Capitulo 17
Sirius, James, Lily, Remus y Peter miraban incrédulos a Hermione desde el quicio de la puerta, desde la que habían descubierto el secreto de su amiga.
-Yo… yo…- balbuceó Hermione bajo la intensa mirada de sus amigos.
-No puedo creerlo- dijo Peter- ¡Nos has estado ocultando que eres un miembro de la Orden del Fénix!
-No es posible- dijo Lily meneando la cabeza- Solo tiene dieciséis años…
-¿Y si nos ha mentido también en eso?- preguntó Peter.
-No creo que nos haya mentido en eso, Peter- dijo Remus con la mirada dura- Pero me encantaría que Hermione nos explicara qué es lo que acabamos de escuchar.
Doce miradas se clavaron en Hermione, cinco de ellas exigiéndole una explicación lógica de su mentira.
-Emm. Oye Hermione, nosotros nos vamos ya- dijo Kate, incómoda- Vendremos más tarde a verte.
Anthony, Zack, Marc, Lisa, Anne, Kate y Luna pasaron al lado de los merodeadores y Lily para poder salir por la puerta de la enfermería. En cuanto cerraron la puerta tras de sí se hizo un silencio espeso.
Hermione estaba nerviosa ante la mirada de sus cinco amigos. En ellas podía ver que se sentían traicionados en su confianza, que les dolía que les hubiera ocultado algo tan importante.
-Chicos- dijo Hermione- sé que estáis dolidos. Yo también lo estaría si estuviera en vuestro lugar. Pero os ruego que antes de gritar, reprochar o hacer algo, primero me escuchéis. Por favor.
James, que estaba muy pálido, asintió. Se dirigió hacia una de las sillas que tenía Hermione al lado de su cama y se sentó. Lily se acercó también y se quedó de pié al lado del pie de la cama de la castaña. Remus y Peter se pusieron tras la silla de James, dispuestos a escucharla. Sirius, en cambio, se acercó a la ventana y se puso a mirar a través del cristal de espaldas a ellos. No había dicho nada desde que entraron en la habitación para recoger el collar de Lily y escucharon a Hermione hablando con Anthony, Zack, Marc, Lisa, Anne, Kate y Luna.
Hermione tomó aire antes de hablar y comenzó a explicar su historia.
-Veréis, lo primero de todo es deciros que yo no nací en Estados Unidos, sino en Londres. En 1980.
-¿Qué?- dijo Peter casi sin voz- ¿No la creeréis, verdad?- preguntó mirando a sus amigos sin poder creérselo.
-Colagusano- dijo James con voz queda- deja terminar a Hermione.
Peter le miró con ira, pero se calló.
-Yo nací el 1980, pero en 1996, después de hacer los exámenes del TIMO, tuve un enfrentamiento con una docena de mortífagos. Todos lanzaron a la vez un hechizo y, aparte de que me hicieron muchas quemaduras por todo el cuerpo, hicieron que pudiera viajar en el tiempo. Según el libro Viajes a través del tiempo un cruce de hechizos puede llevar a una persona a hacer un viaje en el tiempo, pero no es seguro que puedan volver, a no ser que sepa qué combinación de hechizos la trajo hasta aquí.
-He leído ese libro- dijo Remus, haciendo que todos lo miraran confundidos.
-Una vez que estuve aquí, vi que Voldemort tenía mucho poder y que sus "excursiones", por llamarlas de algún modo, eran más frecuentes y más sangrientas. Por ello decidí unirme a la Orden, porque con mis conocimientos sobre el futuro podríamos prevenir ataques en los que muriera mucha gente. Un día, Dumbledore me dijo que le habían llegado rumores de que había alumnos que, desde dentro del colegio, se dedicaban a convencer a sus compañeros de clase para unirse a Voldemort y me pidió que, ya que tenía que volver a Hogwarts para completar mi educación, estuviera pendiente por si averiguaba quienes eran los que lo hacían. Una vez aquí, os conocí a vosotros. Bueno, os conocí- dijo y, para sorpresa de todos, esbozó una débil sonrisa- Yo ya os conocía de antes.
-¿Qué?- dijo Lily- ¿Cómo que nos conocíamos de antes?
-Yo ya os conocía… en el futuro.
Silencio aplastante.
