¡Hola, sexys y sensuales lectoras/es!
Disclaimer: Naruto no me pertenece, el único dueño es Kishimoto. Y la hermosa canción de Snow White Queen de la mejor banda: Evanescence.
Advertencia: OoC
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SNOW WHITE QUEEN
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Sasuke estaba alejado de ella y no conocía a nadie más que al farsante que estaba frente a ellos, por lo que estaba algo ansiosa al saber que pasaría y como atacarían. Ellos seguían frente a frente sin quitarse la mirada de encima, pero de un momento a otro, el puño del joven impactó fuertemente contra la mejilla del farsante.
-Terminemos con esto de una buena vez.-soltó al tenerlo en el piso frente suyo.
-Está bien, eso haremos.-dicho esto, ambas partes comenzaron a atacar, pero todos y cada uno de ellos respetó la batalla entre esos dos, nadie interfirió y aquellos que intentaban, eran mandados a volar por quienes buscaban venganza como aquel joven.
Se oían los choques de las kunais, el impacto de las katanas, los golpes entre unos y otros, la ráfaga de aire a causa de sus jutsus y a pesar de que ambos estaban allí, ninguno hacía nada, ningún ataque era dirigido a ellos por lo que por el momento no había de que preocuparse pero ella sentía que de alguna u otra forma debían hacer algo sin esperar nada a cambio, por lo que ni tardada ni perezosa se concentró en identificar a cada uno de los nuevos oponentes; era fácil hacerlo, tenían una clase de uniforme samurái sin serlo y eran bastante desaliñados y a juzgar por su tamaño estaban bastante bien alimentados, así que lo que podría ser un riesgo y peligro para ella era el peso, sin embargo, no planeaba hacer una estupidez o al menos no por ahora, es decir, equivocarse durante una batalla tan enardecida era algo común si no conocías bien a los que apoyabas, así que la concentración sería al doble en sus futuros contrincantes y sus futuros aliados, necesitaba conocer aunque fuera un poco las habilidades de cada uno ya que algunos eran muy torpes incluso para desplazarse rápidamente a otro lado.
Esos ojos le daban tanta ventaja por sobre todos los que peleaban, sin esforzarse mucho ya había logrado entender la forma de pelea de cada uno de ellos y logró aprenderse uno que otro jutsu, no podía sentirse más orgulloso de las nuevas habilidades que llegaría a obtener, no apartaba la mirada de la batalla estaba tan ansioso de blandir su katana en contra de quien fuera pero antes de seguir pensando en algún buen objetivo o contrincante, algo llamó su atención uno de los guardias intentaba huir para entrar y pedir refuerzos y sin pensarlo dos veces cumplió con su objetivo, en cuestión de segundos ya tenía al sujeto acorralado en la muralla con la katana sobre el cuello.
-¿Creíste que podrías escapar?-su sonrisa ladina expresaba lo estúpido que era aquel guardia.
-Está cometiendo un error, ellos son los que…
-No soy estúpido.-fue lo último que alcanzó a articular Sasuke antes de noquearlo y ponerlo cerca del campo de batalla, ya los demás sabrían que hacer.
Decidido a ser parte de aquella batalla, atacó a diestra y siniestra siendo pan comido para él, nadie era rival para el poder que tenía, sería ridículo el no ser capaz de enfrentarse a sujetos sin alguna habilidad extraordinaria o fuera de lo común.
-¡Esto va a ponerse serio!-gritó ése, aquél de quien seguían sin conocer su nombre, aún después de arrastrarlo a la emboscada. Rompió su gabardina y tomó su verdadera forma, deshaciendo el jutsu de transformación, dando paso a un hombre calvo, alto, musculoso y con pinta de mafioso; unas cuantas cicatrices en el rostro fueron muestra de sus anteriores enfrentamientos al igual que sus manos, estas estaban claramente descuidadas y eran cómplices de más de una docena de crímenes en contra de gente inocente.
-Ya era hora.-habló con una media sonrisa en la cara, alegre de que se atreviera a mostrar su rostro y dejara de portar su apariencia.
Algo le decía que era hora de intervenir, antes de arrepentirse y de que ese par hiciera lo que les viniera en gana. Antes de que alguno pusiera su mano sobre el otro ella se colocó entre los dos.
¿En qué estaba pensando Hyûga?, ¿qué ganaba con detenerlos?, ¿le temía a algo? Con un chidori atravesó por la espalda a uno de los adversarios; sacó su mano y lo dejó caer, todo sin apartar la mirada de la locura que estaba haciendo la ojiperla.
-¡Quítate!-gritó el hombre calvo.
-¿Qué?-empezó el joven-¿Temes que una mujer se encargue de asesinarte?-soltó burlón-¿Temes que sea capaz de defenderse y partirte la cara? ¿¡Que haga lo que mi esposa y las de ellos no fueron capaz!?-soltó furioso; dispuesto a seguir dio unos cuantos pasos, pero ella lo detuvo y giró hacia él.
-Si quieren pelear, háganlo en otro lado.-habló.
Su sorpresa fue grande al ver que la chica era portadora del Byakugan, alguna vez había presenciado parte de una pelea de un portador del Byakugan pero este lo tenía sólo en un ojo, por lo que el verlo en ambos ojos era extraño y un tanto confuso… ¿Acaso era un chiste o no había conocido a un verdadero portador del Byakugan?
-Es peligroso que sigan peleando tan cerca del pueblo-soltó-hay mucha gente adentro y para como veo las cosas, es riesgoso y si no quieres que más gente muera por su culpa, aléjense y sigan con esto.-pidió al ver que muchas personas estaban adentro: mujeres, hombres, niños, bebés… ellos sin saberlo estaban en riesgo.-Por favor, busquen otro lugar.
-Bien, pero manténganlos lejos de la pelea,-ordenó-pero si el que regresa es él, deténganlo.
Asintió aceptando sus condiciones y al verlos irse, no tardaron en intentar seguirlos, algo que no permitió y evitó con la rotación que siquiera los tocaran.
