Chicossequea pasadomuchotiempo, mucho desde laultimavez que publique, mis disculpas y tratare deactualizarmasseguido,esperoytambiéndeactualizartodas las historias que tengo sinfinalizar.
esperolesguste.
los personajes pertenecen a Cassandra Clare.
Seguí molestando con conseguir un pato que atacara a cualquiera que se acercara a ella, incluyendo a Simón, -eres un idiota Alec- dijo mi hermana, aunque se notaba en su rostro que apreciaba el gesto por parte mía de querer protegerla en todo momento.
Mi cabeza está dando vueltas, los últimos minutos no han sido, digamos que pacíficos en mi mente, los últimos retoques del plan revolotean en mi mente, pero no solo eso, encontrar una forma de detener a Jack, he estado evitando el tema, dejándolo para el último momento que la respuesta me llegara a mí, sin necesidad de encontrar algo que rectifique lo que más temo: volverme un monstruo. El tema lo he estado evitando por semanas, no he tenido el valor suficiente para leer el libro, no quiero enterarme de que mi condena es inevitable y mi destino es matar a todos los que me rodean, eso, si no me destruyo antes.
También está el asunto de que en 2 semanas moriré, puede que este sea un motivo mayor de desesperación, miedo y nervios, pero no para mí, como cazador de sombras fui entrenado para enfrentar a la muerte, estoy preparado, cuando ella llegue la aceptare como una amiga, el miedo que sé que tendré no será por mí, sino por dejar a mi familia, me gustaría hacer que mi partida les causara el menor dolor posible, algo que se es inevitable, creces junto a alguien y la presencia se vuelve constante y necesaria, algo que piensas es para toda la vida, pero cuando se pierde dicha presencia dependiendo del amor que le tuvieras dejara un vacío en ti de la misma cantidad, lo experimente de primera mano cuando mi pequeño hermano murió, es por eso que se por lo que pasaran mis padres, mis hermanos y Magnus, sé que mis padres perderán a otro hijo y aquello los devastara, lo mismo con mi hermana, siempre hemos sido apegados, he estado con ella desde que nació, Magnus… oh, mi pobre Magnus, enterrara a otro amor y eso rompe mi corazón a un más. Pero quien más compadezco es a Jace, ya que al morir me llevare una parte de él y no me parece justo, si pudiera hacer algo para evitarles ese dolor lo haría. Escuche una voz en mi interior, clamando por atención "¡puedes hacer algo, sobrevive, no te rindas!" A la cual respondo: "no me he rendido, solo acepto mi destino, finalmente, y eso no abarca el sobrevivir".
La voz no volvió a hablar, pero una frase llego a mi mente, "amar es destruir, y ser amado es ser destruido", no pude evitar que una amarga risa se formara en mi garganta y saliera, finalmente entiendo lo que mi parabatai quería decir con eso, con sorna dejo salir unas sonoras sonrisas causando que todos me vieran con curiosidad.
Los chicos miraron como Alec reía estruendosamente, se miraron entre sí, -¿de qué te ríes?- pregunto Jace a su parabatai.
-verlos pelear, siempre ha sido un placer para mí- Alec les dio una sonrisa nostálgica a sus hermanos, los cuales no entendieron a que se debía.
El rostro de Alec volvió a ser estoico, -mejor nos apurarnos, debemos llegar a Idris- Alec mato todo el buen humor que habían ganado, el silencio se prolongó entre ellos, aunque la familia ha tenido sus roces con su padre, son familia más que de sangre.
Todos estaban preocupados acerca del estado en el que se encontraba Robert, por lo tanto nadie cuestiono a Alec y se dirigieron a la sala, donde Maryse y Magnus estaban preparando el portal.
Alec se encamino a la estancia seguido por los demás el silencio se prolongó sobre todos ellos, mientras subían las escaleras Alec paso de ser quien los guiaba a ser quien iba de ultimo no paso mucho tiempo antes de que los cuatro se adelantaran lo suficiente para dejarlo de último, cosa que Alec agradeció, le faltaba la respiración y estaba agotado, su visión se tornó borrosa, por un momento perdió el equilibrio, hubiera caído y rodado escalera abajo de no ser por el barandal del cual se sostuvo. Se sentó en el peldaño por un momento, tratando de recobrar la compostura y el aliento, algo que tomo más tiempo de lo que esperaba.
