Capítulo 6: No es tan simple
Saint Seiya ni sus personajes me pertenecen son de propiedad exclusiva de Masami Kurumada.
Perdonen la demora, no volverá a pasar espero, pero las obligaciones a veces son más fuertes, en especial cuando se trata de la vida personal en todos los sentidos.
Sin más les dejo el siguiente capítulo, gracias por seguir leyendo.
Saludos!
Ya había tomado una decisión acerca de su partida temporal de la empresa del griego, para empezar serían solo vacaciones, pero aún no estaba del todo convencido de abandonar la empresa permanentemente, habían sido demasiados años construyendo aquel sitio desde sus cimientos. Por ahora solo se abocaría a dejar su petición en recursos humanos para su pronta salida, conociendo los hábitos de Saga no sería hasta el último día cuando este se diera cuenta, el papeleo de los empleados siempre le había parecido fastidioso por lo que era una de las tareas que más postergaba, eso le daría el tiempo suficiente para que Saga no pudiese hacer nada aunque se negase. No quería dejar ningún cabo suelto, necesitaba con desesperación ese descanso y lo más lejos posible de las tierras helenas.
—Está todo listo con su permiso señor Shaka —la muchacha encargada de recursos humanos le dio el visto bueno para su salida. Solo quedaba conseguir un pasaje a un lugar recóndito, y que pasase la semana de proyecto en la que él estaría involucrado, después de eso sería problema de Saga.
Cogiendo la copia de su permiso de manos de la empleada Shaka salió con un peso menos en sus hombros, esperaba que aquello fuese el inicio a la solución de todos sus líos y confusiones.
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La conversación que había mantenido con Kanon todavía le daba vueltas en la mente, la había jodido en grande, pero el solo mencionar aquella historia delante de Shaka sería su perdición; había jugado con él, con su orgullo y sus sentimientos, el rubio jamás lo perdonaría.
Escuchó toques en su puerta, no estaba de ánimos para recibir a nadie, pero como dueño de una creciente compañía no podía darse el lujo de rechazar los llamados a su puerta, después de segundos de espera, dio pase libre para que abrieran.
Dohko entró con paso pesado, Shion lo había vuelto a regañar aquella mañana después de que la noche anterior le contase lo sucedido. Debía hablar con Saga y dar marcha atrás con todo.
—Siento molestar tan temprano, pero es urgente.
Saga asintió a Dohko, no podía negarle nada, él había sido su mentor y guía.
—¿Qué es lo que sucede?
—Vine hablar por el tema de Shaka, debemos frenar esto, antes de algo salga mal —dijo seriamente Dohko.
—¿A qué se debe el repentino cambio de opinión?
—Shion me hizo ver las cosas desde otra perspectiva —habló apenado el chino—, y creo que si seguimos con esto solo le causaremos más dolor a Shaka y a ti también, y no deseo eso, los estimó demasiado para eso.
—Creo que ambos tenemos una voz de la consciencia —dijo Saga amargamente, regañándose—. Kanon también me hizo ver mi error, pero tengo miedo de que Shaka no quiera perdonarme, sabes cómo es, es testarudo y orgulloso, y por sobre todo odia que jueguen con él. Ese siempre ha sido el problema entre nosotros dos. No me estoy justificando, sé que lo que hice estuvo mal, pero…
—Tú no eres el único que tiene la culpa Saga, yo también colaboré.
—Dohko, no sé qué hacer —Saga estaba abatido, al reconocer la magnitud del error que había cometido, ¿Cómo podía decir amar a Shaka sino había jugado limpio? Sentimientos se arrinconaban en su interior, desde que era un niño que no sentía tal inseguridad y miedo, el rubio era muy importante para él, hasta un punto que no podía siquiera pensar no tenerlo consigo; su presencia se había hecho constante en su vida, cada día compartido, cada regaño y discusión y las escasas sonrisas que este le brindaba, todo lo habían encantado en aquellos años, llegando a enamorarse de él.
Un golpe en la puerta los sacó de su ensimismamiento, Saga hizo una mueca, su conversación tendría que quedar para otro momento.
La puerta se abrió sin esperar una contestación por parte del griego.
