Es el olor dulce a frutas mezclado con un aroma fuerte a hierbas lo que despierta al que casi nos provoca un infarto a todos, al ser que un poco más y consigue provocar la muerte de un hobbit querido por todos y el asesinato de esta humilde narradora que poco le ha faltado para recibir más de una amenaza. Lo siento, solo cuento la verdad y los hechos tal y como ocurrieron aquella vez en la que Thorin fue alcanzado por una flecha envenenada. Como decía, no está muerto por suerte, despierta aturdido y más confuso que despierto pero toda idea de alterarse queda apartada cuando su vista deja de ser borrosa y ve a su lado a un sonriente hobbit que derrama alguna que otra lágrima por verlo despierto al fin.
-¿Dónde estamos? -Su voz es pastosa, débil y entrecortada, sus ojos pestañean con regularidad pues se siente cansado y no desea volver a dormir que es justo lo que su cuerpo tanto le pide con pequeñas indirectas.
-Rivendell...has estado días dormido -Al ver la confusión en el rostro de su amado enano no puede hacer más que suspirar y apretar el agarre de su mano haciendo así que sea ahora que Thorin se da cuenta de este gesto- Los orcos nos atacaron...te dieron con una flecha y Kifi corrió como el mismo viento, nos encontramos a Elrond después de recorrer un largo camino...al principio pensaron que éramos orcos pero les suplique ayuda, les lloré y les grité quienes éramos...por suerte Elrond nos reconoció y gracias a las increíbles medicinas élficas han conseguido salvarte, lo único que necesitas ahora es reposo ¿Vale? -Se apresura a decir cuando de repente ve como aquel testarudo enano intenta levantarse aún con la herida fresca y las vendas aún manchadas, lo ayuda a tumbarse de nuevo y con todo el cariño que el pequeño corazoncito de un hobbit enamorado pueda tener le acomoda la almohada, lo arropa (no sin antes revisar la herida en su costado) y con una dulce y calmada voz le suplica que descanse un poco más.
Por suerte para Bilbo su compañero enano no tiene muchas fuerzas para seguir quejándose o seguir despotricando contra los elfos pues pronto vuelve a caer dormido por la debilidad que azota su cuerpo en estos momentos. Lo ve dormir y un suspiro sale de los resecos labios del hobbit, está cansado por supuesto, en todos estos días ni siquiera se ha apartado de Thorin temiendo poder perderlo de nuevo por un descuido, apenas ha dormido y comido pero al fin puede respirar tranquilo cuando ha visto con sus propios ojos que Thorin se recupera rápido gracias a la gran ayuda de su gran amigo el elfo, quien por casualidad del destino, ha presenciado todo, ha notado la voz dulce del mediano, su cuidado tan cariñoso que hasta podría enternecer a la más cruel de las criaturas, oye el suspiro y está al tanto del poco cuidado que está teniendo su pequeño amigo consigo mismo por estar más centrado en el enano.
-Pequeño ¿Por qué no descansas tú también? Vuestro camino es largo y Escudo de Roble querrá irse nada más se sienta con fuerzas de levantarse -La profunda voz de Elrond hace sobresaltar el cuerpo de Bilbo quien se gira para verlo, sus enormes ojeras le verifican el descanso que este bien necesita aunque este niegue débilmente con la cabeza- Estará bien te lo aseguro, yo mismo puedo asegurarme de su recuperación si así te sientes más tranquilo…
-¿Y Kifi? -Su voz suena más cansada y débil totalmente distinta a la que ha usado para hablar con su enano ahora tranquilamente dormido.
-Tampoco debes preocuparte de él, le hemos dado de comer después de asegurarnos que no es un Wargo normal, debo darte mi más sincera admiración pequeño pues aún ni me creo que tú, criatura humilde y tranquila, hayas domesticado a un ser destinado a ser oscuro y dominado por Orcos -Bilbo se sorprende ante las palabras de su amigo y lo único que es capaz de hacer en este momento es sonrojarse un poco por la vergüenza de ser tan elogiado sin estar acostumbrado- Eres una caja de sorpresas Bilbo, no dejas de sorprenderme -El nombrado se encoge en sí mismo y alza una de sus manos para acariciar la trenza de su cabello con la cuenta que Thorin le regaló por su cumpleaños notandose que es un tic nervioso que divierte al elfo pues piensa que aquel hobbit es lo más adorable que haya visto jamás, pero por supuesto eso no lo iba a decir.
