Pasa cerca de un día entero cuando al fin casi a medianoche Thorin golpea con fuerza la mesa del comedor sobresaltado al pobre Bilbo que estaba dormido sentado en el pollete de la ventana acurrucado en una manta, no se había querido ir a dormir porque aún todo estaba demasiado tenso y como no quería dejar solo al enano acabó durmiéndose inconscientemente mientras que esperaba alguna reacción de éste, la cual llega tarde y ruidosa- ¡Si es verdad lo que dices debemos volver cuanto antes a Erebor! -El grito del enano casi mata de un infarto al mediano, el cual traga saliva ante tal decisión, Thorin no puede irse ahora...puede sonar egoísta pero lleva demasiado tiempo llorando su muerte como para que ahora vuelva a desaparecer...espera un momento ¿ha dicho debemos?
-Tho-Thorin...no sabemos qué ha podido pasar, estás débil y lo sabes, no puedes salir a ninguna parte es peligroso...porque…¿Porque no te quedas unos días aquí? Ha pasado un año, por unos días no creo que se vaya a acabar el mundo -Se levanta dejando la manta doblada a un lado y se acerca a él con cautela y cierto miedo porque, quiera o no, aun se acuerda de aquella vez que casi lo lanza al vacío.
-Mi pueblo me necesita Bilbo, necesitamos volver ¡Ahora! -Un nuevo golpe provoca un saltito en el pequeño ser intimidado por la profunda voz del enano...otra vez con eso de hablar en plural, no es por nada pero Bilbo empieza a sospechar que le está obligando a acompañarlo- Recoge tus cosas y…-Antes de terminar la frase siente como las fuerzas le abandonan y cae sobre la silla algo desorientado y mareado, escucha su nombre pronunciado con angustia y miedo al mismo tiempo que siente la cálida mano de éste sobre su frente.
-Estás helado...se acabó, mira sabes que no me gustan las peleas pero descansarás hasta que estés mejor y lo siento pero es mi última palabra así que haz algo por mi ahora y respetame, me lo debes Thorin, escudo de roble -Se cruza de brazos con el rostro endurecido y decidido pero a medida que los segundos pasan nota cada vez más penetrante la mirada azulada del rey sobre él. Descruza los brazos y traga saliva temiendo haber cabreado al enano equivocado pero tras la tensión los hombros del mayor se relajan y su mirada se suaviza al mismo tiempo que un pesado suspiro sale de sus labios.
-Solo porque te debo varios favores...pero una vez que esté mejor nos vamos y esta es mi última palabra -Debe desviar la mirada derrotado y avergonzado por la amplia sonrisa del mediano pero no piensa bajar la cabeza, su orgullo sigue latente y aunque haya cedido al chantaje no piensa estar del todo conforme.
El pequeño corazón del hobbit late con fuerza, brinca feliz por haber conseguido "domar" temporalmente a Thorin, el gran rey bajo la montaña, casi ni se cree poder disfrutar de él durante algunos días, no es mucho comparado con este tedioso año, pero piensa aprovecharlo al máximo. Recoge los platos de comida y una vez todo limpio vuelve con el enano con una gomilla en su mano con el inocente pensamiento de recoger el largo cabello negro adornado con ligeras canas que, en vez de hacerlo viejo, le da un ligero toque rudo y fascinante que a Bilbo le encanta. Pero todo su mundo se rompe en el momento en que se pone en su espalda y toca un mechón, solo ha llegado a tocar un misero mechón y de repente este se gira en la silla con la mirada más asesina que haya visto...ni cuando se enteró de su supuesta traición lo ha mirado así. Se encoge y da varios pasos hacia atrás intimidado con una mirada confusa y asustada.
-¿Qué demonios estás haciendo?
-Yo...supuse que tendrías calor con el pelo y...solo quería recogerlo -La inocencia del hobbit, como no, logra que el enano se relaje y suavice solo ligeramente su expresión pero su semblante serio no desaparece en ningún momento.
-Para los enanos, el pelo es un símbolo muy íntimo...sólo dejamos que nos lo toquen nuestros familiares y a los que realmente se aprecia y quiere -Estira la mano para que le diera la dichosa gomilla y una vez en su poder se recoge el pelo para luego levantarse y buscar un sitio en el que poder dormir sin sentir que está en la cama de un niño.
Sin embargo aún en la cocina el pequeño hobbit sigue igual que cuando Thorin abandonó la sala, su mirada perdida y su labio ligeramente tembloroso demuestra en la horrible devastación que las palabras de su preciado enano han hecho en su corazón. Que el ser que amas y has estado sufriendo por un año entero te diga que nisiquiera eres merecedor de hacer algo así, por ridículo que le parezca a él pues no comparte esa costumbre tan extraña, es algo duro de escuchar. La mirada con la que este le ha acuchillado le ha dolido tanto como si lo hubieran atravesado de verdad, después de todo lo que ha hecho por él...todo lo que ha sufrido y ni siquiera es un ser querido para él. Su triste mirada baja al igual que sus hombros, tampoco es que se esperara ser correspondido pero al menos pensaba que sería un querido amigo.
