Capítulo 15.

Sirius estaba sentado en la sala de espera de la enfermería junto a Remus, Peter, Lily y James, que tenía una mano puesta en su hombro en señal muda de apoyo.

Estaban sentados en silencio, esperando que la señora Pomfrey, la enfermera, saliera de la enfermería para decirles que Hermione, su amiga, estaba recuperada del ataque sufrido. También estaban allí esperando el profesor Dumbledore, la profesora McGonnagall y Alastor Moody, el auror.

-Me pregunto por qué está aquí Moody- pensó Sirius- que estén Dumbledore y McGonnagall es normal, pero Moody no conocía a Hermione…

-No os preocupéis- dijo James mirando a Sirius y a Lily, que eran los que más afectados estaban- cuando la llevamos al castillo no había pasado mucho tiempo desde que recibió el hechizo, por lo que es menos probable que tenga mucha repercusión en su salud…

Sirius, a pesar de las palabras de aliento de su mejor amigo, seguía sin pronunciar palabra desde que las puertas de la enfermería se cerraron tras Hermione y la señora Pomfrey. En el fondo se sentía culpable. Racionalmente sabía que no tenía culpa de nada, pero no dejaba de pensar que si hubiera estado más pendiente de Hermione, ahora no estarían esperando allí, sino que estarían en la Sala Común comentando la incidencia.

En ese momento las puertas de la enfermería se abrieron, dejando salir a una señora Pomfrey con el rostro serio. Todos se pusieron en pié.

-¿Y?- preguntó Lily con la voz temblorosa- ¿Cómo está?

-La señorita Granger está estable, eso quiere decir que su vida no corre peligro, pero de todas maneras, aunque ha sido un hechizo leve, lo ha recibido en un sitio delicado, justo entre los omóplatos, por lo que, cuando despierte, va a estar dolorida y débil unos cuantos días.

-Eso quiere decir que se curará, ¿no?

-Sí, señor Lupin, se curará- sonrió la señora Pomfrey.

Sirius dejó escapar un suspiro mientras sentía que casi toda su tensión desaparecía.

-¿Podemos verla?- preguntó Sirius, con la voz rota, después de estar tanto tiempo sin hablar.

-Señorita Evans, usted puede pasar- dijo la enfermera, franqueando el paso a Lily. Cuando la muchacha pasó, los chicos quisieron entrar tras ella, pero la señora Pomfrey se lo impidió.

-¿Qué ocurre?- preguntó inocentemente James.

-Ustedes cuatro tienen prohibida la entrada a la enfermería desde tercer curso, lo saben de sobra- dijo la enfermera.

-Señora Pomfrey- suplicó Remus- por favor, déjenos entrar, es nuestra amiga.

-Además- añadió James- no fue culpa nuestra que Henry Fawcett creyese que tomando crecehuesos crecería diez centímetros más. Si él tiene un problema con su estatura es cosa de él ¿no?

La profesora McGonnagall les miró arqueando una ceja y estaba a punto de ordenarles que dejasen de incordiar con sus súplicas a la enfermera cuando oyó que hablaba el director.

-Poppy- dijo Dumbledore- deja entrar a estos alumnos a la enfermería bajo mi responsabilidad. Estoy seguro que esta vez no van a causar ningún desastre.

La señora Pomfrey miró al directo sorprendida, pero dejó entrar a los merodeadores. Estos se acercaron a la cama donde estaba acostada Hermione. Se la veía como una muñequita, menuda y muy pálida. Estaba con el cuerpo tapado por una sábana, menos los brazos, que los tenía por fuera y llevaba un vendaje sobre la frente, donde Sirius recordaba que tenía una herida al caer al suelo tras el impacto del hechizo.

Al verla así Sirius sintió que lo invadía la ira y deseó tener enfrente a los mortífagos que habían dañado a Hermione.

-Que frágil parece así- dijo Peter.

-Sí- dijo Lily, que estaba sentada en una silla junto a Hermione, con lágrimas en los ojos.

-No llores, Lily- dijo James- que la señora Pomfrey dijo que se iba a curar…

-Lo sé- contestó ella enjugándose las lágrimas- pero verla así me sobrepasa.

-A todos nos pasa, pelirroja- dijo Sirius situándose al otro lado de la cama de Hermione y sentándose en la silla que había.

Cerca de él, a menos de cinco centímetros, estaba la mano de Hermione. En otras circunstancias le habría dado vergüenza cogerle la mano a una chica delante de sus amigos, pero en ese momento no le importó. En el momento en que cogió su mano, la chica sacudió un poco el brazo, como si le hubiera dado un calambre, suspiró y abrió un poco los ojos.

-¿Hermione?- dijo Sirius.

-Hola- susurró Hermione.

-¿Cómo estás?- preguntó James.

-Muy cansada- dijo ella.

-Pues duérmete un ratito- dijo Sirius.

Entonces Hermione abrió de golpe los ojos, asustada.

-¿Qué ocurre?- preguntó Remus.

-¿Y los mortífagos? ¿Qué pasó con ellos?

A la mente de Sirius le llegaron una serie de recuerdos de esa mañana que había mantenido en el olvido mientras estuvo preocupado por la salud de Hermione:

Hermione corrió hasta Remus y otros alumnos de Hogwarts pero un mortífago que estaba cerca de Hermione, pero a unos seis metros de Sirius gritó:

-¿¡Tú?! ATENCIÓN, UN MIEMBRO DE LA ORDEN, ES ELLA, LA DEL CENTRO COMERCIAL DE CORNUALLES.

No había vuelto a pensar en ello hasta entonces, cuando vió a Hermione tan alterada, preguntando por ellos.

-Tranquilízate, Hermione- dijo- no te conviene que te alteres.

-Sirius tiene razón- dijo Lily con dulzura.

-Pero…

-Dos segundos después de que te desmayaras aparecieron unos magos que, junto con Dumbledore, empezaron a repeler a los mortífagos que quedaban- explicó Remus- Mientras nosotros te llevamos al castillo, ellos se quedaron atrapándolos.

-Al llegar al castillo te llevamos de inmediato a la enfermería- continuó explicando Peter- y mientras la señora Pomfrey te examinaba, llegaron a la sala de espera tanto Dumbledore, como la profesora McGonnagall y Alastor Moody, el auror, que también llegó junto a Dumbledore. Nos explicaron que habían capturado a unos doce mortífagos y que querían saber cómo estabas. Como no sabíamos nada todavía se quedaron con nosotros hasta ahora.

-Oh- dijo simplemente Hermione, bajando la vista hasta las sábanas.

-Perdonadme, chicos- dijo Dumbledore, que estaba en el quicio de la puerta- me gustaría hablar con la señorita Granger a solas.

Al ver al director, Hermione trató de erguirse, pero las fuerzas la fallaron y se dejó caer los pocos centímetros que había conseguido levantarse.

-La enfermera dijo que necesitarías unos días para recobrarte, Hermione- dijo Lily.

-Así que no me hagas tonterías ¿eh?- dijo Sirius, guiñándole un ojo.

-Como ordene, jefe.

El chico sonrió y salió junto con los demás de la enfermería dejando a solas a Hermione con Dumbledore.