Capitulo 34.
SÉ QUE ME HA QUEDADO UN POCO CORTO, PERO ES QUE ÚLTIMAMENTE ME FALTA INSPIRACIÓN. VOY A TOMARME UNA TABLETA ENTERA DE CHOCOLATE A VER SI SE ME PASA, QUE TODOS SABEMOS QUE ES EL REMEDIO PARA TODO. JAJAJAJA. BESOS
El licántropo aulló fuertemente antes de iniciar una carrera hacia donde estaban Lily Hermione, que miraron aterradas al hombre lobo. El perro y el ciervo se abalanzaron hacia su amigo y consiguieron atraparle antes de que se acercara a las dos chicas. Lunático, totalmente enloquecido, intentó escapar de sus perseguidores, pero Canuto le mordió una pata. El licántropo aulló, esta vez de dolor, y le pegó un zarpazo al perro, hiriéndole en un costado.
-NO-gritó la castaña al ver cómo herían a Sirius.
El perro gimoteó un poco y la miró a los ojos.
Lily, asustada, tiraba del brazo de Hermione para que corriera hacia el castillo. En ese momento la puerta de la cabaña se abrió de golpe y salió Hagrid, armado con su ballesta.
-ENTRAD EN CASA, YA- ordenó.
-Vamos, vamos- susurró Hermione a su amiga.
A pesar de que sabía que el licántropo que tenía delante era Remus, era peligroso permanecer en el mismo sitio que él, por lo que empujó a Lily para que entraran a toda prisa a la cabaña. No tuvo que repetírselo muchas veces, ya que la pelirroja corrió a la cabaña sin rechistar y cerró la puerta nada más entrar Hermione.
-¿Qué demonios hace un hombre-lobo en los terrenos del colegio?- preguntó Lily con los ojos fuera de las órbitas y una mano sobre el corazón.
Hermione sacudió la cabeza. No podía decirle a Lily la verdad, ya que era un secreto que no le pertenecía a ella. Remus era el que tenía que decidir si le confiaba el secreto de su licantropía a la chica y ella no quería traicionar su confianza revelándoselo.
-¿Se ha ido ya?
Hermione se asomó a la ventana de la cabaña y vio que Remus, Sirius y James ya no estaban a la vista. Hagrid estaba a pocos pasos de la cabaña pero hacía cosas muy raras: se daba palmetazos con ambas manos en la pierna izquierda, como si quisiera sacar algo de la pernera del pantalón.
-Sí, ya se ha ido.
Lily se desplomó en una de las sillas de la casita, al lado de donde estaba Hermione.
-Cuando llegué a Hogwarts recuerdo que me dijeron que en el Bosque Prohibido había hombres-lobo, pero cuando crecí dejé de creerlo. Al parecer era verdad- dijo Lily. Como Hermione no contestaba la miró- ¿Mione? ¿Estás?
-Perdona- dijo ella, sentándose ella también- todavía estoy un poco aturdida.
-Normal- dijo Lily, sonriendo un poco- Tú… ¿crees que un alumno o profesor sea un licántropo?
Por fortuna para Hermione, en ese momento la uerta se abrió con un portazo, dando paso a un Hagrid que estaba farfullando no sé qué de unos pantalones, muy enojado.
-¿Hagrid?- preguntó Hermione- ¿Y el licántropo?
-Se fue- contestó él- Desapareció en el bosque antes de que pudiera darle alcance.
Hermione suspiro de alivio.
-Entonces, no te atacó a ti tampoco ¿verdad?- preguntó Lily.
-No, no me hizo nada- contestó Hagrid mientras guardaba la ballesta- Por suerte- miró a las dos chicas y dijo- Siento mucho haber hecho que estéis fuera del castillo cuando un hombre-lobo estaba suelto. No sabéis lo culpable que me siento-se disculpó mientras se desplomaba en una silla él también, haciendo que crujiera.
-No tienes de qué disculparte, Hagrid- le dijo Hermione- Piensa que tú no tienes la culpa de que haya aparecido, no podías saberlo.
-Ya…- sollozó él tras su pañuelo de lunares- Pero si os hubiera pasado algo no hubiera podido con la culpa…
-Te repito que no tienes nada de lo que disculparte ¿verdad, Lily?- dijo Hermione.
-Es verdad, Hagrid. Tranquilízate- contestó Lily.
-Mañana mismo voy a ir a hablar con Dumbledore para contarle esto- sentenció Hagrid, hipando.
-¿Qué dices?- se escandalizó Hermione- Si le dices eso te despedirá.
-Es lo que merezco- dijo él.
-Mira, Hagrid- dijo Lily con voz firme- Tú no le vas a decir nada. Es verdad que nos dijiste que viniéramos a verte para devolverte unas plantas, pero ya está. Tú no tienes la culpa de que un licántropo haya aparecido de la nada y casi nos ataque, y por tanto no tienes responsabilidad de nada. Bueno, sí, de algo tienes responsabilidad: La de tratar de que no nos hiciera daño, la de correr a defendernos. Y si vas a de Dumbledore y le cuentas lo que ha pasado, pagarán justos por pecadores, no sé si me explico.
-Pero…- balbuceó el hombre- ¿y si el licántropo vuelve a aparecer?
-Bueno…- dijo Hermione- si vuelve a aparecer entonces ya se lo cuentas. Pero le dices que es la primera vez que lo ves y así tu trabajo no peligrará.
Hagrid las miró muy agradecido.
-Muchas gracias, chicas- dijo Hagrid- Aunque lo que me merezco es que me echen…
-Basta ya, Hagrid- dijo Lily, abrazándole- tú eres un buen hombre y no voy a permitir que un suceso del cual no tienes responsabilidad alguna arruine tu futuro.
Hagrid se les echó a llorar de nuevo. Una vez se hubo calmado (pasó un buen rato) ambas chicas se hicieron un hechizo de invisibilidad y un encantamiento para disipar su olor, cortesía de Hermione. Así si se volvían a encontrar al hombre-lobo, este ni las vería ni las olería. Dejaron la cabaña de Hagrid y fueron avanzando deprisa por los terrenos del colegio. La luz de la luna llena iluminaba el Bosque Prohibido.
-Espero que Remus esté bien- pensó Hermione.
Estaban a punto de llegar a la entrada del castillo cuando ésta se abrió una rendija. Ambas muchachas detuvieron su avance cuando vieron que del castillo salían Dumbledore y la señora Rosmerta, la camarera de las Tres Escobas, en Hogsmeade.
-Muchas gracias por todo- estaba diciendo ella.
-Si volvéis a ver a los mismos mortífagos mandadme aviso de inmediato- dijo Dumbledore, muy serio.
-Últimamente no sé qué es lo que pasa, que hay un montón de ataques en Hogsmeade. Siempre ha sido muy tranquilo…
-Son tiempos difíciles- dijo el director.
-No te preocupes, querida, avisaré a la Orden del Fénix y al Ministerio para que investiguen… el asesinato.
-¿Asesinato?- pensó Hermione- ¿Qué ha pasado? ¿Y si Remus…?
