Regalo de Bienvenida

Caminamos por el bosque tomados de la mano, como de costumbre. Pero ahora tenia un significado totalmente diferente para mi.

-Cierra los ojos - me dijo de repente.

Conocía muy bien los bosques cercanos a La Push y a mi casa, despues de cinco años recorriendolos para jugar y cazar, pero esa área en particular no me parecía tan conocida.

Todo estaba en silencio y en calma. Me condujo por un camino relativamente plano.

-Aquí es! Abre los ojos Nessie - susurro en mi oido y su aliento calido tan cerca de mi me hizo temblar.

Abrí los ojos y lo que vi fue un pequeño claro de gran hermosura. Era parecido al de mis padres, pero para mi era mas hermoso.

-Es precioso! - exclame al entrar en el. - Cuando lo encontraste? Por que no me hablaste de el en los correos?

-Lo encontre por casualidad.

-En serio?

-Si, un día en que te extrañaba mucho y pensaba en ti. Me pareció perfecto para ti.

Voltee a verlo a los ojos.

-Para mi? - mordí mi labio de emoción.

-Si, es hermoso, pequeño y raro. Se parece a ti. - Se encogió de hombros - Y tambien es para mi, si así lo deseas.

Se sonrojo un poco acercandose a mi.

-Desde luego que lo quiero compartir contigo! Es perfecto.

Corrí a abrazarlo por la cintura lo mas fuerte que pude y el me correspondió el abrazo con ternura.

Recoste la cabeza en su pecho y pude escuchar su corazón. Podia sentir el calor de su cuerpo.

Mientras el acariciaba mi cabello dulcemente, yo contemplaba mi claro. Nuestro claro, lleno de flores de diferentes colores y mariposas volaban a nuestro alrededor. Y si que era raro el lugar. Usualmente el bosque tiene flores con colores suaves, en mi claro habia florecillas de colores calidos y brillantes.

Jake seguía abrazandome y acariciando mi cabello con gran delicadeza, al igual que cuando era pequeña. En ese momento me di cuenta de algo.

No quería a Jacob solo por que siempre había estado ahí, para mi y no solo me gustaba físicamente como lo acababa de descubrir.

Me di cuenta de que Jacob Black era mi Edward! Que era mi Emmett, mi Jasper, mi Carlisle! Que Jacob Black era mi otra mitad. Esa persona diseñada especialmente para mi.

En un instante supe que lo amaba y a mismo tiempo que era algo imposible. El siempre me vería como a una niña, como la hija de su mejor amiga, casi casi como a una hija. Por eso me cuida, me consiente y me protege. El nunca me vería de la misma forma que lo veo ahora. No me amaría como yo a el.

Me sumí en una tristeza tan profunda, que una lagrima rodo por mi mejilla.

Solte a Jake para eliminar la evidencia mi sufrimiento interno y del cual el no se enteraria jamas. Ese seria el primer y único secreto que le escondería a Jacob: Mi amor por el.

-Por que lloras? - pregunto tomando mi cara entre sus enormes manos. - Que tienes Nessie? Puedo hacer algo por ti?

Lo único que puedes hacer, es amarme como yo a ti, pero no lo harás. Pense.

-No, no es nada - mentí - es solo que te extrañe mucho.

Bueno eso no era mentira. Ahora si me estaba dando cuenta de cuanto lo extrañe realmente.

Lo abrace de nuevo, eso me calmaría por mientras. Creo.

Aunque pensandolo bien, tal vez esa cercanía le haria daño a mi corazón. Estar tan cerca de el y no poder tenerlo. Pero... por el tiempo que el estuviera a mi lado, disfrutaría de su compañía, de su amistad y su complicidad incondicional.

.

Al caer la tarde, regresamos a La Push por mi coche y fuimos a la casa de mi familia.

-Jacob! - exclamo mama de alegría y se dieron un fuerte abrazo. - Como estas?

-Feliz de que Nessie este de regreso - contesto mi Jake.

-Y no estas contento de que Edward y yo regresamos?

-Mmm pues no mucho, pero ya me acostumbre de que son un valor agregado. - contesto en broma.

-Ya largate, perro! - musito Edward con fingida repugnancia.

-Ni lo sueñes, garrapata!

-YA CALMENSE LOS DOS! - dije enojada - Los dos saben muy bien que se extrañaron el uno al otro. Dense un abrazo!

-No, gracias, - replico Jacob - Después vomito con el olor.

-O se me pegan las pulgas! - mascullo papa.

-Suficiente los dos! - los callo Bella.

Puse los ojos en blanco.

Nunca me gusto que se insultaran de esa forma. En parte Jacob me insultaba a mi y Edward tambien. O al menos así lo sentía y ahora aun mas.

Me di cuenta de que estaba viendo a Jacob de manera poco apropiada para tener compañía, así que ofrecí darle de comer.

Fuimos a la cocina y se preparo siete emparedados, se comió una bolsa de papas fritas, dos filetes de carne de primera, mas de dos litros de soda y no se que tantas cosas mas. - Por poco y a mi también me come -. Y creo que aun así se quedo con hambre. Tenia mucho tiempo sin verlo comer de esa manera. Desde mi fiesta de cumpleaños.

Aun así con la boca llena de comida, era perfecto y era mio... mas o menos.