Capitulo 30
Hermione estaba que se tiraba de los pelos. Literalmente. Hacía ya tres fines de semana que llevaba yendo al cuartel general de la Orden del Fénix, sito en la calle de Hamilton Street, y aún no tenía la mínima sospecha de quien podía ser el topo. Esa misión, encomendada por Dumbledore hacía ya un mes, parecía que le iba a llevar más tiempo del previsto.
En esas tres semanas Sirius y Hermione no habían hecho ningún avance, a pesar de los esfuerzos de Sirius por tratar de reconquistarla. Sirius se afanaba en demostrarle que él era lo mejor para ella, pero Hermione se refugiaba tras una fría indiferencia y un poco de sarcasmo para evitar demostrar que ella también se moría por volver con él.
Por otra parte, James y Lily cada vez eran más amigos e incluso se les podía ver juntos, charlando animadamente, en más de una ocasión. A veces estaban acompañados de Remus y su nueva novia, una tal Sarah Williams, de Hufflepuff, y se reían mucho los cuatro. Peter iba un poco más a su bola.
Hermione alzó los ojos hacia el cielo, cansada, se levantó y terminó de ordenar su baúl escolar. Se estaba preparando para volver a Londres, al cuartel general, a pasar las vacaciones de Navidad. Lily, en la cama de al lado, estaba terminando de doblar la túnica de Hogwarts para guardarla en su baúl. Ella iba a pasar las vacaciones con sus padres, que la iban a llevar a visitar los fiordos noruegos. O eso había dicho. Desde hacía unos cuantos días, cada vez que ella se acercaba a James, Sirius, Remus, Peter y Lily, estos se callaban y cambiaban de tema. Al principio ella creyó que era porque intentaban consolar a Sirius por su reciente ruptura, pero él ya estaba recuperado de aquello, se le veía sonreír mas y hablaba con normalidad con ella. Entonces ¿Qué demonios…?
-Hermione ¿estás lista?- preguntó Lily.
-Sí- contestó ella.
Bajaron por las escaleras y se reunieron con los cuatro chicos en la Sala Común. Luego, todos juntos bajaron a los jardines donde los esperaban cientos de carruajes para llevarlos a la estación de Hogsmeade.
-Guau- dijo James- La verdad es que este primer trimestre se me ha pasado volando.
-Es verdad- coincidió Lily- Este curso ha sido más entretenido que los otros.
-Eso es porque te has juntado con el grupo apropiado, pelirroja- dijo Sirius, sonriendo.
-Hey, chicos- dijo Peter un poco tembloroso- Al final, ¿donde vais a pasar las Navidades?
-Yo voy a Noruega, a visitar los fiordos- dijo Lily.
-Ten cuidado, no te vayas a caer- bromeó James.
-Ja. Ja. Ja- contestó Lily, aunque sonreía.
-Yo tendré que pasarla en casa, con mi madre- dijo Remus que llevaba de la mano a Sarah.
-Yo me iré a España- dijo Sarah- que tengo familia allí.
-Yo haré lo de todos los años- dijo James- pasarla con mis padres.
-Y yo me quedaré contigo, para que no te aburras- dijo Sirius sonriendo.
-Yo me iré a Londres, a casa de mi tía- contestó Hermione debido a la presencia de Sarah.
-Pues a mí mi madre me ha mandado una carta de que pasaré las vacaciones en casa de mi abuela paterna, que vive en Surrey.
-Anda, ¿en Surrey?- se interesó Lily- Allí vive el novio de mi hermana.
-¿Y cómo es el tipo?- preguntó James, curioso.
-Más pesado que un saco de ladrillos- bromeó Lily, provocando las risas de todos.
En esas estaban cuando llegaron a la estación de Hogsmeade para tomar el tren que les llevaría a Kings Cross. Pasaron la tarde jugando a los snaps explosivos, riendo y charlando y cuando llegaron a la estación de Kings Cross se bajaron con energía.
