Capitulo 37:

El mes de mayo llegó y, de su mano, el calor empezó a llegar a Hogwarts. Los estudiantes, entre tanto, no podían disfrutarlo mucho, pues los temidos exámenes estaban a punto de llegar, por tanto, en vez de tumbarse al sol, tenían que encerrarse en la biblioteca para estudiar. Por si eso no fuera bastante incentivo para desear que las semanas pasen deprisa, Dumbledore había hecho un anuncio un poco especial en los tablones de anuncios de las diferentes Casas:

Con motivo del fin del curso académico,

el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería presenta

su I Concurso de baile.

Aquellos estudiantes que deseen participar,

deben comunicarlo a su jefe de Casa.

Albus Dumbledore.

Desde que se pusieron esos carteles, todo Hogwarts era un hervidero de rumores y de expectación de saber quién se iba a presentar, con que canción… etc. Y lo que era más importante, si alguno de los legendarios merodeadores se iba a presentar.

Aunque James, Sirius, Remus y Peter no quisieron decirlo en público, ellos sí que se querían presentar, junto con Hermione y Lily, al concurso. Aunque quedan para ensayar de vez en cuando, tienen muy poco tiempo para ello, pues tienen los exámenes y han de estudiar.

-Odio decir "os lo dije"- dijo Lily, divertida, el día antes del comienzo de los examenes- Pero os lo dije, que había que estudiar con más tiempo…

-Eso le quita la emoción al asunto, Lily- dijo Sirius, sentado junto a Hermione, en la Sala Común.

-Ya, pero ahora os estáis dando un atracón a estudiar- sonrió Hermione.

James se llevó un dedo a los labios y chistó para que se hiciera el silencio. Hermione y Lily se miraron arqueando las cejas, pero no dijeron nada. Era inútil intentar razonar con ellos en cuestiones de estudio.

La hora de la cena llegó pronto y bajaron al Gran Comedor. Esa noche el ambiente era un poco tenso, debido a que al día siguiente todos los cursos empezaban las pruebas, pero de todos los estudiantes, aquellos que eran de quinto y séptimo curso eran los que estaban más callados o irascibles.

-Recuerdo cuando estaba quinto año, que estuve dos semanas sin hablar con nadie de lo nerviosa que estaba por el TIMO- recordó Lily.

-Ya, yo estaba casi al borde de un colapso nervioso- sonrió Hermione.

Remus y James negaron con la cabeza.

-Tenéis que aprender a no tomaros la vida tan en serio- dijo James- Ya sabéis, aprender a relajaros.

-De los resultados de esos exámenes dependía nuestro futuro, James- dijo una exasperada Lily.

Remus, Sirius, Peter y Hermione rodaron los ojos y se sentaron cansinamente. Aunque era obvio (sobre todo en el caso de James) de que se querían muchísimo, James y Lily a veces protagonizaban escenas de discusión en la Sala Común, debido a su disparidad de opiniones y a la fuerza del carácter de ambos, pero siempre terminaban reconciliándose, frecuentemente con un buen beso y palabras tan cariñosas que, según Sirius, le producían caries.

-Yo lo único que digo es que estudias y te preocupas por los exámenes demasiado. Hay otras cosas mas interesantes además de los libros.

Lily le miró con los ojos como platos, al igual que Hermione y Remus.

-Ahí estoy de acuerdo con James- dijo Sirius- Está en Quidditch, el aire libre, el campo… estoy yo.

Las chicas rieron mientras el animago se llevaba una colleja por parte de James.

-Y ahí va todo su ego- sonrió Remus, riendo.

Cenaron entre risas y bromas y se levantaron en cuanto terminaron. Lily y Remus tenían una reunión con los otros prefectos y los premios anuales, por lo que se marcharon en seguida. Por su parte, Peter había quedado con una admiradora suya (Pobre chica, susurró Sirius cuando se enteró) y James tenía que terminar de estudiar un tema de Encantamientos. Sirius y Hermione se miraron y él dijo:

-Oye, Mione, ¿te parece si vamos a practicar la canción del concurso?

-Claro- dijo ella, sonriente- ¿a la sala de los menesteres?

Hermione había descubierto que los merodeadores conocían la existencia de la Sala cuando las condujeron a ella y a Lily con la intención de practicar la canción que iban a bailar los seis juntos.

Sirius asintió y fueron tomados de la mano hasta el séptimo piso frente al tapiz de Barnabás el chiflado. Al llegar allí ambos empezaron a caminar por el pasillo de arriba abajo repitiendo para sí: Queremos una sala donde practicar a bailar. Al pasar por tercera vez frente a la pared desnuda abrieron los ojos y allí vieron que se había materializado una puerta de madera. En cuanto la abrió el chico, vieron que había tomado la forma de un gran salón de baile, con tocadiscos y radiocasete incluidos.

-De acuerdo, vamos a ello.

Hermione se aproximó al radiocasete e introdujo en él una cinta en la que se leía: Frank Sinatra. Pasó las canciones rápidamente hasta la pista número siete. En el silencio que reinó en la sala hasta que empezó a sonar la música Hermione se acercó hasta Sirius y se detuvo a medio metro de él.

Cuando empezó la música, Sirius tomó la mano de Hermione y, subiéndola por encima de su cabeza, hizo que la chica lo rodeara. A continuación la tomó de la cintura y se pusieron como en posición de bailar vals.

