Es una buena oportunidad para describir uno de los momentos más difíciles de este viaje, un momento en el que Bilbo por primera vez desde hace mucho tiempo recuerda las dulces palabras de su madre "La curiosidad no es mala, pero siempre trae problemas solo hay que saber cuando hay que dejarse llevar por ella" sabias palabras de una mujer espléndida, palabras que ahora mismo se marcan a fuego en su mente mientras que se encuentra comiendo junto a los tres enanos que un terrible día perdieron la vida y ahora están aquí, para su fortuna y desgracia. ¿No sabéis de lo que hablo? Es normal, nos hemos saltado un paso importante en la historia, un paso que bien Bilbo hubiera borrado de su memoria para no comer con una tensión casi insoportable mientras que escucha como aquellos enanos hablan entre sí y de vez en cuando los hermanos lo miran con cierta súplica. Explicaré lo que ha pasado si tanto insistis.
Después del ataque de los trasgos y del resto de una tranquila noche la mañana llega pronto con numerosos abrazos por parte de los tres enanos descendientes de Durin. Es una mañana tranquila en la que al fin se escuchan las características carcajadas de ambos hermanos cuando se les informa sobre el tan tranquilo lobo, el porqué de su nombre y es que es imposible no enternecerse al ver a ambos enanos abrazarse con ese amor natural en ellos a la cabeza del animal que pronto empieza a mover la cola en una clara señal de que los nuevos amigos de su amo empiezan a caerle bastante bien.
Desayunan devorando la comida cada uno con un ansia diferente como es normal, hablan y ríen con la loca convivencia del hobbit y el rey enano, obviando claro está pequeños detalles como no poder dormir separados y los hermanos prefieren no comentar nada de la cuenta que adorna la pequeña trenza de Bilbo por la fulminante mirada de su tío pero esto no impide que se rían por lo bajo como niños pequeños dejando al pobre de nuestro hobbit algo confuso.
Es justo el momento en el que todo parece relajarse cuando los hermanos gritan ir a bañarse al río mientras que Bilbo y Thorin deciden tomar ese tiempo de descanso para fumar tranquilos, sentados sobre un tronco caído y con el reconfortante calor de Kifi tumbado a sus espaldas. Es un momento al fin tranquilo, sin sorpresas desagradables e incluso empiezan una pequeña charla donde el orgulloso rey bajo la montaña agradece con todo su corazón la valentía cada vez más respetable de Bilbo, incluso lo abraza por un breve instante y le devuelve la pequeña sonrisa que nuestro hobbit dibuja en sus labios. Es un momento tranquilo y especial en el que Bilbo termina dejando caer la cabeza sobre el hombro ajeno, disfrutando de la suavidad de aquellas pieles que lo cubren y con una pequeña sonrisa se da cuenta que aquel enano no hace nada por apartarlo.
Tras un rato sus estómago demandan por comida y tras una pequeña discusión Thorin acaba haciendo la comida y el mediano, con la compañía de su querido Wargo, deben ir a buscar a ambos hermanos para que terminen de bañarse de una vez. Bilbo camina mirando a su alrededor buscando el río pero una vez que lo encuentra y se acerca escucha unas risas que, si bien eran de ambos hermanos, eran risas coquetas, no eran las típicas carcajadas características en ellos por lo que aprovechando una enorme piedra como escondite asoma la cabeza con la curiosidad clavada en el pecho y de reojo ve como Kifi también con cuidado asoma su enorme cabeza encima de la suya al ser más alto. A veces Bilbo piensa que este animal es demasiado listo.
Pero pronto el tema de su mascota desaparece de su mente pues la imagen frente a él detiene su respiración, la imagen frente a él muestra a dos enanos, hermanos de sangre, en una situación un tanto...¿Cómo podría describirla? Demasiado íntima para ser solo hermanos. Kili está completamente echado sobre el pecho de se hermano, con la cabeza apoyada en su hombro y acomodado perfectamente entre sus piernas, el rubio a su vez dejaba que su sus gruesos dedos acariciaran sutilmente la parte del pecho que el agua dejaba del moreno, provocando de vez en cuando su risilla ante las cosquillas pero de lejos se puede notar el ambiente tan lleno de paz...un ambiente no hecho para dos hermanos sino para...dos amantes.
