Capitulo 26.
Existen algunas personas que siempre están sonriendo y parece que esa sonrisa que llevan pegada a la cara hace una magia muy especial, para que todas las personas de su alrededor puedan ver la vida de otra manera, mas optimista. Sirius Black siempre había sido de esas personas y así se sentía cuando, a la mañana siguiente, tras el desayuno, pudo salir de la enfermería.
-Madre mía- dijo Sirius a sus amigos, que habían ido a buscarle a la enfermería- No soportaba más estar ahí dentro.
-A mí me pasa lo mismo- dijo Remus- Ese olor, todo tan blanco… me pone los pelos de punta.
-Eso y la luna llena, ¿no, Lunático?- susurró James, tras echar una mirada a su alrededor y comprobar que no hay moros en la costa.
Sirius rió mientras Remus miró a James con el ceño fruncido.
-Oye- dijo Sirius, dirigiéndose a James- ¿Sabes dónde está Hermione? Dijo que vendría a acompañarme al salir de la enfermería.
-No, no la he visto esta mañana.
-Y a Lily tampoco, ahora que lo pienso- dijo Remus.
Sirius encogió los hombros.
-Se habrán quedado dormidas, que ayer con el susto que se llevó Hermione tendría que estar agotada.
-Seguramente las veremos ahora en la Sala Común- concluyó James.
S&H
Hermione sostenía las cartas entre sus dos manos. La había leído un montón de veces esa noche, mientras Lily intentaba encontrar una explicación lógica a la coincidencia de la llegada de la carta con el collar de Sirius en su interior, pero no podía dejar de hacerlo.
Hermione Granger, quiero que te alejes de Sirius Black. Sé que has recibido otros anónimos como éste de parte de las admiradoras de él, pero éste va en serio. Aléjate de él. Y para demostrarte que va en serio, haré algo durante el día de hoy que te lo demostrará. Seguiremos en contacto.
Ahora ves que voy en serio, ¿verdad? Recibirás instrucciones mías.
-¿Y ahora qué hago?- pensó Hermione.
-¿Hermione? ¿Estás lista?
La chica se giró hacia Lily. Su amiga estaba ya perfectamente vestida con el uniforme escolar y con la mochila en la mano, lista para ir a la biblioteca.
-Me falta ponerme los zapatos- murmuró Hermione.
-Mira, Hermione.- dijo la pelirroja, sosegadamente- Sé que parece que Sirius fue atacado por esa persona que hay detrás de las cartas. Pero no puedes ceder a su chantaje. No sé como decirte que cada vez que os veo, veo cuánto os quereis y lo bien que estais juntos. No creo que vayan a hacerle nada.
Hermione miró a su amiga. Le estaba diciendo lo que ella deseaba oir, lo que ella deseaba que le dijeran. Pero aún así…
-No puedo creer que vaya a decir algo así, Lily, pero creo que ese tipo o tipa va en serio. Creo que es peligroso.
-Vamos a ver, Hermione- dijo Lily- Un adolescente no daña a una persona solo porque esté saliendo con otra persona.
-Lily- suspiró Hermione- Han mandado una carta en la que estaba la cadena de Sirius. Es la misma persona que está detrás de la varita que lanzó el hechizo.
Lily calló y miró con preocupación a su amiga.
-¿Y qué vas a hacer?
-No lo sé. Esperar, supongo.
Hermione forzó una sonrisa y se inclinó para ponerse los zapatos.
S&H
Sirius estaba apoyado contra la pared de la Sala Común cuando llegaron las dos chicas. Sonrió y se dirigió hacia ellas. De camino, se fijó en que Lily y Hermione estaban muy serias y que, aunque Lily alegró un poco la cara cuando le vió avanzar, Hermione le miró muy seria.
-Hola, desaparecida- dijo Sirius- ¿Qué ocurre?
-Nada- dijo Hermione con una sonrisa forzada.
-¿Segura?
-Sí.
Sirius miró a Lily con la ceja levantada, pero ella negó con la cabeza.
-Me voy a la biblioteca, a ver si actualizo un poco el trabajo de transfiguración humana.
-Voy contigo, Lily- dijo James- Yo también tengo que acabarlo.
Lily y James salieron por el hueco del retrato, dejando sola a la parejita. Bueno, sola no, con toda la gente que había en la Sala Común un domingo lluvioso de Noviembre.
