Jo jo jo Feliz Navidad a todos (?)

Los personajes de Hetalia no son míos

Capítulo 2:The Holder of The begining

–Vee~….– el joven de apariencia despreocupada, ojos almendrados y cabello castaño con un extraño rulo sobresaliente se dejo caer en el suelo.–¡Mamma fue muy cruel y mi fratello me dejo solo limpiando el ático!

Con la manga de su sudadera gris se limpio las gotas de sudor que perlaban su frente. Estaba agotado; por más de dos horas consecutivas de había dedicado a sacar y ordenar cajas muy pesadas para su delgada complexión…Bueno, durante la primera hora simplemente se había quedado tonteando pero la otra hora si había trabajado.

Después de soltar un suspiro se volvió a incorporar y cargó otra caja pero esta vez no tuvo mucha suerte y se tropezó con sus propios pies. El estruendo se quedo resonando por la casa durante unos segundos y el chico se había quedado tendido en el polvoso suelo del ático mientras miles de objetos curiosos rodaban y se esparcían a su alrededor.

–¡Vee, esa era la caja que contenía las cosas del abuelo Romulo! –chilló el muchacho cómicamente preocupado viendo todo el desorden que había provocado. Con premura recogió objetos cercanos y los fue metiendo en la caja correspondiente hasta que un sucio pergamino llamó su atención.–B-Bueno…No pasará nada si le hecho un vistazo y Luddy dice que no existen los fantasmas…

Tragando saliva tomó el pergamino entre sus manos; su tersa piel hizo contacto con el papel rasposo quitándole algo de polvo que voló por los aires haciéndolo estornudar repetidamente. Con caligrafía fina se leía el inició de aquel pergamino…

–En el principio de los tiempos cuando el tiempo no era tiempo y el mundo era puro aún cuentan las leyendas que había 2538 objetos, pero 2000 se perdieron y los restantes 538 no deben estar juntos nunca. Jamás. – empezó a leer en voz alta. –¡Pobres, condenados a estar siempre solos debe ser triste!

Se acomodó mejor para seguir leyendo aquella historia que hablaba sobre objetos misteriosos, desgracias que iban a traer al mundo y los buscadores que conseguían estos objetos. A pesar de todo lo que leyó, culpando a dichos objetos de todos los infiernos humanos el chico no cambio de opinión en ningún momento; pobres. Se debían de sentir muy solos. Culpados. Abandonados. Maltratados. Incomprendidos…

Le entro curiosidad, esa bendita curiosidad, esa picante curiosidad que le ha salvado la vida a miles de personas y propiciado el desarrollo humano pero que también había traído desgracias a algunos pobres diablos.

Se incorporó lentamente convenciéndose a si mismo de que los objetos lo estaban llamado a el también, aunque fuera débil y cobarde lo estaban llamando, y pensaba responder a ese llamado como todo un italiano.

Bajó del ático y camino hasta llegar a la sala donde se veía escrito "Feliciano, amor mio. Voy a llegar tarde del trabajo y tu…hermano… se tiene que quedar a ayudarte a limpiar el ático. Hay comida en la alacena. Nos vemos en la noche, besos. Mamá."

Feliciano suspiró, tomó las llaves de su casa y después de dudarlo por un momento salió de su casa rumbo a la clínica de rehabilitación social más cercana. Sólo tenia un pensamiento en su mente; aquellos objetos debían de sentirse sólos al ser siempre marginados y custodiados, debe de existir una razón para que esto sea así pero lo mejor sería que todo siguiera su orden natural.

En pocas palabras, si todo eso era real probablemente nadie entendería su decisión, Feliciano Vargas estaba decidido a esforzarse más o menos y ser el que buscara unirlos a todos.

Decidido pero nervioso se paró en la entrada de la clínica de rehabilitación social, se dijo algunas palabras de ánimo mientras de la nada sacaba una bandera blanca solo por si las dudas, y entró.

Caminó hasta el escritorio principal donde estaba trabajando un chico de cabello rubio con la mirada fija en la computadora. Se veía bastante concentrado en su trabajo y de vez en cuando soltaba comentarios sobre lo que estaba haciendo. Feliciano dudó en hablarle pero por fin se atrevió.

–C-Ciao, disculpa estoy buscando a alguien que se hace llamar el Holder del comienzo.

Tras escuchar la frase la espalda de ese chico se tensó y de inmediato sus orbes verdes chocaron con las de Feliciano, casi diciendo en silencio "Vaya estúpido." Una sonrisa socarrona se formo en sus labios humectados.

–Vale, pero como que no tengo todo el tiempo del mundo para atenderte. Mejor que sea rápido. –le respondió y se paró agraciadamente. Comenzó a guiar a Feliciano por uno de los pasillos, casi se podría jurar que ese rubio conocía el recorrido mejor que a la palma de su mano.

Pronto el silencio se fue extendiendo y tanto Feliciano como el gerente sentían la necesidad de hablar y romper la atmósfera, así que el castaño comenzó a ver que su guía movía los labios una y otra vez como si tratara de iniciar una conversación.