Al entender las intenciones de Hinata estuvo dispuesto a ayudarla; él no resolvería el problema de ese tipo, pero sí lo apoyaría y no permitiría que se metieran en su camino. Así que se dedicó simplemente a atacar manteniendo la postura que había tomado desde un principio o desde el mismísimo momento en el que preparó la emboscada con el joven.
No pasó mucho para que tuvieran a los guardias amarrados y algunos muertos a causa de enfrentamientos sanguinarios. Por lo que sólo quedaba esperar que aquel par apareciera o uno de ellos, pero deseaba que el que apareciera fuera el joven y no aquél sujeto al que habían escoltado hasta aquel pueblo oculto.
-¿Ahora qué, Hyûga?-preguntó al acercarse a donde estaba ella.
Tomó aire, aquella batalla había sido bastante agitada por lo que no negaría que estaba algo cansada.-Buena pregunta, Uchiha-san, pero creo que usted tendría que ser quien responda a eso.-menciono al ser él el autor de aquella emboscada.
-Entonces…-se sentó-Descansemos en lo que llega ese par.
-¿En serio?
-Claro, Hyûga, es su pelea yo sólo ofrecí mi ayuda.
-Y la mía.-completó al ver que él no reconocería que la había embarrado en algo de lo que ella no conocía.
-Tenías que arriesgarte, te estaría remordiendo la consciencia si no hubieses ayudado a ese tipo.
-¿Usted que sabe?-se quejó después de sentarse a un lado de él, dejando la suficiente distancia para no incomodarse.
-El dobe dice que eres "muuuy linda"-arremedó con cierto desdén al decir lo último.-y buena, así que si eso es cierto, era obvio que apoyarías a quienes buscaban venganza.
-No es venganza, yo lo llamaría justicia.
-¿Ves?
-Entiendo su punto, pero al menos la siguiente vez que decida por mí, sería bueno que me hablara de lo que haremos.-exigió.
-Tsk.
Se quedaron allí, y vieron a quienes habían planeado todo entrar al pueblo con los guardias heridos, sin embargo ellos decidieron esperar y descansar un poco.
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Faltaba poco para acceder por completo a la mente de aquel tipo, pero la demandante cantidad de chakra de la que tenía que disponer la estaba agotando y seguía sin poder entender aquél sello sin embargo estaba a nada de acceder a otra información que estaba oculta dentro del sello y tal vez sin accedía, finalmente podría acceder a lo demás o al menos por ello apostaba tanto el entrar… faltaba poco y…
-¡Agh!-se quejó después de caer al piso rendida.
-¿Estás bien, Ino?-se preocupó Shikamaru y llegó a ella rápidamente.
-S-sí… estoy agotada, ¿podrían intentar ha-hacer que alguien má-más le sacara la información?-pidió agotada intentando levantarse con ayuda de su amigo.
-Podría intentarlo Ibiki Morino.-propuso Yamato después de ayudar a mantener de pie a la rubia.
-No estaría de más intentarlo, mientras aprovechas y descansas Ino, te estás exigiendo de más.
-Shino tiene razón, Ino, no puedes arriesgarte más de esa forma.
-¡Pe-pero eso urge!
-Perdemos más si te pasa algo y no encuentras nada útil que si descansas un poco y se retrasa por un tiempo la investigación, además Ibiki podría intentar obtener algo.-aunque sabía que parecía rudo lo que decía, sabía que tenía la razón e Ino lo sabía.
-¡Bien!-se quejó fastidiada de que el integrante del equipo ocho tuviese razón.-Yamato-sensei, ¿podría llevar al prisionero con Ibiki-san?
-Vete a descansar, Ino-chan, yo me encargo.
-Yo iré a poner al tanto a Naruto.-informó antes de desaparecer.
-Vamos, Ino, déjame ayudarte-se colocó frente a ella y la hizo subirse a su espalda.
-Llévame con Sai, ¿sí?-pidió aferrándose al cuello del Nara.
-Nunca vas a cambiar.-soltó alegre después de percatarse que unos metros después ya estaba dormida en su espalda, Ino era como su hermana y la protegería de todo.
Salieron de aquel edificio tan resguardado y al instante se encontró con Sai, cosa que le sorprendió ya que se suponía estaba con Naruto, al menos que hubiese escuchado algo con Shino, pero estando tan lejos de la torre, lo dudaba.
-¿Cómo está?-se preocupó Sai al ver a la rubia sobre la espalda del Nara.
-Está bien.-sintió como el pelinegro sostenía el cuerpo de su amiga, por lo que la soltó poco a poco para evitar despertarla.-Está agotada y necesita descansar, ¿podrías hacerlo?
-Claro.-afirmó al tomarla firmemente entre sus brazos y ver una sonrisa en aquel rostro dormido.-Déjamelo a mí, le avisaré a su madre que se quedará estos días conmigo.-aviso para que él no se tomara la molestia de avisarle a la madre de su novia, él la conocía y sabía que lo permitiría sin problema.
Caminaron hacia la florería Yamanaka sin prisa, Shikamaru pensando en lo mucho que se había esforzado Ino en intentar acceder a la mente de ése tipo pero sin éxito por lo que estaba seguro que aquél sello era casi imposible de deshacer, tal vez como el Hyûga, y también en por qué estaba Sai allí; mientras que el ojinegro pensaba en lo difícil que sería convencer a Ino de descansar si la llevaba a su departamento, pero él quería cuidarla y no permitiría que ella lo evitara, eran pareja y quería sentir que realmente la merecía.
-¿Qué hacías allí?-se atrevió a preguntar para despejar esa duda.
-Quería sorprender a Ino, pero el sorprendido resulte yo.-admitió con una leve sonrisa sin despegar su mirada del lindo rostro de Ino.
-Pensé que ya lo sabías.
-No, salí antes de lo planeado de con Naruto-kun, por lo que decidí venir a buscarla u obligarla a salir para que descansara un poco.
-Es bastante necia.
