Capitulo 22
Cuando Hermione, James y Lily llegaron de nuevo a la enfermería (Hay que ver- pensaba Hermione- antes que no iba nunca a la enfermería y ahora estoy cada dos por tres en ella), las puertas estaban cerradas, señal de que Sirius ya estaba dentro y que la señora Pomfrey ya lo estaba atendiendo.
Remus, que estaba sentado en una de las sillas de la sala, se acercó a ellos de inmediato.
-¿Qué ha ocurrido?
-Nada- dijo James- Dumbledore ha expulsado a Snni… a Snape- se corrigió de inmediato, mirando de reojo a Lily.
-Puedes decirlo perfectamente, James- terció la pelirroja- Se juntó con malas compañías nada más entrar en el castillo y mira como ha acabado. Y pensar lo que le ha hecho al pobre Sirius, que solo estaba defendiendo a Hermione… se me revuelve la sangre.
-Bueno, Lily- dijo Hermione- Ya verás como la señora Pomfrey cura a Sirius y dentro de nada le tenemos otra vez dando guerra.
Lily sonrió a su amiga.
-Oye, ¿no se supone que somos nosotros los que tenemos que animarte a ti?- dijo con una sonrisilla traviesa en la cara- Que es tu novio.
-No creo que haya sido un hechizo muy fuerte. Además, la ayuda llegó enseguida, por lo que estoy un poco asustada, pero también sé que todo saldrá bien.
-¡Bien dicho, Hermione!- dijo Remus, alzando una mano para que Hermione la chocara.
Los cuatro rieron por lo bajo un momento y luego quedaron callados.
-Menudo primer día fuera de la enfermería ¿eh, Hermione?- comentó James.
-Ya ves.
-Me dijo la profesora McGonnagall que como Sirius ha tenido que ir a la enfermería nos permite saltarnos las clases de hoy, pero que mañana tenemos que ir, así que…- dijo Remus.
En ese momento las puertas de la enfermería se abrieron dejando paso a la señora Pomfrey. Los cuatro amigos se levantaron de un salto.
-¿Cómo está?- preguntó Remus.
-¿Ha despertado?- preguntó James.
-El señor Black está bien, señor Lupin. Sí, está despierto, señor Potter. Pueden pasar a verlo.-contestó la enfermera- Señorita Granger, cuánto tiempo sin verla.
-Hola de nuevo, señora Pomfrey- dijo la chica con una sonrisa.
-Le daré el alta al señor Black esta tarde, ya que el hechizo que le ocasionaron esas convulsiones no era muy fuerte. Muy aparatoso, eso sí, pero no muy fuerte.
-Menos mal- suspiró Lily.
-Sí, la verdad es que ha tenido suerte- asintió la señora Pomfrey- He oído que ha sido el señor Snape ¿es cierto?
-Sí- dijo Hermione.
-¿Quién iba a ser? Cuando estos cuatro amiguitos- señaló a James y a Remus- acaban en la enfermería es o por el quidditch o por una pelea con el señor Snape. Y casi siempre, peor de lo que ha entrado Sirius Black.
Lily bajó la mirada, apenada.
-Ésta vez no fue culpa nuestra- se defendió Remus- Snape se estaba metiendo con Hermione.
-En mi opinión, la señorita Granger se basta ella sola para enfrentarse a los que la critican sin hacer uso de la violencia- sonrió la señora Pomfrey.
-Ya, pero…
-No quiero excusas, señor Potter. Mejor entren a ver a su amigo.
Ellos asintieron y entraron en la enfermería. En la cama del fondo estaba sentado Sirius, con toda la intención de salir de la enfermería.
-Pero bueno- dijo James, meneando la cabeza- mira quien está aquí. Nosotros todo preocupados y mírale a él.
-¿Adónde te crees que vas, Sirius?- preguntó Hermione.
-Fuera de aquí- contestó él con una sonrisa- no soporto los hospitales.
-Pues cuando estaba yo aquí bien que venias todos los días y te quedabas un buen rato- dijo Hermione, provocando las risas de James y Remus.
-Vale, rectifico- dijo él, buscando sus zapatos por el suelo- no soporto los hospitales… cuando yo soy el enfermo.
-Ah, vale- rió Hermione- eso ya sí.
- No te puedes ir de aquí, amigo- dijo Remus.
-¿Por qué?
-Porque la señora Pomfrey no te dará de alta hasta la tarde. Mientras tanto has de quedarte aquí- dijo Hermione.
Sirius miró fijamente a Hermione, puso cara de pillo y, a continuación, una carilla de perrito abandonado que a Hermione se le hacía prácticamente imposible no reírse de la escena. Y consiguió permanecer seria, aunque se le escapó una sonrisa diminuta.
-Pooooooooooorrrrrfaaaaaaa- dijo Sirius.
-Oh, por favor Sirius- dijo James, riendo- ¿Crees que Hermione va a ceder tan fácil cuando está en juego tu salud?
