Capítulo 8: Cruel suceso
Saint Seiya ni sus personajes me pertenecen, son de propiedad exclusiva de Masami Kurumada.
Hola traigo un nuevo capítulo, unas cuantas horas más tarde de lo usual, pero lo traje al fin y al cabo.
Espero les guste.
Saludos!
El camino a casa de Shaka fue el más largo que hubiese hecho en su vida, su corazón palpitaba fuerte y ansioso. Sus manos tensas sobre el volante, la vista fija sobre el camino y el pie sobre el acelerador eran clara muestra de su sentir interno. No sabía que es lo que diría al llegar o si siquiera tendría una pequeña oportunidad para hablar con Shaka y disculparse, pero no le quedaba más que intentarlo, por el bien de su propia integridad y corazón. Quería por todos los medios llegar de la manera más expedita, pero el caos que encontró en la carretera lo hizo enfurecer, la fila de automóviles formada en la autopista estaban arruinando sus planes de llegar hasta Shaka, ¿Qué diablos pudo haber sucedido para armar tanto alboroto?, fue media hora entre avances lentos mediados por un policía y veinte minutos más al tomar una ruta alternativa. El hogar del rubio quedaba varios kilómetros lejos del lugar de la compañía. Shaka siempre había aludido que vivir algo alejado de la ciudad en una zona con naturaleza le entregaba una calma que no podía conseguir en una urbe como Atenas. Lo primero que Saga divisó fueron los grandes árboles que hacían guardia a la entrada del sector, aquella era una de las razones por las que Shaka había elegido ese sitio, personalmente Saga prefería los espacios en la ciudad, pero por Shaka se acostumbraría a lo que fuera. Grandes parques naturales rodeaban a toda la zona residencial, a diferencia de él Shaka optaba por vivir en una casa más que un departamento. Todavía recordaba aquella conversación donde Shaka se quejaba de los departamentos y su poca privacidad, "Primero muerto a vivir en un lugar donde las paredes son tan delgadas como un papel", Saga lo sabía una exageración, pero le causaba gracia la opinión del rubio tan cabezota.
No habían sido muchas las ocasiones que había tenido para ver el hogar del rubio, solo cuando necesitan con urgencia algún que otro plano o documento que estuviese en la casa de este, pero a pesar de eso recordaba claramente el camino.
Saga aparcó en una de las casas cercanas del sector izquierdo, si bien la casa no era una mansión si era lo suficientemente grande para satisfacer a alguien de la posición que ocupaba el rubio en la empresa de construcciones, a pesar de que el tamaño y la impresión a los demás les gustaba, no fue el primer pensamiento de Shaka al querer comprarla, sino la comodidad que representaba. Salió de automóvil y tocó el timbre, pero nadie atendió, intentó tocando a la puerta, pero tampoco hubo respuesta, ¿Acaso Shaka estaría evitándolo?, sería comprensible, pero… Saga rodeó parte de la casa para intentar captar el movimiento en el interior, pero solo escuchaba el pasar de algún que otro automóvil, el viento en las copas de los árboles y los pájaros cantando en los alrededores. La morada de Shaka parecía estar vacía, eso le preocupó, esperaba que Shaka no se hubiera marchado todavía, pero no le parecía que algo que el rubio haría: él era una persona muy organizada y maniática de su tiempo, primero se encargaría de organizar todo. Saga también meditó la posibilidad de que Shaka hubiese organizado su viaje desde mucho antes, lo que abría la posibilidad de pensar que llevaba más tiempo del que imaginaba pensando en dejar la empresa. Un susto enorme lo acongojó, no sabría que hacer sin Shaka, él se había vuelto parte de su vida, no podría funcionar sin él a su lado, aunque no lo admitiese directamente él era su roca y cable a tierra, Shaka sabía cómo colocarlo en su lugar y bajarle lo humos de presunción, era la única persona en la que podía confiar para el trabajo que él hacía, y por sobre todo para estar el resto de su vida consigo.
Saga quería golpear la puerta con todas sus fuerzas hasta que tuviera una respuesta, pero haciendo eso no conseguiría nada, era obvio que no había una sola presencia en el interior.
Cuando Saga estuvo por desanimarse una llamada lo sacó de sus melancólicas cavilaciones, frunció el ceño, la pantalla de su teléfono móvil colocaba el nombre de Dohko, ¿Habría pasado algo con el proyecto?, lo último que quería Saga era algún otro lío, pero como se sabe las cosas malas siempre pasan todas juntas.
La conversación con Dohko fue corta, pero lo suficientemente reveladora como para hacer empalidecer al gemelo quien se llevó un susto de muerte.
¡Shaka había tenido un accidente rumbo a su casa!, esa había sido la razón del atochamiento camino hacia la residencia del rubio. Saga hecho un rayo tomó su automóvil y se dirigió al hospital general de Atenas donde Shaka había sido internado. Saga rogaba a los dioses que Shaka estuviese bien.
