Una nueva aventura empieza con un pequeño problema pues nada más salir de la Comarca están obligados a viajar ambos en un solo pony, no se pueden quejar, ya demasiado han conseguido con tener al pobre animal que debe cargar con los dos además del equipaje. Bilbo, sin embargo, se niega en ir en ese animal que le provoca una terrible alergia y la segunda queja es...es un animal pequeño y ambos deben estar demasiado pegados, esto para nuestro pequeño hobbit es un suplicio pues en este momento su cuerpo está completamente pegado a la espalda del enano, sus brazos se aferran a su pecho para no caerse, sí...para no caerse por supuesto, nada más, no es que le encante hundir la cara en la piel de su abrigo, no es que le guste oler su inconfundible olor y relajarse con el ritmo del animal y el maravilloso día que les espera...por supuesto que no y si así lo fuera no iba a reconocerlo nunca.

El día entero lo pasan montados en el pony y aunque el mediano se esperaba poder descansar un poco por la noche Thorin le responde sobre lo mucho que deben avanzar y en contra de su voluntad debe callar ante la orden de su rey pero un Hobbit por supuesto no tiene la misma resistencia que los enanos, por supuesto. Co este interesante dato una vez que llega la madrugada casi pierde el equilibrio, sus brazos flaquean y su cuerpo poco a poco empieza a deslizarse a un lado medio dormido. Thorin se da cuenta y logra poner su brazo para evitar la dolorosa caída- Bilbo…¡Bilbo! -Alza la voz haciendo que este se sobresalte y se aferre más a su abrigo- Te has quedado dormido…-Suspira de forma pesada al mismo tiempo que detiene con un leve tirón de las riendas al animal y bajo la atenta mirada adormilada y confusa del hobbit se baja de un salto- Muévete -Le pega una suave cachetada en el muslo para que espabile a lo que con un sobresalto el pobre Bilbo se pone donde estaba sentado Thorin aún confuso al mismo tiempo que nota como este se sube tras su espalda. Un escalofrío recorre su columna al sentir el pecho del enano pegado a su espalda, sus fuertes brazos pasar por cada lado de su cuerpo para agarrar las riendas de nuevo.

-Thorin…¿qué…? -La cara del pobre mediano es un intenso farolillo, un rojo difícil de disimular se apodera de sus mejillas hasta sus puntiagudas orejas, su voz se ahoga incapaz de formular palabra alguna sin que esta le tiemble de forma inevitable, ¿Quién podría?

-No vamos a parar y no quiero que te caigas por no poder permanecer despierto, al menos así te tengo controlado...ahora duerme un poco nos espera un viaje largo -Susurra divertido por ese color que empieza a tomar la cara del pequeño pero, sin embargo, lucha por no dejar salir esa leve sonrisa que desea dibujarse en sus labios.

Ni media hora pasa cuando siente como el cuerpo ajeno cae sobre su pecho por completo y al bajar la mirada ve como este está completamente dormido y piensa entonces, mientras que el pony avanza y su camino se acorta poco a poco, piensa en el camino, en la inexplicable oportunidad que se le ha concedido, piensa en toda esta locura, de su convivencia con el hobbit...la necesidad de volver es tan intensa como el deseo de tener a su lado al señor Bolsón pues le da la suficiente confianza y tranquilidad como para poder llegar sin problemas a Erebor.

Si Bilbo le acompaña sabe que podrá llegar sin problemas a su hogar.

Amanece más rápido de lo normal y Thorin cansado tiene la mejilla apoyada en la cabeza del mediano como apoyo a no quedarse dormido aunque le es difícil, el olor dulzón del hobbit lo atonta más de lo que está pero por suerte amanece al fin y Bilbo se termina despertando. Un pony definitivamente no es una de las mejores camas en las que ha descansado pero hay un solo motivo por el que ha logrado dormir bien; haberse sentido "abrazado" por ese poderoso enano, sentir la calidez de su cuerpo en su espalda, protegiéndolo y cuidándolo...es agradable sin duda, en cualquier sitio en el que duerma si Thorin está a su lado dormirá mejor que nunca. Suelta un largo bostezo y se estira como bien puede notando entonces como la cabeza de su rey está apoyada sobre la suya propia, alza la mirada para ver entonces el rostro cansado de este.