-Sí-soltó una pequeña risa al recordar lo necia que podía llegar a ser con todo.
-Bueno, te dejo, iré a ver a Naruto para explicarle bien lo que sucedió. Cuídala bien, Sai.
-Lo haré, no te preocupes.
-¡Nos vemos!
-¡Hasta luego!-se despidió y al girar se percató que faltaba poco para llegar a la florería así que decidió acelerar el paso. Entró al llegar y vio entrar a la madre de Ino al local.
-¿Le pasó algo?-preguntó preocupada después de caminar rápidamente hacia el joven pintor.
-Nada serio, sólo necesita descansar.-informó viéndola pero ver que ella estaba más preocupada por asegurarse de que su hija estuviera bien que en verlo a él.
-¡Gracias por traerla, Sai! Puedes llevarla a su recámara yo entro en unos minutos, nada más cierro y voy a verla.-pidió después de agradecer al joven aquel gesto.
-De hecho…-interrumpió el caminar de su suegra a la puerta para continuar después de tener su atención.-Venía a decirle que la pienso llevar a mi departamento, quiero ser yo quien cuide de ella este par de días.
Sonrió enternecida ante las palabras del joven, era evidente que amaba a su hija y deseaba su bienestar cosa que agradecía infinitamente, tal vez si Inoichi estuviese allí no se opondría a aquella relación menos si su hija era tan feliz con aquel joven.
-Está bien, Sai, cuídamela mucho, es lo único que me queda.-accedió; caminó hacia ellos y besó la frente de su pequeña para después ver al joven, enternecida por lo que hacía por Ino y le sonrió dulcemente.-Hazlo bien, hijo.-acarició la mejilla del joven, mostrándole su aceptación y haciéndolo parte de la familia con aquel simple acto.
-Lo haré.-sonrió sinceramente, Ino y su madre eran las dos personas más importante en su vida desde hacía un año y que ahora ella lo aceptara en la familia, sólo lograba fortalecer aquel lazo.
Salió del local y besó la mejilla de su amada Ino, no permitiría que nada malo le pasara, la amaba y era lo más importante que tenía en su vida, no era tan estúpido como para arriesgarse a perderla.
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-Ya era hora.
Después de oír la voz del Uchiha abrió los ojos para percatarse de la presencia del joven.
-Pensé que morirías.-admitió el haberlo juzgado y se puso de pie.
-Debo admitir que por un momento creí lo mismo.-rió jadeante y se dejó caer a un lado de la ojiperla.
-¿Puedo ayudarlo?-preguntó con la pomada Hyûga ya en sus manos.
-Po-por favor.
Al recibir la afirmación lo ayudo a recargarse bien sobre el tronco de aquel frondoso árbol y sacó de su mochila un pequeño botiquín que tenía a su disposición, eran heridas superficiales por lo que no gastaría su chakra en su jutsu médico, sólo si lo creía necesario lo haría. Limpió las heridas con una gasa con alcohol y a pesar de saber que ardía, no lo veía inmutarse.
-¿Do-dónde están los demás?-le preguntó al azabache que lo había ayudado.
-Están dentro de tu pueblo, no te preocupes. Cuando termine Hyûga te ayudaremos a entrar.
-Bien.
Al ver una gran herida en su brazo terminó de romper aquella playera y limpió bien con ayuda de varios paquetes de gasa y uso su jutsu médico para detener la hemorragia; sacó una venda y después de untar un poco de pomada sobre la herida y poner algunas gasas, vendó sin problema alguno. Le llamo la atención ver su playera ensangrentada por lo que la alzó y vio unas heridas sobre su abdomen, limpió y untó pomada, le pidió que se volteara e hizo lo mismo en su espalda. Al terminar guardó todo y en una pequeña bolsa desechable que tenía entre sus cosas tiró todas las gasas ensangrentadas junto con los guantes de látex; le anudó y la guardó en una pequeña bolsa de su mochila.
-Ya está.
-G-gracias.-agradeció sin apartar la mirada del blanquecino rostro de la joven.-¿A qui-quién debo agradecer?-preguntó interesado en conocer el nombre de la ojiperla.
-Hi-Hinata Hyûga.-soltó con una leve sonrisa.
-Un placer, Higashida Koga.-se presentó después de que Hinata lo ayudara a ponerse de pie.-Es vergonzoso que una chica tan linda como tú conozca a un tipo como yo en estas condiciones.
-N-no es vergonzoso, es admirable que se haya enfrentado a ese tipo de esa manera.-sonrió admitiendo aquello con un leve sonrojo en sus mejillas.
-Gracias… dime, el Byakugan lo posees en ambos ojos, ¿eso es normal?
-Sí.-aceptó extrañada mientras que lo ayudaba a caminar y al verlo extrañado comenzó a contarle un poco del Byakugan.
Iba a matar a alguien si seguía viendo como el tal Koga coqueteaba con Hyûga sin que ella se diera cuenta de ello, ¿en verdad la gente tenía ganas de hacer eso estando en mal estado? La respuesta llegó por sí sola al verlo en un intento estúpido de llamar la atención de Hinata al decirle de un fuerte dolor en su espalda por lo que ella no se resistió y lo ayudo en seguida permitiendo que éste se apoyara más en ella. Rodó los ojos, ¡qué escena más patética!
-¡Hyûga! ¿Podrías apresurarte?-ordenó exasperado.
-¡¿No se da cuenta que estoy ayudando a Higashida-san?!-reclamó ante la exigencia del azabache.
-¡Bien!-desesperado de tener que escuchar a ese par, llegó tras él y lo cargó como costal de papas.-¡Muévete!
-¡Tenga cuidado, puede lastimarlo! ¡Uchiha!-reclamó.-¡Espere!-al verlo acelerar, sólo aceleró el paso y veía preocupada como trasladaba al joven dentro de aquel diminuto pueblo.
-¡Ya tendrán tiempo de atenderte aquí! Pero el tiempo de Hyûga afecta el mío, así que no la distraigas de la misión.-habló algo molesto, ¿cómo se atreve ese par a desperdiciar su tiempo? Quería llegar a Suna para terminar con eso pronto.
