LO SIENTO, sé que muchas me odiáis y lo hacéis con razón. Sé que he prometido seguir otros de mis fic, sé que este capítulo es una porquería y no compensa ni de lejos todo lo que he tardado en publicarlo. De verdad que lo siento y prometo intentar seguir las otras historias que tengo por favor no me odiéis mucho que os amo a todas que me seguís aún y aguantáis mi tardanza.

Os amo

El viaje por supuesto sigue su curso, después de aquel extraño día el peso sobre los hombros de los hermanos es mucho más ligero ahora que tienen la bendición de su tío y el apoyo de su querido y amado amigo hobbit, Bilbo por su parte sigue sintiéndose igual de frustrado por no poder declararse por el simple miedo de ser rechazado y apartado de Thorin para siempre pero al menos ahora tiene un recuerdo más que atesorar en su pequeño corazoncito y por último aquel rey bajo la montaña se siente al fin tranquilo de que todo problema haya sido solucionado pero una vez que llega el mediodía aquellos enanos y sobre todo él tan atento de Kili logra darse cuenta en el momento justo de la mañana cuando tanto él como Bilbo se encuentran sobre los lomos de Kifi, él por la herida de la pierna y el hobbit por un pequeño malestar. Es en ese momento en el que escucha el segundo estornudo que llega casi seguido del primero y es que al ladear un poco la cabeza logra descubrir el notable malestar en la cara ajena, lo ve respirar con cierta dificultad y una tos seca parece atacarlo de un momento a otro logrando que el enano de cabellos castaños deba sujetarlo para evitar que caiga.

-Tío Thorin...creo que Bilbo está peor de lo que pensábamos -Llama la atención de ambos enanos que caminaban absortos en su propia conversación, estos giran la cabeza y el tan atento de Kifi se detiene para mirar a aquellos que se encuentran sobre su lomo, preocupado por su pequeño hobbit.

Sin perder tiempo e ignorando la constante insistencia de Bilbo por fingir estar perfectamente lo bajan del animal para resguardarse bajo la sombra de un árbol. Thorin, el poderoso rey enano quien carga con el cuerpo tembloroso de su saqueador se arrodilla en el pasto para dejarlo sentado sobre este, viendo como se encoge, oyendo cómo tose y preocupándose como todos los presentes por el estado del miembro más pequeño y frágil del grupo- Está ardiendo...está resfriado, eso te pasa por salir del agua y no secarte como debes -Le riñe tras comprobar su temperatura colocando la mano sobre su frente, cabreado por el poco cuidado que este tiene consigo mismo pero sin poder manifestar del todo su molestia pues al verlo tan débil y aún más pequeño de lo normal hace que todo aquello que no sea pura preocupación y la necesidad de protegerlo sea apartado de su mente- Nos quedaremos aquí hasta que se recupere y…-Su voz muere por el rabioso aullido de otro wargo no muy lejos de ellos, una manada tal vez que se acerca pero ninguno le toma demasiada importancia pues con Kifi no deben preocuparse por eso pero...algo extraño pasa cuando los tres enanos ven de repente a este con las orejas alzadas, tenso y mirando fijamente algo que ellos no logran ver, lo ven olfatear y logran apreciar como su pelaje empieza a erizarse para luego, antes de poder reaccionar se quedan atónitos al ver cómo este animal enorme sale corriendo sin mirar atrás, perdiéndose entre los árboles...dejándolos tan secamente que ni siquiera logran procesar lo que acaba de pasar.

Se miran entre ellos y aunque en un primer momento todo es desconcierto por la huida del animal y angustía porque no vuelva todo queda apartado cuando una nueva tos aún más seca y dura que la anterior ataca al pequeño ser que por fortuna está más preocupado en vivir que en darse cuenta de la desaparición de su amigo peludo- Ya volverá, lo importante es Bilbo ahora mismo -Thorin gruñe sin entender el porqué ese estúpido bicho sale corriendo sin más, sabiendo que Bilbo se encuentra mal, sin dar señal alguna ni nada, se cabrea porque se preocupa que esto sea un mal presagio, que estén en peligro ahora que no tienen al guardaespaldas oficial del grupo pero aunque quiera salir de aquel interminable bosque Bilbo no puede ni dar dos pasos y sería demasiado para su pequeño cuerpo seguir aunque sea a cuestas, necesita descansar y unos cuidados especiales.

