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Llegó a su primer día de trabajo vestida con una falda lisa azul y una buza blanca. Apenas entró en el hall de , sintió la conocida sensación de todos los ojos puestos sobre ella. Caminó como siempre con la cabeza erguida y el paso seguro, dirigiéndose a la oficina de su departamento.
Era un amplio cuarto, con las paredes cubiertas por archiveros cerrados y un gran escritorio de madera oscura al fondo, sillas ocupadas y su jefe, Hohkner, sentado de otro lado.
- Señorita Delacour, llega temprano - la saludó el duende, a pesar de que sus compañeros ya estaban sentados frente a él - Tome asiento - le indicó las sillas que estaban frente a él.
Fleur se dirigió a la silla que quedaba vacía a la vez que sus compañeros le dirigían miradas de curiosidad y admiración.
- Hola, soy Marcus - le dijo un joven de unos veinticinco que se levantó para saludarla. Tenía el cabello castaño y parecía muy feliz que ella se sentara al lado suyo.
- Tina - la saludó una señora de unos cuarenta.
- Yo soy Robert - le dijo un hombre bordeando los treinta.
- Encantada de conoceglos - dijo la joven tras estrecharles la mano a los tres - Mi nombge es Fleur Delacour.
Tomó asiento de manera regia y no se sorprendió que Robert y sobre todo Marcus no la dejaran de mirar.
- La señorita Delacour comenzará desde hoy a trabajar con ustedes - agregó Hohkner sin modificar el tono serio de su voz - Por hoy hará pareja con el señor Farrow, quien le mostrará de manera efectiva cómo realizar sus tareas. - Marcus sonreía de oreja a oreja, por lo que Fleur comprendió que él era el señor Farrow - Señora Reinstar, al Sector A; señor Micheletti, al Sector B. Ustedes revisarán el Sector C - le dijo Hohkner alcanzándole a cada uno, salvo Fleur, un rollo de pergamino - Pueden retirarse.
Marcus le explicó que el Sector C correspondía a los Baños, Comedor y Cocina de los empleados de Gringotts.
- Debe ser lo más fácil que hay, así que no te preocupes - la animó -. En el pergamino debes ir anotando las observaciones y marcando los puntos que piden. Así que, ¿de dónde eres?
Fleur se sentía algo alicaída por lo poco glamouroso del sector que les había tocado, por lo que respondió casi sin prestar atención a las preguntas que Marcus le hacía para conocerla mejor. De todas formas escuchó la descripción de sí mismo que hizo y la de sus otros dos compañeros. Robert era el único que estaba casado y tenía hijos, y llevaba seis años trabajando ahí, mientras que Tina llevaba diez y él, Marcus, había entrado el año pasado.
- Estoy seguro que debes ser la persona más joven trabajando el Gringotts - le aseguró Marcus - Bien, llegamos a los baños.
Si Fleur había pensado que sería soso, se equivocó. Los duendes no dejaban ni un milímetro desprotegido, por lo que resultó ser un trabajo pesado, en el que debía chequear el estado de los hechizos y otras protecciones, junto con "limpiar" las estancias de residuos de magia que pudieran haber, dejados por las ropas, objetos y cabello de los magos que circulaban por ahí.
Justo a la hora de colación estaban terminando con el Comedor, por lo que esperaron a Tina y Robert para almorzar. A medida que se iba llenando, tanto con magos como duendes, el lugar se fue llenando de voces y sonido de cubiertos. Claro que Fleur fue la atracción principal; varios magos y algunas brujas se acercaron a ella a saludarla y a ofrecerle toda la ayuda que requiriera.
- ¿No te molesta? - le preguntó Tina tras una media hora - Vienen a interrumpirte a cada rato.
- Es algo molesto a veces - respondió Fleur, moviendo con un gesto gracil su larga y rubia cabellera hacia la espalda - Pego estoy acostumbgada.
- Es que eres muy bella - le dijo Robert sin ruborizarse - La belleza suele atraer mucha atención.
Estaba contenta con sus compañeros. Estaba claro que Marcus haría todo lo que le pidiera, pero no resultaba agobiante, Robert mostraba sólo un interés inevitable hacia ella que no sería problemático y Tina era muy amable.
Poco a poco el Comedor fue quedando vacío hasta que todos volvieron a sus ocupaciones.
- Bien - le dijo Marcus mientras se desperzaba - Terminemos con esto para hacer la cocina. Debemos limpiar los residuos que llegaron recién.
Fleur comprendió por qué sólo habían comprobado las protecciones; claro, con la reunión de los trabajadores el salón se había llenado de restos mágicos. Avanzaron muy lentamente, ya que aunque no era complicado, sí había mucho por hacer. A las dos horas Fleur ya estaba mentalmente cansada e incluso se había recogido el cabello en una cola de caballo.
- Miga - dijo al llegar a su sexta mesa - A alguien se le ha quedado una pegtenencia - levantó un paquete plano para enseñárselo a Marcus, que estaba algo alejado.
- ¿Dice algo?
Fleur le dio vuelta buscando una etiqueta.
- W. Weasley, Guingotts, Depagtamento Administgativo de Maldiciones, Escguitoguio Dos.
- Mmmh... Sería mejor que lo fuéramos a dejar. Es más fácil y rápido que llenar una forma por Objetos Encontrados. ¿Te molestaría llevarlo?
- No, paga nada - asintió Fleur pensando que así tendría un leve descanso.
- Bueno, déjame revisarlo - Marcus había llegado a su lado y recorrió el paquete con la varita murmurando - Está limpio.
A continuación le explicó cómo llegar a las oficinas y Fleur lo dejó con la limpieza.
El Departamento Administrativo de Maldiciones resultó ser un cuarto con dos escritorios y toneladas de pergaminos sobre éstos. Una pared entera estaba destinada a servir de archivero, donde la mayoría de los cajones estaban abiertos y asomaban archivos desordenados. Las paredes estaban cubiertas con mapas de distintos territorios, marcados con puntos de distintos colores, y un gran cartel que rezaba "Maldiciones más comunes y cómo reconocerlas" con imágenes pequeñas bajo las grandes letras. Estaba claro que ahí no trabajaba ningún duende.
- Buenas tagdes - se anunció Fleur al hombre que estaba en el puesto más cercano, sentado con los pies sobre el escritorio. Al verla, se puso inmediatamente de pie y balbuceó un saludo - Busco a W. Weasley; se le quedó este paquete en el Comedog.
El hombre se acercó metiéndose la camisa dentro de pantalón.
- Bill no esta ahora, pero puedes dejármelo a mí - le informó mientras recibía el paquete - Creo que fue a buscar esto, de hecho... Soy Patrick, mucho gusto - se apresuró a agregar mientras le extendía la mano.
- Fleur - se presentó estrechándosela. Patrick demoró unos segundos en soltarla - Te encaggo el paquete entonces, Patgick. Debo volveg a mi tgabajo.
La joven salió de la oficina mientras Patrick se quedaba como embobado de pie. Decidió desviarse y pasar al baño antes de regresar.
El espejo le devolvió la imagen de lo que sabía que vería. Prefirió dejarse la cola de caballo, ya que seguiría con sus tareas, pero la arregló un poco; tras decidir que se veía hermosa de todas formas y que el peinado realzaba el contorno de su cara, inspiró hondo y volvió con Marcus.