Sirius no respondió a su amigo, sino que seguía mirando a Hermione y, con el puño cerrado empezó a darle suavemente en el vientre a la chica, como hacen los perros.
-No insistas, anda- dijo ella.
Sirius cedió y se dejó caer sobre la cama cuan largo era.
-Vale, me quedaré hasta que me den el alta, pero quedaros conmigo un ratito.
Ellos asintieron. James, Remus y Lily se sentaron en unas sillas al lado de la cama del merodeador, mientras que Hermione se sentó junto a Sirius en la cama.
-Sirius, hemos de agradecerte una cosa.
-¿El qué?
-Que McGonnagall nos ha dicho que nos libramos de ir a clase, así que podemos entregar el trabajo sobre la transfiguración humana mañana.
-Es verdad- dijo James- así podremos incluir en él los efectos que causaron en Peter el cambio de la letra r de organicus por una p.
-¿Y qué efectos causaron?- preguntó Lily, curiosa.
-Le salieron unas orejas de burro tan altas como yo- dijo Sirius.
Las carcajadas invadieron la habitación mientras una puerta se cerraba poco a poco.
-Pobrecillo- se compadeció Lily.
-Sí, pobre- coincidió James- fue un error como le puede pasar a cualquiera, pero es que fue tan gracioso ver a alguien tan pequeñito como Peter casi del tamaño de Sirius…
Rieron otra vez.
-Parece mentira que sean ellos precisamente los que lo compadezcan- pensó Hermione- Cuando dentro de unos años él los traicionará.
-Hablando de Peter, ¿Dónde está?- preguntó Sirius.
-Pueeeees- pensó Remus- yo la última vez que lo ví estaba esperándonos para ir a clase. Estaba contigo, James.
-Yo lo perdí de vista en cuanto salí corriendo para ayudarte, tío.
-¿Dónde estará?
S&H
Peter corría por los pasillos de Hogwarts con los ojos llorosos. No se había atrevido a acudir junto a Sirius porque en cuanto sus tres amigos estaban con unos Slytherins habría pelea seguro. Y a él se le daban tan mal los duelos…
Recordó aquel primer duelo en clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Acabó desmayado y con un gran chichón en la cabeza porque no había sido capaz de desviar el hechizo que le echó Mary, la amiga de Lily. Por mucho que practicara no mejoraba. Al principio, James y Sirius se ofrecieron a practicar con él pero al cabo de tres meses y ninguna mejoría acabó convenciéndoles de dejarlo.
Pero no eran por esos recuerdos por los que Peter lagrimeaba. Era por sus "amigos". Los mismos que decían apreciarle y que luego se reían de él a sus espaldas. Los mismos que iban obligados (estaba seguro) a visitarle cada vez que tenía que estar en la enfermería, porque ellos eran demasiado buenos para tener un amigo como él.
Y lo peor de todo es que él creía que, en el fondo, ellos lo apreciaban. Hasta aquella charla. Con ellos.
Peter estaba saliendo de la biblioteca con dos libros bajo el brazo cuando se cruzó con Snape y Narcissa Black.
-Vaya, vaya. ¿A quién tenemos aquí?- preguntó Cissy- Al amiguito de mi querido primo.
-No quiero peleas, chicos- dijo Peter, fastidiado. Había tenido un duro día y aún le quedaba el entrenamiento de duelo.
-¿No?- se extraño Snape- Creía que con esos estúpidos amigos tuyos se te habría pegado algo.
-No les insultes- dijo, alzando la voz, Peter.
-Vaya, vaya- dijo Snape- que leal. Ya les dije yo a Black, Lupin y Potter que algo tenias que tener para que el sombrero te llevara a "la casa de los valientes". Pero ellos aseguraron que solo te mandó allí porque tú se lo pediste. Que no eres lo suficientemente valiente para estar en esa Casa.
- ¿Qué quieres decir? Eso es mentira.
-¿Sí?- dijo Cissy- Será que no has visto como se sonríen entre ellos cada vez que hablas, que hay veces que se callan justo cuando tú llegas. Sera que no sabes que se ríen de ti a tus espaldas.
-Eso es mentira- susurró Peter.
-No, Peter. Es la verdad. Puede que ahora no nos creas, pero ya verás como te darás cuenta.
Después de ese encuentro tan desagradable, Peter vigiló de cerca a sus amigos, pero no notó nada raro. Hasta hoy.
Se pasó la mano por los ojos mientras pensaba en una forma de vengarse.
S&H
Esa tarde estaba de mal humor, por lo que salió de su casa a tomar algo en un pub muggle que había al lado. Se acercó a la barra a pedir algo para beber cuando lo vio. Allí estaba un muchacho sentado en una mesa, bebiendo. Había visto a ese joven antes. Con ella. Un plan se empezó a perfilar en la mente de aquel hombre contra Hermione Granger.