-L-lo siento, tiene razón, finalmente gracias a usted pu-pude efectuar mi plan con éxito, ¡gracias…!
Entendió que intentaba recordar su nombre, algo que él no sabía por lo que tuvo que presentarse:-Uchiha Sasuke.
-¡Gracias, Uchiha-san!
-Sí, bueno… te dejaremos en el hospital y nos iremos.
-Falta poco para que anochezca.-señaló aquel diminuto detalle.
-¿Y?
-No se preocupe, Higashida-san, estaremos bien.
-Hyûga tiene razón, somos shinobis, sabemos cuidarnos solos.
-Sí, pero como muestra de mi agradecimiento me gustaría darles posada esta noche, ya mañana temprano podrán irse.
-No es necesario.-rechazaba la propuesta, él quería llegar a Suna y el que se quedaran sólo reducía las posibilidades de que ello sucediera.
-En realidad me gustaría que se quedaran, les debemos mucho.
-Su-supongo que no estaría mal quedarnos, Uchiha-san.
-Ya hablaremos de eso, Hyûga.-dio por finalizada la conversación en lo que continuaban su andar hacia el hospital, dirigidos por el joven.
Llegaron y lo dejaron en la entrada con unas enfermeras que los recibieron con una camilla lista para atenderlo, mientras Hinata daba toda la información sobre él: signos vitales, heridas y cómo lo había tratado. Le vieron desaparecer tras un par de puertas y salieron del hospital, pero ella no evito percatarse de las miradas de aquellas enfermeras y de las que estaban en recepción obre el Uchiha, incluso unos cuantos enfermeros habían volteado a verlo, vaya que sabía sacar suspiros.
-Nos iremos dentro de un par de horas, Hyûga.
-¿Qué? Pero Higashida-san nos ofreció un lugar en donde podríamos quedarnos.
-Eso lo sé, Hyûga, estaba allí, pero no podemos darnos el lujo de quedarnos.
-No tenemos límite de tiempo, así que sí podemos quedarnos esta noche.
-No pasaremos la noche aquí, Hyûga, no conocemos el lugar ni a nadie.
-¿Miedo?-soltó-¡Claro que no! Es algo más lo que le preocupa o le molesta…-terminó cruzándose de brazos.-A mí no me molestaría quedarme esta noche y le recuerdo que no hemos comido nada dese la mañana.
-Podemos sobrevivir.
-No con el gasto de energía durante la pelea.
-Sólo exageras, Hyûga.
-Y usted no mide las consecuencias, Uchiha.
-¡Por favor! Somos lo suficientemente buenos como para morir por algo tan insignificante.
-¡Al fin estamos de acuerdo! Somos lo suficientemente buenos como para no morir después de haber comido, porque sabemos que lo necesitamos.
-No es así.
-¡No me lleve la contra en todo lo que le digo! Sabe que tengo razón pero sólo busca llevarme la contraria.
-Ni en eso tienes razón, Hyûga.
No apartaban la mirada del otro, notablemente molestos por la necedad de su compañero, ¿qué tan difícil era hacer lo que uno quería? Por parte de Hinata, ¿qué tan difícil era que Sasuke aceptara quedarse a dormir y comer bien? Y por parte de Sasuke, ¿qué tan difícil era que Hyûga se negara a quedarse?
-Nos quedaremos.
-Nos iremos.-sentenciaron al unísono, cada uno su opinión de lo que harían al respecto de la invitación.
-Disculpen-la voz de aquel muchacho los hizo girarse.-Ustedes deben ser Hinata Uchiha y Sasuke Hyûga, ¿o cómo era?-pensó al ver la cara de ambos lo que le decía que se había equivocado con sus nombres.
-Hinata Hyûga. ó Sasuke.
-Sasuke Uchiha.-corrigió Hinata.
-Oh, gomene-sonrió nerviosamente, las cosas sí que estaban tensas entre esos dos.-Bueno, venía a decirles que ya está lista su habitación en una de las posadas cerca de aquí y se les está preparando una comida en agradecimiento.
Para haber vivido en opresión parecía ser un lugar muy bello y bien cuidado, y sin estar de acuerdo el uno con el otro decidieron seguir al muchacho, de tal vez unos trece años, hasta aquella posada. Y efectivamente, estaba cerca del hospital.
-Pasen.-invitó después de deslizar el shôji para mostrar una linda y acogedora recepción.- Mi okaasan vendrá en unos segundos, está preparando las cosas para la comida, iré por ella.
-Ya estamos aquí.-señaló Hinata al ver desaparecer al joven en dirección a una esquina de la recepción.
-Nos iremos después de comer.
-¡Vamos, Uchiha-san! Sólo quedémonos hoy, falta muy poco para que anochezca.-pidió Hinata ya que él se mantenía firme en su decisión.
-Hmph.
No encontraba significado alguno a aquel constante sonido que producía el Uchiha, ¿negación?, ¿afirmación? Un simple sonido para detonar inconformidad… negó levemente, si alguna vez lograba descifrarlo podría sentirse conforme con lo que conocía de él.
Apareció frente a ellos una mujer de unos 38 años, ojos grises; cabello largo; su piel un poco tostada; un poco regordeta y vestida con una yukata de color azul y sin algún detalle especial.
-¡Bienvenidos!-saludó con una pequeña reverencia.-Mi hermano me pidió que les diera posada por esta noche, así que síganme, por favor.-caminó hacia el pasillo.
Ambos caminaron tras ella, y metros después, desaparecía una de las paredes de lado derecho para dar vista a un hermoso jardín japonés tradicional, siguieron hasta una esquina casi al fondo y entraron hacia la izquierda; la mujer deslizó el shôji y mostró la habitación con dos futones y un mueble de lado derecho pegada a la pared, donde podrían poner sus pertenencias.
-Espero les agrade y si necesitan algo no duden en llamarme.-soltó.