Demasiados son los intentos en los que el gran elfo no consigue convencer al pequeño y testarudo hobbit que se niega rotundamente alejarse de su amado y débil enano, con un pesado suspiro Enrold abre la boca para volver a intentarlo pero unos gritos allá a lo lejos, al final del pasillo hacen que tanto el elfo como el hobbit se pongan alerta y sus cuerpos se tensen.
Se escucha un "Cuidado" seguido de un "Agarrarlo" mientras que los numerosos gritos de los guardias son acompañados por fuertes pisadas de una criatura enorme que trota y esquiva a cuanto elfo encuentra hasta que, por sorpresa de los presentes el ansioso Wargo entra en la habitación con una cuerda amarrada al cuello, tropieza con muebles y esquiva al castaño elfo para rodear al sorprendido hobbit y esconder finalmente en su espalda (gesto inútil por el simple motivo de que el pequeño cuerpo de su amo no logra esconder ni su enorme cabeza).
Enrold ríe cuando sale de la sorpresa y sus guardias aparecen por la puerta agitados y sin aliento disculpándose una y mil veces por las molestias. El animal se niega a irse con ellos haciendo sonidos lastimeros y metiendo la cabeza bajo el brazo de Bilbo, quien enternecido acaricia su suave pelaje para tranquilizarlo- Kifi no puedes estar aquí...no lo ates no le gusta, venga vete fuera -susurra cansado y tras quitar la cuerda de su cuello intenta echarlo. ¿Creéis acaso que un insignificante hobbit puede siquiera con un animal tan enorme?
Pues no y quien lo haya creído con mis respetos pero creo que sea completamente consciente del tamaño y la testarudez de estos bichos peludos. Seguro que tampoco os esperabais que nuestro amado Kifi se siente de golpe haciendo así imposible poder moverlo. Bilbo le riñe, se pelea e intenta tirar de él pero finalmente suspira resignado bajo la atenta y divertida mirada de su buen amigo quien con un movimiento simple de cabeza echa a los guardias- Dejalo, se ve que también está preocupado por ambos -Una situación bastante cómica para todos menos para Bilbo, está demasiado preocupado por Thorin como para pensar siquiera en reírse de la actitud tan infantil y protectora del animal.
Son días demasiado largos que pasan con extrema tranquilidad; con un Wargo haciendo de buen guardián, tumbado en el suelo al lado de la cama y con la enorme cabeza apoyada en el colchón a los pies de quienes cuida día y noche. Una vez que empieza el tercer día Thorin al fin despierta y no pasa ni dos segundos cuando insiste en irse y seguir de nuevo pero la herida aún debe curarse por completo y aunque Bilbo le suplica paciencia por su salud lo único que lo hace ceder y volver a tumbarse a regañadientes es ver al mediano tan pálido como una vez fue Azog, con ojeras marcadas y mucho más delgado que antes.
Thorin entonces, dándose cuenta de todas las tonterías que ha hecho Bilbo estos días solo por no querer dejarlo solo se cabrea, le grita mil cosas desagradables que asustan al pobre Hobbit y provocan el nacimiento de lindas y pequeñas gotas de agua cristalina que se forman en sus ojos y amenazan con salir- ¡Deja de llorar por todo Bilbo! Deja de anteponer mi salud a la tuya, vete ahora mismo a comer y no vuelvas hasta que se te quite esa cara de muerto -Los gruñidos del enano duelen, encogen el cuerpo ahora tembloroso de nuestro inocente ser que intentando no dar más pena sale de la habitación seguido de su fiel mascota que le da toques en la mano con el hocico queriendo animarlo de algún modo.
Thorin suspira sabiendo que se ha pasado, Bilbo ahoga un sollozo y se limpia los ojos con la manga de su chaleco y ambos sufren a su manera durante aquel largo día sin verse, uno arrepentido y el otro pensando que después de todo nunca, jamás conseguirá el cariño de aquel enano, todas las esperanzas que sin querer se había creído mueren a medida que recuerda los gritos e insultos del ser que tanto ha cuidado.
Finalmente vuelve, aunque no le apetece, aún recuerda los gritos aunque bien conoce el carácter del rey enano y su falta de autocontrol cuando alguien hace algo que no le gusta. Tal vez si tuvo que comer, cuidarse y dormir un poco pero ¿Quien podría? Teniendo al ser que tanto amas y por quien has sufrido lo inimaginable pueda irse de nuevo, sufres por su dolor, sientes que quieres llorar hasta que se recupere y siga siendo el Thorin de siempre pero este como es natural no se lo ha tomado bien, saber que se ha descuidado tanto por su culpa le ha transformado la culpa por la ira y había explotado sin más. Porque Thorin es así, ¿No lo conocéis ya? Es un enano tremendamente testarudo, con poca paciencia y control nulo que primero acusa y luego piensa, primero grita y luego se arrepiente, porque así ed Escudo de Roble y Bilbo bien lo sabe por eso vuelve seguido del tran lobo castaño, con mejor color de cara tras comer y dormir lo justo y necesario que sus emociones le han permitido.
