Capitulo 31.

Ya estoy aquiiiii. Feliz vuelta de vacaciones para todos. Mi intención era subir el capitulo ayer, pero ha habido problemas para conectarme, pero hoy ya he podido.

Aquí he vuelto, con muchas ganas de escribir jejejeje. Espero que os guste a todos. Muchas gracias por vuestro apoyo y por vuestros comentarios. Sois los mejores. Un beso.

-Hermione- llamó Lily- ¿podrías dejarme los apuntes sobre el Filtro de los Muertos en Vida?

Hermione asintió con la cabeza de manera distraída mientras le pasaba los apuntes de Pociones que había estado hojeando minutos antes.

-Toma, aquí están- dijo Hermione- Por cierto, aquí tienes el trabajo que me dejaste de los animagos, está genial, por cierto- comentó con una sonrisa hacia la pelirroja.

-Ay, gracias, ni me acordaba- sonrió Lily.

-Ejem, ejem- carraspeó una voz.

Las dos chicas levantaron la cabeza y miraron hacia un grupo de cuatro chicos que las miraban con cara de preocupación.

-¿Qué?- preguntó Hermione, inocentemente.

-¿Cómo que qué?- dijo Sirius, con los ojos abiertos como platos- ¿Se puede saber que estáis haciendo?

-Ummm- dijo Lily, fingiendo pensar- ¿estudiar?

Los cuatro chicos se miraron asombrados.

-Lily- dijo James, fingiendo paciencia- estamos en marzo.

-¿Y?- preguntó Lily.

-Los exámenes no son hasta Junio- contestó James.

-¿Y?- repitió la chica.

-Y…- James se detuvo, pensativo- Por Merlín, Lily, que aún quedan muchos meses para los exámenes.

-Por eso es mejor empezar ahora, que si se deja todo para el último momento no te llega ni la cabeza ni el tiempo- razonó Hermione.

Sirius negó con la cabeza, divertido.

-Mione, no te preocupes, siempre sacas buenas notas- dijo Sirius, poniendo las manos en los hombros de Hermione.

-Ya, ¿sabes por qué es eso?- preguntó ella- Porque estudio con tiempo- concluyó ella, mirándole con una sonrisa.

Los seis amigos se rieron con ganas.

-Bueno, venga, os dejamos estudiar- concedió Sirius.

-Si- dijo James- no vaya a ser que acabe con una calabaza por cabeza como la última vez- dijo, riendo.

-Buen chico- dijo Lily, riéndose.

Los cuatro chicos se encaminaron al campo de Quidditch dejando a las dos chicas estudiando, ya que Sirius y James tenían entrenamiento debido al próximo partido contra Hufflepuff y Remus y Peter querían estar presentes para animar a sus amigos.

Han pasado muchas cosas desde las vacaciones de Navidad en la que consiguieron capturar a uno de los secuestradores de Lily, Anthony. Después de la confesión en la que se inculpaba del secuestro de Lily, Anthony fue entregado a la justicia en el Ministerio de Magia. Allí, fue juzgado por el Wizengammot y condenado a pasar tres años en Azkaban. Cuando salió la sentencia todos los miembros de la Orden se indignaron, pues la consideraban muy leve, pero Lily los acalló a todos cuando dijo:

-No importa si está tres años, tres meses o tres días. Azkaban es lo peor que se imaginar y solo estar allí un rato… será espantoso para él, que parecía arrepentido.

El silencio se hizo en la cocina del Cuartel General, roto solamente con los sollozos de la madre de Anthony.

-Pelirroja- dijo Sirius, sentado junto a Hermione-No se puede ser tan buena.

Lily le sonrió mientras James le daba un pequeño golpe en el costado a Sirius.

Desde que descubrió al autor de su secuestro, Lily estaba más callada que antes, más pensativa. Sus cuatro amigos decidieron no presionarla y que ella misma volvería a ser como era siempre, pues de seguro la experiencia había sido traumática. Aunque Hermione era su amiga del alma, aquella con la que podía hablar de todo con confianza, increíblemente su hombro en el que apoyarse de las últimas semanas había sido James no quiero verte ni en pintura Potter. Casi todos los días estaban uno al lado del otro, hablando, riéndose…

Un día, después de regresar a Hogwarts, Hermione le preguntó a Lily que tal le iba con James.

-La verdad es que estoy sorprendida con él- dijo Lily, sentada en la cama de su amiga- Hablamos mucho. No solo del secuestro, también sobre las cosas que solíamos hacer de pequeños, nuestros pasatiempos preferidos… Me hace reír y me lo paso bien con él.

-Eso es estupendo- dijo Hermione, feliz.

-Si…- respondió Lily, arrojándole un cojín a Hermione- Aunque no tanto como tu relación con Sirius ¿no?

Sirius y Hermione habían vuelto juntos después de la confesión de Anthony y se habían convertido en la pareja del momento en Hogwarts. Que el atractivo Sirius y la inteligente Hermione salieran juntos provocaba ciertas envidias por parte de algún sector, pero en general les dejaban tranquilos. ¿Cómo es posible que el club de fans de Sirius les dejaran de incordiar? Muy sencillo: Sirius las reunió en un aula vacía un día durante la cena. Les explicó lo mal que lo había pasado cuando lo dejaron y que quería volver con ella. Las muchachas al principio protestaron un poco, pero al final entraron en razón e incluso le escribieron una carta de disculpas a Hermione, que la aceptó emocionada.

El 22 de Marzo cumplían tres meses juntos, por lo que Hermione decidió hacerle un regalo. Un detallito nada más, pero, al tratarse de una fecha especial, le hacía ilusión regalarle algo a su chico.

En cuanto a Remus, aun seguía saliendo con Sarah y les iba bastante bien, aunque Remus seguía sin decidirse a contarle lo de su licantropía, ni a ella ni a Lily, por miedo a que le rechazaran.

Por último, Peter seguía teniendo una buena relación (o eso parecía) con los otros merodeadores, pero no participaba tanto en el grupo cuando las chicas estaban delante. Los chicos intentaban animarle para que participara más, pero Peter no parecía muy dispuesto, así que al final, dejaron de insistirle y dejaron que hiciera lo que le daba la gana.

Volviendo a principios de Marzo, los merodeadores se estaban riendo de camino al campo de Quidditch.

-Madre mía, como son- dijo Remus.

-Sí, son ganas de preocuparse a lo tonto. Si todavía queda mucho tiempo para estudiar- dijo Peter.

-Bueno, en parte tienen razón. Si se estudia con tiempo no te agobias tanto- dijo Remus.

-Ya, pero ellas estudian con demasiado tiempo- dijo Sirius.

-Oye, Sirius- dijo James- acuérdate que esta noche tenemos un pequeño problema peludo, así que no te entretengas mucho con Hermione ¿vale?

-Yo jamás me entretengo- dijo Sirius poniéndose digno.

Tres miradas de incredulidad.

-¿Y lo del mes pasado?- sonrió Remus con cansancio.

-Es que Hermione me estaba ayudando a hacer los deberes de Transformaciones.

-¿Desde cuándo necesitas ayuda con Transformaciones?- preguntó Peter.

Todos se rieron.

-Tenéis razón. Esta noche no me entretendré- prometió Sirius.