Para ese punto Feliciano dudó si es que se había quedado sordo o si de verdad el recepcionista no estaba diciendo nada y parecía no percatarse de eso. Abrió la boca pero las palabras murieron en su garganta; sin importar cuanto lo intentara los sonidos no lograban llegar a sus oídos y esto pronto lo comenzó a cansar.

El recorrido de hizo eterno, el chico era llevado a un lugar que físicamente no debería de estar allí …pero ahí estaba. Llegaron hasta una puerta de madera, volvió la cabeza para mirar a su rubio guía pero se encontró sólo.

Inhaló aire y abrió la puerta con un ligero estremecimiento; un agradable aroma a perfume lleno sus fosas nasales en cuanto pas

al cuarto y sus ojos pudieron divisar un cómodo cuarto con costos muebles y sillones. Curioso se puso a ver a todos lados, la fina tapicería y sin lugar a dudas los retratos de aquel lugar, todo era increíblemente bello…hasta que su vista reparó en una hermosa joven de cabello castaño en una coleta alta.

Su primer instinto fue alabar a la mujer por su belleza y de paso coquetear un rato con ella pero nuevamente las palabras murieron antes de salir de su garganta. El silencio se comenzaba a hacer insoportable.

Examinando a la joven notó que esta movía sus brazos como si estuviera cargando algo. Pero al fijarse mas detenidamente se dio cuenta también de que no llevaba nada en sus brazos.

Trago saliva y diciendo las palabras correctas por fin pudo escuchar su propia voz. La pregunta que hizo eco en las paredes había sido "¿Por qué están separados?" duda que de verdad lo carcomía.

La mujer paró de hacer cualquier movimiento y miró al chico como si se acabará de dar cuenta de su presencia. Una amable sonrisa adorno sus labios rojos y comenzó a relatar con una voz amable e incluso divertida e inocente cada guerra, cada pelea sin sentido, todas las muertes y terrores.

–Los humanos son seres que se consumen en su propio odio y sed de poder ¿sabes? No importa que tan buena parezca ser una persona. Dale poder. Ponla a prueba. Les fallará. –decía con un tono juguetón reanudando los movimientos. –Muertes sin sentido adornan los campos de batalla, no hay historias heroicas. No existen los héroes en una guerra.

Le fue relatando cada traición y sus consecuencias, cada acto de corrupción que había llevado a la desesperación y cada una de las gotas de sangre derramadas en vano.

–Todos tenemos un monstruo en nuestro ser, no queremos que los demás lo vean y fingimos que no esta allí pero al final del día no lo podemos ocultar de nosotros mismos.– concluyó dando un paso para enfrente.

Feliciano se sentía desanimado, era historia todo lo que le había contado y siempre había estado allí pero nunca le había prestado atención. Sentía que su cabeza palpitaba y que de repente estaba muy cansado, porque incluso el aire se le hacia pesado… y a pesar de todo eso…

Levanto la mirada y le regalo una triste sonrisa a la mujer.–Pero los humanos tenemos la posibilidad de cambiar.

Necesitaba que alguien le dijera que valía la pena mantener las esperanzas, necesitaba que alguien le dijera que aun no estaba perdido todo… pero claro, nadie se lo dijo.

–Feliciano, ¿intentarás unirlos? A pesar de que sabes lo que pasa cuando están juntos…

–Es el ciclo que se debe cumplir, la fuerza que necesitamos para unirnos como raza… Es igual que nosotros, no vale la pena estar solos. –le respondió dándole la mano a la chica.

Ambos se sonrieron, como si fueran una misma persona y una misma conciencia.

Esa mujer es el objeto 2 de 538. Depende de ti si son unidos o no… Feliciano entendió ese día todo lo horrible que podía pasar si están juntos, a pesar de eso no ha renunciado a su idea.

O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.O.o.

El holder del comienzo

En cualquier ciudad, en cualquier país, ve a cualquier institución mental o un centro de reinserción social donde puedas ir por ti mismo. Cuando llegues al escritorio principal, pregunta por visitar a aquel que se hace llamar The Holder of The Beginning. Una sonrisa vendrá de la persona, casi diciendo, "vaya estúpido".

Serás llevado pasillo abajo por un corredor, aparentemente saliendo a un lugar que no debería. Físicamente, ese lugar no debería existir en ninguna parte de la institución, pero ahí está. El corredor estará en un silencio eterno, incluso si intentas hacer ruido. Los gritos morirán antes de salir de tu boca, y tus pasos serán amortiguados. El guía sólo te llevara a un punto en una puerta.

Si entras, veras un cómodo cuarto lleno de un placentero olor a un perfume inidentificable. En el centro del cuarto, veras a una hermosa mujer manteniendo sus brazos como si cargara algo; Viendo un poco mas allá, te darás cuenta que, de hecho, no esta cargando nada en absoluto. Este cuarto se mantendrá en silencio al igual que el corredor que dejaste, no importa cuanto lo intentes. La única excepción es que hagas una pregunta: ¿Por qué están separados?

La mujer entonces te explicara, con insoportable detalle, cada horrible evento en la historia, cada lucha, cada guerra y cada violación. Ningún hecho en la historia del universo escapará de tus oídos. Cuando ella acabe, todo caerá en el silencio. Eres libre de hacer lo que quieras con esta información.

Esa mujer es el Objeto 2 de 538. Depende de ti si son reunidos o no.