Magnus estaba con Maryse en la sala, ya habían terminado de crear el portal, estaban esperando a que llegaran los demás, al parecer habían escuchado a una manada de lobos aullar, y con el reciente ataque de Jack a Robert temían que Alec se encontrara en peligro, Magnus aunque tenía muchas ganas de ir en busca de Alec tenía que terminar el portal.
-Magnus gracias por hacer el portal- inicio la conversación Maryse, Magnus pudo notar la turbulencia que había en sus ojos, y la preocupación en ello.
-no tienes nada que agradecer- Magnus iba a seguir hablando pero llegaron todos los chicos, a excepción de Alec, Magnus se alarmo, -¿y Alec?-
Isabelle, Jace, Simón y Clary entraron a la estancia donde se encontraban Maryse y Magnus abriendo el portal, los esperaban, Isabelle noto la mirada de su Madre, se veía realmente preocupada y triste, aquella mirada le hacía pensar inmediatamente en su hermano, él no se encontraba bien, se notaba algo nostálgico y triste, los pensamientos de Isabelle fueron interrumpidos por Magnus, -¿y Alec?- Isabelle se dio media vuelta, su hermano venía detrás de ellos, como si fuera invocado en ese momento Alec atraviesa la puerta, se encontraba apoyado en el marco de la puerta, recuperando el aliento , estaba perlado en sudor y lucia como si hubiera estado peleando con una gran cantidad de demonios, el pelo se le pegaba a la frente y su rostro estaba algo pálido y exhausto, no paso mucho tiempo antes de que Magnus se acercara preocupado a Alec.
Magnus llego hasta él y le dio un fuerte abrazo Alec se lo correspondió con gusto y no pudo evitar sentir la necesidad de prolongarlo, tanto por el hecho de conseguir algo de estabilidad como la necesidad de estar con él. -¿Estas bien?- pregunto Magnus cuando rompieron el abrazo, Alec le regalo una tierna sonrisa en confirmación a su pregunta.
-¿Qué fue lo que hiciste?- pregunto Clary quien estaba al lado de Jace, Alec los observo a ambos y no pudo evitar imaginarlos dentro de unos años casados y con montones de hijos, considerando la genética de este par y de la sangre de ángel extra que tienen sus hijos serán los mejores cazadores de sombra que podría tener la clave, pero aun siendo los mejores siempre tendrán una debilidad, como Jace.
Este pensamiento le saco una gran sonrisa a Alec, abrió un poco más a la puerta dejando que un invitado entrara al recinto, -¡cace un pato!- exclamo Alec ensanchando más su sonrisa.
Jace abrió desmesuradamente sus ojos e hizo algo que no le orgullecía, corrió y se puso detrás del sofá y sacando de su cinturón su espada, -¡está loco Alec!- Jace tenía una mirada de pánico. -¡no dejes que Alec cometa esa locura!- grito Jace mientras apresuradamente se dirigía hacia Maryse cambiando su escudo de protección.
Y solo esa frase basto para que Magnus agarrara fuertemente por los hombros a Alec, mientras lo miraba directamente a los ojos, tratando de descifrar cada secreto que pudieran esconder a través de sus ellos, -¿sobre qué está hablando Jace, Alexander?-
Alec le sostuvo la mirada, estaba algo enojado de que creyeran que él era alguien que anda por ahí cometiendo locuras… "Al menos locuras con una buena causa", pensó Alec.
-no es una locura Magnus, tranquilízate- le reprocho Alec tratando de calmarlo.
-¿Qué no es una locura?, Alec es lo más descabellado y sádico que has podido pensar- Jace se acercó a su parabatai y lo alejo de Magnus para tener una charla más "amena" evitando al pato mientras se acercaba a él.
-no es una locura, estas exagerando las cosas como siempre- Alec paso por el costado de Jace, tratando de ignorarlo y buscar al pato, Jace que estaba en desacuerdo con eso le dio un leve golpe en la cabeza a Alec, reprendiéndolo.