-¿Te encuentras mejor, Sirius?- preguntó Hermione, aún seria.
-Sí, si yo ya estoy bien. Lo único fue el golpe que me dí contra el suelo. Pero ésta- dijo dándose un golpecito en la cabeza- es muy dura.
-Ya decía yo que eres un poco cabezota- dijo Hermione, luchando contra una sonrisa.
-Por fín sonries- dijo Sirius, riendo.
Hermione sonrió.
-¿Cómo va a haber alguien capaz de hacerle algo a Sirius?- pensó Hermione, mirando a su novio. Tan fuerte, tan alto, tan valiente…- Soy un poco idiota.-concluyó.
-Hey, Granger- la llamó un alumno que ella no conocía.
-¿Qué ocurre?- preguntó Sirius.
-Hay una lechuza aquí y la carta lleva tu nombre.
Hermione se acercó a la ventana, miró la lechuza y empalideció a la vez que se le encogía el estómago. Era la misma carta del día anterior.
-¿Estás bien?- preguntó Sirius, preocupado.
-Sí- respondió ella. Tomó aire y cogió la carta.
Ahora que me imagino que ya sabes que voy en serio, quiero que te vayas alejando poco a poco de Sirius, para que no sospeche nada. Más adelante te diré cuando quiero que cortes con él.
Hermione bufó mirando la carta.
-¿Malas noticias?
Hermione miró a Sirius y le guiñó un ojo.
-No es para tanto. Voy a contestarles ahora mismo.
Estimado señor, señora o señorita: Desearía que dejara de mandarme anónimos en plan vengativo. No les voy a hacer ni caso. Sirius y yo vamos a estar juntos y, créame, vamos a estarlo mucho tiempo porque nos queremos. HG.
Sin más se acercó a la lechuza, que seguía en la ventana, le ató la carta, con la contestación al dorso, y la soltó para que izase el vuelo.
-¿Salimos a dar una vuelta?- preguntó a Sirius.
-Está lloviendo, Mione- dijo Sirius, riendo.
-Oh. Cierto- dijo ella- Pues acompáñame a la biblioteca, entonces. Quiero mirar la sección de Viajes en el Tiempo.
-¿Por qué razón?- se interesó Sirius.
-Para averiguar un poco más de lo que ya sé.
-Bueno, de acuerdo.
Sirius tomó a su novia de la mano y se dirigieron a la biblioteca.
S&H
No podía creerlo. Esa insufrible había contestado la carta. Miró largamente la contestación a su amenaza y pensó:
-Ya verás de lo que soy capaz de hacer.
S&H
Hermione curioseaba por las estanterías de la sección de viajes por el tiempo mientras, en susurros, le contaba a Lily lo que había hecho cuando recibió la carta.
-Me alegro mucho de que hayas entrado en razón, Mione- Lily aún no se creía que Hermione hubiera siquiera pensado en dejar a Sirius.
-Con la buena pareja que hacen. La verdad es que me alegro por ellos.- pensó Lily.
-Ya. Tengo que pensar muy bien las cosas, pero creo que siempre doy con la solución.
Lily sonrió y dobló la esquina en dirección a la mesa donde estaban los merodeadores. Iba distraída mirando los libros que había cogido. Por ello no vió las sombras que se acercaban sigilosas a ella.
S&H
Un rato después de examinar estanterías polvorientas, Hermione terminó de coger algunos libros cuyos títulos le parecieron bastante esclarecedores, y fue hasta la mesa de los merodeadores.
-Hola- susurró Sirius.
-¿Mione?- preguntó James, ceñudo- ¿Y Lily?
-Venía de camino hace un rato. ¿No ha venido?- contestó Hermione.
-No…
Le daba muy mala espina esa situación, así que caminó hacia donde vió a su amiga por última vez, mientras los demás iban a ver si la señora Pince, la bibliotecaria, había visto a Lily. No había nadie. Se iba a dar la vuelta para continuar la búsqueda cuando vió algo en el suelo. Un papel.
Muy mal, sangre sucia. Ahora tengo a tu amiga. Y si no dejas a Sirius dentro de tres días, Lily Evans morirá.
Hermione miró acongojada la nota.
-Lily…