Sin más remedio ordena a sus sobrinos a vigilar la zona y al mismo tiempo les pide que recojan un par de plantas, aquellas que en sus días de convivencia con Bilbo ha conocido, intentando recordar las largas charlas donde su saqueador le explicaba de todo tipo de plantas y cómo podría usarlas en caso de necesidad. Tumba al hobbit finalmente en el pasto una vez que logra hacer, más o menos, lo que recuerda contra la fiebre alta, le acomoda una de las mantas en la cabeza como almohada y lo tapa con su propio abrigo velando su descanso ignorando los pocos sutiles comentarios de sus sobrinos. A media noche cuando el rey enano va por la tercera cabezada el pequeño Bilbo Bolsón se encuentra temblando ligeramente y por fin parece despertar conscientemente- ¿Cómo te encuentras? Nos has tenido muy preocupados mediano

-Tengo frío -El hobbit se remueve un poco con la clara indirecta de súplica porque su enano se tumbara a su lado, le de ese calor que tanto le reconforta por las noches y que tanto echa de menos en este momento- Por favor...

-No puedo Bilbo, tengo que vigilar y asegurarme que tomes la infusión -Este niega con la cabeza para empezar a aplastar unas cuantas plantas traídas por ese par que ahora duerme profundamente abrazados como si estuvieran unidos realmente al nacer.

-¿Quieres matarme? -Thorin pronto se detiene mirando la cansada expresión de Bilbo, confuso por sus palabras sin saber que contestar a algo así pero cuando abre la boca para preguntar este vuelve a hablar- Esas plantas son venenosas, me cerrarían la garganta y me hincharían como Bombur...las de la fiebre son parecidas pero son más ásperas y tienen un olor más fuerte -Sonríe levemente al ver como su enano pierde los colores al saber lo que ha estado a punto de hacer, lo ve tirar las plantas tan lejos como le es posible para luego disculparse con verdadera angustia cosa que divierte al cansado hobbit quien termina su risa con una tos que le agarrota el pecho y lo hace quejarse- Solo necesito más calor...-Lo mira con súplica hasta que vuelve a sonreír cuando el enano tras mucho termina cediendo a esos ojitos aguados y esa cara sonrojada por la fiebre.

-Tengo que vigilar...podemos ser atacados en cualquier momento -Este es uno de esos momentos en los que ni siquiera el propio rey enano quiere hacer lo que tanto debe hacer, su voz es cada vez más baja a medida que se empieza a acomodar al lado del hobbit, al fin cómodo y relajado por verlo algo mejor y agradeciendo al mismísimo Aüle porque las primeras plantas que utilizó por la tarde para la fiebre fueran las acertadas. Pasa uno de los brazos por debajo del cuerpo ajeno, abrazando y estrechando en su pecho a ese ser que no duda en acomodarse en ese calor que tanto le gusta.

-Asi que...es verdad...Kifi se ha ido -Thorin abre los ojos de golpe a escuchar esa voz ahogada por su propio pecho, pronuncia su nombre pero no le da tiempo a explicarse- Estaba medio incosciente pero lo vi...creí que fue una alucinación pero...¿por qué se ha ido?

-No lo sé pero volverá...seguro, tú procura mejorar...escuchó una manada cerca, seguro que ha ido para protegernos -Susurra mientras que acaricia suavemente los cabellos arenas del hobbit, suavizando la tensión de su cuerpo, apenado por escuchar los suaves sollozos que escapan de la garganta del mediano hasta que este finalmente se queda dormido al fin aunque a la mañana siguiente no puede evitar caer en un doloroso llanto aunque leve pero triste cuando debe afrontar la idea de haber perdido a un amigo tan fiel...al que quería tanto y el que ha sido el gran pilar de este grupo desde el principio, sin él ninguno estaría tan cerca de Erebor...sin él no estaría ni siquiera vivos.

Los enanos por su parte intentan animarlo, intentan confortarlo y apoyarlo pues perder a alguien tan querido aunque sea un animal es sumamente doloroso y mucho más para un inocente hobbit quien valora mucho más lo que es el amor o el cariño hacia lo que realmente le importa. Finalmente todos consiguen que Bilbo se mejore, ya no tose tanto y la fiebre está casi disuelta aunque aún se siente cansado y débil. Después de algunos días deciden seguir con el camino aunque el pequeño corazoncito de nuestro hobbit se halle demasiado abandonando como para seguir el camino con su sonrisa natural...consiguiendo así que los tres enanos se sientan desanimados y preocupados por su pequeño hobbit quien solo quiere ver aparecer al enorme wargo de nuevo, que sus miedos no sean más que exageraciones creadas en su mente, que realmente no se haya ido así sin más.

