Capítulo 4: Más cerca del enemigo


Saint Seiya ni sus persaonajes me pertenecen, son de propiedad exclusiva de Masami Kurumada.

Hola siento la demora, pero aquí traigo el capítulo, la proxima semana si lo subiré el martes, espero les guste.

Saludos!


Había pasado una semana desde que se desahogara con Dohko acerca de sus sentimientos por el gemelo, sabía que debía admitir lo que sentía, pero se le hacía tan difícil. Y por si fuera poco su investigación no había prosperado en lo absoluto. Cada vez más sentía la abrumadora necesidad de saber quién era aquel castaño que había comenzado a acompañar a Saga al trabajo por las mañanas; siempre era lo mismo, una sonrisa por parte de Saga al castaño y un beso de despedida, y el cómo idiota masoquista en cada oportunidad se escondía para poder verlos, como si el dolor de saberse ignorado por el gemelo no fuera suficiente. Por otro lado todavía esperaba algo de información por parte del chino, cosa que aún no se concretaba, había observado de cerca la actitud de Dohko, los últimos siete días había estado entrando y saliendo de la oficina de Saga, no sabía el motivo y estaba seguro de que si se atrevía a preguntar al griego este no le contestaría.

Shaka sacudió su cabeza, para su infortunio su mente siempre lo atormentaba con conjeturas de la actitud de Saga y los demás, se sentía perdido en esos instantes, sin saber que decir o hacer, estar a la deriva no era un sentimiento agradable, estaba acostumbrado a llevar un control estricto sobre su vida y Saga había volteado completamente todos esos conceptos para desbaratar todo su interior. Lo mejor era continuar con su trabajo, tenía una serie de planos y presupuestos que entregar. Iba a comenzar a caminar hacia su oficina cuando sintió una mano encima de su hombro llamando su atención, volteó por acto reflejo, al ver quien era la persona que había interrumpido su accionar una sensación nada agradable comenzó a nacer desde la boca de su estómago; el destino podía ser muy cruel en ocasiones, frente a él estaba el mismo castaño que veía cada mañana, era unos cuantos centímetros más alto que él, su piel poseía un tono dorado y expresión jovial lo hacían ver como alguien extrovertido, todo lo contrario a él. Quiso hacer una mueca, pero el sujeto le habló aún con una sonrisa en el rostro no previendo la tensión en el cuerpo y rostro de Shaka.

—Siento molestar, pero estoy buscando a Saga, yo…

Shaka apretó la mandíbula, sabía que sus pensamientos eran irracionales, pero tal parecía que a ese tipo no le bastaba con tener a Saga fuera del trabajo, también tenía que ir invadir aquel lugar, el único sitio donde tenía algo en común con el gemelo, el único lugar que era meramente de ellos dos.

—¡Oh! Ahí estás que bueno que bueno que viniste —Shaka vio como Dohko se acercaba por detrás, Shaka frunció el ceño confundido, tal parecía que Dohko conocía a esa persona. Miles pensamientos pasaron por la mente del rubio, pero decidió confiar en Dohko, el prometió ayudarle, dudar ahora no resolvería nada.

—Maestro —habló amablemente el chico de cabellos castaños.

Dohko sonrió ante el apelativo, hacía años que había dejado de dar clases, pero algunas personas todavía solían llamarlo de esa manera.

—Hace tiempo que no te veía, de hecho desde hacía unos años cuando te fuiste de Grecia.

—Que puedo decir, a veces la nostalgia puede más.

Shaka se quedó viendo a los dos, midiendo la situación.

—Aioros —una cuarta voz hizo acto de presencia, una voz que hacia estremecer a Shaka, el tono que había utilizado era suave y cargada de aprecio, como se hubiera dirigido a él en el pasado, un nuevo peso se instaló en el corazón de Shaka.

El joven de cabellos castaños sonrió ante la presencia del gemelo.

—Hola nuevamente Saga —dijo Aioros.

—Bueno ahora que estamos todos reunidos podremos proseguir con el proyecto —habló Dohko mirando a los dos griegos—. También necesitaremos tu ayuda Shaka —pronunció el chino esta vez mirando al rubio. Shaka salió de su contemplación de los dos helenos para fijar su mirada en Dohko

—¿Qué proyecto? —atinó a preguntar Shaka.

Dohko miró severo a Saga, quien solo desvió la vista, había estado evitando a Shaka por lo que todavía no había informado nada del proyecto al rubio.

—Saga ¿No le has dicho nada?

—No maestro yo…

Dohko suspiró para luego negar.

—¡Cabeza hueca! —dijo fuerte, cosa que hizo reír a Aioros. Por su parte Shaka miraba el semblante avergonzado del gemelo, aquella expresión le causó ternura, nunca había visto esa faceta en el rostro del griego. Después de regañar a Saga Dohko volteó hacia Shaka—. Se me ha encargado un proyecto para restaurar el edificio de la Academia de Atenas, decidí que lo mejor sería contar con la ayuda de todos ustedes por sus excelentes capacidades.

Shaka asintió, la Academia de Atenas si bien no era un edificio tan antiguo requería ciertos cuidados especiales por su estructura imitando el antiguo arte heleno.

—Supongo que trabajaremos todos juntos de ahora en adelante —dijo Aioros con una sonrisa dirigiéndose específicamente a Shaka— Soy Aioros, es un gusto conocerte —el castaño extendió su mano en forma de saludo. Shaka no sabía cómo actuar, si bien no le hacía gracia que aquel estuviera tan cerca de Saga, no se le hacía mala persona, sentimientos encontrados hacían presa de él, pero no le quedaba más que tratar de ser lo más cordial posible.

