de misión.

-¿No se supone que vigilarías a Sasuke?-le recordó al no entender cómo es que ella saldría a una misión, si lo que la tenía más ocupada era el vigilar al Uchiha.

-Él será mi compañero.-informó mientras comenzaba a caminar hacia su nuevo destino: el distrito Uchiha.

-¿Quién más irá con ustedes?-quiso saber mientras caminaba junto a ella después de tomar la mochila de Hinata y colgársela al hombro.

-Nadie, es una misión en pareja.

-¿¡Eh!?

-Y no me pagarán.-informó.

-¿Acaso ese Uchiha hizo algo para que decidan no pagarte por soportarlo? Dímelo y lo hago pedazos.

-No, Kiba. Fue mi culpa-aceptó y al ver la cara de incredulidad de su pareja, comenzó:-hace unos días llego una amigo o ex compañero de Uchiha-san a la aldea, y en lugar de seguir el protocolo acostumbrado; decidí dejarlo quedarse si aceptaba mis condiciones, -las que aceptó sin problema alguno, debo mencionar-, y justo ayer me arrepentí y le conté a Naruto, y bueno,-suspiró algo resignada-me hizo llevar a Uchiha-san y a Suigetsu-san a la torre para que con ellos discutiera sobre las razones de su estadía y las limitaciones de Suigetsu-san si decidía quedarse después de mencionárselas; pero claro, ayer fue que me dijo que por no seguir el protocolo, tendría que hacer misiones sin paga por parte de una multa que obtuve a causa de eso. Y hoy fue que me asignó la misión con Uchiha-san, y decidió que también vigilaría a Suigetsu-san, aunque claro, estos días se encargará de eso Kakashi-sensei mientras estamos de misión y Shikamaru-kun ocupará el lugar de Kakashi-sensei.-informó sobre el por qué no recibiría paga alguna a pesar de trabajar.

-Oe, Hinata, últimamente te has saltado muchas reglas.

-Lo sé.-aceptó avergonzada por ello.

-Pero ni modo,-tomó su pequeña mano-si lo creíste necesario fue por algo.

-¿No estás molesto?

-¡Para nada!-sonrió para calmarla-Sólo que no me agradó la parte en la que me enteré que no tendrás que cuidar a uno sino a dos hombres-aceptó rascándose la nuca con su mano libre.

-No te engañaré si es lo que te preocupa.

-Confío en ti; mas no en el tal Suigetsu. Digo, Uchiha no me preocupa, parece demasiado cómodo con su soledad y su maldad.

-Kiba, no creo que alguien esté cómodo en la soledad.-contradijo-Yo creo que todos necesitamos a alguien que nos ayude a crecer de alguna u otra forma; incluso alguien a quien amar y quien nos ame.

-Yo te tengo a ti.-apretó el agarre a su sedosa mano.

-Y yo a ti.-sonrió dulcemente y apretó de misma forma el agarre hacia la mano de Kiba.

Tal vez no la vería por algún tiempo, pero aquel momento con ella valía la pena; y esperaría lo que fuese necesario para poder disfrutar de su compañía al volver a verla.

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-Pensé que no vendrías, Hyûga.

-Llegué temprano, Uchiha-san.-aclaró tranquila, caminando hacia la salida de Konoha; debían ir a Suna en calidad de urgente.

-Va a ser un largo camino-resaltó lo obvio.

-Espero haya traído algo que comer, Uchiha-san.-recordó en defensa al saber las intenciones del azabache de desapaciguarla pero no lograría nada o al menos, no lo permitiría.

Tomaron su camino por entre los árboles y las frondosas copas de éstos; iban rápido, ya que debían avanzar lo más que pudieran antes del atardecer para llegar en menos de lo previsto.

-Acelera el paso, Hyûga, no te quedes atrás.

Aceleró el paso sin decir nada; ambos eran bastante rápidos casi iban a la par y constantemente Hinata revisaba la zona con ayuda del Byakugan ya que no podía permitirse el ser atacados por sorpresa aún si iban a gran velocidad, un error podría ser un garrafal error.

Pensaba que Hinata estorbaría y sería lenta, que no iría a su paso, pero al parecer era demasiado rápida y no se quedaba atrás fácilmente además de que era muy precavida, -cosa que notaba a causa de su constante uso del Byakugan-. Sin embargo, no podía apresurarse a juzgar su desempeño, era la primera misión, -de muchas-, a la que iban juntos por lo que no se decidía nada aún y no cometería el error de confiarse. Estúpido Naruto, miren que mandarlo sólo con ella; no estaba para proteger a una mujer, como solía hacerlo con Sakura, y ocasionalmente con Karin ya que ella solía mantener su distancia a la hora de pelear, qué absurda situación.

-¡Ha!

No entendía mucho, pero Hyûga estaba frente a él; en posición de pelea y con el Byakugan activado.

Uchiha estaba tan distraído que no se había percatado del sujeto que ahora estaba en el suelo limpiándose la sangre de la mejilla y es que el haber recibido su puño suave de lleno en la cara, no había sido muy agradable para ese tipo.

-Pensé que no te mostrarías nunca.-soltó Hinata para que supiera que ya lo había notado.-¿Qué quieres?

-Queremos a Sasuke Uchiha.-mintió.

