Capítulo 3: No puedo seguir negándolo
Saint Seiya ni sus persaonajes me pertenecen, son de propiedad exclusiva de Masami Kurumada.
Ok, aquí estoy en martes como prometí, espero les guste la continuación, nos leemos hasta el proximo martes.
Saludos!
Intentó ignorar con todas sus fuerzas la escena que había presenciado a la entrada de la empresa, pero no podía sacársela de la cabeza, ver a Saga con otra persona estaba matándolo, y es que no podía creer que fuese tan fácilmente reemplazable, hace solo unas semanas Saga le había dicho que lo amaba y ahora se iba a brazos de otro, es cierto que él negó cualquier posibilidad de una relación futura, pero aun así…
—Shaka hace media hora que te pedí los presupuestos de la casa Holsen.
El rubio salió de su ensimismamiento al oír la voz pesada de Saga, hacía varios días que no escuchaba más de una frase de sus labios y ahora lo hacía con tono monótono y sin importancia. Una vez más volvió a estremecerse, quería al antiguo Saga aquel que lo miraba con confianza hasta cariño, aquel que le hacía bromas pesadas solo para exasperarlo, no a esta copia y cascara vacía de la persona que tanto le había tocado el corazón.
—Lo siento… me distraje —pronunció quedamente Shaka mientras le extendía una carpeta que tenía en su mano.
—Que no vuelva a pasar, venimos a trabajar no a jugar.
Shaka chirrió los dientes, Saga nunca se había quejado de su trabajo, en definitiva ese no era el gemelo que él conocía, del que estaba…, sus pensamientos cesaron de pronto, esa es una de las muchas cosas que no quería admitir y que ahora estaban haciéndolo sufrir, se había enamorado de Saga y por miedo y orgullo lo había rechazado.
Ahora todo parecía de cabeza, se sentía lejos del gemelo, poco a poco un abismo se habría paso entre ellos dos y un hombre desconocido de aspecto atractivo estaba apartando a Saga de su lado, debía evitar que la distancia se hiciera más grande, quería recuperar el cariño del griego a como diera lugar.
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La primera tarea sería investigar que estaba sucediendo con el gemelo, averiguar quién era aquel hombre y delinear que peligro significaba para él y su relación con Saga. Quería tener consciencia de cuanto había dañado su relación con el gemelo al pronunciar tan necias palabras. Lo observó por horas, su actitud, sus palabras, pero nada parecía fuera de lugar, al menos en lo laboral, su semblante se había vuelto demasiado serio para su gusto, ya no portaba su sonrisa jovial y hasta en ocasiones despreocupada. En el trabajo nada conseguiría, pero por fuera no tenía una manera clara de poder saber las acciones de Saga, jamás trazó una relación directa con los familiares o el círculo más cercano de Saga, siempre con la excusa de que debía mantenerse todo en un plano profesional, y como consecuencia ahora desconocía por completo con quienes se veía o interactuaba el griego, y el saberse fuera de su mundo solo lo hacía más desdichado.
—Te ves incluso peor que la última vez que estuve aquí —Shaka siguió la dirección de la voz, Dohko estaba recargado sobre el marco de la puerta de la sala de archivos, lo veía con semblante serio.
—¿Estás de nuevo por una asesoría Dohko?
—Tengo más funciones que solo asesorías Shaka, y solo estás evadiendo mi pregunta.
—Estoy bien Dohko, quizás solo un poco cansado.
—Seguro que no tiene nada que ver con un desganado y taciturno griego de cabellos azules.
Shaka se sobresaltó a la insinuación, cosa de la que Dohko se percató, pero el rubio disimuló lo mejor posible.
—Nada de eso.
—Yo diría todo lo contrario, por tu actitud y la de Saga es obvio que algo pasó, lo suficientemente grave como para que se perdiera la comunicación entre ustedes dos.
Shaka frunció el ceño, no le gustaba verse descubierto, pero Dohko siempre era capaz de leerlo abiertamente, tal parecía ser un don que poseía.