Kili se levanta y se arrodilla con cierta hiperactividad entre las piernas del rubio, abraza su cuello para así poder peinar los enredados y empapados cabellos rubios mientras que a su vez nota como este toma ejemplo y lo imita intentando peinar los cabellos largos y castaños con sutiles caricias. Ambos se miran, ríen por lo bajo como si temieran ser escuchados, juntan sus frentes como buen ejemplo del cariño enano pero todo acaba empeorando cuando finalmente sus labios acaban uniéndose en un beso dulce y apasionado mientras que sus cuerpos se juntan y un leve suspiro escapa de los labios del menor y mueren en los del otro.
Bilbo estaba que no estaba, con la boca abierta y pálido como una vez fue Azog. Algo dentro de él quiere alejarse y Kifi parece escuchar ese deseo no pronunciado porque pronto al ver que molestan agarra con sus dientes la chaqueta del hobbit y empieza a tirar para alejarse de allí pero Bilbo no puede dejar las cosas así, está demasiado impactado como para olvidar esto por lo que tras liberarse del agarre sale de su escondite con la cara ahora completamente roja con un sonrojo que bien puede llegar hasta la punta de sus orejas- ¡Kili! ¡Fili! -Alza la voz provocando así que ambos hermanos salten y se separen del golpe casi ahogándose por el susto y la caída al agua. Salen de esta agitados y con el gesto de terror más expresivo que nuestro pequeño hobbit haya visto jamás, empiezan a balbucear nerviosos y asustados suplicandole que no le diga nada a Thorin y ellos le explicaran todo.
¿Quién podría indignarse con ellos? Con lo desesperados y asustados que parecen Bilbo no puede hacer otra cosa que sentir como su enfado desaparece y es sustituido por pura ternura. Va a pedir una explicación pero sus cuerpos se tensan cuando la voz del enano rey bajo la montaña se escucha no muy lejos de allí, incluso el pelaje de nuestro amado Kifi parece alzarse y erizarse. Se ponen nerviosos sin saber que hacer pero, como es normal, el enorme lobo parece encontrar la solución pues pronto se lleva de allí a Bilbo tirando de su chaqueta hasta que se encuentran a Thorin quien ya estaba notablemente molesto por la tardanza.
-¿Qué demonios estáis haciendo? La comida se está enfriando
-Th-Thorin...em...es que esos dos no querían salir del agua -ríe ligeramente, una risa nerviosa que no pasa desapercibida por el enano quien exige ir el mismo a sacar del agua a esos dos niños pero Bilbo se pone nervioso y se coloca en medio recibiendo un sin fin de gritos exasperados del enano hasta que de nuevo Kifi debe salvar a sus nuevos amigos y a su amo. Resopla y con un ligero movimiento agarra las pieles sobre los hombros de Thorin y tira de él hasta quitárselo.
-¡Maldito bicho dame eso! -La escena siguiente Bilbo debe hacer un esfuerzo sobrehumano para no reírse pues él gran lobo empieza a jugar, se aleja del enano para que lo persiga, corre y salta para ganar tiempo y se burla de él consiguiendo así que los incestuosos hermanos pudieran aparecer ya vestidos, arreglados y sin signo alguno de su pequeño secreto más que un ligero sonrojo que se mantienen en sus mejillas. El hobbit con un simple gesto con la mano hace que Kifi por fin se detenga y le lance las pieles a la cara al cabreado enano quién gruñe innumerables cosas contra el lobo, grita para que puedan comer ya y tras esto nos encontramos de nuevo donde estábamos.
Thorin parece relajarse hablando con sus sobrinos pero solo Bilbo nota las miradas que se echan, las miradas que le echan a él como súplica para que no diga nada...está tenso y no puede evitarlo, casi se le ha quitado el apetito pero come con normalidad para que Thorin no sospeche nada. No es hasta que dicho enano decide ir a tomarse su necesitado baño en el río que Bilbo no puede cruzarse de brazos y mirar a ambos enanos esperando una explicación como una madre esperando las excusas que sus hijos dan tras hacer una trastada y es que por un breve momento ambos hermanos piensan que es la viva imagen de su madre Dis en ese momento pero deciden callar sobre este asunto.
