Capitulo 11
-Os he dicho cientos de veces que ese no es el modo de hacer las cosas- dijo una voz áspera que a Hermione le sonaba muchísimo- Dumbledore ya está con la mosca detrás de la oreja.
-¿Qué quieres decir con eso, Mulciber?- preguntó la voz que Hermione había asociado a la de Lucius Malfoy: susurrante y pausada.
Hermione sacudió la cabeza confundida. Lucius Malfoy, según le había contado Remus, se había graduado hacia dos años, ya que cuando los merodeadores empezaron su primer año, Lucius estaba en quinto. Entonces, esa voz ¿de quién era?
-Vamos a ver, si no procedemos con cautela, Dumbledore se va a dar cuenta de quienes son los que están reclutando estudiantes para el Señor Tenebroso.
-Mulciber tiene razón- dijo una voz femenina- Te expusiste demasiado, Severus.
-Dejadme de fastidiarme ya con el asunto, al final el niñato ese se puso de nuestra parte, ¿no?- dijo Snape. Esa era la voz que le sonaba. La de Snape.
-Últimamente estás muy tonto, Snape- dijo con cierto tono de burla la voz femenina que había hablado antes- ¿será que echas de menos a la sangre sucia?
-Mira, no te consiento que…- dijo Snape, alzando la voz.
-Silencio- siseó una cuarta voz, esta vez de hombre- Al final nos van a oír.
-Yo opino- dijo una chica con voz nasal- que deberíamos pasar unas dos semanas observando a la gente, averiguar si son proclives a las ideas del Señor Tenebroso, tantearles un poco…
-Me parece buena idea- dijo la cuarta voz.
-Y a nosotros- dijeron las otras voces.
-Entonces, quedamos aquí dentro de dos semanas- dijo la voz de Snape.
Oyó el susurro de las túnicas de los pequeños mortífagos al levantarse de la mesa en la que estaban sentados. Hermione, por su parte, salió de detrás de la estantería que la había ocultado durante la conversación, pero no le dio tiempo de ver quienes habían sido los que estaban en ella. Esa reunión había sido muy importante y era una suerte que ella la hubiese escuchado, ya que así podía ofrecerle pruebas a Dumbledore de que había un grupo de estudiante que se dedicaba a expandir propaganda de Voldemort por todo el colegio, que era precisamente por lo que había vuelto a Hogwarts, aparte de para completar su educación.
Hermione estaba tan absorta memorizando los detalles de la reunión con el fin de hacerle un informe a Dumbledore, que cuando sintió que una mano la agarraba por el brazo se asustó y a punto estuvo de hacerle una llave cuando se dio cuenta de que era Amos el que la sujetaba.
-Perdona que te haya asustado, Hermione. Es que te he visto de lejos y pensaba que te ibas sin que hayamos hablado del trabajo- dijo Amos.
-Sí, perdona- dijo Hermione- me he despistado un poco.
-No te preocupes- dijo él amablemente, guiándola hasta la mesa donde estaban su mochila y unos cuantos libros- es normal que estés un poco despistada, ya que no conoces este lugar.
Pasaron un rato agradable charlando después de decidir que el proyecto lo harían sobre el díctamo (una planta que tiene la habilidad de curar heridas) antes de que Hermione decidiera que ya era hora de ir a la Sala Común para terminar de hacer los deberes que les mandó la profesora de Runas Antiguas.
Al llegar a la Sala Común se sentó con Lily, que estaba terminando los deberes y, cuando Hermione acabó, bajaron juntas al Gran Comedor a cenar. Allí ya estaban los merodeadores, que enseguida les hicieron gestos para que se sentaran con ellos. Lily parecía un poco reticente, pero Hermione, a la que le agradaba estar con ellos, la convenció.
-Al final Canuto, a ti te toca hacer el proyecto de Herbología con Lizzie Carter, ¿no?- preguntó James.
-Sí- gruño Sirius- ya ves tú la gracia que me hace.
-Pero si es una chica muy agradable- se sorprendió Remus, mientras James y Peter se reían.
-Sí, sí, muy agradable. Es una de esas chicas que se me quedan mirando totalmente encandiladas y que solo saben reírse y asentir con la cabeza a todo lo que yo digo. Al final me va a tocar hacer el trabajo yo solo. Menuda ayuda- farfulló Sirius.
-A mí tampoco me gusta la pareja que me ha tocado- dijo James con sorna.
-No me extraña, te ha tocado con Gerard Nicolson- dijo Peter.