-¿Dormiste bien? -La voz del enano suena pesada y aunque parece costarle finalmente se endereza y sacude la cabeza para despejarse.

-Am...claro, ¿Por qué no llevo yo un rato al pony y tú descansas? -Bilbo está preocupado, por supuesto, su querido rey está exhausto y se siente culpable al saber que él ha dormido como un santo mientras que Thorin pasaba en vela toda la noche sin descansar. Ambos se miran y el pony se detiene cuando el pequeño hobbit toma las riendas y tira de estas hacia atrás para detener al animal un segundo, ambos se miran y con la preocupación marcada en sus ojos verdes logra convencerlo para que duerma un rato. Sonríe entonces feliz y toma el control del animal para obligarlo a seguir caminando- Duerme un rato, luego pararemos para descansar como es debido...el pony también lo necesita -Susurra notando como su cuerpo se tensa al instante en el que siente como los fuertes brazos de su compañero lo abrazan por el estómago al mismo tiempo que su imponente rostro se apoya en el hombro del manojo de nervios en el que se ha convertido el mediano pues la respiración de Thorin sobre su cuello es tan cálida y abrumadora que un escalofrío recorre su cuerpo, siente la calidez de aquellas enormes manos sobre su vientre, siente el movimiento del pecho ajeno contra su espalda, lamenta sentir como Thorin se aferra a él con el único objetivo de no caerse. Lamenta que su cuerpo reaccione sin consentimiento alguno, lamenta no poder controlar sus sentimientos ni ser, ante él, dueño absoluto de su cuerpo pero pronto sacude la cabeza negándose a sí mismo molestar el descanso de su enano por sus tonterías.

Pronto siente el peso significante que le afirma que se ha quedado finalmente dormido y Bilbo sonríe, es feliz sabiendo que ahora su relación con Thorin es mucho más profunda, más...inseparable, aunque sabe la verdad, sabe que sus sentimientos no son correspondidos pero aún así sabe que la amistad de Thorin es suficiente para contentar a su pequeño corazoncito. Mientras dirige al pony por aquellos largos prados, aquellas altas colinas disfruta del paseo, del calor de su enano en su espalda, de las vistas y por supuesto de la dormida compañía pues aún está asombrado por el milagro que duerme sobre su hombro, porque Thorin debería estar muerto, él mismo vio como el último aliento escapaba de sus resecos labios pero, sin embargo, ahí está...con él. Adelanta un buen camino hasta que siente como el pony empieza a cansarse demasiado y sin dudarlo se desvía un poco del camino para adentrarse un poco en un bosque cercano y allí poder parar y descansar sin problemas.

-Thorin...Despierta -Susurra posando sus manos sobre las ajenas encima de su estómago y es inevitable que cierre los ojos y se imagine a este abrazandolo de esa manera despierto, diciéndole al oído cuánto lo ama...pero todo sueño se acaba y finalmente vuelve a la realidad demasiado pronto cuando este se remueve- Vamos a descansar un rato venga -Logra liberarse de su abrazo y una vez que baja del animal ayuda al adormilado enano a bajarse para luego improvisarle una cama con mantas donde lo obliga a tumbarse y tras unos cuantos insultos sigue durmiendo al fin- Pobre...ni me imagino lo cansado que estará -Susurra para sí y se apresura en encender una hoguera para luego sentarse al lado de su rey y así empezar a hacer la comida para cuando éste despierte pues lo hará hambriento y deseando continuar por lo que debe aprovechar ahora para descansar y comer. Deja que la comida se haga y mientras espera se entretiene en admirar ese duro rostro relajado, piensa en lo mucho que cambia la seria expresión del enano cuando duerme pues cuando descansa parece tan lleno de paz, tan tranquilo y relajado que es inevitable que nuestro pequeño hobbit finalmente caiga en la tentación de apartar los largos cabellos de su dormido rostro, con cuidado y con cierta timidez ya que aún recuerda el mal rato que tuvo con su cabello.

Pronto aquel inocente gesto le parece insuficiente y pronto se ve a sí mismo pasar el dorso de su mano por la mejilla ajena con tanta sutileza y suavidad que es imposible despertarlo por lo que disfruta de esa calidez, el tacto de la barba y de su piel bajo sus dedos. Un pesado suspiro escapa de sus labios y de repente siente la necesidad de sentir ese calor por todo su cuerpo, cuando se da cuenta ya está metido bajo la manta y bajo el brazo de aquel enano sintiendo como este se acomoda y se pega a su espalda. ¡Santo Dios dame fuerzas para seguir controlando mis malditas hormonas!, piensa la pobre criatura ruborizada que se acomoda contra el cuerpo ajeno.

