Derrumbe

Camine aun en las nubes, rumbo a la playa. Seguía pensando en el baile que le había mostrado a Jacob y los labios me ardían por su beso.

Mire la delicada argolla que envolvía mi dedo y el corazón se me hincho de alegría.

-Entonces es verdad? - pregunto con acidez una voz femenina, a mi espalda.

Voltee para encararla.

-Leah! -exclame sorprendida-. Cuando regresaste?

Leah Clearwater, era la única mujer de la reserva La Push, que se transformaba en loba. Era parte de la manada de Jacob, pero se fue del lugar hace unos cuantos años y no se ha transformado desde entonces. Se comunica con su madre Sue, de vez en cuando y esas son todas las noticias que yo tenia de ella.

-Contesta niñita! Estas con Jacob?

-Si, desde hace unas semanas - conteste balbuceando.

Leah siempre me ha dado miedo.

Estaba diferente, no se veía tan salvaje como antes, pero seguía viéndose feroz. Su cabello negro era largo y sedoso, peinado y arreglado; no era la maraña que siempre traía. Iba limpia y arreglada. Se veía muy bonita, pero su mirada era salvaje, fría y hasta sanguinaria.

-Solo una advertencia princesita... - mascullo viéndome de arriba a abajo, la ropa que traía. Mi atuendo no era extravagante, ni fuera de lo común, pero era de diseñador-. Si le rompes el corazón a Jacob, igual que lo hizo la zorra de tu madre... te juro que te arrancare la cabeza.

Me quede sin aliento, paralizada, mientras sus amenazas me atravesaban como espadas.

Un momento...

-Que? - pregunte en un susurro.

-Aunque pensándolo mejor... No creo que en verdad este enamorado de ti. Fue demasiado conveniente, eso de que se imprimara de ti, justo en el momento que supo que tu madre se salvaría.

-De que demonios estas hablando? -le grite. No le encontraba sentido alguno a lo que me acababa de decir-. Solo estas amargada. Estas celosa de que Jacob sea feliz conmigo y no contigo.

Solto una carcajada malévola.

-No te han contado nada verdad? -su expresion era burlona, pero sus ojos tenían una chispa de consternación-. Jacob con la única que es feliz es con Bella. Mira, el chupasangre de tu padre abandono a tu mama. Ella se refugio en los brazos de Jacob "como amigos" - entrecomillo la frase.

-Eso ya lo se, Leah - replique dando por terminada la conversación y me aleje de ella.

-Si, pero sabias que Jacob se enamoro de Bella?

Me detuve en seco sin aliento.

-Mientes! - conteste una vez que pude respirar.

-No miento -dijo con expresión inocente-. Preguntale a quien tu quieras. A Sam, a Quil, a Embry o a Billy. Cualquiera de los lobos te lo puede confirmar.

-No voy a caer en tu juego, Leah.

-No es un juego -su expresión se enserio-. Siempre le dije que merecías saber la verdad. Luego tu papi regreso -hablo como si no hubiera interrumpido su historia-, Bella hizo a un lado a Jake. Tus papas se casaron, ella quedo embarazada -dijo con aburrimiento-. Edward quería arrancarte del vientre de tu madre, la rubia se lo impidió y pronto todos estuvieron de su lado - concluyo con desdén.

No me moví ni un milímetro.

-Jacob le mostró a la manada -continuo- lo que le estabas haciendo a Bella. La estabas matando... Eras una aberración a nuestros ojos, pero en especial a los de tu padre, para el eras un monstruo que le robaba la vida a su amada humana. Nos organizamos para matarte, y nos llevaríamos a Bella y a los Cullen que pudiéramos en el camino. Pero pudo mas el amor de Jacob por Bella y se separo de la manada, para poder protegerla, el muy imbécil. Y mas imbécil mi hermano Seth, por seguirlo. Yo no tuve mas remedio que seguirlo a el para protegerlo.

Estaba totalmente aturdida, la escuchaba muy lejana; pero aun así, cada palabra se quedaba tatuada en mi cerebro.

No quería creerle. Debía salir corriendo de ahí, pero estaba clavada en la piedra, donde estaba parada. Ademas Leah, había llenado con unas simples y pocas palabras, ciertas lagunas y silencios incómodos que había, en las historias que me habían contado.

Bella y Jacob siempre me habían dicho que se querían, que se amaban como hermanos.

A mi mente llegaron los recuerdos de mis pesadillas: ellos juntos y felices. Jacob abandonándome por ella.

-Jacob te aborrecía por completo -continuo la loba destilando su veneno-. Por eso nunca he creído el cuento de que esta imprimado de ti. Como dije fue muy conveniente. Para mi que invento eso para seguir al lado de tu madre. El siempre clamo que Bella era el amor de su vida y de repente apareces tu y puff: amor puro, sincero y eterno. No lo creo - meneo la cabeza con incredulidad.

No, tampoco yo lo creería, así como lo contaba ella. Si yo hubiera sido testigo de toda la historia desde un principio, igual que ella, tampoco lo hubiera creído.

No debía creerle a Leah pero recordé la tarde que le confese a Jacob mi amor por el y la conversación previa:

...

-Jake, alguna vez te has enamorado? - dudo un momento en contestarme.

-Mmm... hace mucho tiempo ya, creí haberlo estado. La amaba y mucho, pero ella a mi no.

Mi corazón latió mas de prisa por su respuesta.

-Ella amaba a otro -continuo- Y eso me dolía, como no tienes idea.

...

En mi cerebro... todo encajo.

Todo el amor que sentía por mis padres, mi familia y por Jacob, se convirtió en odio. Un odio profundo tal y como había sido mi amor por ellos.

Me habían mentido toda mi vida!

Edward no me había amado desde el instante en que supo que Bella estaba embarazada, como siempre me dijo. Me había odiado. Quería acabar con mi vida.

Jacob estaba enamorado de Bella y había mentido al decir que me amaba, para poder seguir cerca de ella. Mi familia jamas me dijo nada, ni mis amigos en La Push.

Leah me miraba expectante, con una pequeña sonrisa en su rostro, al ver que le creía y que su historia encajaba en lo que yo sabia.

Jamas había sentido un dolor tan intenso en mi pecho -excepto la vez que me despedí de ellos, en el claro, mientras los Vulturis deliberaban matarme o no-. Sentí como si hubieran atravezado mi pecho y estrujado y aplastado mi corazón.

Quería gritar, llorar y gritar otra vez.

Todo mi mundo, mi vida y mi futuro se derrumbaron ante mis ojos.

Toda mi vida había sido una mentira.

Salí corriendo a toda velocidad, llorando. No sabia si huir o primero pedir respuestas y explicaciones o matarlos.

Una ira desconocida y energetizante se apodero de mi. Mi lado vampirico hizo a un lado a mi lado humano. Jamas me sentí tan salvaje, como en esos momentos -ni siquiera cuando cazaba-. Corrí como un espectro por el bosque silencioso, hasta la casa de los que alguna vez llame familia.