-Bueno todo empezó cuando volvimos a nacer cuando...los trasgos nos atraparon, fueron muchos los días que vivimos en aquel agujero, sin comida ni agua y mucho menos esperanzas de salir y volver a veros -El rubio enano debe tragar saliva antes de seguir con su relato- Hablamos de muchas cosas, lloramos y reímos hasta que un buen dia ambos necesitábamos más cariño que simples abrazos o los sosos mimos que dos hermanos puedan darse...realmente no sé cómo ocurrió o cómo empezó pero lo que sí sé es que fui yo quien lo besó primero...yo le dije días después cuando lo he querido...todo es mi culpa Bilbo, él amaba a Tauriel hasta que yo me metí , hasta que hablamos aquel día en aquel agujero y le confesé lo que por años he estado guardando, lo siento...-Agacha la cabeza notablemente arrepentido mientras que por otra parte siente la reconfortante caricia de la mano de su hermano en su espalda con el humilde objetivo de darle todo su apoyo.
-No sientas nada Fili, yo decidí seguir...tu no me has obligado a nada, te quiero y estoy totalmente seguro de ello -La dulce y ya de por sí juguetona voz de su hermano menor logra formar una sonrisa tan llena de paz y felicidad en los labios del rubio que es completamente imposible que un ser como Bilbo no termine sintiendo una descomunal ternura por ellos y por la extraña pero comprensible, a sus ojos, relacion que estaban ocultando.
-Ay...no puedo enfadarme con vosotros , para mi sois como mis hijos...pero no puedo dejar que este tema se quede en el vacío...Thorin debe saberlo -Los enanos sonrieron abiertamente cuando escucharon la aceptación del hobbit, emocionados e incrédulos por saber que Bilbo los entiende pero pronto sus sonrisas se borran tan rápido como aparecieron, la simple idea de enfrentarse a su tío les aterraba como temieron en su día enfrentarse a Smaug y en sus rostros se puede notar el miedo al mismo tiempo que sus cabezas empiezan a moverse de un lado a otro negándose con un brillo de temor y miedo en sus ojos.
-Por favor Bilbo no se lo digas a nuestro tío, él no lo entenderá...incluso aún no nos creemos que tu lo aceptes tan rápido
-Por eso mismo, se que os da miedo y es normal...ya de por sí Thorin da algo de miedo pero yo lo acepto porque parecéis felices...se nota que desde hace mucho os necesitáis como un árbol necesita el agua...le costará entenderlo pero no podéis estar toda la vida encondiendoos, el debe saberlo y como consejo de alguien que os aprecia más de lo que creéis os digo que aprovecheis ahora que está de buen humor, ya no tiene ese mal humor por recuperar Erebor y está feliz por verlos de nuevo...pensadlo -Bilbo sonríe con esa dulzura natural que desprende y logra que ambos hermanos realmente se sientan queridos y protegidos por ese pequeño hobbit que tanto aprecian.
Iban a darle las gracias y hablar un poco más, hace tanto tiempo que sienten la necesidad de poder hablar por fin con alguien, sobre todo Fili pero todo deseo o intento se ve destrozado cuando Thorin, ya limpio y relajado llega soltando un suspiro de alivio. Los tres que hablaban se quedan tan callados y tensos que el rey enano debe fruncir el ceño al no entender tanta tensión , pero justo cuando va a abrir la boca ve como el pequeño hobbit se levanta con rapidez y seguido de Kifi dice querer bañarse. Los hermanos se miran y temen por su vida cuando Thorin se sienta en uno de los troncos caídos y les pregunta que pasa, piensan que este es el momento de decírselo y piensan en el mediano pero solo es ver la dura expresión de su tío y ambos ya sienten un nudo de nervios instalados en sus gargantas, nudo que les impide hablar de lo que realmente es necesario por lo que, al final y sintiéndose mal por cobardes, acaban mintiendo y sueltan con los nervios a flor de piel que Bilbo les ha contado que se siente mal y solo y que teme llegar a Erebor por no saber qué será de él .