Suspira y tras respirar hondamente logra recomponerse de nuevo para poder así seguir al enano encontrándolo divagando por la casa con la cara blanca, algo que lo altera por lo que sin dudarlo corre hacia él y le obliga a pasar un brazo por sus hombros para poder ayudarle- Thorin, sigues estando débil -Susurra angustiado por su salud por lo que lo conduce a su propia habitación y lo obliga a tumbarse en su cama después de numerosas quejas, gruñidos y maldiciones de parte del mayor- Basta, te vas a quedar aquí te vas a dormir encogido para que los pies no te cuelguen y te vas a callar ya porque me estás provocando dolor de cabeza -Bilbo por supuesto tiene panciencia, más que cualquier otro ser conocido pero como todo su paciencia tiene un límite y por mucho que lo ame Thorin se está ganando un golpe con su sartén más buena para que se duerma de una maldita vez.
Le da igual por supuesto los nuevos gruñidos que este suelta por lo bajo, simplemente se asegura de arroparlo para que duerma cómodo, por suerte tras su mirada de "Cómo vuelvas a quejarte duermes en el jardín" ha funcionado perfectamente y sin más se va a dormir en el sillón de la sala donde numerosas veces se ha quedado dormido leyendo.
Los días pasan, lentamente para ambos pero de distunta forma, porque Bilbo disfruta de esos días, de esas horas y minutos que está junto a su enano, sin nadie que los moleste...solo los dos. Al principio fue un verdadero infierno, Bilbo quería cuidar de Thorin pero el enano haciendo uso del dicho "Cabezón como un enano" consiguió, sin quererlo, que finalmente el pequeño y también orgulloso Hobbit lo tratara como el niño en que se había convertido. Tras muchas peleas y discusiones llegan a un delicado acuerdo de normas y reglas donde ambos toleran cosas del otro si no llegaban a pasarse de nuevo.
Más pronto de lo esperado ambos se han acostumbrado al otro, Bilbo aguanta el duro carácter del enano y este debe aguantar su intento continuo de querer cuidarlo en todo momento, aguanta sus cuidados y su innecesaria preocupación por su salud pero eso no significa que no tengan una o dos discusiones al día pero es algo con lo que aprenden a vivir con suerte...¡Incluso empiezan a dormir juntos!
Todo empezó tras dos días de la inexplicable resurrección de Thorin y este estaba más que pesado con no querer dormir en la cama del mediano y que este a su vez durmiera en el maldito sofá. Hubo más peleas, gritos y gruñidos hasta que sin saber cómo pasó el enano lo tiro en la cama una noche y ambos durmieron juntos.
En un principio todo fue tensión y cada uno en una esquina de la cama, pasados los días las espaldas se juntaron y la tensión iba desapareciendo, un días Bibo tiembla pues era una noche extremadamente fría para él y Thorin se gira (Aún dormido) para abrazar a ese cuerpo tembloroso y así conseguir que se dejara de mover pero el pobre Bilbo con el corazón en la garganta no pudo dormir, luego esos abrazos se hicieron algo...natural, una fuente de calor y comodidad en una cama tan pequeña y solo eran amigos así que, aunque Bilbo sufre, disfruta también de poder dormir en el pecho enano, fuerte y noble de su rey.
Tampoco hablan del tema y si surgen lo evitan con extrema ignorancia por lo que no hay más problemas, los días pasan y la salud de Thorin mejora pues empiezan a repartir las tareas de la casa, se aventuran en dar paseos por la Comarca y aunque el primer día fuera fue agobiante por las miradas y las preguntas finalmente el enano acabó siendo uno más; de vez en cuando ayudaba en pequeñas reformas, se entretenía en una pequeña e improvisada fragua que él mismo se había hecho. Empezó entonces el testarudo enano a saber porqué era tan querido este lugar para el hobbit, no hay problemas, no hay nunca una pelea y todos viven en armonía...es aburrido pero prefiere disfrutar un poco de esta tranquilidad antes de volver a Erebor.
Un día Thorin conoce al pequeño Frodo, un muy pequeño ser de no más de tres años, tan adorable que se sorprende al verlo pues los bebes enanos son desde que nacen brutos y cabezones pero aquel pequeño no era así, además...Bilbo parece tenerle tanto amor, tanto cariño a su sobrino que cada vez que los ve juntos no puede evitar que la sombra de la nostalgia cubra su rostro, recuerda a Kili y a Fili...sus queridos sobrinos muertos en batalla, pero entonces cuando más ensimismado estaba Bilbo le pasaba a Frodo y dejaba que la sonrisa de aquel niño alegrara a su triste rey.