Desgraciadamente al tercer día todos, incluyendo al hobbit, pierden la esperanza a que este vuelva, piensan que tal vez ha decidido volver con los suyos aunque aún duele recordar esa manera tan seca y repentina que ha tenido el animal en dejarlos tirados. Ahora Kili debe ir caminando aunque eso lo haga rabiar de dolor, la herida de su gemelo aún ni siquiera se ha cerrado debido al esfuerzo y debe ir avanzando medio colgado del cuerpo de Fili quien lo carga cada vez que puede en su espalda mientras que Thorin, aunque le gustaría poder ayudar a su sobrino está demasiado ocupado en ayudar a Bilbo pues la fiebre no se ha curado del todo bien y a veces lo azota de tal manera que el enano debe sujetarlo para que no caiga en un momento de debilidad- Tenemos que salir de este maldito bosque, busquemos el pueblo más cercano y allí descansaréis como es debido -El rey enano gruñe ya de la misma desesperación, rodeando la cintura del saqueador ya con el temor de que pueda perder las fuerzas como otras veces pero ese maldito bosque no parecía tener fin alguno.

Así como debo relatar este momento tan desagradable para todos debo admitir que antes de tomar uno de los descansos que tanto necesitaban vieron como eran rodeados de repente por un grupo de orcos montados en enormes wargos, bien os podéis imaginar que wargo es quien soporta en su lomo al líder de los orcos- Kifi…-Ese suspiro escapado de los labios del hobbit es tan doloroso como impactado, el wargo enseña sus dientes cabreado y fiero, con numerosos cortes cruzando su cara y cuerpo. Thorin es quien toma la iniciativa, quien se coloca frente a Bilbo y obliga a sus sobrinos a quedarse también tras él para protegerlos con su vida si hace falta escuchando con asco ese idioma vomitivo de los orcos y aunque no entiende las palabras del desfigurado líder sabe de sobra que como no haga algo pronto podría perder a los tres seres más importantes que tiene y tendrá que pensar rápido para salir de esta- Tenéis que iros...me da igual si queréis o no pero necesito que protejan a Bilbo y lo saquéis de aquí, cuando os dé la señal corred hacia el norte, debemos estar cerca de la casa de Beorn -El enano de largos cabellos negros ignora las quejas de sus sobrinos y las súplicas del hobbit quien ni muerto quiere dejar a su enano solo a merced de esos bichos asquerosos pero como siempre su opinión y queja no es escuchada, Kifi está ahí...cambiado pero está, Thorin se queda solo en un círculo de orcos y sus monturas y Bilbo...él solo puede patalear y gritar el nombre del enano, suplicarle que huya, suplicando al Wargo que reaccione (aunque es inútil, no parece reconocer a ninguno de ellos) y finalmente es arrastrado hasta un pequeño hoyo, un hundimiento en la tierra (quizás la cueva de hibernación de un oso), situado bajo algunos troncos y una maleza bien crecida que ayuda a esconder aquel pequeño escondite.

-Por favor necesito volver...Thorin está solo además...Kifi está ahí lo habéis visto ¿Verdad?

-Bilbo ese ya no parecía Kifi...debes quedarte aquí y salir solo si te llamamos, es importante que nos hagas caso porque queremos ayudar a nuestro tío -Mientras los hermanos se preparan para una batalla injusta pero a la vez emocionante, el pequeño hobbit intenta una y mil veces poder ayudar con la angustia atorada en su garganta y aguantando la tos que aún aparece de vez en cuando pues se niega a verse débil. Pero poco importan sus esfuerzos, los hermanos le suplican no salir y después desaparecen tan rápido que ni tiempo da para realizar una última súplica por parte del mediano. Bilbo por su parte se siente destrozado, mareado y perdido por todo lo que está pasando ¿Por qué Kifi se fue para unirse a los Orcos? No, ellos lo debieron atrapar es la única explicación, quizás fue a defenderlos y los orcos, esos asquerosos bichos repugnantes, lo atraparon y lo torturaron, esos cortes solo apoyan sus sospechas.

Los minutos pasan y la angustia de Bilbo se clava como mil puñales que atraviesan su carne y lo hacen sangrar internamente. Los minutos pasan y el hobbit tiene en mente salir y ser de nuevo el pequeño héroe que ayuda a su amigos, a su amado, a su querido amigo peludo. No, es inútil pensarlo por más tiempo, es inútil mantener la calma y por supuesto es inútil, por parte de los enanos (quienes vuelven al fin después de haber huido casi ilesos con suerte) querer encontrar al pequeño hobbit en aquel agujero. El refugio vacío solo crea en Thorin una angustia y un miedo que no duda en manifestar en gritos desesperados en contra de los hermanos, quienes a su vez juran haber dejado al mediano a salvo. El aullido de un Wargo los alerta, sus mentes los lleva a una situación horrible y como si los tres fueran brujos o videntes pronto son de nuevo rodeados pero la diferencia esta vez es que uno de los tantos bichos peludos mantiene una mandíbula en tensión y con sus penetrantes colmillos mantiene fuertemente agarrado el pequeño y frágil cuerpo de un hobbit inconsciente.

