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A nadie de Beauxbatons le extrañó que ella fuera la campeona elegida para el Torneo de los Tres Magos. Les extrañó que no ganara, pero quedó opacado con la muerte de Cedric Diggory.
Fleur lloró sinceramente la muerte del joven de Hogwarts. No habían llegado a ser amigos, pero había sido muy amable y amistoso con ella, y por lo que había visto, era una muy buena persona. No supo si creer o no que había sido asesinado por el Innombrable, ya que aceptarlo significaba el inicio de una nueva etapa de terror que temía a pesar de no haber vivido la anterior.
Ese año salió de la academia y decidió postular a un trabajo en Gringotts. Exteriormente se decía que era para mejorar su inglés. Interiormente comenzaba a pensar que quizá un trabajo que no pusiera a prueba sus capacidades no era lo que quería.
Tuvo que enviar un montón de documentos y recomendaciones, y esperar para saber si había pasado a la segunda etapa o no. No postuló a otros trabajos y sus padres estaban algo preocupados por si su plan fallaba, ya que la veían muy emocionada por conseguirlo. Grabrielle decía que no importaba; así se quedaría en Francia y la vería seguido. Fleur sabía que lo conseguiría.
Llegó la carta y el anuncio que debía viajar a Londres para la segunda etapa. Consiguió un departamento cercano al banco y se embarcó rumbo a Inglaterra.
En la segunda etapa debía entrevistarse con el encargado de su área (Mantención de Hechizos y Embrujos para el Resguardo del Edificio), un duende arisco que logró ponerla nerviosa con la primera mirada que le dirigió. Sus encantos de veela no le sirvieron de nada.
Esperó ansiosa la respuesta de la segunda etapa.
Cuando le comunicaron que había pasado a la tercera etapa, soltó un gritito e improvisó unos pasos de baile en su habitación.
No supo en que consistía la tercera prueba hasta el mismo día. Fue totalmente práctica, en la que debió realizar hechizos y contrahecizos, enfrentarse a un supuesto caso de envenenamiento por una mezcla de acónito, cicuta y oro, y traducir runas nórdicas, iconogramas mayas y jeroglíficos asirios, que resultaron ser una canción de cuna tradicional.
Sentía que el corazón le latía a punto de pararse mientras esperaba que el jurado compuesto por tres duendes y un humano (canoso, huesudo y enjuto, casi un duende) le dieran la resolución. Sonrió ampliamente y se sintió orgullosa de sí misma cuando le dijeron que empezaba el lunes a primera hora.
Celebró comiendo un trozo de pastel de chocolate relleno.