-Entonces- dijo James- nos escribiremos todas las semanas y los días de fiesta, ¿verdad?
-Ay, James, tío, que hartón de escribir ¿no?- dijo Remus bromeando.
-¿Yo también tengo que escribirte, James?- dijo Sirius.
-No…- dijo James, harto de que se burlara de él- digo para que todos sepamos de todos.
-Te entendemos, James.
Cruzaron la barrera que separaba el mundo mágico del muggle y llegó el momento de las despedidas. Hermione les dio un abrazo a todos y se despidió para tomar un taxi que la llevara a Hamilton street. Cuando llegó, abrió la puerta, y allí estaban todos los miembros de la Orden bajo un gran cartel que ponía: Bienvenida de vuelta a casa. Hermione sonrió y abrazó a todos los que allí estaban muy calurosamente, pero en especial a Anthony, Marc, Zack, Lisa, Kate, Luna y Anne, que la miraban sonrientes.
-¿Cómo estas Hermione?- dijo Anthony, sonriente- Hacía mucho que no te veíamos.
-Años- siguió Lisa.
-Siglos- dijo Zack.
-Milenios- dijo Kate.
Hermione se echó a reir y dijo:
-Bueno, muchas gracias por vuestro detallazo de hacerme esta mini fiesta sorpresa. La verdad es que no me lo esperaba.
-De eso se trata. Dijo Anthony.
-Callate- dijo Hermione, riendo.
-A sus órdenes mi general- dijo él, cuadrándose.
Durante una hora Hermione vagó por toda la planta baja de la casa, charlando con unos y otros, pero también vigilando si veía un indicio de quien podía ser el espía. La verdad es que no podía dejar de pensar en quien podía ser.
-Hermione- la llamó Moody- Ven, tengo algo que decirte.
Hermione se disculpó con sus amigos y se dirigió hacia Moody.
-Me alegro de que estés aquí, Hermione- dijo Moody, sorprendiendo a Hermione, ya que ella nunca había conocido a nadie tan imperturbable como Moody- Quería hablar contigo de algo que creo que te interesa.
-¿De qué se trata?- preguntó ella.
-Se trata del cruce de hechizos que te hizo viajar al pasado.
Hermione se tensó.
-¿Y?
-En el Departamento de Misterios se están investigando una serie de hechizos por sus posibles características oscuras y hay uno en particular que creo que podía ser uno de los que trajo aquí, según lo que me contaste.
-¿Qué hechizo es?- preguntó la chica.
-Se llama Gilbertory Fato, es un hechizo que sirve para dejar incapacitada a una persona físicamente. Es decir, su mente se entera de todo, pero no puede defenderse físicamente.
-¿Cómo el hechizo Petrificus Totalus, entonces?
-Exactamente- corroboró Moody.
-Entonces ya tenemos uno de los hechizos- dijo Hermione, alicaída.
-Creo que sí- dijo Moody- Además de esta noticia, tengo un regalo de Navidad para ti- y sonrió.
-¿El qué?- contestó ella.
-Acompáñame- dijo Moody.
Moody la guió hasta la puerta principal y le dijo:
-Ábrela- ordenó.
Hermione tomó el pomo de la puerta, lo giró y abrió la puerta. Tras ella estaba James, Sirius, Remus y Lily, sonrientes.
-¿Pero que hacéis aquí?- se sorprendió ella, pero sonreía.
-SORPRESA- gritaron los merodeadores mientras Lily abrazaba a su amiga.
-Te queríamos dar una sorpresa de Navidad, pasando las vacaciones contigo- le explicó Lily.
-¿Eso era lo que andabais tramando?- preguntó Hermione mientras abrazaba a los merodeadores.
-¿Te diste cuenta?- se sorprendió James.
-James, tendría que ser ciega para no darse cuenta- dijo Remus.