Shaka y Aioros entraron con no muy buena cara, al menos por parte de Shaka, Aioros había decidido mantener la calma y la neutralidad, el día anterior había reaccionado de muy mala manera con el rubio, no le desagradaba, pero tanta contradicción y renuencia a su trabajo lo colocaban de mal humor. Sabía que aquello no ayudaría en el plan que tenía con Saga, y con lo que había planeado con Dohko, pero no podía evitarlo, amaba su trabajo y no solía aceptar de buenas ganas las críticas que eran hechas de manera tan agresiva.
—Es hora de comenzar con el trabajo —dijo Shaka con seriedad a la vez que miraba a todos los presentes, mientras más rápido terminaran más tranquilidad para él, así podría planificar con calma a donde se iría.
Saga miró a Dohko y viceversa, la mirada del griego de cabellos azulados demostraba una gran turbación, no había podido terminar su conversación con Dohko y no se atrevía a hablar con Shaka en esos momentos, estaba sinceramente perdido.
Aioros veía a su antiguo maestro y a su amigo con caras de aflicción, algo estaba pasando de lo que él no estaba enterado, algo lo suficientemente grave como para perturbar a dos personas como ellos. La curiosidad lo tenía intranquilo, quería preguntar, pero… ¿sería adecuado en esos momentos?, vio de reojo a Shaka que los observaba en silencio a la espera de alguna palabra.
La paciencia de Shaka estaba por colmarse, el silencio de la habitación era sumamente incomodo, solo quería acabar con su trabajo y salir de ahí, nunca le había parecido tan asfixiante estar en la oficina de Saga.
—¿Alguien tiene algo que decir o comenzaremos a trabajar? —habló Shaka perdiendo la poca paciencia que había reunido.
Saga se aclaró la garganta mientras evitaba la inquisitiva mirada de Shaka, no era el momento para centrarse en sus problemas personales, ya encontraría el instante adecuado para hablar a solas con el rubio, necesitaba concentrarse y terminar aquel importante proyecto.
—Solo comencemos —Saga extendió el plano en preparación mientras indicaba las modificaciones que había hecho, aquel sería un día largo hasta que pudiese hablar con Shaka.
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Era frustrante, demasiado para ser sinceros, ¿Cómo era posible que no hubiese encontrado un solo momento para estar con Shaka?, el proyecto había ocupado mucho más de su tiempo, ni siquiera le había quedado un poco de tiempo libre para visitar a su familia como le habría prometido a Kanon, eso sin contar la cobardía que lo llenaba cuando su mente sacaba a relucir el tema de las posibles acciones de Shaka cuando se enterase de todo. Se sentía cansado física y mentalmente, llevar una compañía como la suya no era sencillo, siempre le había costado un gran precio en cuanto a lo que de su vida se trataba, pero siempre había tenido al rubio apoyándolo y ahora hasta eso parecía haberse esfumado y lo hacía sentirse vacío. Al menos durante esa semana había podido conversar con Aioros acerca de su farsa, pero ni los cese de gestos amorosos hacia el griego de cabellos castaños parecieron aplacar la molestia de Shaka, eso para Saga era demasiado obvio dada la frialdad con la que lo trataba cuando tenían que trabajar juntos.
En esos momentos una serie de montones de papeles que firmar lo tenían enclaustrado en su oficina. Que los envíos de presupuestos, que los bocetos de los planos, las facturas, salidas de vacaciones…, fue aquel nombre plasmado en el papel lo que lo descolocó, Shaka había solicitado su salida de vacaciones pendientes, eso quería decir por lo menos no lo vería en varios meses, ¡diablos!, desde que tenía memoria y habían fundado la empresa Shaka no había tomado nunca un descanso, y ahora que sucedía todo aquello quería alejarse, no podía permitírselo, y no solo eso, ¡ni siquiera le había dicho nada!, después de tantos años al menos esperaba un poco de consideración de su parte avisándole, aunque internamente supiera que no se lo mereciera. Con la furia creciendo en su interior salió con paso pesado de su oficina, se escuchó solo el portazo y luego se vio andar a Saga velozmente, nadie abrió su boca, todos guardaron silencio y se quedaron en sus respectivos puestos, no era común ver a su jefe con aquel semblante tan atemorizante, pobre el que fuera la victima de su enfado.
