Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia no son de mi autoria, los derechos pertenecen a sus creadores. Yo sólo utilizo los personajes con fines de entretenimiento.
Capítulo 4: Agua y fuego
Korra utilizó el peso de su cuerpo para acorralar a Asami contra el suelo, recorrió a punta de besos el cuello, los hombros, el busto y el abdomen de su amada, dejando un rastro cálido y ardiente en cada parte en que se posaban sus labios. La respiración de Asami era entrecortada, mientras más descendía la morena hasta su bajo vientre, más le costaba recobrar el aliento a la CEO. Korra sonreía al notar la excitación de su amante y continuó bajando hasta toparse con su ropa interior, dando pequeños besos y lamidas por doquier, al son de los gemidos de Asami, de un momento a otro, utilizando sus dientes arranco las bragas de la pelinegra.
- Ey!, pensé que sería justo desvestirnos al mismo tiempo – alegó coquetamente la pelinegra, en el mismo momento que la morena le sonreía por encima de sus caderas, los mechones desordenados caían a los costados de su rostro, dándole un toque salvaje. Asami tragó saliva
- Ya sabes es mejor…
- No servirá la misma frase dos veces – le reprendió divertida la CEO - Mi turno… - Asami, se incorporó quedando frente a frente con Korra, mediante un ligero movimiento deshizo de lo que le quedaba de ropa. El Avatar la miró de hito a hito, lamiéndose los labios.
- Ve… veo que no te incomoda, des… desnudarte primero – Korra se sintió nerviosa y cautivada por el cuerpo de su amante.
- Para nada… y ahora es momento de que te me unas
Asami, tomó el rostro de la morena entre sus manos atrayéndola hacia sí, besándola sin descanso, comenzó a recorrer su cuerpo con las manos, bajando por sus hombros, tocando su espalda y quitándole el brasier a Korra, a lo que esta respondió acercando sus cuerpos desde la espalda de Asami. El roce de sus pechos, animó a la pelinegra a continuar, y comenzó a bajar lamiendo el cuello de la morena y mordisqueándolo en ciertas partes, Korra arqueó la espalda, momento que aprovecho la pelinegra para tomarla por las caderas, deslizar su ropa interior hacia abajo, y montarla encima de ella. Utilizó una mano para apoyarse en el suelo, mientras que con la otra dirigía el movimiento rítmico de caderas de Korra. Ambas se sentían como si fueran a morir de placer, ardiendo como el fuego, derritiéndose como el agua, cada movimiento más frenético y fuerte que el anterior, cada gemido las animaba a continuar.
- Espe… espera un segundo, quie… Quiero – Korra logró articular entrecortadamente, mirando hacia abajo.
Asami no necesito más palabras para entender, tomó a la morena de la cintura y suavemente deshizo la postura en la que se encontraban, levantándose se dirigió hasta su cama y se tumbó boca arriba.
- Ven acá – animo a la morena para que la acompañara, Korra obedeció alegre, y tímidamente se incorporó colocándose sobre su amada, bajo la mano hasta el bajo vientre de Asami y se detuvo
- La verdad yo nunca… - comenzó a explicar tímida, la pelinegra soltó una risita y la miró tiernamente
- La verdad es que yo tampoco, lo he hecho antes – Confesó Asami, y ambas se rieron aliviadas – sólo se gentil – la pelinegra, tomó la mano de la morena, y la presionó animándola a continuar.
Korra, se sentía torpe, hacerlo gentilmente, lentamente introdujo sus dedos dentro de su amada, al tiempo que Asami levantó las caderas para animarla a continuar, e imitó a la morena comenzando a explorarla por dentro. Una vez que ambas se acostumbraron al cuerpo de la otra comenzaron a mover más y más rápido sus dedos. Asami podía ver y sentir a Korra contrayéndose con cada sacudida, y la morena podía contemplar como la pelinegra arqueaba la espalda cada vez más, hasta que ambas se desplomaron, desahogándose en un gemido final.
La morena se acurrucó al lado de Asami, quién se dio vuelta para mirarla de frente, los ojos de ambas relucían y rubor de sus mejillas delataba lo que acababa de suceder. Se quedaron un momento así contemplándose la una a la otra, pensando en lo afortunadas que eran de estar juntas.
- ¿Qué te parece… si te quedas a dormir? – preguntó Asami, tomando un mechón del cabello de Korra y dejándolo detrás de su oreja.
- Una excelente idea – sonrió sin ocultar su alegría Korra, acercándose un poco más a Asami.
- Y… ¿qué te parece repetir esto nuevamente? – preguntó coqueta Asami
- Suena perfecto – contestó Korra, terminando la oración en un beso.
-Fin-