Lo ve entonces sentado, apoyando la espalda en el cabecero de la cama, centrando su mirada en él nada más pone un pie en la habitación; logrando que la respiración del pequeño hobbit se corte, su corazón se agite y sus mejillas tomen un ligero y adorable color rosa cuando, a todo lo contrario a lo que pensaba encontrarse al llegar, ve en los intensos ojos azules el arrepentimiento, la pena por haberle gritado y la soledad que ha sentido todo el día por su ausencia. Sin pronunciar palabra alguna se acerca un lentos y torpes pasos, ve al animal tumbarse tranquilo en el suelo a los pies de la cama y él, tembloroso ser se abraza al cuello del enano sintiendo casi al instante los fuertes brazos rodeando su cuerpo. Y digo casi porque lo que esperaba Thorin del mediano es todo menos un abrazo, es todo menos un sollozo ahogado en su hombro desnudo, es todo menos escuchar una disculpa suya. ¿Por qué? ¿Por qué se disculpa si ha sido él quien le ha gritado y dicho cosas horribles cuando lo único que ha hecho es cuidarlo? De nuevo la ira crece y aunque parece ganar por un momento de nuevo esta vez logra controlarse, porque Bilbo no merece soportar su poco autocontrol. Lo estrecha un poco más y le susurra al oído cosas que sólo provocan un mayor temblor en Bilbo, unos cuantos de sollozos mal controlados y finalmente sin saber cómo aquel pequeño y sensible ser acaba sentado de lado en su regazo por un breve tirón del propio enano, abrazandolo como si la vida dependiera de ello- Lamento haberte gritado pero no quiero que te abandones tanto por mi culpa, sé que estabas preocupado pero no vuelvas a hacerlo...y deja ya de disculparte -Susurra ya harto de provocarle tanto mal al pobre mediano quién es el único ser de la Tierra Media que no merece por todo lo que ha tenido que pasar, el único.
Pasan un par de minutos en los que Bilbo se relaja, en los que el mediano deja de llorar y en los que el inocente hobbit pasa a tener la cara completamente roja de la vergüenza al darse cuenta donde ha estado sentado por largos minutos. Baja de un salto y se disculpa con la voz temblorosa y las orejas ruborizadas, Thorin alza las cejas y esconde una leve y divertida sonrisa bajo la barba pues siempre es divertido ver de nuevo al hobbit de siempre.
Deciden, por súplica de Bilbo, quedarse un par de días para reponer fuerzas, para dejar que la herida del enano termine de cerrarse y para preparar nuevas provisiones que Enrold con gusto les entrega (Más por su pequeño amigo hobbit que por el testarudo enano por supuesto). Bilbo vuelve a tomar su color y su peso normal, vuelve el brillo natural en sus ojos y la actitud alegre y positiva que lo caracteriza. Es entonces cuando deciden partir al fin, con cierto pesar el mediano se despide de su gran amigo elfo agradeciéndole hasta el último minuto su ayuda y jurandole devolverle algún día el favor aunque Thorin por su parte agradece inmensamente poder salir de allí, aún después de todo sigue teniéndoles cierto resentimiento a todo aquel que se haga llamar elfo, porque un odio así no se olvida y el enano tampoco es que haga mucho por conseguirlo.
Ahora nuevamente montados en el gran lobo siguen su camino, con paso tranquilo pues la enorme carrera hasta Rivendell ha sido casi imposible y por muchos días que estuvieran en la radiante ciudad aún pueden darse el lujo de ir tranquilos y disfrutar de las hermosas vistas, del tranquilo olor a hierba fresca y de la brisa primaveral que mueven sus cabellos sobre el lomo del animal. Thorin se abraza a Bilbo para que no cayeran pero esto es normal y el susodicho ya a aprendido a controlar los nervios que azotan su cuerpo cada vez que siente aquel poderoso pecho contra su espalda, aquel brazo rodeando su cuerpo para evitar que se cayera...es todo demasiado para las hormonas contenidas de un ser pequeño y frágil como Bilbo, pero logra controlarlo al fin y el viaje se hace tranquilo por primera vez desde que salieron.