Pero por supuesto algo no dejaba la cabeza del enano, si él ha conseguido volver…¿Por qué sus sobrinos no? Piensa averiguarlo como sea y piensa devolver la vida a sus queridos sobrinos.
Pronto el cumpleaños de Bilbo llega y aunque ese día se levanta con la intención de salir al jardín para escribir un rato algo detiene ese pensamientos pues...Thorin no está en la cama, "no pasa nada", se dice, "Estará en la cocina desayunando" se intenta relajar pero pronto el miedo atraviesa su pecho cuando no ve al enano en ninguna parte de la casa pero lo que más le extraña es que la mesa del comedor está repleta de alimentos que si no estuviera tan angustiado por la desaparición de su rey no hubiera dudado en probar algo. Se viste con tanta prisa que cuando abre la puerta aún tiene media camisa abierta, los tirantes del pantalón sin poner y el pelo completamente despeinado.
-¿A dónde vas con esas pintas? -Su corazón vuelve a latir cuando dicho enano aparece pero sin embargo no pasa mucho tiempo cuando vuelve a detenerse junto a su respiración...Thorin está...está sin camisa, sudado y manchado de haber estado en la fragua y esto siempre consigue que nuestro pequeño y pobre Hobbit entre en un estado de shock en el que mil imagenes poco inocentes pasan por su mente en segundos hasta que por fin se recupera cuando aquella vista entra en casa- Aún no has probado nada, encima que te hago el desayuno
-Hm…¿eh? ¿Qué? -Bilbo sacude la cabeza y traga saliva con las mejillas teñidas de rojo y rezando mentalmente porque aquel enano se metiera de una maldita vez en la ducha y dejara de tentarlo. Entra en el comedor y recuerda lo de la comida por lo que con una mueca confusa mira a su amigo haciendo un gran sobreesfuerzo por no bajar la mirada y perderse en ese pecho trabajado, esos tatuajes curiosos y ese vello que cubre su pecho y parte del estómago pues no es sano babear tanto.
-Es tu cumpleaños ¿cierto? Frodo me lo contó y te he hecho el desayuno -Las mejillas del mediano bien se pueden confundir con un tomate y esto solo le hace gracia al provocador enano.
-Oh...vaya, gracias Thorin -Sonríe de manera nerviosa pues nunca le han hecho nada parecido y se siente emocionado porque…¡Porque Thorin escudo de roble, rey bajo la montaña, ha pensado en él y le ha hecho el desayuno por su cumpleaños! Pero lo mejor está por llegar porque cuando coge algo de comer y se haya ensimismado Thorin capta de nuevo su atención cuando le tiende un trapo sucio, Bilbo mira su rostro y al verlo tan neutral deja el pan y toma el trapo pero no es fácil describir la sorpresa y la confusión que este siente al abrir el trapo y ver una...cuenta.
-Para los enanos las cuentas son muy importantes, es largo y difícil de explicar…-Toma la cuenta entre sus gordos dedos y con todo el cuidado que tiene le hace al mediano una pequeña y simple trenza a un lado para luego colocar dicha cuenta en ella- Feliz cumpleaños -Bilbo vuelve a parecer un tomate pero ninguna vergüenza es comparada con la que siente en el momento en que Thorin decide culminar el día con un abrazo.
Finalmente todo acabó casi con un desmayo, una buena ducha agradecida y un regalo demasiado valioso para nuestro hobbit quien a tomado como tic nervioso acariciar dicha trenza, algo que internamente al enano le hace gracia.
Finalmente el día llega, el temido día en el que Thorin se levanta con la idea de ir a Erebor esa misma tarde metida en la cabeza y cuando a un enano se le mete algo ya puedes patalear, quejarte o amenazar que la idea está dicha y el viaje está planeado antes del mediodía. Como Bilbo se teme él también va aunque no hacía falta que su amigo se lo ordenara pues iba a seguirlo al fin del mundo sin con ello podía estar a su lado además...teme no poder dormir más sin sentir su calor abrazandolo por las noches.
Y entonces, con gran pesar salen de la casa, Bilbo se despide silenciosamente de su árbol para luego tener unos minutos para despedirse de su sobrino quien patalea por querer ir con ellos pero el enano siempre preparado y más sabio le promete volver pronto.
Todos se despiden de ellos, más del enano que del hobbit pero esto no le molesta en lo más mínimo a este último pues va a emprender una nueva aventura sólo con el hombre que tanto ama en secreto.
Pero se siente tan nervioso y feliz a la vez que se niega en acariciar su trenza en todo lo que queda de día logrando así poner de los nervios a su amigo quien le da un amistoso manotazo mientras caminan consiguiendo un involuntario puchero por parte del otro y aguanta una sonrisa divertida por ello.
Va a ser un viaje largo.