-¡Está por cumplir una misión, así que largo de aquí!-ordenó sin abandonar la pose de pelea del clan Hyûga.

-¡No te metas, no queremos nada contigo!-mintió para ver si perdía el control fácilmente y ver de qué era capaz.

No movería ni un músculo de su lugar; Sasuke era su responsabilidad y no se deslindaría de ella así de sencillo, mucho menos si su entrenamiento con su equipo estaba dando resultados.

-Si tú lo pides, mocosa.-activó las trampas. Haciendo que kunais y shurikens fueran a su dirección.

Al tiempo, Hinata hizo su defensa, cubriendo al Uchiha y a ella misma de las armas. Lo vio llegar hacia ella y, esperando a que todo cayera, se preparó para contraatacar con un jûken.

-¡Te ten...!

-¡Jûken!

No pudo completar su oración al recibir tal ataque en el abdomen sin esperar que éste lo dejara sin aire, lo hiciera azotar contra el tronco de aquel otro árbol y lo hiciera volver al suelo.

Bajó de aquella rama para colocarse frente a él.

-¿Quién eres?

-Los aldeanos de la hoja son todos iguales-le costó articular sin necesidad de tomar aire de nueva cuenta.-estúpidos y sin escrúpulos. Todos unos asesinos.

-¿De qué estás hablando?-aquellas incoherencias no venían al caso y eran tan repentinas que no entendía mucho.

-Pero, princesa Hyûga, su poder nos ayudará a terminar con su clan y Konoha.-anunció y advirtió antes de desaparecer en una nube de humo y dejarla extrañada ante aquello.

-¡Hyûga!-bajó y se colocó a lado de la ojiperla.-¿Quién era ese sujeto?

-No lo sé, Uchiha-san-apretó los puños después de admitir aquella falta de habilidad de sacarle información.-Y sea lo que esté buscando y a quién esté buscando, no lo conseguirá.-se prometió.-Sigamos, Uchiha-san.

Hyûga no estorbaría, tal vez, incluso, sería buena compañera en ésta y en futuras misiones y tal vez, sólo tal vez, volvería a sorprenderlo.

Siguieron sin decir nada, ni siquiera Sasuke se molestó en agradecerle a Hinata el haber evitado que aquel tipo lo atacara sin que él se percatara de su presencia; pero ése era el problema, el que Hyûga se diera cuenta de su presencia en vez de él, le molestaba y le desagradaba era como golpear su orgullo y no le agradaba en lo absoluto aquella sensación. No permitiría que aquello volviera a pasar, por lo que ahora se mantendría alerta y en constante vigía, no descansaría demasiado, es decir, poseía el Rinnengan no había explicación congruente de el por qué ella, -que simplemente poseía el Byakugan-, había percatado al sujeto y él, -que tenía el Sharingan, el Mangekyuo Sharingan y el Rinnengan-, ni siquiera se lo imaginaba. No quería sentirse humillado, pero no lograba deshacerse de aquel sentimiento y le asqueaba el sentirse de esa forma. Quería largarse y que ella se las arreglara por sí sola, pero simplemente no estaba en posición de hacerlo.

-Está por anochecer, hay que acampar, Uchiha-san.-soltó viendo el sol que estaba a punto de esconderse por completo y era arriesgado más con aquel imprevisto ataque.

-Todavía podemos avanzar, Hyûga.

-Es arriesgado seguir así y lo sabe.

-Perderemos tiempo si nos quedamos y si era tan urgente el salir, también es urgente llegar.-argumentó sin detenerse.

-Sería imprudente seguir sin más. Nos arriesgaríamos demasiado.

-Hyûga, si seguimos llegaremos en un día a Suna pero si no lo hacemos, serán dos o tres. Y no puedo darme el lujo de llegar después.

-Si alguno sale herido, retrasaremos el viaje absurdamente, por favor, Uchiha-san-inició-si quiere llegar antes, despertaremos antes e iremos más rápido que hoy, así llegaremos mañana al anochecer, pero por favor, descansemos.-pidió al verlo renuente a cambiar de opinión.

Suspiró.-Está bien, Hyûga.-accedió reconociendo que ella tenía razón, el seguir podía ser arriesgado y estúpido por parte de ambos, sin embargo, confiaba en sus habilidades y sus jutsus pero Hinata no era como él y no se arriesgaría.

Eligieron el lugar y, mientras Hinata preparaba la comida, Sasuke buscaba agua y un poco más de leña para la fogata que ella había hecho mientras él armaba la casa de campaña. Llegó con las cosas y dejó la leña a un lado de Hinata para después sentarse frente de ella, recargado en un árbol y esperando que estuviera hecho aquello, pero mientras vigilando el área constantemente y que nadie los siguiera.

-Tome, Uchiha-san.-le estiro un pequeño traste con

-Hmph.

Nadie diría nada, no era conveniente; además ninguno tenía algo que compartir no eran amigos, no tenían un pasado interesante ni similar y ni se conocían en lo absoluto, no importaba que trataran de conversar sobre algo todo los llevaría a nada.

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Agradecimientos:

mafe T.T: Se irán descubriendo poco a poco, por el momento él se encargará de hacer el bien o intentarlo… ¡Gracias por leer y bienvenida al fic!

¡Gracias a todos los que leen el fic, lo pusieron en favoritos o dejaron review, todos son rete hermosos!

¡Nos leemos luego!