[…]
Esta vez deciden pasar por las altas y rocosas montañas, donde una vez vieron la épica batalla de dos gigantes y se vieron secuestrados por trasgos, por el día para evitar cualquier problema que la noche siempre tiene como mal acompañante. Pasan con cautela uno en uno, en fila por el estrecho camino que bien parece querer ceder bajo el peso de los tres pero no es el caso. No hay gigante que muestre presencia, ni rocas lanzadas sobre sus cabezas ni se escuchan por el aire el chillido infernal de los trasgos. "Menos mal" piensan ambos casi a la misma vez pero mientras cruzan el camino cada uno se suma en sus pensamientos con nostalgia, recordando cómo cruzaron este mismo camino con los demás, con los mismos que les espera sin saberlo menos dos...esos dos enanos muertos injustamente, aquellos que por un momento tanto Thorin como Bilbo juran escuchar sus risas por breves segundos, como un eco en el aire que se pierde en las montañas. Por breves segundos ambos se miran con el anhelo en sus miradas sabiendo que han escuchado lo mismo y el dolor es completamente compartido. Por breves segundos sienten confusión, piensan que sus mentes les juega una mala pasada por lo que finalmente siguen su camino, Bilbo delante por ser el menos pesado, seguido del enano para evitar alguna posible caída y al final el lobo por ser el más pesado. Llegan al fin a un resalte donde pueden respirar un poco y descansar de la tensión que te da pasar por un precipicio.
Respiran antes de seguir y un chillido detrás de ellos allá a lo lejos tensa sus músculos y corta sus respiraciones, el Wargo enseña sus fieros colmillos y se posiciona preparado para atacar, Thorin saca su espada y aprieta el mango con una mano mientras que la otra se extiende hacia atrás para asegurarse de que Bilbo está bien protegido tras su espalda. ¿Cuál es la sorpresa preguntaréis? Porque siempre hay alguna sorpresa que nos detiene la respiración y abre nuestros ojos a medida que leemos, una sorpresa que nos provoca ansiedad y logra que leamos más rápido para saber qué ha pasado. Pues la gran sorpresa es como bien os esperabais que Bilbo ha desaparecido, la mano de Thorin solo toca la pared rocosa y entonces olvida por completo el chillido de antes mientras que se gira de golpe llamando al mediano sin recibir respuesta alguna.
-¡BILBO! -Su poderosa voz alarmada y aterrorizada llama al hobbit mientras que su mirada busca por todos lados algún rastro de su acompañante y amigo. El lobo se alarma igual que él y empieza a olisquear hasta que se detiene frente a una pared rocosa brevemente hundida y gruñe con furia. Thorin no espera un segundo cuando ya está empujando la pared, golpeándola tanto con las manos como con la espada llamando al mediano con toda su fuerza. Empuja y no consigue nada, el animal empuja con la cabeza también pero ni un centímetro se mueve la pesada pared, el enano empieza a desesperarse, su agitada respiración delata su inestable estado de nervios y rabia acumulada. Gruñe y aprieta los dientes furioso jurando por sus ancestros que si esos bichos asquerosos le hacen algo a Bilbo hundirá su espada en el cuello de todos y cada uno de ellos- ¡Busca una entrada, busca a Bilbo y mata a todo ser que se te cruce por medio! -Thorin grita y el lobo gruñe de satisfacción cuando sin más empieza a saltar y alejarse de allí mientras que el propio enano busca e intenta encontrar una entrada por su cuenta.
[…]
Atado y amordazado es arrastrado por el doloroso suelo rocoso, sus piernas patalean y su voz ahogada intenta gritar el nombre del rey bajo la montaña pero inútil es cualquier intento cuando la mano de un asqueroso trasgo cubre su boca y le produce fuertes náuseas por el hedor que llega a su nariz. Piensa en como poder escaparse pero esta vez no es como la anterior, está vez es él el único al que tienen amarrado, no puede escabullirse ni tomar su espada, la cual le quitan y tiran a un lado para que quede tan indefenso como un conejito recién cazado y amordazado que espera la hora de ser despellejado y asado. Sigue removiéndose sin tener alguna idea de escapar hasta que finalmente siente como lo lanzan a un agujero en el suelo, espalda se golpea contra el suelo y un fuerte quejido de dolor retumba en aquel oscuros calabozo para luego ver asustado como estos cierran la salida con una reja como si de una alcantarilla se tratara.