-Dumbledore nos dejó entrar, ya que él es el guardián secreto de este sitio. Vaya, menuda casa- dijo Sirius, mirándolo.
-Pues es aún mas bonito en el interior- dijo Hermione, haciéndoles entrar.
Los cinco amigos entraron en la casa. James y Sirius no paraban de mirar a todos lados con curiosidad, mientras que Remus y Lily eran mas comedidos. Dumbledore, que estaba en la fiesta también, se acercó a saludarles.
-Bienvenidos señores y señorita- dijo sonriente.
-Gracias señor- contestaron todos.
-Mirad, quiero presentaros a unas personas- dijo Hermione, llevándoles hasta donde había dejado a Anthony, Marc, Zack, Lisa, Anne, Kate y Luna, al lado de los bocadillos.
-Chicos- comenzó Hermione- Estos son…
-¿¡Tú?!- exclamó Lily.
Hermione miró a su amiga, asombrada de su arrebato. Siguió la dirección de su mirada y vió que miraba a Anthony, que la miraba con cara aterrorizada.
-¿Lily, que…?- dijo James.
-ESTE ES- gritó Lily- ESTE ES UNO DE LOS TIPOS QUE ME SECUESTRÓ.
Todos en la fiesta se quedaron estáticos, mirando con incredulidad a Anthony. Todos los miembros de la Orden habían ayudado en la búsqueda de Lily y no podían creer que hubiera sido él el que lo hubiera hecho.
Apenas un segundo después del grito de Lily James y Sirius se habían abalanzado sobre él. Sirius le arrancó la varita del bolsillo de la túnica de un manotazo y James la emprendió a puños con su cara, colérico.
-James, Sirius, basta- dijo Dumbledore.
Como parecía que ninguno de los muchachos estaba dispuesto a seguir sus órdenes, Dumbledore les lanzó un hechizo que los dejó inmóviles. Anthony, al verse "libre", trató de huir, pero un hechizo de Hermione lo derribó. Dumbledore avanzó hacia Anthony y lo puso en pie, petrificado. Sus ojos echaban chispas.
-Llevadlo a una de las habitaciones del piso de arriba bajo llave- ordenó Dumbledore- Quiero interrogarlo.
Hermione oyó un sollozo tras ella y se volvió. Era Luna, la hermana de Anthony, que lloraba mientras se llevaban a su hermano sobre el hombro de Marc. Hermione se dirigió a ella y la abrazó.
-No puede ser- susurraba en estado de shock- No puede ser.
-Señor- dijo Hermione, dirigiéndose a Dumbledore- ¿Puedo estar presente en el interrogatorio?
-Por supuesto- dijo Dumbledore, aún colérico.
Hermione, Moody y Dumbledore salieron del salón en dirección a la habitación de Anthony, dejando a Lily y Remus que anularan los hechizos de James y Sirius y a Luna siendo consolada por los demás.
-Estoy convencido que él es el topo que hemos descubierto, Albus- dijo Moody.
-Es probable- dijo Dumbledore- A ver que nos cuenta.
-Una sarta de mentiras nos contará- gruñó Moody.
-No creo- dijo Dumbledore- Hemos traido Veritaserum.
Anthony estaba tendido en la cama de su habitación cuando los tres entraron. Trató de levantarse, pero Hermione y Moody le apuntaron con la varita.
-Quieto, muchacho- dijo Moody en voz baja.
Dumbledore se acercó al joven y le entregó el frasco con veritaserum. El chico los miró, incrédulo.
-De un trago, Anthony- ordenó Dumbledore.
Anthony alzó el frasco y se lo bebió entero. Moody, Hermione y Dumbledore observaron cómo las pupilas se le dilataban y se le relajaba el rostro unos segundos después.
-¿Cómo te llamas?- preguntó Dumbledore.
-Anthony Diggle- contestó él.
-¿Sabes quien soy yo?
-Albus Dumbledore.