Es interesante como la comodidad nubla la mente pues cuando se da cuenta abre los ojos y ya es de noche, se sobresalta pues recordaba que era mediodía y ahora, sin embargo, seguro que es más de media noche. Huele la comida quemada con pena y vergüenza por haberse quedado dormido pero lo que realmente lo tensa es el hecho de la repentina desaparición del pony, mira a su alrededor sintiendo pronto el miedo y el terror de ver sus cosas regadas por el suelo formando un camino que lleva al interior del bosque. Mira a Thorin quien aún duerme con suerte por lo que, tras librarse de su abrazo corre siguiendo el camino esperando que el animal solo se haya escapado pero para su desgracia lo que realmente ha pasado es...son...Wargos. Esas mascotas de orcos pero sin ellos, una manada que devoran sin compasión al pobre animal que llevaba un cuarto de camino cargando con ellos, se lleva las manos a la boca para evitar soltar cualquier sonido que lo delate pues debe ir con Thorin y deben salir de aquí corriendo. Da varios pasos hacia atrás pero un inesperado animalillo pasa por su lado asustandolo y haciendo que suelte un leve grito que pronto acalla con sus manos, pero ya es tarde. Los gruñidos de aquellos animales se oyen a su espalda provocando intensos escalofríos que recorren su cuerpo y pronto se ve a sí mismo corriendo y esquivando árboles mientras que es perseguido por, al menos, cinco wargos de morros ensangrentados y hambre voraz.

Quiere gritar el nombre de su enano, quiere pedirle ayuda pero todo grito muere en su garganta cuando pisa de forma descuidada un hoyo en el suelo haciendo que su tobillo se doble y caiga al suelo con un quejido de dolor. Intenta levantarse de nuevo pero le es imposible mientras que su mirada aterrada ve como aquellos animales se acercan y uno de ellos salta sobre él. Sus ojos se cierran con fuerza esperando el inevitable ataque pero pronto escucha un golpe fuerte quebrando los huesos de algo y es que al abrir los ojos ve a su amado Thorin golpeando la cabeza de aquel animal matándolo de un solo martillazo y poniéndose frente a él para protegerlo de los demás. ¡Bendito sea el día que Thorin decidió hacer algunas armas en aquella fragua improvisada! Aunque no eran del mejor metal y por supuesto no tan fuertes como las armas hechas en Erebor pero al menos le servían para matar monstruos como aquellos. Uno por uno y con cierto trabajo acaba con todos los wargos...o casi todos pues a uno solo lo ha dejado aturdido, se acerca a él con la respiración agitada y el cuerpo cansado para darle el último golpe que acabaría con su vida pero la voz de cierto hobbit detiene cualquier movimiento- Thorin espera...no lo mates -Suplica mientras que se levanta como puede y medio cojea hasta él para tomar su brazo y usarlo como apoyo pues el tobillo le duele a horrores. En sus manos trae una cuerda que ha recogido del suelo y le pide de manera silenciosa que le ayude a atar al animal en un árbol.

-¿Y qué piensas hacer con él? No pienso comer carne de este bicho -habla una vez que se asegura del nudo y rodea la cintura del mediano alejándolo del animal quien empieza a despertar de forma algo violenta al verse atado.

-No es para comer...nos hemos quedado sin pony y yo no creo poder andar todo lo que nos queda -Lo mira con pena al señalar su ya hinchado tobillo mientras que en la cara de Thorin se muestra tanto la preocupación por su tobillo como el desconcierto ante la situación- Los orcos podían montarlos como caballos…¿Y si lo intentamos? -Se encoge de hombros y ve como la sorpresa se apodera de las facciones de su enano- No perdemos nada por intentarlo -Se encoge de hombros una vez más y ahí mismo empieza una nueva discusión pues escudo de roble jamás ha tenido que aguantar a nadie como Bilbo, con sus locas ideas suicidas pero finalmente acaba cediendo a regañadientes pues no hay otra solución si no quiere pegarse semanas ahí parado hasta que su tobillo se recupere.

