Capitulo 27:
-¡Hermione!- dijo una voz en un susurro.
Hermione se incorporó de inmediato y se guardó la nota en el bolsillo. Sirius se acercaba a ella con paso rápido.
-La señora Pince dice que vió pasar hará unos quince minutos a un chico que se llevaba a Lily, supuestamente desmayada.
-¿Cómo? ¿Y le vió la cara?
-No, porque llevaba un sombrero.
-¿Un sombrero aquí dentro?- se extrañó Hermione- ¿Y no le extrañó?
-Sí- contestó Sirius- pero dice que se asustó tanto al ver a Lily desmayada que ni preguntó.
Hermione meneó con la cabeza.
-James y Remus han ido corriendo a la enfermería a ver si está allí- intentó calmarla Sirius.
-No estará- dijo ella.
-¿Cómo lo sabes?
Hermione lo miró muy triste.
-Intuición.
S&H
James, Sirius, Remus y Hermione se dirigieron a toda prisa al despacho del director. Iban callados porque no querían que la noticia de la desaparición de su amiga se dispersara por todo el colegio. Al llegar a la gárgola que custodiaba la entrada al despacho del director se dieron cuenta que no conocían la contraseña para entrar.
-Remus- dijo Sirius- ¿conoces la contraseña?
-No- contestó él- ¿porqué tendría que saberla?
-Eres prefecto…
-La contraseña del despacho del director solo la saben los profesores- dijo Remus, muy serio.
-Bueno, pues…- pensó Sirius- Meigas fritas.
-Ranas de chocolate- dijo Remus.
-Plumas de azúcar.
-Calderos de calabaza- dijo Hermione, exasperada
La gárgola se alzó sobre sus patas y les permitió entrar. Todos miraron a Hermione, estupefactos, menos James, que tenía el rostro inexpresivo y llevaba así desde que supieron de la desaparición de Lily.
-¿Cómo has…?- balbuceó Sirius.
-Tengo muchas reuniones con Dumbledore- dijo la chica, un poco seca con él, encogiéndose de hombros.
Ascendieron por la escalera de caracol hasta llegar a un rellano donde estaba la puerta. Hermione se acercó a la puerta y llamó con energía.
-Adelante- dijo la voz del director.
Los cuatro alumnos entraron y se acercaron a la mesa tras la cual estaba Dumbledore.
-Bueno, bueno. Que sorpresa tan agradable, mis queridos muchachos- dijo Dumbledore sonriendo- Aunque este año no los he visto aún en mi despacho por alguna trastada, ¿eh? Hay que ver, como pasa el tiempo…- Dumbledore se interrumpió a sí mismo al ver la cara de los cuatro adolescentes- ¿Qué ocurre?
-Señor- dijo James- Lily Evans ha desaparecido.
-¿Cómo desaparecido?
-Ha desaparecido, señor- corroboró Sirius- Estábamos en la biblioteca y se la han llevado. La señora Pince nos dijo que vió a un chico que sacaba a Lily de la biblioteca, pero no le vió la cara porque llevaba un sombrero. Cuando la señora Pince nos lo contó, nosotros fuimos a la enfermería, pero allí no había nadie. Se la han llevado.
-¿Y no le detuvo?- preguntó Dumbledore.
-No…- contestó Sirius- dijo que se asustó tanto al ver a Lily en ese estado que ni se dio cuenta de averiguar quien era.
Dumbledore paseó la mirada entre sus alumnos. Sus ojos se posaron en los de Hermione y ella asintió. Entonces, Dumbledore se alzó en su asiento y empezó a decir a lanzar órdenes a los retratos.
-Everard, visita todos los retratos que hay en los alrededores de la biblioteca, a ver si alguien los ha visto pasar- Everard asintió y salió por el borde del retrato para cumplir el mandato del director- Tú, Charles, avisa a la profesora McGonagall, que venga a toda prisa para coordinar la búsqueda. Yo mientras tanto he de escribir a su familia, para que sepa que es lo que ha ocurrido, y la Orden del Fénix, para que vengan a ayudar.
-Señor-dijo James- Nosotros queremos ayudar en la búsqueda.
-Me parece bien, señor Potter. Vuestra ayuda es muy necesaria.
S&H
Lily despertó con dolor de cabeza unas horas después. Cuando abrió los ojos vió que estaba como en una especie de mazmorra apenas iluminada. Enfrente de ella había una silla con una mesa sobre la que estaba su varita y una botella de cloroformo y al fondo de la sala había una puerta entreabierta, por la que se colaban voces.