-No, yo me refería a que si me hubiera tocado contigo, Evans, el trabajo nos habría quedado genial- dijo James, muy serio.
-Gracias, Potter- dijo Lily, sorprendida.
-De nada, Evans.
Mientras estaba teniendo lugar esta conversación, Hermione no dejaba de mirar hacia la mesa de profesores, buscando la mirada de Dumbledore o Mc Gonnagall, pero al parecer estaban ambos muy entretenidos hablando, hasta que Dumbledore alzó la vista hacia ella. Hermione levantó la mano e hizo un gesto como de arreglarse el cabello, pero de una forma peculiar, para indicarle al director que deseaba hablar con él. Dumbledore asintió de forma imperceptible y sonrió, dándole a entender que le había comprendido.
Hermione volvió su atención a la mesa, donde Lily estaba enseñándole a James un truco de cartas muggles (habéis leído bien, LILY a JAMES, sin gritarse), Remus le explicaba a Peter el problema de Astronomía que no entendía y Sirius la estaba mirando a ella.
-¿Qué hacías, Hermione?
-Nada- dijo ella, un poco nerviosa ¿la habría visto?- me estaba arreglando el pelo.
-Eso me pareció- dijo él, sonriendo- pero era un gesto un poco rebuscado ¿no?
-Ya, yo soy así- dijo ella.
-¿Y qué tal con Amos Diggory?- preguntó con retintín.
-Bien, no me ha puesto muchos problemas y se ha ofrecido a ayudarme con lo que necesite en Herbología.
-Que bien- dijo serio- de todas maneras, Hermione, si necesitas cualquier cosa, solo tienes que pedirlo.
-Gracias, Sirius.
Cuando terminaron de cenar subieron a la sala común y se quedaron un rato charlando pero, como al dia siguiente tenían clase, se fueron en seguida a la cama.
Hermione esperó a que sus compañeras de dormitorio estuviesen dormidas para escabullirse por el retrato de la Señora Gorda y alcanzar el despacho del director. Se sentía un poco extraña al andar por los pasillos de noche sin el amparo de la capa invisible, pero Dumbledore le había dado permiso especial de estar por los pasillos fuera del horario normal de los alumnos, en atención a sus posibles misiones o reuniones con el Orden en el futuro.
Al llegar al pasillo donde estaba la gárgola del despacho de Dumbledore, Hermione se inclinó y susurró:
-Meigas fritas.
La gárgola se apartó y dejó ver las escaleras que tenía detrás para que Hermione subiera. Al llegar a la puerta, llamó y entró. Allí estaba sentado Dumbledore, que la esperaba.
-Buenas noches, Hermione.
Buenas noches, señor- dijo Hermione- perdone que le haya pedido esta reunión tan tarde, pero tengo información.
-La escucho.
Hermione le contó todo lo que había escuchado oculta tras la estantería de la biblioteca. Cuando terminó Dumbledore empezó a pasearse con semblante preocupado.
-Algo así sospechaba yo. Bien hecho, Hermione.
-Señor, desgraciadamente no pude ver a esos alumnos, solo pude escuchar sus voces. Uno era Snape y otro Mulciber, pero a los demás…
-No importa. ¿Dijiste que van a volver a quedar dentro de dos semanas?
-Sí, señor.
Pues haz lo posible por estar allí para escuchar lo que puedas. Si dicen mas nombres, mejor, pues así podremos actuar mejor. De manera sutil, pero mejor.
-De momento solo están tanteando a los que parecen que tienen inclinación hacia Voldemort, pero temo que pronto empiecen a intimidar a la gente para que se una en contra de su voluntad- dijo Hermione.
-Eso también opino yo- dijo Dumbledore.
Pasaron unos minutos durante los cuales ambos empezaron a darle vueltas a la situación, hasta que Dumbledore dijo:
-Hermione, creo que ya es hora de irse a la cama, que mañana madrugas. Yo me comunicaré con los miembros de la Orden, les diré lo que me has dicho, y dentro de unos días tendremos una reunión, a la que asistirás, y empezaremos a pensar en cómo resolver el problema, ¿de acuerdo?
-Sí, señor. Buenas noches.
-Buenas noches.
Hermione salió del despacho de Dumbledore, dándole vueltas a quienes podrían ser los que estuvieran en esa reunión. Su intuición, forjada de años de escuchar a Harry, le decía que todos eran Slytherins. Al día siguiente, decidió, empezaría a mirar entre los miembros de esa casa para ver si alguno le sonaba como futuro mortífago.