Deciden pasar ahí algunos días, Bilbo alimenta al animal con cuidado mientras que día a día se acerca más a él, toma su confianza hasta tal punto que un día grita el nombre del enano quien va corriendo temiendo lo peor y termina maldiciendo al mediano mentalmente tanto por el susto como al darse cuenta que tiene razón pues el wargo parece haberle cogido mucho cariño al hobbit quien ha logrado tocarlo y acariciarlo al igual que un perro. Día a día su amistad con el animal se hace más intensa hasta que el día que lo suelta llega, Thorin espera con paciencia blandiendo una espada por si las moscas pero el wargo con una tranquilidad nunca vista se acerca a Bilbo y ladea la cabeza para que lo acariciara provocando una sincera risa por su parte y se termina abrazando a la enorme cabeza del animal- Es el ser más loco de la historia señor Bolsón -Rueda los ojos aunque una ligera sonrisa se forma en sus labios sorprendido por lo que aquel mediano puede llegar a hacer.

Thorin cada noche, y "en contra de su voluntad", masajea el tobillo ya menos hinchado de Bilbo con unas cuantas plantas aplastadas echas pasta para poder bajar la inflamación y el dolor ignorando por supuesto los reclamos y las quejas de este y disfrutando de como su carita se pone completamente roja de la vergüenza. Un día, al fin, y con la ayuda del rey logra subir al lobo el cual parece bastante tranquilo pero por desgracia lo único que consigue es caerse del animal aunque por suerte Thorin logra atraparlo entre sus fuertes brazos antes de que su cuerpo se golpee contra el suelo, el wargo al darse cuenta se acerca a ellos y le lama la cara en símbolo de disculpa.

Los días posteriores solo se aprecian pocos avances hasta el día en el que podemos apreciar como un emocionado hobbit monta con maestría un animal que solo orcos han osado domar, la risa de Bilbo es de absoluta diversión mientras corre haciendo círculos alrededor de Thorin quien lo mira con un brillo de orgullo y una imperceptible sonrisa tapada por su barba pues en todos los años que lleva de vida nunca ha visto nada parecido. El wargo parece haberles cogido cariño y justo cuando logran amarrar sus cosas al animal deciden seguir el camino siendo solo Bilbo el que se ocupa de dirigir al enorme lobo.

-Thorin ahora que tenemos una nueva mascota...me gustaría ponerle nombre -El mencionado alza la mirada al mismo tiempo que su ceja se levanta diciendo sin palabras "Me estás tomando el pelo"- Venga...nunca he tenido una mascota…-Sus pequeños dedos acarician el suave pelaje del animal que mira a ambos de reojo por unos segundos para luego centrarse en seguir corriendo entre las colinas- Me recuerda a Kili...por su pelaje castaño y cuando tiene ganas de jugar…¿Qué te parece? -Un pesado suspiro sale de los labios del cansado enano, todos estos días ha estado más preocupado porque el mediano no terminara devorado y por su tobillo que en dormir como necesita- Aunque...no quiero olvidar a Fili…¿Y si lo llamamos Kifi? ¿O Fiki? -Finalmente Bilbo debe soltar una leve carcajada teniendo cuidado de no caerse pues la mirada que le lanza Thorin es demasiado divertida como para poder contenerse.

-Llámalo como quieras, es tuyo...Aunque Kifi parece un nombre de gato y Fiki parece de planta -Sigue mirando su mapa mientras que uno de sus brazos se mantiene alrededor de la cintura ajena para que ninguno de los dos se caiga del lomo del animal por los múltiples saltos que este da para ir más rápido. Bilbo parece pensarlo durante un buen rato hasta que con una leve risilla termina llamándolo Kifi teniendo como respuesta un aullido y un salto en el que casi caen los dos sino fuera por el enano.

La sorpresa recorre sus rostros una vez que tan solo con medio día ya han avanzado todo lo que en estos días han perdido, Bilbo sonríe con orgullo y Thorin suspira con resignación pues odia darle la razón al mediano, pero por mucho que le moleste hacerlo...parece divertido al ver al hobbit tan animado teniendo en cuenta que ha dejado atrás de nuevo su casa y su hogar por segunda vez sin tener idea de cuando volverá esta vez. Descansan, se sienten cansados, más Thorin que Bilbo y el enano lo odia, odia que cada dos por tres se sienta tan estúpidamente cansando y lo que realmente le mata es no saber el porqué aunque lo único que logra hacer es rezar porque esta debilidad que toma su cuerpo acabe desapareciendo algún día. Esta vez Thorin duerme en una nueva cama improvisada, por esta vez Bilbo no quiere dormir, por esta vez tiene un nuevo amigo que no para de perseguirlo para llenarlo de esas babas asquerosas que se quedan como sustancia pegajosa en todo lo que toca.

