El desfile de modas fue un rotundo éxito. El evento se llevó a cabo al aire libre de noche, lo que le dió un gran protagonismo a los efectos de las luces. Al finalizar, los invitados se dispersaron por el lugar mientras llegaban sus respectivos conductores a recogerlos. El conductor de Adrien había llegado allí minutos antes, pero el chico le había indicado que se diera un respiro. Eso le daría algo de tiempo a solas con Marinette.
-¡Eso fue increíble!- exclamó la muchacha mientras caminaban por los jardines del lugar del evento.
-En serio te gustan estas cosas de la moda, ¿no es así?- preguntó Adrien con una sonrisa.
-¡La moda es mi vida! Es mi sueño llegar a tener tanto éxito en este mundo como tu padre.- respondió ella radiante. El chico hizo una mueca en cuanto ella mencionó a su progenitor.
-Claro...- murmuró.
-Gracias de nuevo por invitarme. Ha sido una de las mejores noches de mi vida.- agregó Marinette tomando su brazo con entusiasmo.
-¿Ah, sí?- balbuceó el chico por el contacto.- N-No hay de qué...
-Oye, ¿crees que tu chofer se tarde mucho? Creo que ya es algo tarde y no quiero preocupar a mis padres.- dijo ella.
-No te preocupes, estará aquí pronto.- aseguró él.- Mientras tanto, yo... Hay algo que quiero decirte.- dijo Adrien tornándose un poco más serio.
-¿Qué es?- preguntó Marinette intrigada.
-Verás, yo... Tú, creo que eres una chica m-maravillosa. Siempre estás tan feliz y llena de energía.- dijo con una dulce expresión. Marinette se sonrojó ante el cumplido.- Y yo... creo que estoy comenzando a enam...
-¡Adrien!- oyeron ambos chicos llamarlo. El señor Agreste se acercó a ellos.
-Hola, padre.- saludó el muchacho con seriedad.
-¿Qué haces aquí? El hecho de que no modelaras en este evento no quiere decir que puedas actuar como un ermitaño y evitar a los demás invitados.- dijo su padre con firmeza.
-Lo lamento.- dijo Adrien cabizbajo. Marinette lo vió tristemente y se acercó al diseñador.
-Hola, señor Agreste. Es un gran placer conocerlo.- saludó con una sonrisa intentando distraerle de regañar al chico.
-El placer es todo mío, jovencita.- respondió el empresario al saludo.- Tú debes ser Marinette, ¿no es así?
-¿S-Sabe mi nombre?- balbuceó ella impresionada.
-Por su puesto. Adrien habla mucho de tí.- confesó el señor Agreste, haciendo sonrojar a su hijo.- Es muy hermoso ese vestido que usas.- dijo observando con cuidado su vestimenta.
-G-Gracias. Lo hice yo misma.- respondió ella.
-Impresionante.- dijo ante de voltear hacia Adrien.- Es una buena chica, Adrien.- Este se sonrojó aún más antes de mirarla de reojo.
-Lo sé...- murmuró.
-El chofer los espera a ambos afuera.- agregó antes de retirarse.
-¿Vamos?- preguntó Adrien ofreciendo su mano a la chica, quien la tomó con una sonrisa.
En el vehículo un silencio incómodo se formó de inmediato. Adrien finalmente estaba a solas con Marinette, que es lo que anhelaba tanto, pero ahora que lo había logrado, realmente no sabía cómo dar el primer paso.
Primero intentó decir algo, o al menos concluir lo que intentaba confesarle anteriormente, pero las palabras no salían de su boca. Intentó entonces acercarse a ella. Deslizándose poco a poco por el asiento llegó a su lado, chocando con ella por error.
-Lo siento...- murmuró al golpear por error su hombro. Ella solo le dirigió una mirada dulce y regresó su vista a la ventana. La noche era el mejor momento para Ladybug y Cat Noir de patrullar. Esperaba ver a su amado gatito en alguno de los tejados, pero no había ni rastro de él.
-¿Crees que esté por aquí?- pregunto ella de pronto.
-¿Disculpa?
-Cat Noir. ¿Crees que él esté por aquí?- repitió ella la pregunta volteando hacia él. Los nervios se apoderaron de Adrien.
-Y-Yo... No lo creo... ¿Por qué preguntas?
-No, por nada.- respondió Marinette volteando hacia la ventana.
-¿A tí... te gusta Cat Noir?- preguntó Adrien con interés.
-¿A mí? N-No, claro que no.- negó ella con rapidez, pero en la expresión del chico pudo ver que no había manera de que creyera eso.- Bueno, tal vez. Un poco... algo... mucho...- suspiró.
-Bueno, no puedo culparte. Parece un chico genial...- comentó él con una sonrisa de satisfacción.
Una vez que llegaron a la casa de la chica, ambos se despidieron en la puerta. Adrien conservaba su sonrisa, cosa que Marinette notó, pero le restó importancia.
-Aún no puedo creer que haya presenciado con mis propios ojos un desfile de modas de Gabriel Agreste.- dijo Marinette a su kwami más tarde. Su vestido rojo se encontraba cuidadosamente colocado en su maniquí y ahora vestía sus pijamas.
-Sí. Ese chico, Adrien, fue muy lindo al invitarte.- comentó Tikki.
-Lo sé. Él siempre es muy dulce...- dijo Marinette con una sonrisa.
-Marinette, no me digas que te gusta él...
-¡¿Qué?! ¡No! Adrien... él... es solo un amigo. Además, mi corazón pertenece a Cat Noir...- respondió la chica soltando un suspiro.
-¿No cambia nada con el hecho de que él está interesado en otra chica?- preguntó Tikki.
-Debe ser temporal.- aseguró la muchacha.- Aún así, me gustaría saber quien es mi rival...- agregó. De pronto vió a Tikki correr a ocultarse detrás de su almohada.- ¿Tikki?- llamó antes de escuchar unos golpes en su ventana. Al voltear, sus ojos se abrieron de par en par.- ¡¿Cat Noir?!
Este fic estaba pensado para ser un simple one shot. Algunos me pidieron una segunda parte, y déjenme decirles... no saben lo que han desatado...
Los que vienen del fandom de BajoTerra saben sobre mi debilidad con los one shots. Me cuesta mucho dejarlos con una sola parte por que siempre se me ocurre una continuación y termina siendo toda una historia.