—¿Tanto se nota?
—Solo te diré que se parece a la ocasión en la que comencé mi relación con Shion; reconozco el rostro de Saga, pues por mucho tiempo yo estuve de la misma manera.
—¿Y qué fue lo que hiciste?, pues ambos están juntos.
—Shaka lo primero que debes hacer es aceptar tus sentimientos.
Shaka no dijo nada, sabía a lo que se refería el chino, pero le era complicado, siempre había mantenido una prudente distancia entre el trabajo y la vida personal, pero…
—Shion… ¿pasó por lo mismo?
—Diría que era más cabeza dura que tú.
Shaka suspiró. —Tú siempre has sabido lo que siento por Saga ¿cierto?
—Se te nota demasiado, a ambos de hecho.
Shaka sentía la presión de sus emociones apresadas en su corazón y la dura verdad de haber pronunciado aquellas crueles palabras que lo alejaron de Saga, sin quererlo gotas cristalinas comenzaron a rodar por sus ojos. Dohko a sabiendas del dolor que el rubio debía sentir solo atinó a abrazarlo para consolarlo, se conocían desde hacía muchos años, pero jamás había visto aquel semblante de dolor en el joven.
—Arruine todo con Saga, yo… —Shaka estaba dejando salir todo lo que sentía entre las lágrimas y la respiración irregular.
—Todo tiene una solución y Saga te quiere, él…
—Él tiene a otra persona —dijo Shaka con aún más dolor—, lo vi besándose con él.
Dohko frunció el ceño, se le hacía un poco raro viniendo de Saga, pero quizás debía averiguar un poco más antes de sacar conclusiones, aunque el gemelo era libre de hacer lo que quisiese.
—Cálmate, ya averiguaremos que sucede, te ayudaré en lo que pueda, no estás solo. Tú y Saga son personas importantes para mí, no dejaré que sufran si pueden arreglar sus problemas.
Shaka asintió aún entre los brazos de Dohko, solo esperaba que con la ayuda del chino pudiese traer de vuelta a Saga.
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—Estas muy taciturno Saga, ¿pasó algo? —dijo Kanon mientras se sentaba al lado de su gemelo. Se hallaban en la casa de su madre.
—Nada que puedas resolver Kanon.
El aludido frunció el ceño, no recordaba cuando fue la última vez que vio esa expresión de tristeza en su gemelo.
—Parece algo serio.
—Lo es —pronunció Saga con melancolía.
—Creo que te enamoraste, o más bien te diste cuenta de que estaba enamorado.
Saga se descolocó por unos segundos mientras veía a su hermano.
—¿Cómo…?
—Cada vez que iba a verte a tu trabajo observaba como mirabas a ese rubio compañero tuyo, siempre me pregunte cuando te darías cuenta de lo que sentías.
—Hubiera preferido nunca hacerlo, así las cosas no hubieran cambiado nunca.
—¿Qué pasó?
—Me acosté con él, fue ahí cuando me di cuenta de lo que sentía, cuando se lo dije él simplemente me aventó en la cara que no significaba nada para él.
—¿Y lo creíste?
—Para nada.
—¿Entonces?
—No le creo, pero si me dolieron sus palabras, tu deberías entenderlo, tienes a Mu, ¿Qué harías si el dijera que solo eres un juego para él?
Kanon entendía el punto de su hermano, pero si no le creía ¿por qué no hacía nada para demostrarle lo contrario? Saga nunca ha sido de los que se quedan con los brazos cruzados.
—Me extraña que no estés haciendo nada.
—¿Quién dijo que no estoy haciendo nada?
—Y entonces ¿por qué aquel semblante?
—Porque a pesar de todo me duele su rechazo.
Kanon no estaba seguro de cómo ayudar a su hermano, se encontraba en una situación delicada y si hacia algo solo podría provocar que todo saliera peor, por los momentos observarías los movimientos de su gemelo y rogaría a los dioses porque todo resultara bien.