Bueno del todo no han mentido pero eso no evita que al ver como la expresión de su tío cambia a una de sorpresa y cierta culpabilidad no sientan ser unos traidores por alguien que tanto les ha ayudado. Tras esta breve revelación Thorin se disculpa con sus sobrinos y los deja solos para así poder perderse en el bosque con dirección al río para poder así hablar de este tema con nuestro pequeño hobbit. La culpa y la preocupación provocan que su mandíbula se tense más de lo necesario, hacen que sus pasos sean más pesados. Piensa entonces el enano como ha obligado prácticamente al pequeño mediano a emprender un nuevo viaje quizás sin retorno por lo que siente que debe tener algunas palabras con él pero tan pronto como escucha la viva y juguetona risa del hobbit sus ideas quedan apartadas a un lado, escucha el chapoteo quizás del lobo y el juego cuando llega a esa gran roca que una vez hace horas le sirvió al mismo que está metido en el agua como escondite para ahora ser exclusivo para el rudo enano. Cuando este asoma su cabeza con cuidado abre los ojos al ver una de las escenas más tiernas que ha visto en su larga vida; Bilbo, sonriente como un niño pequeño ríe divertido, sentado en una roca con el agua cubriendo hasta su cintura, jugando con aquel animal que salta a su alrededor, ambos parecen querer mojar al otro y parece un juego tan divertido que incluso el tan serio y orgulloso rey bajo la montaña ha sentido deseos por probar esa felicidad tan inocente y contagiosa del mediano. Observa como Bilbo abraza la cabeza de su wargo quien no para de mover la cola de un lado a otro e intenta llenarlo de babas con juguetones lametazos que consiguen de nuevo arrancar la risa del hobbit.
Thorin piensa que debería irse y dejarle este momento de tranquilidad, tal vez luego puedan tener un momento a solas para hablar...con sus sobrinos poniendo la oreja...no, no va a tener otro momento como este a saber por cuánto tiempo, por ello y con los labios fruncidos termina saliendo de la roca, el Wargo lo ve y Thorin jura que por un segundo aquel enorme animal sabe del porqué de su presencia y por ello obliga con el hocico a que Bilbo lo mire y sepa que está ahí para luego sacudirse como buen animal y alejarse tal vez para reunirse con sus nuevos amigos enanos o tal vez porque quiera darles intimidad...a veces ese gran bicho peludo logra provocar tanto en Bilbo como en Thorin un escalofrío por la inteligencia que está mostrando.
El rey bajo la montaña sacude la cabeza para centrarse al ver la carita de vergüenza y nervios que porta el mediano, lo ve bajarse de la roca para que el agua cubra más parte de su cuerpo, rojo como un tomate y sin saber que hacer exactamente hasta que su cuerpo se tensa al oír la voz de su enano- Fili y Kili me lo han contado todo...y me gustaria hablar contigo -Bilbo debe aguantar la respiración ante sus palabras pero para su sorpresa aquel enano no parece molesto, ¿Y por qué querrá hablar con él de algo así?- Ahora entiendo porque estabas tan raro y debo asegurarme de algo...Bilbo entiendo que te sientas mal por este viaje, pero me puedes contar lo que te preocupa, creo que tenemos la suficiente confianza como para decirnos las cosas y no utilizar a mis sobrinos
-Em...perdona Thorin pero...no se de qué estás hablando...¿Qué te han contado exactamente? -Con una mueca de confusión el hobbit ve como aquel rey enano se sienta en una de las piedras en la orilla, mira a su alrededor y confuso termina por deslizarse hasta desaparecer tras una roca pidiendo previamente permiso para poder vestirse.
No es por nada, pero estar desnudo frente a Thorin para hablar lo que se supone que esos dos le han dicho le pone un poco nervioso...algo normal sabiendo que está situación raya con lo surrealista.
Como iba contando, Bilbo, quien se puede comparar con una hoja al viento por como tiembla por los nervios sale al fin ya vestido, mal, porque entre los nervios, las prisas y el agua que aún empapa su cuerpo el pobre ni siquiera ha podido vestirse de forma decente- No hacía falta que salieras, no quería perturbar tu tiempo de descanso -El hobbit debe suspirar porque ¿Quien no? En ese momento su enano se ve adorable y no puede hacer más que curvar sus labios en una sonrisa tímida y hacer un gesto con la mano para restarle importancia para luego sentarse con su torpeza natural al ser presa de sus nervios en una roca cerca de aquel rey que parece preocupado por algo y él sabe bien que es.