-Domo arigatou gosaimasu.-agradeció.-¿C-cómo podría llamarle si no sé su nombre?-se atrevió a preguntar un poco avergonzada.
-¡Ah, cierto! ¡Lo olvidé!-aceptó nerviosa.-Inugami Haruyo.-se presentó con una sonrisa.-Bueno, los dejo… por cierto, estamos preparando el baño por si gustan.
Los dejó solos, deslizando el shôji tras de sí. Dejaron sus cosas sobre aquel mueble y ella se deshizo de aquella sudadera, dejando su remera negra expuesta, la cual se pegaba a su cuerpo y amarró su cabello en una coleta alta y después de doblar aquella sudadera, sacó su ropa interior pero ocultándola dentro de un blusón guinda de manga larga y delgado para dormir, los cuales se pondría después de bañarse. Por su parte, Sasuke simplemente se había sacado la polera y no estaba seguro de realmente bañarse aunque sabía que no le caería nada mal; se deshizo de sus sandalias ninjas y las dejó en una esquina cerca de su futon y se recostó después de ello.
-¿Se dará un baño?-se atrevió a preguntar dándole la espalda, al verlo con el torso desnudo por lo que no se atrevía a verlo así, admitía que le daba vergüenza y más teniendo una espalda tan ancha y con su cuerpo bien trabajado. Se sonrojó al pensar en ello, admitía que le encantaban las espaldas anchas y Sasuke tenía un torso bastante envidiable, -si fuera hombre lo admitiría, pero como mujer la avergonzaba y le atraía-.
-Tal vez lo haga.-sinceramente no creía que Hinata tuviera ese cuerpo tan bien torneado y ya que ella estaba dándole la espalda en dirección al mueble, estaba admirando e imaginándose su cuerpo desde ese ángulo, estar en el futon le daba una interesante visión y ya que su remera estaba ajustada a su cuerpo ayudaba a imaginarse su cadera y cintura. No podía evitar recordar lo que había dicho aquella niña sobre el cuerpo de Hinata, tal vez tenía razón.
-Bu-bueno...-tragó fuerte, se sentía incómoda y nerviosa, bastante nerviosa.-Yo iré de una vez a buscar a Haruyo-san para ir a darme un baño.-informó.
-Si la encuentras, después le pides que venga, ¿no, Hyûga?
-H-hai.-aceptó nerviosa, necesitaba salir de allí, no le gustaba estar cerca de otro hombre que no fuera Kiba, sólo con él estaba en confianza de pasearse en ropa interior por toda la casa; jamás se acostumbraría a ver a algún hombre con el torso desnudo sin sentirse avergonzada.
Antes de poder deslizar el shôji, alguien más lo hizo y la imagen de Haruyo junto con una joven apareció delante de ellos.
-Vinimos a llevarlos al baño.
-¿Aguas termales?-cuestionó Hinata interesada.
-¡Hai! Son pequeñas, pero cabe la gente que lo necesite y que se hospede aquí.
-¿Mi-mixtas?-necesitaba saberlo, si no toleraba estar con un hombre en ropa interior, el estar con un hombre desnudo sería imposible. Por lo que, de ser así, no dudaría en quedarse con ganas de darse un baño.
-¡No, nada de eso! Por eso yo la llevaré a usted y ella llevará al joven.-aclaró para después encaminar a la ojiperla hacia el baño.
Estaba embelesada con tan magnífica imagen que le regalaba el joven sobre aquel futon, en los cinco años que llevaba de trabajar allí, ¡nunca había conocido a un joven tan apuesto! Seguramente era de su edad y si planeaba bien las cosas podría conquistarlo… ¡Oh Kami! Su torso, sus ojos, su cabello, su piel… ¡Moriría de una hemorragia ante dicha escena! No sabía cómo acercarse a él para llevarlo al baño, debía, ¡no! ¡Necesitaba impresionarlo!
-¿Me llevas o tengo que ingeniármelas solo?-preguntó harto de que no le despegara la mirada de encima, no era estúpido como para no haberse dado cuenta de que deseaba estar con él de alguna forma.
-¡Go-gomene!-¡Qué voz! ¡Kami! ¡Estaba enamorada!-Sígame, por favor.-pidió para no despegarle la mirada de encima al verlo ponerse de pie.
-Hmph.-de lo que estaba seguro es de que no la dejaría entrar al baño.-Vamos.-exigió ya estando con lo que se pondría saliendo de bañarse.
-Aquí es el baño y tras esa puerta están las aguas termales.-informó después de abrir la puerta de los baños de mujeres.
-Gra-gracias-agradeció.
-La esperaré fuera del baño, y cuando termine entraré para darle un masaje.
-¿E-en verdad?-lo necesitaba, quería relajarse un poco y alejar su mente del cuerpo del azabache.
-¡Claro, Hinata-chan!
-A-arigatou.
Entró al baño y se quitó la ropa, se sentó en aquel banquillo y comenzó a enjabonarse el cuerpo, siendo traicionada por su mente, la que estaba pensando en Sasuke y su bien trabajado torso por lo que se echó encima un balde de agua fría, ¡dejaría de pensar en eso a las buenas o a las malas! Pensaría en Kiba y nada más, él sería en el único que pensaría de esa forma, ¡Uchiha estaba de más!
La chica le indicó el baño de hombres y le dijo que lo esperaría afuera, para darle un masaje cuando terminara de bañarse, ¡sí, cómo no!
-No quiero el masaje, puedes ahorrártelo, quiero estar solo.
-Pe-pero… es parte del servicio po-por…
-No lo quiero, ahora vete.
-Bien.-aceptó rodando los ojos, ese hombre sí que era difícil.
Hyûga parecía tener el cuerpo bien desarrollado, no lo hubiera imaginado, ella simplemente lo ocultaba y se negaba a despegarse de aquella sudadera, tal vez no le afectaría en nada conocerla un poco. Y pensando en ello, se deshizo de su ropa y comenzó a enjabonarse sobre aquel banquillo para que, al terminar, pudiese descansar en las aguas termales.