Alec sintió leve golpe que propino en su cabeza, pero no lo sintió como algo leve, sintió como todo a su alrededor se movía y antes de que se diera cuenta trastabillaba tratando de recuperar el equilibrio, Alec se quedó mirando el piso mientras recobraba la compostura, estaba sorprendido que un leve toque le causara esto y el agotamiento por subir la escalera lo estaba preocupando.-Ahora tu estas exagerando- escucho Alec decir a Jace. Alec se giró para mirar a Jace, le dio una mirada juguetona y le agarro las mejillas y las empezó a pellizcar, provocándolo y haciéndolo pasar por un juego.
-ahora, por eso voy a conseguir dos patos- la voz de Alec salió divertida, igual a la que se usa para hablar con un niño pequeño.
Al ver el rostro de confusión de su hermano, lo soltó y el rostro de Alec se endureció –el segundo lo entrenare para que persiga a toda tu descendencia Anatidaefobica-Alec se giró para seguir en dirección hacia el sofá, en el camino se topó con la mirada confusa de su madre, Alec trato de evitarla, poco después Magnus se sentó a su lado, iba a hablar pero Maryse se le adelanto.
-¿puede alguien explicarme?- pregunto Maryse.
-veras querida, el término científico para alguien que tiene fobia a los patos es: Anatidaefobia- empezó a explicar Magnus.
-ya se eso- le interrumpió, - lo que quiero saber es ¿Por qué quieres un pato?- dijo Maryse mirando a Alec.
-no es uno son dos, como dije el segundo será para que persiga la descendencia de Jace- de una manera bizarra todos entendieron eso y lo aprobaron, cualquier cosa que fastidiara a Jace era bien recibido. Jace se sintió ultrajado al ver que ninguno hacia algo para detener a Alec.
-¿y el primero para qué es cariño?- pregunto Magnus a Alec.
Alec sonrió algo triste, el recordar porque quería el pato le dolía.
Cuando alcanzo al pato lo cogió en brazos y empezó a acariciar su pequeña cabeza, la tristeza se reflejó en su rostro, no duro mucho, lo suficiente para que nadie lo notara.
-para que ataque a cualquiera que se acerque a Isabelle- explico Alec, esto le saco una pequeña sonrisa a Maryse y Magnus que recién escuchaban eso.
Magnus se acercó a Alec, una suave risa proveniente de él mientras observaba el pato, -cariño creo que tu hermana es lo suficientemente grande para cuidarse ella sola-
-Gracias- apoyo Isabelle.
Alec los miro, se quedó mirando fijamente a su hermana ya era toda una mujer, la pequeña bebe, de pelo azabache, mejillas sonrosadas, y ojos negro que cargo años atrás, ha crecido, Alec recordó todos los momentos que paso junto a ella, los felices, los tristes, las peleas y cayó en cuenta de todos los que faltaban y los cuales quería presenciar pero no podía, ya no. Su pecho empezó a doler, desvió la mirada en el segundo en el que sus ojos se empezaron a aguar, trato de concentrarse en él pato. –Tienes razón- sonrió melancólicamente.
La atmosfera en la habitación se volvió triste, la actitud de Alec era algo deprimente y esta se contagiaba a los otros, que ya estaban afectados por lo de Robert.
-eso no significa que no necesite de ti hermano mayor- Isabelle se acercó a su hermano y le dio un fuerte abrazo, algo estaba pasando con él, Isabelle sabía que el tema de Jack le estaba drenando la energía, es mucho complique, pero había algo más, se podía percibir en su forma melancólica que últimamente tiene de hablar, y últimamente hace referencia desde que se enteró de lo de Robert, el problema puede radicar en que no es el mejor momento para comprometerse con Magnus, pero él ya lo presentía, eso dejaba a Isabelle sin respuestas, lo único que podía hacer era abrasarlo más fuerte.
Alec solo tuvo un bajón de ánimo con las palabras de su hermana, "eso solo lo hace peor" pensó Alec pero lo único que pudo decir fue: -estas sofocando al pato- era una broma pero el tono que uso difícilmente se podría usar para sacar una carcajada de alguien.
– ¿En verdad fuiste por el pato?- dijo asombrada Isabelle mirando al pato
-olvidémonos del pato, quiero ver a mi padre- la voz de Alec salió como un suplica, de verdad quería ver a Robert y también quería alejar la atención del pato.