Bilbo juega, se entretiene con su nueva mascota, le lanza palos que con trabajo logra tirar por su tamaño, prepara la comida y come junto al animal hasta que finalmente y vencido por el sueño acaba deslizándose de nuevo bajo la manta, se deja abrazar y se acurruca para luego dormir tras ver como aquel enorme y peludo animal se tumba al lado de ambos de forma algo curva, para darles calor o así poder protegerlos...sea lo que sea ahora duermen con el delicioso olor de la comida apartada que han dejado para el enano. La noche es tranquila sin embargo los problemas llega una vez el sol aparece por las altas colinas, el ambiente anaranjado y los gruñidos de cierto animal los despierta a ambos, uno más alterado que el otro. Un enano que no duda en levantarse con espada en mano mientras que un cansado hobbit aún esta sentado en el suelo tallándose los ojos con sueño.

Gruñidos se escuchan en la lejanía y una flecha de madera espiral pasa a milímetros de la cabeza de Bilbo haciendo que este se termine de despertar con un sobresalto que casi le provoca un severo infarto. Se levanta pero pronto debe encogerse pues más flechas son lanzadas, gruñidos que conocen ambos a la perfección se escuchan no muy lejos, aquel idioma asqueroso y repulsivo, aquel olor a metal sucio y a muerte se acerca desde las más altas colinas. Son rodeados y pronto nuestro pequeño hobbit es presionado entre el cuerpo protector de Thorin que intenta protegerlo tanto del peludo y enorme cuerpo del wargo que entre gruñidos advierte sus ataques. El lado Tuk de Bilbo reacciona por suerte y tras susurrarle al animal se levanta encogido para poder susurrarle a su querido rey su plan. Este asiente a regañadientes pues son muchos y ellos son dos...tres y uno de ellos tiene todas las posibilidades de morir ahí si se le ocurriera luchar, ¿A que no sabéis de quien hablo?

Los orcos hablan entre ellos pero Bilbo les pide a ambos que se esperen, los orcos alzan sus armas y suplica por la confianza de ambos hacia él hasta que con grito "¡Ahora!" Kifi salta contra el lado contrario al enano, sus fuertes fauces matan orcos y asesinan a los suyos sin miramiento alguno mientras que Thorin por su parte se deshace de su parte pero Bilbo tarde llega, un orco se ha escapado de la muerte, porta un arco, el miedo se apodera del pequeño cuerpo de un hobbit que corre con espada en mano, espada que brilla y se hunde en el pecho del orco.

La espada deja de brillar cuando el último orco cae, nunca le ha importado menos su espada cuando ve con terror como aquel maldito ser llegó a disparar la flecha. Una flecha de madera espiral, un largo palo bien tallado y acabado en una punta llena de veneno.

Flecha que atraviesa el costado derecho de Thorin.

Bilbo grita pero este ya se encuentra en el suelo, Bilbo corre a todo lo que su pie aún lastimado le da, se arrodilla a su lado y con esfuerzo arranca aquella flecha, un leve grito sale de su garganta en el proceso juntándose con el grito que lanza Thorin de puro dolor. El mediano hiperventila, el hobbit llora, Bilbo tiembla y suplica con la cara bañada en lágrimas, su voz repite el nombre del enano, le pide que aguante, le suplica entre dolorosos sollozos que no se rinda mientras que, con ayuda del animal logran subir al enano a su lomo, el pequeño se asegura que el rey no pueda caerse y tras subirse tras el cuerpo inconsciente de Thorin le pide entre lágrimas al enorme animal que corra como si la vida le fuera en ello.

Bilbo llora y no puede evitarlo, el hobbit casi se derrumba pero logra serenarse con suerte Thorin lo necesita más que nunca y la muerte debe pasar sobre su cadáver si quiere arrebartarle de nuevo a la persona que ama, jamás volverá a cometer ese error, porque no piensa pasar de nuevo por lo mismo.