Se sienta sobandose los brazos agradeciendo que le quitaran las mordazas antes de tirarlo cual saco de comida al almacén, con asco se quita cualquier rastro que hubiera dejado la mano de aquel bicho sobre su boca y con pesar suspira y se encoge pensando en cómo ha terminado aquí si hace un par de segundos estaba al lado de su amado enano y ahora está aquí perdido en una casi absoluta oscuridad con la salida a la vista pero demasiado alta para su pequeño cuerpo- ¿Cómo salgo yo ahora de aquí? -Susurra para sí mismo naturalemente y piensa, se le ocurre gritar ahora que puede el nombre de su enano pero de nada serviría ahora que ni el mayor de sus gritos podría escucharse en el exterior, piensa en escalar para llegar a la salida pero se puede notar que muchos ya lo ha intentado y que esa pared parece de lo más resbaladiza. Suspira entonces sin ideas, se abraza a si mismo y poco a poco empieza a perder la esperanza de ver de nuevo a Thorin, sus ojos empiezan a humedecerse de la misma desesperación pero entonces pasa algo, ¿Otra sorpresa pensáis? ¿En un mismo capítulo? De nuevo vuestra respiración se corta y podéis escuchar el latido de vuestro propio corazón retumbar vuestros oídos pues imagino la tensión por la que estáis pasando queriendo saber qué demonios puede pasar ahora que Bilbo a perdido la esperanza, que bien parece este el final de la historia...pues no, hay una nueva sorpresa que superar con creces a la anterior y pienso ahora ¿Lo dejo para el siguiente capítulo? ¿Puedo ser tan mezquina como para dejar esto así y hacer que esperéis con tirones de pelo al siguiente? Puedo hacerlo y bien sabéis que soy capaz pero no soy tan mala, os regalo esta buena sorpresa que tanto a Bilbo como a mi como a vosotros bien os va a dejar sin palabras.
-¿Bilbo? -Una voz débil se escucha allá en la oscuridad de la amplia celda, el mencionado se encoge por instinto y experimenta el mayor de los temores al darse cuenta que no está solo como pensaba y que encima el que esté allí escondido en las sombras sabe su nombre. Muchos ahora saben su nombre y muchos son los que desean la muerte del Hobbit que ayudó a los enanos a conseguir Erebor. Tiene miedo y se nota pero la voz vuelve a llamarlo ahora un poco más quebrada y suplicante preguntando sin creerlo que fuera precisamente él quien está ahí- Bilbo...-De nuevo lo llama pero esta vez es una voz distinta y el mencionado siente un escalofrío recorrer su espalda, le suena esa voz hasta que su propia respiración se corta cuando una sombra se mueve y aparece de repente gracias a la luz de las antorchas de fuera se logra apreciar la cara sucia, los cabellos largos y castaños despeinados y aquel robusto cuerpo enano gatear hacia él- Ki..¿Kili? -Su voz se quiebra y un ligero sollozo escapa de sus labios.
-Bilbo...hermano es Bilbo…¡Es él! -Este se gira hacia la oscuridad y de ella se escucha un "Es imposible" mientras que a su lado aparece la tan característica melena rubia, la cara igual de sucia, un aspecto demacrado en ambos pero sus ojos aunque débiles muestran un brillo de pura sorpresa y emoción- ¡Bilbo! -Ambos alzan la voz como bien pueden pues se nota que llevan ahí dentro bastante tiempo, empiezan a gatear con desesperación hasta que prácticamente se lanzan contra el estático hobbit que aún no sale del trance- Bilbo estás vivo -Kili toma su rostro con toda la delicadeza que sus grandes manos y la efusividad le permiten- Bilbo eres tú, por Mahal eres tú -Habla el rubio abrazándose al pobre hobbit que solo puede llorar junto a los dos enanos y cuando logra despertar no duda en abrazarlos, estrecharlos contra su pecho y dejando que ellos se aferren a su cuerpo como dos niños asustados por una mala pesadilla.
-Oh Dios mío...sois vosotros, estais vivos...Kili...Fili...Oh Dios mío -Un enorme torbellino de emociones pasan por la mente del mediano quien sonríe de pura felicidad y llora de la misma incredulidad de ver a aquellos enanos que creía muertos ahí, en un agujero dentro de una montaña llena de trasgos, perdidos y solos, dejados a su suerte. Cuando estos se separan entre gritos y lágrimas Bilbo debe tocar sus caras, peinar sus despeinados cabellos y abrazarlos de nuevo para asegurarse de que esto no es un sueño, esto es real y los hermanos están vivos y lloran junto con él de pura felicidad. Un buen rato pasa y Bilbo se niega en soltarlos, se niega dejar de abrazarlos y ellos se niegan en alejarse del pequeño hobbit, porque ahora lo único que pueden hacer es esperar y recuperarse de este shock para poder hablar. Porque no se vosotros pero el mediano no para de pensar en como ambos hermanos, que deberían estar muertos, están encerrados en una celda de trasgos.