El nombre de tan insignificante criatura es gritada por esos tres enanos que no dudan en enfundar sus armas con una ira marcada en las venas de sus cuellos. El olor de la sangre hobbit, dulce y deliciosa para los wargos y orcos, dejaba un penetrante aroma que angustia a los enanos, que los lleva al mismo límite pues ¿Qué son ellos sin su hobbit? ¿Qué sería de ellos sin ese ser que tanto necesitan a su lado?

Nada, absolutamente nada. No son nada y lo saben de sobra.

Thorin, el tan impaciente enano no duda en saltar para salvar al hobbit siendo pronto obligado a entrar en una fuerte batalla contra el líder de los orcos. A su vez los hermanos intentan llegar al Wargo, rezando porque no decida ni masticar ni tragar, llamando a Bilbo esperando a que despierte sin éxito alguno y luchando contra cualquier orco que intente impedirles llegar al mediano. Una situación que nadie quiere sufrir ocurre cuando, al estar a pocos pasos del hobbit el enorme wargo llamado Kifi se pone entre ellos con feroces colmillos y un gruñido de aviso.

-Por el amor de Aüle...Kifi somos nosotros, es Bilbo...¿Qué demonios te pasa?

-Debes recordarnos, Bilbo está sufriendo...¡Reacciona de una maldita vez!

Mil gritos lanzas los hermanos que intentan esquivar y devolver cada ataque nuevo. El Wargo por su parte los mira, desea destrozar sus huesos pero ese nombre...ese que retumba en su cabeza como cuchillas afiladas que atraviesan y perforan. Han sido muchos los golpes que ha sufrido, muchos son los golpes y gritos que lo han dejado tan aturdido que ni siquiera logra reconocer a su familia...no hasta que gira la cabeza y ve al hobbit sin conocimiento entre las fauces de otro wargo. Los ojos de la bestia dejan de irradiar ira, su expresión se relaja y sus orejas se alzan mostrando un dolor horrible que lo maltrata al ser consciente de sí mismo y darse de lo que estaba haciendo.

Pero la expresión de ira vuelve a su rostro y mira a los hermanos, su cuerpo se dobla presto para atacar cuando sea necesario, amenazante se prepara para matar pero cuál es la sorpresa de todos los presentes cuando aquel enorme animal se gira de golpe y atrapa entre sus fauces el cuello de ese wargo desgraciado que suelta al hobbit cuando aúlla de dolor. Los hermanos sin dudarlo corren para tomar al hobbit y protegerlo con sus vidas si hace falta.

-¡THORIN LO TENEMOS! -Gritan tan fuerte como pueden, sufriendo al ver como aquel orco que aún está montado sobre Kifi lo golpea mil veces para que se detenga y le haga caso. Ambos hermanos se miran, asienten a la vez y mientras que Bilbo se queda en brazos de Kili, Fili corre y mata a ese orco tras una intensa pelea. El Wargo ya libre se sacude y empieza a saltar sobre cualquier ser asqueroso o montura que les impidiera huir hasta que termina ayudado al rey enano. Es una pena que aquel orco escape pero han conseguido deshacerse de muchos y nada puede ser mayor que el miedo que inunda los corazones de todos los presentes por el bienestar del hobbit.

Por desgracia la casa de ese cambiapieles está mucho más lejos de lo que Thorin hubiera esperado o llegado a desear. De hecho esa casa en particular se encuentra a unas semanas de camino si Kifi corriera sin descanso alguno y Bilbo por supuesto no puede estar ni unas cuantas horas sin esas atenciones que necesita, sobre todo por las heridas de su torso y espalda por culpa de ese maldito wargo que lo tenía entre sus fauces. Pero no todo es mala suerte para este pequeño grupo, hay un pueblo de hombres...pobre y aislado pero útil por su cercanía y por la ayuda que puedan darle al aún inconsciente hobbit...pero el problema principal empieza con el pobre wargo, mal herido y cansado de tanto correr quien no es bien recibido por los hombres pero esta desagradable experiencia deberé dejarla, por desgracia, cuando tenga las fuerzas de contarla pues por hoy son demasiadas las penas que he contado. Solo puedo decir que Bilbo está vivo por supuesto, nuestro pequeño hobbit no es capaz de perder la vida y dejar a su enano solo, eso jamás.

Nunca.