-Os conozco a todos vosotros e incluso somos amigos- continuó Hermione- Cuando os vi en el tren sentí el impulso de acercarme a vosotros y, con el paso de tiempo nos hicimos amigos. Desde ese momento supe que tenía que contároslo todo, contaros quien soy y de donde vengo, pero no he podido.
-¿Qué quieres decir?- preguntó James.
- No puedo contaros nada acerca de vuestro futuro, no podéis saberlo.
-¿Por qué?- preguntó Remus.
-Si os lo contara, alteraríamos el futuro. Puede que para bien o puede que para mal, pero el caso es que vosotros cumplís una misión muy importante en el futuro. Y si ese futuro cambia… será espantoso. Todo debe seguir su curso- dijo pensativa.
Levantó la mirada y vió a Lily, aquella que se sacrificaría por su bebé de un año y con ello haría desaparecer a Voldemort durante trece años, a James, cuyo sacrificio daría a Harry fuerzas para vencer a Voldemort, a Remus, cuya existencia atormentada y sus ganas por luchar eran un ejemplo para todos ellos, a Sirius, cuyo cariño y hizo que Harry sintiera que había recuperado un padre, y a Peter… bueno, el no le inspiraba sentimientos de cariño.
-Sé que debería haber sido más sincera con todos vosotros, pero de verdad que no podía- dijo la chica, suplicante, sintiendo que un nudo se iba formando en su estómago- Dumbledore y todos los miembros de la Orden saben toda la verdad. Si no me creéis podéis preguntarle a él o a quién queráis.
Todos se quedaron callados hasta que James dijo:
-Yo te creo.
Remus le miró con expresión inmutable, mientras que Peter perdió el equilibrio a causa de la conmoción y acabó en el suelo.
-¿Qué?- preguntó inocentemente- Es Hermione, la conocemos, es nuestra amiga. Es más, recuerdo que una vez mi tío Augusto me contó que había viajado al futuro y…
-James, por Dios, no nos cuentes otra vez la historia de tu tío Augusto- protestó Remus luchando por contener una sonrisa.
-Es verdad- dijo James como un crío pequeño- me contó que en 2080 los humanos iremos de vacaciones a Júpiter.
-Hermione, yo también confío en ti- dijo Lily- Sé que si no nos has contado toda la verdad acerca de ti es porque no podías hacerlo, por nuestra seguridad. Pero, por favor- añadió con una sonrisa- no nos ocultes nada más.
-Prometido- sonrió Hermione.
La chica se giró hacia Remus y Peter, que seguían detrás de la silla de James. Peter seguía mirándola enfurruñado, pero Remus, en cambio, la miraba como preguntándole algo. Hermione supo que lo que quería su amigo es que le dijera sin palabras si estaba al tanto de que era un hombre-lobo. Hermione, sin apartar los ojos de los de él, asintió muy levemente, le sonrió y le tendió la mano. Remus sonrió también y le tomó la mano que ella le tendía.
-Yo también te creo y confío en ti.
-¿Y tú, Peter?- dijo James, jovialmente.
-Yo… creo… que también podría confiar en ella- balbuceó Peter, inseguro.
-Pero Peter- dijo Remus- o confías en ella o no, no puedes decir "creo que…"
-Sí- chilló Peter con una voz que parecía de rata.
Hermione sonrió cínicamente y, con el nudo del estómago más apretado que antes, se volvió hacia donde estaba Sirius, que durante todo el monólogo de Hermione había estado girado hacia la ventana.
-¿Sirius?- vaciló Hermione.
El chico se volvió lentamente hacia ellos. Tenía una expresión dura en el rostro. Estaba muy disgustado y dolido en lo más hondo.
-Perdonad, pero necesito pensar y ver las cosas con más claridad ¿Te importa que venga mañana y ya hablamos?- preguntó Sirius con educación y frialdad a la vez.
-Claro- respondió ella.
Sirius se giró de inmediato hasta la puerta, la abrió de un tirón y salió de la enfermería con andares rápidos y elegantes.
Cuando se cerró la puerta Hermione se volvió hacia James, Peter, Lily y Remus. James se levantó de la silla y, poniéndola una mano en el hombro a Hermione le dijo:
-No te preocupes, Hermione. Está dolido porque le hayas ocultado una parte tan importante de tu pasado, pero en seguida verá que lo que hiciste es lo mejor para todos y volverá a ser el de siempre. Al fin y al cabo, tú le importas mucho y no querrá perder la relación que tenéis.
Hermione asintió, con la mirada perdida.