-Bueno...en primer lugar me sorprende haberme enterado por mis sobrinos de esto y no por ti -Bilbo se extraña ante sus palabras pero pronto comprende que es posible que Thorin le hubiera gustado saber lo de sus sobrinos antes e ir preparado por lo que termina asintiendo- pero entiendo que es un tema delicado -El hobbit vuelve a asentir- y por eso mismo creo que deberíamos hablarlo y tranquilo porque lo veo normal e incluso me esperaba que pasara -Vale, Bilbo debe arrugar un poco la nariz al no ver coherencia a las palabras del enano con el tema..¿Lo ve normal? Eso sí que no se lo esperaba- Por eso quiero que te sinceres -Ahora sí que el pobre mediano no sabe qué diantres está pasando, mira a su enano y aunque abre la boca para preguntarle pronto se calla al darse cuenta.
Aquellos dos demonios no le han dicho nada a Thorin...y como si lo viera de seguro que le han dicho algo de él mismo...es lo único que parece tener sentido en todo esto- Bueno yo...no se...-Titubea un poco, no sabe qué hacer pues no sabe exactamente lo que aquellos dos enanos incestuosos y mentirosos le han contado y aunque está tentado a contar la verdad nunca un hobbit, y menos él mismo, ha sido tan rastrero.
-Vamos Bilbo, lo sé, Fili y Kili me lo han contado...creo que tenemos la suficiente confianza como para sincerarnos...si te ayuda de algo ya me esperaba que te sintieras así y lo entiendo -Para cuando Thorin termina de pronunciar la última palabra el cuerpo del pobre Hobbit se tensa de tal manera que un poco más y se cae de la maldita roca en la que está sentado.
-¿Q-Qué...? Espera...y-yo Thorin verás quería decírtelo pero estaba muy nervioso y...sé que tenía que habértelo dicho pero...no sabía como te lo ibas a tomar y...-Por supuesto está de más decir que la carita de nuestro mediano se puede comparar fácilmente con un tomate perfectamente maduro.
-Bilbo relájate y deja de balbucear, no es para tanto y lo entiendo...si te soy sincero yo también siento lo mismo, no igual por supuesto pero...-Sus apenadas palabras salen en suspiros cortos de sus labios. Bilbo lo mira, su corazón está a mil por segundo y su mundo está dando la vuelta que incluso siente un ligero mareo que la falta de oxígeno le provoca por culpa de que su respiración se ve cortada. Los ojos del hobbit bajan hasta aquellos labios y siente la tensión de sus músculos en las piernas preparado para saltar, lanzarse a esos brazos que tanto necesita sentir alrededor de su cuerpo...¡Thorin le corresponde, le quiere y...! - Pero entiendo que te sientas solo, Fili y Kili no me han dicho mucho pero quiero que cuentes conmigo, eres mi hermano Bilbo, mi compañero en la batalla y mi gran amigo...por eso lamento si te he llegado a arrastrar de nuevo a Erebor, entiendo que eches de menos tu casa pero no tienes porque sentirte solo porque me tienes a mi, al bicho peludo y a mis sobrinos que me parece que te quieren más a ti que a mi -¿Alguna vez habéis sentido la decepción, el dolor y el vacío que provoca una euforia falsa? Cuando, por ejemplo, la persona que amas te ilusiona con palabras confusas y luego vuelve esa realidad dolorosa que golpea en el estómago. Esa sensación es la que Bilbo siente en este momento, ahora es cuando realmente entiende la conversación.
Thorin no se estaba declarando...se estaba disculpando por llevarlo en este viaje sin haberlo hablado antes. Él solo asiente, acepta sentirse algo triste por dejar la Comarca pues no está mintiendo aunque no es el motivo que Thorin piensa que es por lo que añora tanto su casa.
Bilbo quiere llorar pero no lo hace, simplemente se levanta fingiendo una de sus mejores sonrisas y agradece de corazón que su amado enano se preocupe por él, Bilbo se disculpa y finge tener la brillante idea de buscar plantas medicinales y algo de comida con Kifi, promete no tardar y jura no meterse en líos. Bilbo sólo finge para perderse en el bosque un buen rato con su lobo y llorar un poco por aquello que no será jamás; ser algo más para el rey enano.