Strangers in the night, exchanging glances
Wondering in the night; what were the chances?
We'd be sharing love before the night was through

Hermione dio un paso hacia atrás y otro adelante antes de soltar su mano derecha de la izquierda de Sirius y girar su cuerpo hacia la derecha y Sirius hacia su izquierda. A continuación volvió a tomar la mano izquierda de su pareja con su derecha, soltando la mano derecha de Sirius que tenía sujeta con su zurda y girando su cuerpo a la derecha.

Something in your eyes was so inviting
Something in your smile was so exciting
Something in my heart told me I must have you

La chica soltó ambas manos de Sirius y mientras giraba los hombros se inclinaba hacia él mientras Sirius arqueaba la espalda hacia atrás, manteniendo siempre la misma distancia entre ambos. Al poco, fue el turno de Hermione de doblarse hacia atrás mientras Sirius se inclinaba hacia ella. Sirius tendió la mano en un gesto rápido y Hermione, igualmente deprisa, la tomó. El muchacho tiró de su mano hacia él y ella giró hasta quedar pegada a él con su brazo alrededor de ella.

Strangers in the night, two lonely people
We were strangers in the night
Up to the moment when we said our first hello, little did we know
Love was just a glance away, a warm embracing dance away

Sirius hizo girar a Hermione un par de veces más mientras ella empezaba a sonreír porque se mareaba un poco con tanta vuelta.

And ever since that night, we've been together
Lovers at first sight, in love forever
It turned out so right for strangers in the night

Con los últimos pasos del baile, Hermione quedó enfrente de Sirius y, a la altura del pecho del chico, entrelazaron los dedos de sus manos durante un segundo, quedando muy cerca, muy cerca sus rostros. Parecía que iban a besarse. Con el último acorde de la canción Hermione giró la cara hacia donde se suponía que estaba el público y sonrió.

-Vaya, creo que está bien así ¿no crees?- preguntó ella.

-Creo que sí- sonrió Sirius- A los demás les va a dar un sincope cuando nos vean.

-Muy gracioso. ¿Repetimos?

-A sus órdenes, señora- dijo él, cuadrándose como un militar.

-Señorita- corrigió ella, sonriendo.

-Bueno, de eso me encargaré en su momento- dijo él con una sonrisa pícara.

Hermione se puso mas roja que la grana con el comentario y apartó la mirada. A continuación carraspeó y dijo:

-Pues venga, vamos a repetir- dijo en un murmullo.

Siguieron practicando la canción hasta que llegaron las diez y media de la noche, hora en la que se dirigieron a la Sala Común, pues su toque de queda empezaba a las once de la noche. Durante todo el camino Hermione estuvo muy callada, por lo que, al llegar al pasillo donde estaba el retrato de la dama gorda, Sirius le interpeló:

-¿Te has enfadado conmigo?- dijo Sirius.

Hermione le miró sorprendida.

-No.

-Entonces ¿Por qué estás tan callada? Normalmente hablamos más de camino.

-Pues… es que estoy cansada.

-¿Es por lo que dije en la Sala de los Menesteres?- preguntó él, preocupado. Lo había dicho por impulso, pero no había pensado en las consecuencias.

-Sirius, yo…

Por fortuna, en ese momento entraron en el pasillo Lily Remus, que venían de la reunión de prefectos.

-Hey, chicos, ¿Qué tal?- preguntó Remus.

-Bien- respondió Hermione, mirando a Sirius con un gesto que indicaba que luego hablarían.

Sirius la miró bastante inquieto, pero se forzó en mirar a sus amigos y sonreírles.

-Hemos estado practicando la canción del concurso- resumió.

-Genial- sonrió Lily- ¿Y que tal va?

-Muy bien- contestó el moreno.

Lily les miró, suspicaz, antes de decir:

-¿Entramos?

Sus tres amigos asintieron y entraron el Sala Común, entonces abarrotada, y se reunieron con James y Peter. Estuvieron allí un rato hasta que Hermione, agotada por las emociones del día y por el intenso estudio, dijo que se subía a dormir.

-Ahora mismo te acompaño- dijo Lily, mientras se inclinaba hacia James.

Hermione se volvió hacia Sirius y lo abrazó.

-Hablamos mañana, ¿vale?- susurró en su oreja.

-Vale- respondió él.

-Pero no te preocupes, que no me pasa nada- dijo ella con una sonrisa en los labios. Menos alegre de lo normal, sí, pero sonrisa al fin y al cabo.

Sirius asintió mientras miraba a las chicas desaparecer por las escaleras que daban a sus dormitorios.

Unos minutos después…

-¿Qué Sirius dijo queeeeeee?- preguntó Lily, sentada a los pies de la cama de Hermione.

-Si, como lo oyes.

-¿Y tú que dijiste?

-Nada, me puse rojísima, pero no dije nada. Me ha visto que estoy más seria de lo normal y se ha preocupado. Pobrecito mío- sonrió a su pesar.

Lily aguardó unos minutos más para dejar que Hermione pusiera en orden sus pensamientos y le dijera porque había reaccionado así.

-Me… sorprendió mucho que Sirius tuviera esos pensamiento respecto a nosotros.

-Normal, chiquilla- dijo Lily.

-Mañana hablaré con él y le aclararé todo. Eso si no les dá un síncope por los exámenes.

Las dos rieron, divertidas, antes de meterse en la cama.