Que Bienvenida!

Un poco antes del medio día Jacob dio la vuelta en la carretera, para entrar al camino boscoso de la casa de mi familia.

Todos nos esperaban en las escaleras del pórtico con expresión de felicidad y alivio.

Me baje del auto.

-Hola fam... - no pude terminar la frase.

Papa me abrazo con fuerza y lleno de besos mi cara. Luego me paso a los brazos de mama e hizo lo mismo.

-Tranquilos! Contrólense!-pude decir cuando pase por los brazos de toda la familia-. No me fui por diez años.

-Eso nos pareció - murmuro Edward.

-Una ducha no le caería nada mal - le susurro Rosalie a Emmett.

Me moví tan rapido que la pobre ni siquiera me vio venir.

La abrace con fuerza para que oliera el aroma de Jacob que se quedo impregnado en mi.

-No! Nessie! No! Alejate! - grito desesperada.

Los demas soltaron a reir a carcajada limpia.

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-Y que paso? -pregunte una vez que me sente en un mullido sillón de la sala-. Cuéntenme minuto a minuto la llegada de Santiago.

Jacob se sentó a mi izquierda y me tomo de la mano.

-Alice lo vio venir y lo esperamos fuera de la casa -comenzó mama-. Edward no quiso darle el pase.

-Se que fue muy descortés, pero lo ultimo que quiero es tener un Vulturi cerca, mucho menos uno dentro de nuestro hogar - espeto papa.

-Y como se porto? Que dijo por que no lo dejaron entrar?

-Se porto muy bien - contesto Alice.

-Como dijimos antes Nessie, el es muy pacifico - murmuro Jasper con la vista fija en mi mano unida a la de Jacob.

Maldito vampiro tan suspicaz.

-Te divertiste con el perro? - pregunto papa sentándose en el descansa-brazos a mi derecha.

-Me divertí con Jacob -enfatice su nombre-. Fui a una reunión de consejo... hablaron de las leyendas de la tribu. Vi a los demás chicos, les mandan saludos por cierto. Claire la impronta de Quil quiere oler igual que yo, así que le comprare un perfume la próxima vez que vaya a Seattle. - Trate de llenar mi cabeza con cosas triviales y con poca importancia, para no pensar en el compromiso-. Suficiente de mi, que mas paso con Santiago?

-Dijo que sus amos deseaban que gozaramos con buena salud -comento Alice rodando los ojos-. Santiago obviamente quería verte, para darles un reporte completo a sus amos. Sus ojos iban y venían de un extremo a otro de nuestra formación y veía con insistencia la casa y aguzaba el oído para saber si estabas aquí.

-Su intención era solicitar una audiencia privada contigo, mi cielo - Edward trato de hablar con dulzura como siempre hablaba conmigo, pero en sus ojos ardía un intenso odio.

-Una audiencia conmigo? -pregunte extrañada-. Para que?

-Para darte una invitación personal de Aro -murmuro papa con los puños apretados sobre sus piernas-. Quiere verte. Quiere ver en lo que te has convertido y ver que no eres una amenaza, ver si te has adaptado como se dijo... tu sabes.

Nadie se atrevía a hablar del día en que si no es por Alice, Jasper y los invitados que trajeron, todos -principalmente yo-... hubiéramos muerto.

-También quiere ver si tienes el potencial para...

-Cállate Alice! - grito papa poniéndose de pie.

Su repentino ataque me asusto.

-Potencial para que? - cuestione intrigada.

Nadie contesto y evadieron mi mirada.

-Mama? -no me contesto. Se limito a ver a su marido a los ojos-. Para que tengo potencial? - pregunte de nuevo.

Nada. No dijeron nada.

-Chupasangre... Te exijo que le contestes - mascullo Jake entre dientes.

La expresión de dolor, enfado, tristeza y desolación del rostro de papa me heló la sangre.

Si no fuera por que los vampiros no pueden llorar, juraría que toda mi familia hubiera rompido a llorar cuando papa por fin me contesto.

-Aro quiere ver si tienes el potencial... y asi lo cree, para que te unas a su guardia.

Emití un jadeo que rompió el silencio sepulcral que reinaba en la gran sala.

Con mi visión periferica vi como Jacob se levanto de un tirón y comenzó a temblar de pies a cabeza. Sus manos y brazos temblaban sin cesar y ru respiración era rápida y violenta.

Sentí frió... nunca en mi vida lo había sentido hasta ese día.

Aro quería verme... y ademas invitarme a que me uniera a su guardia.

Espera... que?

Eso no tenia sentido! Primero quería asesinarme por ser una aberración a sus ojos y ahora me quería en su guardia?

-Pero yo... no quiero... - logre balbucear una vez que mi cabeza dejo de girar.

Ahora todo estaba tranquilo y en calma, gracias a Jasper. Luego de un minuto me di cuenta de que Jacob se habia ido. No logro controlarse, ni con la ayuda de mi tio, tal y como lo habíamos hecho los demás.

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Ese día decidimos no hablar mas de los vampiros italianos y tratar de seguir como si nada hubiera ocurrido.

Llame a Jake para saber como estaba. Me contesto algo molesto, pero dijo que ya se había controlado, que descargo su enojo corriendo hasta Canadá.