-Bien. Cuentanos desde el principio qué paso con Lily Evans. ¿Porqué la secuestraste?
-Yo no quería secuestrarla. Lo hizo un alumno de Hogwarts que le tenía manía.
-¿Quién?
-No lo sé- contestó Anthony- Nunca supe su nombre. Un día estaba en un bar muggle tomando algo y se me acercó un hombre. Me preguntó porqué bebía y yo le dije que estaba enamorado de una chica que no me correspondía y que estaba con otro hombre. Me dijo que no me preocupara, que no todo estaba perdido con ella y que ya nos veríamos. Dos días más tarde me lo volví a encontrar y él me dijo que tenía un plan para evitar que Sirius Black y Hermione Granger estuvieran juntos- Hermione aguantó la respiración y cerró los ojos- había varios alumnos en Hogwarts que tampoco deseaban que ellos estuvieran saliendo y que podían ayudarme, pero no me dijo sus nombres.
-¿Tú les dijiste que le hicieran daño?- preguntó Dumbledore.
-No. Yo no quería que nadie sufriera ningún mal. Solo quería que Sirius Black se asustara y que dejara a Hermione, pero no hizo ni caso a los anónimos que le mandamos, así que probamos a mandárselos a Hermione. Al principio no les hizo caso tampoco, pero en un partido de quidditch Sirius resutó herido por un hechizo que mando uno de esos chicos sin mi consentimiento. Cuando Hermione lo vió se asustó, pero no cedió. Entonces esos chicos se cabrearon con ella porque no les tomaba en serio y secuestraron a Lily Evans.
Hermione notó como las lágrimas avanzaban por sus mejillas.
-¿Porqué Anthony?- pensó.
-¿Qué pasó entonces?
-Dumbledore envió a todos los miembros de la Orden a Hogwarts a buscar a la chica, por lo que yo pude reunirme con uno de esos chicos en el cuarto donde tenían encerrada a la chica.
-¿Le viste la cara?- preguntó Moody.
-No- dijo Anthony- llevaba máscara. Pero sí recuerdo que era un poco gordito.
-Bien, ¿Qué pasó luego?
-Le dije que la liberara, no quería que nadie sufriera daño, pero él se negó. Yo tenía que hacer como si no supiera nada ante el resto de los miembros de la Orden, así que continué con la búsqueda. Un día recibí un mensaje de este chico diciendo que Hermione ya se había rendido y que había dejado a Sirius, por lo que acudí al cuarto y entre los dos dejamos a la chica en el aula de Encantamientos. Después acudí a la biblioteca buscando a Hermione y ella me contó que había cortado con su novio y se echó a llorar. En eso que llegaron los amigos de ella, Potter, Black y Lupin, diciendo que ya habían encontrado a la chica y que fueramos para allá. Ella no debía verme, porque me iba a reconocer, pero por suerte, Lisa me llamó en ese momento y no tuve que acompañarles.
-¿También fuiste tú el que pasaste información a los mortífagos?- preguntó Dumbledore.
-Sí. A cambio de su ayuda para separar a Sirius y Hermione les tenía que pasar información sobre las misiones que teníamos, que planes teníamos… Yo al principio no sabía para quien era esa información, pero al ver que ninguna misión nos salía a derechas empecé a sospechar de los mortífagos, pero no podía echarme para atrás. Me amenazaron con contarle todo a Hermione.
-¿Porqué lo hiciste, Anthony?- preguntó Hermione- Tu y yo eramos amigos ¿Cómo pudiste obligarme a dejar a Sirius?
-Yo amo a Hermione Granger- contestó él- No podía soportar que estuviera con otro. No podía esperar a que volviera a casa, por lo que hice lo que podía.
-Me das asco- dijo Hermione con desprecio.
-Vamos, Hermione- dijo Moody.
Hermione y Moody salieron de la habitación, dejando a Anthony con el director.
-Ya está, pequeña- dijo Moody.
