Hogar Dulce Hogar

Grecia estuvo fantástica... Jasper tomo el papel de nuestro guía en ese país. No no tenia idea de que supiera tanto de Grecia. Alice lo veía con cara de admiracion, orgullo y deseo.

A cada raro, los encontrábamos es situaciones un poco comprometedoras. Jamas había visto a la tia Alice comportarse de esa forma en publico, o al menos en mi presencia. Ese lugar ya lo ocupaban Rosalie y Emmett. Pero en Grecia la alocada y algo cachonda era Alice.

La isla Esme, era preciosa. Pense que mis padres exageraban cuando hablaban de ella. Ya que según ellos en ese lugar pasaron los momentos mas hermosos de su relación. Cuando comenzaron a hablar de ello, me tape los oidos y salí corriendo de la casa. A lo lejos oi como se estremecían las paredes.

Asco!

Estaba un poco nostálgica por mi hogar, pero aun no quería regresar despues de dos semanas en aquel hervidero de vida. Pero extrañaba a Jacob, tenia un mes sin escribirle...

Empacamos nuestras maletas y dejamos la isla a nuestras espaldas, con la promesa de regresar algún dia y emprendimos el largo viaje a casa.

Cuando llegamos a Forks, todo era igual que hace mas de un año: gris, palido y aburrido. - pronto le encontraría el lado positivo - Llegamos a la gran casa blanca de mi familia. En el interior solo estaba Esme, quien nos recibió "llorando" de felicidad por vernos. Como si no nos hubiéramos visto en un siglo.

Llevamos las maletas a la pequeña cabaña, que nos dio la bienvenida, con un cálido fuego azul en la chimenea - obra de mi abuela, seguramente - La pequeña casa estaba llena de cajas y maletas que enviamos durante el viaje, para no cargarlas a todos lados sin necesidad. Las ignore, después las abriría. Tenia algo mas importante que hacer primero.

Mis padres regresaron a la casa grande y yo me di un baño y me cambie de ropa. Algo mucho mas cómodo que lo que traía, arregle mi cabello con la espuma blanca y me maquille como me enseñaron en Francia. Alice y Rosalie casi me cortan la garganta cuando me vieron sin el maquillaje y el cabello igual que antes en Egipto. Pero era imposible con todo ese calor.

Entre a la sala y todos ya estaban ahí, excepto Carlisle. Estaba todavía en el trabajo.

Abrace a toda mi familia. Edward, Bella y yo les contamos lo que paso en Isla Esme y lo bonita y en orden que la dejamos. Tal y como estaba.

-No quebraron la cabecera y destrozaron las almohadas como la vez pasada?

Pregunto Emmett ahogandose de la risa.

-Casi... - murmure para mi.

Obviamente que todos me escucharon.

-Renesmee! - grito mama.

-Que?

-Ya llegue familia! - grito Carlisle, desde la puerta.

-Carlisle!

Corri a abrazarlo.

-Mi pequeña! Como estas?

-Muy bien. Gracias por prestarnos tu isla, es preciosa.

-Me alegro que te gusto.

Bien, ya había visto y saludado a la familia. Era el turno de mi otra familia.

-Bueno familia, me voy a ver a Jacob.

Todos se voltearon a ver unos a los otros y luego a mi.

-Ire por tus llaves - Dijo Rosalie antes de salir disparada al garage.

-Que te valla bien. - dijo mama - saludas a Jake de mi parte.

-Gracias, Rose! - grite para que me oyera.

Me despedí con la mano y di media vuelta para salir.

-No vas a ir así vestida! - grito Edward de la nada.

-Por que? - pregunte atónita.

-No vas a ir asi vestida - repitio con voz fuerte y autoritaria.

-Por que no?

-No vas a ir a ver a un monton de lobos, así vestida - su tono aun no cambiaba.

-Que tiene de malo?

Mire hacia abajo para ver mi atuendo y vi que era totalmente inofencivo, en comparación con otras cosas de mi nuevo guardarropa.

Llevaba unas botas negras de piel de cocodrilo, a la altura de la rodilla. Pantalón de mezclilla y una blusa roja ajustada de cuello alto y manga corta.

-Al menos cubrete mas! No se un saco, un abrigo... tienes mucho de donde escoger.

Solte a reir con ganas, junto a mi familia.

No estaba de humor para discutir con el, ademas tenia prisa.

-Me pondré algo, esta bien. Calmate Edward - me colgue de su cuello y le di un beso en la helada mejilla y su expresión cambio de inmediato.

-Por que no quieres que vaya vestida así? - pregunto Rosalie con las llaves de mi coche en la mano.

-No te metas Rosalie.

-Toma Nessie. Lo revise y esta perfecto.

Me dio las llaves de mi fabuloso auto, el cual casi no tuve oportunidad de usar por mi otro regalo de cumpleaños. El viaje.

-Gracias Rosalie. Saludare a Jacob, de tu parte.

Dije en tono de broma, cuando salí corriendo de la casa.

Regrese a la cabana, por una chaqueta negra.

Abrí la puerta del garage y sonreí al ver la brillante pintura roja. Me subí al coche y al encenderlo me dio la bienvenida con su dulce ronroneo.