Lily trató de ponerse en pié para tratar de tomar su varita, pero se dio cuenta de que estaba encadenada a la pared de manos y pies, asi que no podía moverse.
-Tranquila, Lily- pensó.
-¿Cómo se te ocurre secuestrar a esta chica, por las barbas de Merlín?- gritó de repente una voz de hombre al otro lado de la puerta.
Lily escuchó con atención pero esa voz no le sonaba. No recordaba a nadie en Hogwarts con esa voz.
-Por que aún estoy en Hogwarts, ¿verdad?-pensó, asustada.
-Esa sangre sucia es amiga de Hermione Granger- dijo otra voz, también masculina. Esa le sonaba. ¿Dónde la había oído antes?
-Me dá igual- dijo la primera voz- Me dijiste que no habría heridos excepto Sirius Black.
-¿Sirius?- susurró con voz queda Lily.
-Tu amiguita- dijo la segunda voz- escribió diciendo que no iba a dejarle y que no se tomaba en serio las amenazas. Pues bien. Esta seguro que se la toma en serio.
-No quiero seguir con esto- dijo la primera voz, arrepentida- Me niego a hacerle daño.
-Vamos a ver- dijo la segunda voz- Tu quieres que Hermione Granger deje a ese tío, ¿verdad?
-Si… pero no a este precio.
-Tranquilo, no va a pasar nada. Te dije que la ayudaría.- lo tranquilizó la segunda voz- En tres días la liberaremos, sana y salva.
-¿Prometes que no le harás nada?
-Vaaale.
Lily suspiró, aliviada de que hubieran hecho esa promesa.
-Oye, ¿Cuándo crees que despertará?- dijo la primera voz.
-En cualquier momento.
-Creo que lo mejor sería que no despertara hasta que la liberemos ¿no?
-Probablemente. Se pondrá hecha un basilisco cuando despierte.
-¿Así que me conoces ¿eh?- pensó Lily.
-Entremos.
Lily se dejó caer de inmediato, poniéndose en la misma posición que cuando despertó y cerró los ojos. Oyó que se abría la puerta y que un par de personas entraban. Notó que una de ellas se arrodillaba a su lado y que le decía al otro:
-Pásame el cloroformo- dijo la primera voz.
Aprovechando que parecía estar distraído, Lily entreabrió un momento los ojos para ver quiénes eran los que la habían secuestrado. Solo pudo ver al que estaba arrodillado junto a ella. Era un hombre joven, con el pelo castaño. Parecía más mayor que los alumnos de Hogwarts.
Cerró los ojos tras un segundo de estupor. ¿Quién sería y porqué le haría eso a Hermione?
El hombre vertió un poco de cloroformo en un paño y lo acercó a la nariz de Lily, apretando suavemente. Era inútil luchar contra el cloroformo, por lo que se durmió.
S&H
Los siguientes dos días fueron un auténtico caos en el castillo. Miembros de la Orden del Fénix y del Ministerio de Magia llegaron al castillo para ayudar en la búsqueda de Lily, pero no obtenían resultados.
Everard, el mago del retrato del despacho del director, averiguó que una bruja retratada del segundo piso había visto a un joven con una chica pelirroja en brazos pasar a un aula que había allí, dejando la puerta abierta. James, Sirius y Remus fueron para allá de inmediato, pero no encontraron nada. Dumbledore especuló con que si la puerta estaba abierta tras la entrada de los dos jóvenes, seguramente el secuestrador hizo un hechizo desilusionador a Lily y a él para luego ir a dónde sea.
Hermione, por su parte, había registrado junto con Anthony, Zack, Marc, Kate, Lisa, Anne y Luna, que habían venido para la ocasión, todos los dormitorios y salas comunes de todas las casas. Y tampoco encontraban nada.
Todos estaban desesperados por la desaparición de su amiga, pero los que estaban peor eran James, Sirius y Hermione. James porque, a pesar de que era un muchacho muy bromista, estaba sinceramente enamorado de Lily desde cuarto curso y, obviamente, esa situación no lo hacía feliz. Hermione, porque sabía que si habían secuestrado a Lily era por su culpa, por contestar de esa manera la carta. Era su amiga, la apreciaba de verdad, y si le hacían daño, nunca se lo perdonaría. Y Sirius, porque, aparte de la desaparición de lily, a la cual había llegado a apreciar sinceramente, Hermione estaba muy rara con él. Ya no le hablaba a no ser que le hablara él y cuando lo hacía, era muy seca, como si estuviera harta de él.
-No sé qué demonios le ocurre- dijo Sirius a Remus, en un arrebato de sinceridad, mientras estaban sentados en la Sala Común tras un intenso registro del castillo.
