Capitulo 16:
Dumbledore, junto con Moody y McGonnagall entraron en la habitación de Hermione.
-Bueno, Hermione ¿Cómo te encuentras?- preguntó el profesor Dumbledore mirándola a través de las gafas.
-Mejor, señor. Gracias- respondió la chica.
-Cuéntame, ¿Qué ha ocurrido?- pidió el director con seriedad.
-Verá, estaba en las Tres Escobas espiando a los alumnos de Slytherin que se habían citado allí. Estaban Snape, Mulciber, O'Connor y Narcisa Black. Con ellos estaban Regulus Black, Walden Macnair, Crabbe, Goyle, Avery, Nott, Zabini y otros cinco alumnos que me suenan de verlos aquí en Hogwarts. Mientras hablaban sonaron muchos gritos desde la calle principal de Hogsmeade. Salimos toda la cafetería para fuera y vimos que había como unos veinte mortífagos atacando el pueblo.
-De modo que esa era la prueba de la que les oíste hablar- murmuró Minerva sin apartar la vista de ella.
-Eso opino yo también - dijo Hermione pensativa.
-Bueno, debes saber, Hermione, que solo ha habido heridos leves entre los habitantes del pueblo y ningún alumno del colegio ha salido herido, excepto tú, ya que los más pequeños (de sexto para abajo) fueron conducidos por algunos alumnos mayores de regreso al colegio. Ha sido una suerte inmensa que los jóvenes Anthony, Zack, Marc, Lisa, Anne, Kate y Luna hayan decidido venir a darte una sorpresa esperándote en Hogsmeade, porque si ellos no hubieran dado la voz de alarma en cuanto llegaron los mortífagos…
-¿Cómo?- se sorprendió Hermione- ¿ellos han venido a verme?
-Claro- dijo Dumbledore- durante el verano os hicisteis muy buenos amigos y me pidieron que les avisara cuando se acercara vuestra primera excursión a Hogsmeade para venir y darte una sorpresa.
-¿y ahora donde están?- preguntó Hermione, mirando por toda la enfermería.
-Han ido de regreso al cuartel general para avisar de que estaban bien a sus familias.
-Oh- respondió Hermione. Le hubiera gustado verlos de nuevo.
-Pero no te preocupes, volverán en un rato, en cuanto hayan descansado- sonrió Minerva.
-De hecho ya estamos aquí- dijo una voz que provenía de la puerta.
Allí estaban Anthony, Zack, Marc, Lisa, Anne, Kate y Luna, todos con una sonrisa enorme en la cara por ver a su amiga, a la que hacía mucho tiempo que no veían. Se acercaron a la cama de Hermione y, por turnos, le dieron un sentido abrazo.
-¡Cuanto hacía que no te veíamos, chica del tiempo!- exclamó Anthony mientras se apartaba, tras darle el abrazo, para que Anne se pudiera acercar a Hermione.
-Puff- bufó la chica- hace por lo menos… ¿un mes?
-¿Solo?- respondió Marc- que despacio pasa el tiempo para nosotros.
-¡Hey!- respondió Luna- ¿Qué pasa, que te aburres de estar conmigo?
Marc puso cara de pánico y miró alternativamente a Anthony y a Luna, horrorizado y sin saber que contestar. Al ver esa reacción todos en la sala se pusieron a reír, excepto Hermione, que les miró con cara de sospecha.
-¿Ha ocurrido algo que yo no sepa?- preguntó con una sonrisa picarona a sus dos amigos, que se pusieron rojos.
-Sí- dijo Marc- Luna y yo empezamos a salir la semana pasada.
-¿De veras?- preguntó Hermione con una sonrisa- ¡es fabuloso!
-¿Tu también, Hermione?- Anthony llevándose la mano a la frente con dramatismo.
Todos volvieron a reír con ganas. Dumbledore, Moody y McGonnagall dejaron la habitación discretamente para que Hermione pudiera conversar con sus amigos.
Así, Hermione acabó enterándose de que su amiga Lisa había empezado a salir también con un chico llamado Xenophillus que, a pesar de su ridículo nombre, era un importante periodista de El Profeta y, según Lisa, tenía una gran imaginación y sentido del humor. Por su parte, Anthony había entrado recientemente a trabajar en el Ministerio de Magia, en el Departamento contra el Uso Indebido de la Magia, por lo que ahora no podía estar a tiempo completo en la Orden. Anne y Kate, por su parte, habían montado entre las dos una pequeña Academia en la que enseñaban a sus alumnos técnicas de duelo y defensa, cosa que le pareció muy interesante a Hermione. Era como una especie de ED. Las chicas le preguntaron si querría unirse al equipo cuando acabase el colegio, pero ella lo rechazó. En cambio sí aceptó que le enviaran los nombres de los alumnos matriculados cada cierto tiempo y que les dijese si allí había un potencial mortífago.
Tras una hora de animada charla, y después de escuchar el susto que se llevó Lisa al ver que su rana, la cual había dejado en su acuario en el salón, había aparecido cinco minutos después en su habitación en el piso de arriba antes de saber que Kate se había comprado otra rana y la había dejado un minuto en la habitación que Lisa y ella compartían, Anne preguntó:
-Bueno, Hermione. ¿En qué has andado tan ocupada este mes?
-Ya sabes, con la misión de los mortífagos infiltrados. También he tenido que ir a clase, que cada vez se va poniendo más difícil. He estado liadísima. ¿Tú te puedes creer que no haya tenido ni un solo minuto libre para ir a la biblioteca y buscar un libro sobre viajes en el tiempo?
-Tranquila, amiga, que ya verás cómo puedes- dijo con dulzura Lisa.
-Sí- dijo Marc- ¿Qué problema deberías tener tú para conseguirlo?
-Pueeees- dijo Hermione pensativa- ¿Qué tengo muchos problemas y cosas que hacer ahora mismo?
-Perdona, Hermione- interrumpió Kate- ¿Esto es tuyo?
Kate se acababa de sentar en una de las sillas de al lado de su cama y, debajo de ella, encontró una cadena de oro con un colgante en forma de corazón. Hermione lo reconoció como el colgante de Lily, el que le regaló su madre el día que se fue a Hogwarts por primera vez.
-Es de Lily, una amiga mia- contestó- vino a verme hace un rato y se le habrá soltado. Dejalo en la mesilla. Cuando vuelva se lo devolveré.
- A lo que íbamos- dijo Anthony, mirando con ceño a Kate-Eres una chica de dieciséis años que ha viajado en el tiempo y que lleva desde el verano luchando contra Voldemort en la Orden de Fénix y a las órdenes de Dumbledore.
-Has aprendido a luchar contra Él y contra todos los suyos…- terció Lisa.
-Estás impidiendo que mucha gente que tú conoces en el futuro se conviertan en mortífagos con tus conocimientos- dijo Marc.
-Y estas evitando que mucha gente muera- finalizó Anne- así que… ¿Qué podría vencer a…?
-¿Hermione?- dijo alguien con voz trémula. Todos a una giraron hacia esa voz.
En el quicio de la puerta estaban James, Lily, Sirius, Remus y Peter. Todos miraban a Hermione con la boca abierta, tratando de asimilar lo que habían oído.