Al terminar de bañarse se amarró el cabello e un chongo alto y se envolvió en una toalla para permitirle el paso a Haruyo.
-Pase, Haruyo-san.
-Bien, entra a las aguas termales, Hinata-chan en unos momentos entraré.
No espero mucho y entró, sentir el agua caliente en su cuerpo relajaba cada partícula de su cuerpo, qué mejor que el agua caliente para destensarse… le hubiera encantado ser un pez, un delfín o un tiburón para estar en el mar y no preocuparse por más nada, sabía que no sería tan complicado como el ser una kunoichi e intentar cumplir con las expectativas de quien se le pusiera enfrente.
-Te ves algo preocupada, Hinata-chan.-la voz de aquella mujer la hizo girarse.
-Me confundió todo lo que pasó hoy, un día sabía una cosa y al instante me entero de otra.-aceptó confundida y cansada.
-No te culpo, entiendo de qué hablas… me sentí igual al enterarme de la verdad.
-¿Podría decirme cómo es que parece todo tan normal? No veo que el lugar esté descuidado, que haya descontento en el pueblo o indicios de alguna revolución.
-¡Ay, Hinata-chan!-suspiró.-Hay cosas que no se ven, pero si se interesa, podría contarte que mi hermano fue el primero en perder a su familia de esa manera, seguido por un amigo de la familia que desafortunadamente también perdió la vida en aquel accidente, y puedo decirte que muchas familias se perdieron así, sólo para advertirle a quien intentaba algo y mostrarle qué le esperaba.-contó mientras comenzaba con el masaje en el cuello y hombros de la ojiperla.-Muchos estuvimos en desacuerdo y cinco años después de tanta muerte, dolor y enfrentamientos… llega un momento en el que, aunque parezca que uno se rinde, deja que las cosas pasen, necesita creer que las cosas van a mejorar. Necesitan creer en una falsa esperanza, en que algo va mejorar y al percatarse un año después de que todo eso es falso, de alguna forma se resigna y se hace creer que algo bueno pasará, que alguien llegará y apoyará su causa, pero no es un lugar muy conocido y ya imaginarás…-suspiró dolida y con un nudo en la garganta al recordar cada minuto de esos ocho años, se hubieran cumplido nueve, pero su hermano y aquellos jóvenes les devolvían la esperanza.-Sin embargo, ya planeábamos movernos, no podíamos permitir que las cosas siguieran así… A quiénes eran familiares de aquellos que se atrevieron a dudar del poder de ése, nos cobraban más por todo, por el negocio, el agua, esta pequeña posada tiene buena clientela, y siempre tenemos más pérdidas que ganancias, es pesado y como la mayor parte la población tenía algún familiar que había actuado en su contra… Puedes imaginarlo, por ello deseábamos levantarnos en su contra y ahora que ustedes apoyaron a mi hermano y a cada uno de los hombres, estaremos mejor.
-Uchiha-san fue el de la idea, Haruyo-san… sinceramente yo no sabía qué creer y no tenía idea de la emboscada; él se percató de su farsa… yo no-aceptó avergonzada.
-Pero al final aceptaste ayudar, Hinata-chan y eso fue de mucha ayuda.
-Por cierto, ¿cómo sigue Higashida-san, Haruyo-san?-se interesó al tomar el tema del joven.
-Lo trataste muy bien, nada más lo revisaron y ya lo dieron de alta, seguramente ha de estar siendo recibido por mi hijo y algunos amigos.-informó.
-Entonces vaya, Haruyo-san, imagino que hace mucho que no ve a su hermano.
-Pero…
-Vaya, no se preocupe, el masaje fue perfecto.-sonrió agradecida ante ello.
Sonrió y salió de allí.
Salió después de percatarse que aquella chica no estuviese esperando por él, estaba tenso pero no quería ese masaje, menos conociendo las intenciones de aquella mujer. Se puso su ropa interior y se envolvió en una yukata para salir hacia la habitación, al salir se percató de mucho movimiento en la recepción y zonas que aún no conocía de la posada, mas no le tomaría importancia a aquel insignificante detalle, antes de comer quería dormir un poco para descansar y olvidarse del mundo entero aunque fuera por unos minutos. Entró a la habitación y después de dejar unas cosas sobre el mueble se recostó en el futon, cerró los ojos e intentó dormir por un rato, aunque minutos después se deslizó el shôji lo que lo hizo volverse hacia Hinata, quien estaba regresando y venía con un blusón guinda que llegaba debajo de sus rodillas y tenía el cabello recogido en un chongo alto.
-Pensé que podría ser alguien más.
-¿También aquí lo acosan, Uchiha-san?-ese asunto le causaba gracia, al parecer nadie se resistía a sus encantos, aunque de alguna manera entendía el por qué.
-No sé, Hyûga… ¿tú crees que una mujer se limitaría a darme un masaje si estoy desnudo frente a ella?-expuso la molesta situación por la que había pasado.
-Si hubiera sido, Haruyo-san, creo que se hubiera limitado a darle un buen masaje como lo hizo conmigo.-no evito reírse al ver la cara de inconformidad del azabache.-Ya decía que tiene cara de frustrado y amargado.
-¿En qué momento decidiste hablarme con más confianza, Hyûga?-¿cuándo comprendería a aquella ojiperla?
-En el momento que comprendí que estaré más tiempo con usted del que pude imaginar al aceptar vigilarlo… es decir hace unos veinte minutos.-dijo después de sentarse en su futon y soltarse el cabello para secarlo y cepillarlo.
Soltó una breve carcajada al darse cuenta de que eso era cierto:-Tienes razón, Hyûga.
-Y sé que casi no hablamos, pero ya hemos pasado bastante tiempo juntos como para seguir tratándonos como desconocidos.
-No te hagas ilusiones, Hyûga.-sabía que ella no intentaba nada con él, pero molestarla un poco no estaba de más.
-¡N-no lo arruine, Uchiha-san!-reclamó.