.No sé que decirte, Sirius. Lo más seguro es que esté alterada por la desaparición de Lily.
-Ya. Yo también pensé eso. Pero es que ninguno de nosotros está así, Lunático.
Remus se inclinó hacia Sirius.
-Creo que deberías hablar con ella. Que te cuente qué le pasa- Remus se giró hacia el retrato de la Dama Gorda, que se había abierto para dejar paso a Hermione- Y ahora es un buen momento. Suerte.
Remus se levantó y se dirigió a Hermione.
-Mione, ¿alguna novedad?
-No- contestó ella. Se la veía muy cansada- James está con varios profesores haciendo una redada por el bosque prohibido.
-Bueno, pues voy a ayudarle- dijo Remus y salió por el retrato.
Hermione suspiró y se dirigió hacia las escaleras que llevaban al dormitorio de las chicas.
-Hummm ¿Mione?- dijo Sirius.
Hermione elevó ligeramente los hombros y se volvió hacia Sirius.
-¿Qué pasa, Sirius? Estoy muy cansada- contestó ella, hastiada, cansada.
-¿Se puede saber qué es lo que te ocurre conmigo, Hermione?- saltó Sirius.
-Que estoy muy cansada de todo, Sirius- contestó ella, desafiante- De tener que mantener la fachada, que todo va bien, que Lily no ha desparecido y que puede haberle pasado cualquier cosa…
-Tranquila, Hermione- dijo Sirius, conmovido. Se acercó para abrazarla y ella se tensó y se apartó de él-¿Y ahora qué pasa?- preguntó, sorprendido.
-Nada, nada- dijo ella. Parecía nerviosa.
-Dimelo, Hermione.
-Te vas a enfadar mucho.
-Te prometo que no- dijo él. Se estaba empezado a asustar.
S&H
Hermione sentía que estaban a punto de saltársele las lágrimas. Debía hacerlo. Por Lily, su amiga. Para que la liberaran. Pero la pena que sentía por el daño que le iba a hacer a Sirius le partía el corazón. Cerró los ojos con fuerza.
-¿Hermione?- dijo Sirius.
Respiró hondo y abrió los ojos. Dejó que su cara formara una mueca de arrepentimiento.
-Sirius- dijo, solemne- quiero dejarlo.
Sirius la miró, perplejo.
-¿Qué?
-Que sí, que quiero dejarlo. No ha sida culpa de ninguno de los dos- bajó la mirada hasta sus manos. No podía soportar la mirada de Sirius, traicionado
-¿Esto no será por lo de la carta esa, verdad?
- No- dijo ella. Sabía que si le decía la verdad, él no la dejaría marchar- Verás, yo… desde hace unos días… me he fijado en otro chico.
Se atrevió a echar una ojeada a Sirius. Él la miraba atónito, furioso.
-¿CÓOOOOOOOMO?- gritó- ¿CÓMO HAS PODIDO HACERME ESTO HERMIONE, DIME QUE ES UNA BROMA?- ella bajó la cabeza y negó- Dime quien es, Hermione- dijo él, completamente furioso.
-Sirius, tranquilízate- dijo ella.
-¿QUÉ ME TRANQUILICE? MI NOVIA ME DICE QUE ME HA PUESTO LOS CUERNOS CON OTRO Y ¿ME DICES QUE ME TRANQUILICE?
-Eh, eh, para el carro- dijo ella- Yo no he dicho que te haya puesto los cuernos. Solo te digo que creo que me estoy enamorando de otro chico.
-Ah, bueno pues si es eso, perdóname por pensar mal- dijo Sirius, irónico.
Le estaban empezando a salir lágrimas de del ojos a Sirius. Hermione respiró fuerte y dijo:
-Mira, Sirius. Yo quería acabar esta relación de buenas maneras. Yo te… aprecio sinceramente y quiero seguir…
-Hermione- la cortó Sirius- solo te voy a preguntar algo. ¿esto va en serio?
-Completamente.
Sirius la miró, asintió y se fue por el hueco del retrato, detrás de Remus.
Hermione corrió hacia el dormitorio de las chicas, llorando. En su habitación la esperaba la misma lechuza de las otras dos veces. Hermione saltó sobre ella, le arrancó la carta y leyó:
Bueno, Hermione, ¿habeis cortado ya?
Hermione tomó la carta y contestó: Sí.
La ató a la pata de la lechuza y la mandó.
S&H
El muchacho que recibió la contestación de Hermione sonrió y miró a su prisionera, atada.