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La sangre de Dohko se heló cuando recibió la notificación desde el hospital. Al ser él uno de los números de referencia en el expediente médico de Shaka fue a la primera persona que contactaron. No podía creer lo que le habían dicho, Shaka había salido herido al recibir una colisión trasera por parte de otro automóvil, sin dejarle demasiado tiempo a reaccionar. Fueron algunos segundos donde le contó a Shion lo sucedido y ambos salieron corriendo desde su hogar, ambos con semblante de preocupación y un torrente de pensamientos agobiando su mente sobre los posibles escenarios a los cuales tendrían que enfrentarse, rogaban al cielo que ninguno de ellos se hiciera realidad y solo fuera el susto de la situación.
Dohko hizo el camino hacia el hospital en tiempo record, estaba nervioso, demasiado, pero debía calmarse, debía ver a Shaka y de paso avisarle a Saga. Shion miró a Dohko firmemente.
—Ve tu a ver el estado de Shaka, yo aparcaré el automóvil —Dohko le agradeció con una sutil sonrisa, a la vez que le asentía. Shion lo conocía bien como para saber que los nervios estaban comiéndoselo por dentro y por eso decidió dejarle el camino libre. A la vez que salía casi corriendo del área de los estacionamientos Dohko marcaba el número de Saga, para su fortuna contesto enseguida; La conversación fue breve diciendo solo lo esencial, Dohko no esperó mayor respuesta del gemelo antes de despedirse y colgar. Al llegar a la recepción Dohko preguntó por la situación de Shaka y su estado de gravedad.
—El joven ha sido traslado desde urgencias a la unidad de cuidados intermedios —dijo la mujer que atendía en esos momentos.
El alivio volvió a Dohko en ese instante.
—¿Puede recibir visitas? —cuestionó Dohko un poco exaltado todavía.
La mujer revisó rápidamente el archivo frente a la pantalla.
—Habitación doscientos ocho, segunda plana, solo por media hora —Dohko asintió y le agradeció con una sonrisa de alivio. Dohko iba camino hacia los ascensores del hospital cuando Shion llegó a su lado.
—¿Y bien?
El chino miró a su pareja con el semblante más tranquilo.
—Está en la unidad de cuidados intermedios, eso significa que sea lo que le haya pasado no es tan grave.
Shion frunció el ceño.
—De todas formas un accidente es algo que no deseo para nadie.
—Lo sé Shion —dijo Dohko entendiendo la postura de su compañero de vida—, pero hay que agradecer que en esta ocasión no sucedió nada por lo que tengamos que lamentarnos.
Shion sonrió, por ahora solo importaba la recuperación del rubio.
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Decir que Saga esta aterrado y hasta algo desquiciado era poco, el camino hacia el hospital se le hizo borroso, difuminándose cada persona y calle en lo más profundo de su memoria, lo único que pasaba por su mente en esos momentos era la imagen de Shaka y el temor de perderlo, el destino en verdad debía odiarlo para querer quitarle lo que más amaba, es cierto que había cometido errores, pero el pago era demasiado grande en su opinión, para él no había nada más valioso que la vida de Shaka, daría todo de él para que el rubio estuviese bien, aunque tuviese que olvidarse de él y alejarse para siempre, mientras estuviera sano y a salvo nada más importaría.
La vida es dura y también muy curiosa, nos enseña de las maneras más horribles, pero eficaces a escuchar a nuestro corazón y aprender de nuestros errores, esto Saga lo estaba viviendo desde el mismo infierno del temor de perder el más grande anhelo de su vida. El griego pensando en todo lo que estaba en juego llegó al hospital y pegó un solo frenazo, salió de golpe del interior azotando la puerta del piloto. Intentaba llamar a Dohko, pero este no contestaba, estaba desesperándose, tenía pavor de preguntar en recepción y recibir malas noticias. El chino devolvió inmediatamente la llamada indicándole donde se hallaban. Decidió subir por las escaleras al no tener la suficiente paciencia para esperar el elevador y soportar la incesante música de espera. Al llegar a la puerta de la habitación se detuvo instantáneamente, ¿Qué se encontraría dentro?, es la duda que lo acechaba, uno de sus más grandes temores parecía estarse haciendo realidad, odiaba los hospitales, para él no eran más que símbolos de enfermedad y muerte. Con reticencia posó su mano sobre la puerta de color verdoso, podía sentir la fría pintura al tacto de su palma, Shaka estaba al otro lado herido, quizás por su causa, el haberlo alterado pudo fácilmente provocar todo el incidente. Un atisbo de culpa comenzó a invadirlo, quiso retroceder durante unos segundos, pero la voz de Kanon regañándole le dio la voluntad suficiente para empujar la puerta con fuerza.
La imagen de la habitación contrasto completamente con lo que tenía en mente, Shaka no estaba conectado a todo tipo de máquinas y un respirador, no había vendas ni yesos por todas partes, solo una venda en su cabeza, otra en su brazo derecho, el suero intravenoso conectado en la mano contraria y un monitor cardiaco custodiando sus funciones vitales. Y para su mayor sorpresa Shaka se hallaba descansando con un semblante muy tranquilo. Agradecía a los dioses por el milagro de saberlo bien dentro de su condición, había pasado el peor susto de su vida en aquellos minutos desde el aviso de Dohko hasta llegar a aquella habitación en el hospital
Ahora solo quedaba esperar que Shaka despertase, tendrían mucho de qué hablar y él no pensaba apartarse de su lado.