Rió.-Dijiste que teníamos que tratarnos con más confianza, sólo intentaba ser menos "amargado".-aclaró marcando las comillas con sus dedos.
Rodó los ojos… ella y su ingenuidad.
Después de pensarlo un poco y al saber que la cena estaría dentro de un rato, se convenció para ofrecerle al Uchiha el relajarse.
-U-Uchiha-san-llamó algo apenada.
-¿Ahora qué, Hyûga?-giró nuevamente hacia ella.
-¿Le gustaría que le hiciera el masaje?… se ve muy tenso y no creo que sea muy justo que yo haya recibido uno y usted, por su temor a ser acosado, no.
-¿No tienes otras intenciones o sí, Hyûga?
-¿Qué clase de mujer cree que soy?-cuestionó un tanto molesta al verlo dudar de su fidelidad hacia Kiba.
-Hmph.
No dijo nada, pero se deshizo de aquella polera para dormir y se acomodó en el futon boca abajo, y esperaba que entendiera.
Frunció el ceño, un "sí" no hubiera estado de más, sabía que el "gracias" no estaba en la boca del Uchiha o no muy a menudo, pero afirmar… ¡Afirmar no le costaba nada! Resignada, se acercó a su mochila y sacó un pomada de su mochila, aquella que era para relajar los músculos, y se colocó a un lado de su cuerpo.
-¿Qué hablaste con Haruyo?-se interesó.
-Me contó sobre los ocho años que ese tipo se encargó de arruinarles la vida.-frotó la pomada en sus manos para después decidirse si hacerlo o no.
-Dudaste de mí en todo momento y no te atrevas a negarlo, Hyûga.-afirmó pero se tensó un poco al sentir las manos frías de Hinata sobre su espalda.
-No lo niego… no sabía qué creer, Uchiha-san. Parecía tan afectado al contarnos "su historia" que me fue difícil el dudar de él.-aceptó arrepentida al no percatarse de su circo y de dudar del Uchiha.
-Bueno, al menos creo que el informe que le entregues al dobe dirá cosas positivas.
-No le aseguro nada, Uchiha-san, usted es… difícil de tratar.
Bufó molesto, lo sabía pero que ella, que casi no lo conocía se atreviera a decirlo le molestaba un poco.
-Bueno, al menos algunos salieron beneficiados de esto.
-No me arrepiento de haber confiado en usted, Uchiha-san.
Giró la cabeza, confundido hacia el lado derecho, para encontrarse con una sonrisa sincera por parte de la ojiperla y sonrió levemente, sin que ella lo notara. Aquella sonrisa era linda y de alguna forma había removido algo en él, algo que no aceptaría ni para sí, y sin notarlo, ése momento cambiaría muchas cosas para ambos; un lazo extraño se formaría entre los dos y en un futuro, aquello tendría más significado en la vida de ambos de lo que creían.
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Después de la cena y de unas cuantas horas de platica, salió al jardín para caminar un poco con Koga y agradecerle sus atenciones.
-Me alegro que esté mejor, Higashida-san.
-Gracias, Hinata-chan.-agradeció con una cálida sonrisa.-De no haber sido por ti, seguiría en el hospital.
-Creo que Uchiha-san es quien debería recibir un agradecimiento así de cálido, de no ser por él…
-Ya lo hice, pero no dijo nada, sólo se fue hacia su habitación diciendo que estaba muy cansado.
-No lo culpo, fue quien más tiempo se quedó de guardia ayer.
-Si no es demasiada intromisión en su vida, ¿cuántos años tenía cuando pasó lo de su familia?-preguntó un tanto entristecida, sabía que era difícil pero sinceramente quería saber si era muy joven al haberse casado.
-Tenía veinte años, mi hijo era muy pequeño, apenas cumpliría el año y mi esposa… ella lo era todo para mí y el que los asesinarán junto a mi suegra fue… fue horrible.
-Lo imagino-soltó recordando a su niisan.-¿No había sido su madre?
-No, seguramente, Riosuke agregó algunos detalles de otras familias… mi madre murió cuando Haruyo y yo éramos unos niños.
-L-lo siento.
-¿Sabes, Hinata-chan?-rompió el silencio que se había formado después de contarle aquello.
-¿Sí?
-Cuando estaba peleando con Riosuke, llegó un momento en el que pensé que moriría y me arrepentí de no haber hecho nada por mí en estos ocho años, desde que murió mi familia, no había otra cosa en la que pensara que no fuera venganza. Y de alguna forma, me di cuenta que es tiempo que busque formar una familia.
-Me alegra mucho oír eso, Higashida-san.-sonrió contenta al saber que no se quedaría solo hasta el día de su muerte.
-Tal vez no estés entendiendo.-se puso frente a ella y tomó sus manos.-A lo que me refiero, es que… me gustaría comenzar de nuevo-sonrió dulcemente hacia ella.-contigo.
Se sonrojó y retrocedió sorprendida… ¡Acababa de conocerlo y ya quería que formara parte de su vida! ¡Eso era imposible! ¡Nadie se enamoraba tan rápido!
-¿Q-qué dice? E-eso es i-imposible…-tragó nerviosa.
-Sé que es muy repentino, pero creo en el amor a primera vista y tú…-acarició su mejilla.-Eres tan linda que…
-¡Muévete, Hyûga!-la voz de Sasuke los tomó por sorpresa y lo vieron caminar hacia ellos.-Quiero largarme de aquí temprano, y que él te esté coqueteando no impide ese hecho. Además, supongo que estarás ansiosa por ver a Kiba, y si quieres que eso pase pronto, tenemos que irnos de aquí mañana a primera hora.-puso distancia entre ese par y alejó al joven con su intimidante mirada.
-¿Kiba?
-Es su novio, genio.-aclaró molesto. Quería largarse de allí temprano y que aquel tipo distrajera a Hyûga, impedía eso.
-¿No-novio?-preguntó un tanto dolido.
-E-eso intentaba decirle, Higashida-san, tengo novio.-informó siendo empujada por el Uchiha hacia la habitación.
