Sed
-Con que tienes hambre? - pregunto Jake con una sonrisa.

-Si y mucha.

-Que se te antoja?

-Humano -me miro con horror-. Mmm no humano no... lobo - le susurre al oído.

Me dedico una amplia sonrisa entre juguetona y coqueta.

-Mas vale que te retractes niña... Por que dicen que en el bosque anda un lobo suelto.

Me mordí el labio y por mi mente cruzo la pregunta: A que sabrá la sangre de Jacob?

Comenzó a perseguirme por el jardín a paso humano. Salí a la calle y corrí rumbo al bosque. Al adentrarnos mas al bosque corrimos a toda velocidad.

-A que no me alcanzas lobo! - grite sobre mi hombro.

-Quieres apostar? - grito en respuesta.

A los pocos segundos ya me había acorralado contra un gran pino.

-Lo siento caperucita... hasta aquí llegaste -recargo ambas manos en el árbol a los costados de mi cabeza. Me sonrió de manera coqueta de nuevo-. Tengo mucha hambre y te voy a comer.

Se acerco mas a mi de manera provocativa. El latido acelerado de su corazón y su aliento caliente a escasos centimetros de mis labios me recordo la tarde anterior. El recuerdo de sus besos ardientes y sus manos fuertes acariciándome, aunado a la sed que tenia en esos momentos me hicieron pegarme aun mas a su cuerpo.

Su respuesta fue instantánea, me envolvió con sus brazos fuertes y me beso hasta quitarme el aliento.

Mi espalda termino pegada al suelo y mi pecho se fundió con el de Jacob, no resistía esa cercanía, lo debía tener de una u otra manera. Ya fuera teniéndolo entre mis brazos o teniendo su sangre en mi boca.

Lo deseaba de todas las maneras posibles.

Un extraño estremecimiento me recorrió el cuerpo. Me comenzaron a hormiguear las manos y arder aun mas la garganta. Cerré las manos convirtiéndolas en puños para no cometer una estupidez. Quería con todas mis fuerzas quitarme la ropa y despojar a Jake de la suya, pero también quería con la misma intensidad beber su sangre.

Aprete los dientes y cerré los ojos con fuerza.

-Nessie...? Que ocurre? - pregunto cuando noto que ya no le correspondía los besos.

-No lo se! - conteste anegada en lagrimas.

-Te lastime? - se alejo un poco de mi.

-No... no se que me pasa. Que es esto? Jake... - seguí llorando.

-Nessie?

-Aléjate de mi... por favor - le pedí entre dientes con la mandibula tensa.

Estaba segura que no podía resistir mucho mas. Me levante y retrocedí unos cuantos pasos

-Mi vida... que ocurre? - su voz estaba teñida de panico. Su corazón seguia latiendo muy fuerte.

Se acerco a mi y me tomo de las manos.

-Te pedí que te alejaras - de mi se apodero un instinto salvaje, casi casi primitivo.

De un solo salto me acerque a el y cayo de espaldas en el suelo cubierto de musgos. Lo bese de nuevo.

Mordí su labio y bebí la pequeña gota de sangre que salio de la herida. Jacob malinterpreto mi ataque y lo confundió como pasión, se incorporo y me presiono mas hacia su cuerpo.

Me dolía lo que le iba a hacer pero lo necesitaba. Bese su cuello y succione la piel de su garganta, mientras enredaba mis dedos en su cabello negro.

-Te amo, Renesmee - susurro al bajar sus manos por mi espalda trabándose en mis caderas.

-Yo también - retraje mis labios y enterré mis dientes en su cuello, justo por donde pasaba una deliciosa vena.

Bebí su sangre, deleitándome con su sabor. Su sangre era la mas deliciosa que habia probado en mi vida.

Jacob siguio acariciándome y susurrando mi nombre. No le importo que bebiera de el. No me detuve de beber, no me podía detener y no lo hice hasta que estuve satisfecha.

Nos dejamos caer en el suelo una vez mas. No me solto aunque luche contra sus brazos para que me soltara. Sentía asco de mi misma.

Nos quedamos en silencio por mas de una hora, abrazados a la mitad del bosque. Lo único que se escuchaba eran los latidos de nuestros corazones.

-Lo siento tanto, Jacob - solloce con fuerza.

Lo sentía de verdad, pero ahora estaba satisfecha. No tenia esa urgencia de la sed, ni del deseo por su cuerpo. Sentí una extraña paz en mi interior.

Jacob no dijo nada, solo me abrazo con mas fuerza y beso mi frente.

-Te quiero, Renesmee -murmuro después de un rato-. Te amo. Te adoro. Tu eres mi vida. Soy lo que tu necesites, lo olvidas... incluso si eso significa ser tu fuente de alimento. Jamas me podría enojar contigo por ser lo que eres. Es parte de ti - susurro en mi oído.

Levante la mirada y sus ojos oscuros no mostraban repulsión, como pensé que lo harían. Me miraba igual que siempre. Con amor y adoración infinitas.