Shaka terminaba de retirar los documentos sellados listos para el envío hacia la mano de obra para comenzar con las construcciones correspondientes, extrañamente aquel día se sentía con un humor mucho mejor al de los días pasados, quizás se debiese al hecho de que sería su último día de trabajo en mucho tiempo y que pronto llegaría la calma nuevamente.
Apenas escuchó el fuerte golpe de una puerta se volteó, un Saga con la mandíbula tensa y el ceño fruncido lo agarró con fuerza del brazo a vista y paciencia de todos en la sección de salida de documentos, quiso gritar, pero este no se lo permitió, le colocó una mano en la boca para evitar que hablara, todos los presentes estaban en blanco. Lo mordió para instigar a que Saga lo soltase, pero a pesar del dolor no lo hizo y lo llevó hasta a su oficina donde cerró la puerta con seguro para después sentarlo de lleno en la silla frente a su escritorio.
—¡Me puedes decir de que se trata esto! —Saga colocó frente a Shaka el papel de permiso con su nombre.
El aludido hizo una mueca, jamás pensó que el griego le fuera a hacer tal show por aquel documento, ¿Es que acaso no podía tomarse un descanso como una persona normal?
—Es mi permiso de vacaciones —dijo Shaka.
Saga se tomó el puente de la nariz, se sabía fuera de control, Shaka siempre lo colocaba en ese estado.
—Sé lo que es, la pregunta es ¿Por qué?
—No tengo que darte explicaciones Saga —pronunció apático Shaka.
Saga no era bueno para mantener el control, y poco le importaba el sentido común cuando estaba molesto. Sin mediar nada más se aproximó con paso feroz a Shaka y acercó su rostro al del rubio, este se mantuvo impasible a pesar de la provocación.
—Estas huyendo —fue la afirmación de Saga que molestó a Shaka, ¿Cómo si quiera se atrevía a increparlo de esa forma?, no tenía derecho alguno, no cuando él estaba con otro y cuando nunca le había dado ninguna libertad sobre su vida.
—Lo que haga con mi vida es problema mío, además no debo pedirte permiso para tomar un descanso de todo el agobio que estoy viviendo.
—¿Solo soy un agobio para ti? —preguntó dolido Saga.
—Esto no solo tiene que ver contigo —acotó fríamente Shaka mientras se levantaba de la silla—, mañana me voy y no hay nada que puedas hacer, el permiso esta aceptado y no necesita tu firma, solo el sello de la empresa.
Saga chirrió los dientes, no le gustaba aquel Shaka, aquel era cruel e indiferente. Sabía de su equivocación y de todo el mal provocado, pero extrañaba la calidez de las sonrisas y la delicia del contacto de sus labios.
Sin pensarlo tomó a Shaka de sorpresa y le estampó un beso, el rubio se quedó quieto durante unos segundos para después intentar zafarse del agarre del griego, sin embargo sus esfuerzos fueron infructuosos y terminó cediendo a la dulce caricia, mentalmente se recriminaba su accionar, ¿Cómo diablos podía dejarse llevar tan fácilmente?, simple, aunque le doliese todo lo sucedido amaba a ese imbécil, eso era algo que ya no se negaba, pero…
Saga cesó el besó cuando sus pulmones hubieron reclamado oxígeno, Shaka de improviso pegó un fuerte golpe a la boca del estómago del griego.
—Eso es por besarme mientras te enredas con otra persona y además de eso delante de mis narices
…También seguía molesto.
Shaka salió de la oficina del griego dando un portazo; mientras tanto Saga intentaba incorporarse del fuerte golpe respirando agitadamente, aquel día había descubierto algo nuevo sobre su amado rubio y era que poseía un excelente gancho derecho.
Una nota al margen nada que ver con la historia, sino más bien es algo que hace tiempo me está pasando por la cabeza y es que siento en ocasiones que mi escritura se esta volviendo un poco plana, y ustedes ¿Qué les parece?, al menos siento que le hace falta algo.
Saludos!