-Muévete, Hyûga.-ordenó en voz baja.
Se despidió y entró a la habitación molesta… se arrepentía de haberle hablado con confianza y querer reducir la distancia, ahora parecía que se estaba tomando atribuciones que nada tenían que ver con él, así que no se lo volvería a permitir y marcaría aquella línea imaginaria de nuevo… el que le ordenara de esa forma le enfadaba, sólo le recordaba a su padre, y estando las cosas como estaban con él, no era grato el recordarlo ni un poco. Se recostó y se giró, dándole la espalda al Uchiha, no quería verlo; quería desaparecer y golpear algo fuertemente, ¡ni siquiera Kiba le había hablado así en el tiempo que se conocían!
-Mañana nos vamos temprano.-ordenó.
No recibió respuesta alguna, pero eso no importaba ya, ella no podía hacer lo que quería, no desperdiciaría su tiempo si iba con él…
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-¿Q-qué pasó?-se removió lentamente en aquella cómoda cama; sentía que le explotaría la cabeza en cuestión de segundos, ¿por qué no era capaz de entender que hacía dos días tenía que haber descansado?
-¡Buenos días, bella durmiente!-la voz de Sai la hizo girar un poco para verlo en el marco de la recámara junto con una charola con una aparente cena.
-S-Sai.-sonrió tiernamente; ahora entendía un poco las cosas, Sai quería cuidarla… ¡Cómo amaba a ese hombre!
-Debí decir buenas noches, Ino, pero te haría sentir mal.
-Sí que lograste mejorarlo…-soltó irónica con la mano apretando en la sien a causa del dolor.-¿Ti-tienes una pastilla para la cabeza, amor?
-Voy por ella, mientras te dejo esto aquí, tienes que comer algo.-besó su frente y sonrió con dulzura para después salir a buscar algo para calmar el dolor de Ino.
Se acomodó en el respaldo de la cama y giró hacia la ventana para percatarse de que la luna ya regalaba su brillo a cada rincón de Konoha; giró hacia el interior de la recámara de Sai, últimamente se encontraba más "llena", anteriormente sólo tenía su buró y un pequeño mueble en el que tenía su ropa, pero ahora seguía con ése buró pero con un par de fotos de ambos juntos y una de ella, un armario que tenía cosas de Sai y algunas de ella; una pequeña mesa en la que estaban amontonados los dibujos de Sai como ella de su musa y ahora la cama, la cama era matrimonial. Sus ojos se encontraron en su lado izquierdo para ver el lugar vacío, no deseaba volver a saber que Sai estaba solo, que en algún momento sus cosas podrían abandonar aquella habitación, no, quería estar con él y pasar el resto de su vida con ese hombre tan peculiar. Sonrió para sí, lo amaba y le diría a su madre que anhelaba pasar su vida entera a su lado.
-¿En qué piensas, Ino?-cuestionó después de sentarse a un lado de ella y pasar su brazo por sobre su hombro y recargarla en su regazo.
-Te amo, Sai.
Rió levemente con ternura, ¿en eso había estado pensando? Él también la amaba, sin embargo, eso no lo tendría como estaba Ino, tan ida.
-Sai, hablo en serio…-dio un ligero golpe, molesta al sentir que no la tomaba en serio.
-Tranquila, Ino…-rió y la abrazó.-Yo también te amo.
Se besaron uno minutos, sintiendo el calor que emanaba el cuerpo de su pareja, queriendo disfrutar de cada segundo en el que se permanecía uno al otro y no importaba más nada que la simple permanencia de aquel amor que día a día se esforzaban con mantener latente.
Concluyó el acto para atender a su amada.
-Aquí tengo tu pastilla.-se la extendió con un beso en la mejilla.
-Gracias, Sai.-la desenvolvió de aquel aluminio, la metió a su boca y para ser más fácil el tragarla, se ayudó con el té que Sai le había llevado con la demás comida.
-Debes cenar algo, Ino.-dijo al ver que después de pasarse la pastilla estaba acomodándose en la cama para retomar su sueño.-Ino…-llamó.
Gruñó molesta con deseos de golpearlo al no dejarla seguir durmiendo.
-Ino, si no comes te llevo con tu madre para que te obligue.
-¡Bien!-se enderezó después de hacer aquel pequeño berrinche y dejó que le acomodara la bandeja sobre las piernas para comenzar a comer de aquellos hotcakes que su novio se había esforzado en prepararle.-Gracias, Sai.-soltó después de probar el primer bocado.-Están deliciosos y al parecer trajiste suficiente para un ejército.-señaló al ver apilados tantos hotcakes.
-No comiste en todo el día, y no me importa si engoradas, quiero que estés sana… es más, si quieres, engordamos juntos.-sonrió y rozó aquellos labios llenos de miel de maple.
-Bueno, entonces engordemos juntos.-aceptó alegre y le dio un pequeño pedazo a su tan amado Sai, que con cada acción, sólo ayudaba a reafirmar su decisión de formar parte de su vida.
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N/A: En verdad, cuando tenga internet me desquitaré todo lo que no he podido subir a falta de tan maravillosa herramienta, mientras sólo sufriré e intentaré hacer lo posible por subir cada capítulo semanalmente junto con otros fics en los que estoy trabajando.
Agradecimientos:
yaz: ¡Hola, yaz! Es un placer hacerlo, me encantan los reviews es como convivir con los lectores Ahora sólo es cosa de que las cosas entre ambos sigan bien, ¿no? Pero bueno, a veces uno que otro lo arruina todo… Eso que ni que, ya verás que pronto se unirán nuevamente aunque con distintas cosas y lo de Kakashi, a decir verdad dudo que no tengan ganas de ver su rostro así que meteré algo parecido e intentaré meter comedia, espero me salga no creo ser muy buena pero tengo que intentarlo, ¡mil gracias por leer! ¡Que estés estupendamente! ¡Nos leemos luego!
Gracias a todos los que leen el fic, lo pusieron en favoritos o dejaron review, todos son rete hermosos!
¡Nos leemos luego!