-Claro, pero no llevaras al pato a Idris- Sentencio Maryse, Jace le dio un mirada agradecido, Alec no se opuso, no es como si le importara de verdad. Alec se acercó a la ventana y arrojó al pato por esta. Enseguida se volteo y miro a los demás los cuales tenían una mirada de horros en sus rostros.
-¿Qué?- pregunto confundido Alec.
-acabas de tirar al pato por una ventana, de un piso alto- respondió Jace con el fantasma de una sonrisa engreída en su rostro.
Alec ladeo un poco la cabeza, -los patos vuelan- le explico a todos, cosa que pareció no convencerlos. Al no obtener respuesta Alec empezó a dudar, -¿verdad?- pregunto, su mirada alternando de Maryse a Magnus, de Magnus a su hermana y así sucesivamente.
La culpa se acrecentó en el pecho de Alec junto con la frustración y en un segundo se encontró en la ventana mirando si había algún rastro del pato en el piso. Lo había el pequeño estaba caminando de un lado al otro. Alec suspiro aliviado, -Los patos vuelan- dijo aliviado y un tanto molesto porque lo hicieran dudar de algo que sabía.
Alec se volteo sin mirar a nadie y con el rostro sonrojado. – Vámonos-.
Sin más demora todos atravesamos el portal y nos encontramos en la casa del inquisidor, por comodidad lo están atendiendo allí.
Al llegar nos encontramos la estancia llena de hermanos silenciosos, la mayoría saliendo de la casa, unos pocos se encontraban entrando y saliendo de la habitación principal que es donde asumo que se encuentra mi padre. Mis hermanos y mi madre se apresuraron a entrar, yo por el otro lado me quede en la sala quieto, sin hacer ningún movimiento.
-¿No vas?- me pregunto Magnus quien junto con Clary y Simon se quedaron atrás-
Me quede un rato en silencio meditando mi respuesta, -¿y si está muerto?- me quede mirando la puerta, no petrificado, no podía perder a alguien más, debe haber un número limitado de personas que mueran a causa de uno.
-qué tal que no.- Magnus puso su mano en mi hombro, dándome ánimos – no lo sabrás a menos de que entres Alec-
Salí de mi pequeño estado de conmoción, asentí y me encamine hacia la puerta. Los latidos de mi corazón empezaron a aumentar, al poner la mano sobre el pomo de la puerta me doy cuenta de que mis manos están temblando. Respiro hondo para calmar mi ansiedad que está empezando a acrecentarse.
Entre en la habitación, lo primero que vi fue a mi padre, acostado, en la cama, su rostro se mostraba tranquilo, limpio y sin ninguna herida, de no saber que ha sido atacado por Jack podría jurar que me he colado en su habitación en medio de la noche mientras él dormía, el sudor que perlaba en su frente me decía que estaba sufriendo y por algún motivo, un sentimiento que no podía explicar notaba que estaba muriendo, su cuerpo temblaba, eran pequeños movimientos, pequeñas sacudidas que su cuerpo daba, algo imperceptibles, pero hay estaban, su torso estaba cubierto con una venda, blanca, casi pálida y con un pequeño punto oscuro de sangre, la imagen que me daba mi padre era fuerte y dolorosa, el hombre que por años siempre lo vi como alguien fuerte y a quien temer, quien no se doblegaba puede que en algún punto el valor de su opinión disminuyo para mí, pero eso no significo que lo dejara de respetar, era mi padre, fuerte, imponente y verlo hay, acostado en la cama viéndose débil y moribundo, simplemente rompía mi corazón.
No soporte ver a mi padre así, por consiguiente desvié la mirada y la pose sobre mi madre, lucia realmente destrozada, Isabelle se abalanzo sobre mí y me abrazo fuertemente, mire a todos confundidos, los hermanos silenciosos notaron la pregunta en mi rostro –La daga que le incrustaron tenia veneno, uno muy letal no lo habíamos identificado y cuando lo hicimos ya era muy tarde, ya había dañado gran parte del tejido del abdomen y rápidamente se extendió a los vasos sanguíneos, haciendo que el veneno circulara con velocidad y llegara a todos los órganos vitales, es solo cuestión de tiempo-
-Detente- le ordene al hermano silencioso interrumpiéndolo, no podía seguir escuchándolo, sentí como mi hermana me abrazaba más fuerte y enterraba el rostro en mi cuello, mi cuerpo estaba paralizado y no sabía qué hacer, solo respondí al abrazo de mi hermana con la misma intensidad, mire a mi madre para buscar en ella algún rastro de que era mentira, pero lo único que hizo fue esquivar mi mirada.