—Soy Shaka —habló el rubio tomando la mano de Aioros con renuencia.

Saga miraba la interacción de sus dos compañeros con tensión, podía ver el semblante de Shaka que nada de aquello le había caído muy bien. Por su parte Aioros ni siquiera notó lo que pasaba a su alrededor, o si lo hizo simplemente lo ignoró.

Dohko sonrió para sus adentros; había prometido ayudar a Shaka, pero lo primero en la lista era hacer que el rubio aceptara sus sentimientos. Estaba demás decir que se sorprendió cuando se enteró de que la persona de la que hablaba Shaka era Aioros, fue ahí cuando fue a sacarle toda la verdad al gemelo. Los líos que se armaban producto del amor no dejaban de sacarle una sonrisa.

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Saga terminó lleno de tensión aquel día, jamás pensó que iban haber tantos roces entre Shaka y Aioros, ambos no llegaban a colocarse de acuerdo en sus opiniones acerca de cómo proceder con el proyecto. Se le hacia nueva la falta de calma de Shaka y el excesivo ímpetu de Aioros. El conocía al griego desde hacía mucho tiempo, fue su mejor amigo durante la Universidad y siempre lo conoció como alguien alegre y jovial, no recordaba nunca haberlo visto enojado, al menos no como aquel día, aunque si tenía consciencia del duro carácter que este podía llegar a tener. Se sentía más cansado que de costumbre, apenas pudo soportar las constantes muecas de Aioros y miradas enfurecidas que el rubio le brindaba a él como buscando una solución a la problemática, quiso decir más de alguna cosa cuando se armó el infierno en su oficina, pero Dohko no se lo permitió, y no solo eso, sino que la mirada de Shaka llegó a cohibirlo, lo que contribuyó a que finalmente se quedará inerte ante el conflicto.

—Pareces un verdadero zombi hermanito —dijo Kanon al ver llegar a su hermano con profusas ojeras y semblante cansino.

—No molestes Kanon, además ¿qué haces tú aquí?, no recuerdo haberte invitado.

—Mamá esta preocupada por ti, por lo que me dio la llave de tu apartamento.

Saga chistó, con todo el lío de Shaka, el proyecto de la academia de Atenas y su encuentro con Aioros había descuidado un poco a su familia.

—Iré a verla dentro de estos días supongo.

Kanon observó con atención los movimientos lentos de Saga, se veía agotado, aunque no quisiera demostrarlo. Suspiró al fin de todo era su único hermano, ayudarlo más que una obligación era un deber.

—Como sea, mejor vete a dar una ducha, yo prepararé la cena.

—Pero…

—No digas nada o harás que me arrepienta.

Saga sonrió, Kanon solía demostrar su cariño de maneras muy esquivas y sutiles.

Tal como hubo sugerido Kanon, Saga se metió a dar un baño, se desvistió quitándose el ajustado traje, abrió el grifo y esperó hasta que el agua se entibiase, fue todo un deleite cuando el agua cálida golpeó contra su cansada y desnuda piel. Hacía tiempo que deseaba poder despejar su mente de todo lo que estaba viviendo, y por unos segundos había conseguido el descanso mental y físico que había estado buscando. Al salir de la ducha decidió colocarse algo ligero, un simple buzo y una camiseta holgada, al salir de su cuarto y encaminarse a la cocina comenzó a sentir un agradable aroma a carne asada, debía admitir que las dotes de Kanon en la cocina eran excelentes y es por eso que en cada ocasión que este lo visitaba le permitía a él hacer la comida.

—Hasta que saliste, pensé que te habías ahogado en la ducha —dijo Kanon a modo de burla al ver aparecer a Saga.

Saga rodó los ojos para después esbozar una sonrisa, las peleas con Kanon siempre lograban cambiarle el humor, era bueno tener su compañía en esos momentos a pesar de no haberla pedido.

—Deja de decir tonterías —Saga se aproximó a una estantería cercana y comenzó a sacar servicio y cubiertos los cuales colocó en una mesa cercana.

Kanon ignoró el comentario de su gemelo y revisó una olla en donde había colocado algo de arroz y especias. Hasta que todo estuvo pulcramente terminado y servido reinó un cómodo silencio entre ambos hermanos. Fue cuando ambos se sentaron frente a sus platos que la conversación se reanudó.

—Me sorprende de verdad que estés aquí —comenzó Saga—, no sueles dejar solo a Mu.

Kanon miró por unos segundos a su hermano, para luego chistar.

—No soy tan maniático Saga.

El aludido sonrió, claro cómo no, eso no podía ir y decírselo a él cuándo lo conocía como la palma de su mano, Kanon era sumamente posesivo con el tibetano.

—Si tú lo dices…

—En vez de estarme cuestionando dime qué diablos te sucede, pareces demasiado distraído.

Saga dejó caer sus hombros abatido.

—Creo que mi plan se está saliendo un poco de control.

Kanon alzó una ceja intrigado por lo que su hermano acababa de soltar.

—¿Qué es lo que has estado haciendo Saga?

—Supongo que solo enredando más las cosas de lo que ya están, Shaka lo único que hace es mirarme mal por Aioros.

—¿Aioros? —Kanon parpadeó confundido, desde cuando él había estado involucrado en aquel asunto, ¿De qué se había perdido?

—Bueno… —Saga miró a Kanon para después comenzar a contarle todo lo que había pasado y como se había reencontrado con Aioros.