-No puedo creer que haya sido él.
-Siempre son los que menos esperamos- contestó Moody- Anda, ve a buscar a tus amigos.
Unas horas más tarde toda la Orden del Fénix sabía que Anthony había sido el que secuestró a Lily Evans y que lo había hecho, según él, por amor a Hermione. Ésta, junto a Marc, Zack, Luna, Lisa, Kate, Anne, James, Lily, Sirius y Remus, no acababa de creerse los últimos acontecimientos.
-Sigo sin creérmelo- dijo Hermione- De Anthony no me lo esperaba.
-Yo sabía que estaba enamorado de ti- dijo Zack- pero no creí que fuera a montar todo esto. Siempre fue un chico sensato.
Pasaron un rato más en silencio hasta que decidieron irse a la cama. Había sido un día con muchas emociones. Lily y Hermione, que compartían habitación, subieron juntas.
-De verdad, Lily- dijo Hermione- No sabes lo mal que me siento por todo.
-No te tortures, Hermione- la consoló Lily- Ninguno se lo imaginaba.
-Ya, pero aún asi…
En ese momento se abrió la puerta de su habitación y entro James.
-Perdón, venía a desearos buenas noches- dijo James, ruborizado.
-Pasa, anda. Dijo Lily sonriendo.
-James, ¿Sirius está despierto?- preguntó Hermione.
-Si ¿por?
-No, porque quiero hablar con él- contestó ella.
Hermione salió de su habitación, dejando solos a James y Lily, y se dirigió a la ultima habitación del pasillo, la habitación de James y Sirius. Llamó.
-Adelante- contestó Sirius.
-Hola, soy yo- dijo Hermione.
-Hermione, ¿pasa algo?- preguntó Sirius, expectante.
-No, nada- dijo ella- solo quería disculparme una vez mas de lo que te hizo Anthony.
-Hermione- dijo Sirius, acercándose- Tú no tuviste la culpa.
-Ya- dijo ella, sollozando- Pero es que me causa tanta impotencia saber que fue por mí por lo que Lily y tú sufristeis…
Sirius la abrazó y dejó que se desahogara en sus brazos.
-Mira, Hermione. Esto que ha pasado ha sido una autentica faena, pero esto me ha valido para saber que tú no deseas mi mal. Que me quieres lo bastante como para sacrificar tu felicidad para que yo esté bien- Sirius la separó de su cuerpo y la miró a los ojos- Y eso me encanta- dijo sonriendo.
-Anda ya- dijo Hermione riendo.
-No, en serio, es verdad. Mira, sé que a lo mejor este no es un buen momento, pero quiero decirte que yo aún te quiero, que quiero estar contigo y que ahora que ya sabemos quien es el hijo de Morgana que…
Sirius no pudo continuar con su dicurso porque Hermione le echó los brazos al cuello y lo besaba con todas sus ganas y entusiasmo. Sirius la abrazó y la alzó del suelo mientras la besaba, provocando una sonrisa de Hermione. Cuando se quedaron sin aire Sirius le sonrió a Hermione y dijo:
-Eso es que sí ¿verdad?
-Sí.
Bueno queridos lectores y lectoras.
Desde que empecé este fic hace mas o menos un año ha habido altibajos, meses en los que no he podido escribir debido a mis estudios, pero creo que ha merecido la pena, ya que he cumplido mi sueño de poder escribir. Por ello quería daros las gracias a todos vosotros, por vuestra paciencia para conmigo y soportar mis idas de olla. Jajajaja. No, en serio. Muchas gracias a todos vosotros por haber estado aquí, por haberme leído y haberme animado con vuestras visitas. En fin, que para mí ha sido un placer. Pero esto no es una despedida. Nooooo. Volveré en septiembre, que ahora me voy de vacaciones a la playa, que creo que me lo merezco ¿no? Y continuaré con este fic.
Un beso para todos y que seais felices.