Sentí como todo calor corporal me abandonaba, no sentía mis brazos o piernas. No sentía nada, solo un horrible dolor que oprimía mi pecho, la ira y la tristeza peleando en mi interior por salir a flote junto con las lágrimas que surcaban en mis ojos, trate de reprimir todo, si no lo hacia la poca cordura que me quedaba se perdería y quien sabe que haría. Pude oír pequeños sollozos provenientes de Izzy, me acerque a su oído y le susurre- el no morirá Isabelle, debe haber algo que podamos hacer- trate de reconfortarla, pero ambos sabíamos que mentíamos.
-Alexander, él- Sabia lo que iba a decir, me quede mirándolo fijamente y todo la rabia y rencor que sentía en ese momento se lo dirigí a él, a veces un gesto dice más que mil palabras, porque en ese momento el hermano silencioso que quedo en silencio.
-él se pondrá mejor, averiguaremos la forma de salvarlo- sentencie, parecía que quería quebrarse, pero luche para que no pasara causando que esta sonara más fuerte, grave y confiada, mi madre me miro a los ojos, al igual que Jace e Isabelle. Mire más halla de mi padre y pude ver mi reflejo en el impecable mármol negro, tenía el rostro un poco rojo debido al esfuerzo de evitar echarme a llorar en ese instante, tenía el ceño y la vena de mi frente se hacía presente y palpitaba con fuerza fruncido, las lágrimas que surcaban mis ojos hacían ver mis ojos más brillantes, me quede mirando fijamente mis ojos y repetí – él se pondrá mejor – tal vez si lo repetía lo suficiente llegaría el momento de que me lo creyera, -el no morirá- dije tanto para mi familia como para mí.
-¿Cuáles son las posibilidades de que viva?- le pregunte al hermano silencioso quien solo se me quedo "viendo".
-1%- Respondió lentamente, sé que estaba mintiendo, lo pude sentir, pero agradecí lo que estaba haciendo.
Mire a los ojos a mi madre, a mi parabatai y a mi pequeña hermana quienes trataban de verse menos afligidos impulsados por mi falsa expresión de determinación – si la probabilidad no es del 100% haremos todo lo que podamos y nos arriesgaremos y pondremos todo en ese 1%, no nos rendiremos- "No me rendiré".
Me separe de Isabelle, los dos nos quedamos mirando a nuestro padre, el primero en salir de la habitación fue el hermano silencioso mi madre lo acompaño, dejándonos a Jace, Isabelle y a mí en el cuarto, cuidando vigilando a mi padre. Después de un rato en silencio Isabelle salió, sé que en busca de Simon, solo esperaba que él la pudiera reconfortar del mismo modo ahora a como lo hizo antes, sé que lo necesita más a él que a mí en este momento.
Jace me abrazo me tomo por los hombros y me miro a los ojos – Gracias- murmuro, lo mire un tanto confundido.
-¿Por qué?- sabia la razón, él sabía que yo y el hermano silencioso mentimos.
Dijo después de un rato en silencio-Por ser mi hermano y mi parabatai- después de esto el salió de la habitación.
Me senté en el sillón que estaba en el lado derecho de la cama de mi padre, al hacerlo el libro se deslizo fuera de mi abrigo cayendo al suelo, lo recogí y acaricie la portada y las palabras que estaban en ella y me detuve en una en especial.
"fide"
-Fe- leí en voz alta -voy a necesitar mucha de esta-
Apreté el libro en mis manos, mire una vez más a mi padre e impulsado por el deseo de encontrar algo útil abrí el libro.
Las primeras palabras estaban escritas en una lengua antigua, de la cual nunca había escuchado, pero por algún motivo las letras empezaron a formar palabras en mi cabeza que entendía.
"somos destrucción"
