Capitulo 38:
Cuando Hermione y Lily bajaron las escaleras a la mañana siguiente, Peter estaba sentado con las piernas cruzadas y le estaba preguntando la lección de Encantamientos, el examen de esa mañana, a Remus. James y Sirius, mientras tanto, se dedicaban a lanzarse una pelota de ténis, como si fuesen jugadores de béisbol.
-Buenos días- saludaron las chicas.
-Buenos días- respondieron ellos antes de salir todos juntos por el hueco del retrato de la Dama Gorda en dirección al Gran Comedor.
Sirius y Hermione se rezagaron un poco de sus amigos, que iban hablando del examen.
-¿Cómo estás hoy?- preguntó Sirius a su novia.
-Bien, Sirius- contestó ella, sonriendo- Ya te dije que no me pasaba nada. Es solo que, al decir eso de… casarnos… pues me pilló por sorpresa y no supe cómo reaccionar- se explicó Hermione.
-Lo entiendo- dijo Sirius.
-Además, por otra parte- continuó Hermione- Aún somos demasiado jóvenes, tenemos dieciséis años, estamos empezando…
-Lo sé, Mione, lo sé- dijo él, tranquilizándola- Lo dije por impulso, por relajarnos un poco. Sé que aún es demasiado pronto.
-¿Qué pasó con tu lema de vida?- sonrió Hermione.
Sirius sonrió y dijo:
-¿Cuál? ¿Quién tiene un amigo tiene un tesoro?
-No- Hermione negó con la cabeza- Carpe Diem. Vive el momento.
-Tienes razón. Lo que tenga que ser será- concluyó Sirius sentádose en el banco con sus amigos.
Cuando acabaron de desayunar se reunieron con los demás alumnos de su curso para el examen. Ese día tenían por la mañana el teórico de Encantamientos, seguido del práctico y por la tarde el teórico de Transformaciones y todos estaban nerviosos. En un momento dado, mientras Remus le explicaba a Peter cómo llevar a cabo el hechizo de aguamenti, Hermione miró hacia un grupo de gente que, al contrario del resto, no hablaba ni se relacionaba con nadie. Entre ese grupo estaban Regulus Black, hermano de Sirius, Narcissa Black, Marjorie O'Connor, Severus Snape, Avery, Noot, Zabini y Macnair.
-¿Qué está pasando aquí?- susurró ella.
Esas mismas personas que estaban allí habían estado a punto de ser reclutados por los mortífagos a principios de curso y, aunque Dumbledore no tenía pruebas de que se hubieran incorporado a las filas del Señor Tenebroso, Hermione estaba segura de que así era. De ahí que, al verles tan callados, lanzándose miradas de soslayo, etc, Hermione sintiera una sospecha tomar forma en su mente.
Mientras los miraba, Regulus Black levantó la vista y la miró. Hermione desvió la mirada al cabo de un segundo, pero le dio tiempo de observar en su rostro, tan parecido al de su hermano, un poco de indecisión, duda y, sobre todo, miedo.
-He de hablar con Dumbledore- pensó, decidida- Puede que no sea nada, pero he de avisarle tras los exámenes de hoy.
-Por favor, chicos, ya podeis ir pasando- se oyó la voz del profesor Flitwikk antes de que se le viera, pues era tan bajito el pobre hombre, que había recibido el apodo de papá pitufo.
Los seis amigos se sentaron en la misma fila de asientos, Hermione entre Sirius y Remus, y les dieron la vuelta a la hoja de preguntas en cuanto recibieron la orden para ello.
Hora y media después todos los alumnos con los que se examinaron habían acabado el exámen teórico, por lo que comenzaron el práctico. El profesor iba llamando a los alumnos de uno en uno mientras el resto esperaba en el pasillo y aprovechaban para practicar un poco. Cuando entró Hermione en el aula ya se habían examinado más o menos la mitad de los alumnos y todos salían con buena cara, por lo que el examen lo realizó con mucha tranquilidad y gracia, lo que le valió un aplauso por parte de su profesor.
-Excelente, señorita Granger. Muy bien- concluyó el profesor, anotando en un papel- Ya puede irse.
Para cuando acabó James, el último de ellos en examinarse, era ya la hora de comer, por lo que se apresuraron a entrar en el Gran Comedor para comer, ya que luego tenían el examen de Transformaciones. Los seis iban muy animados con el examen de Encantamientos, ya que coincidían en que había sido muy fácil. En un momento dado, Hermione miró a la mesa de los profesores y le hizo una señal al director que tenía convenida con él para darle a entender que quería reunirse. Dumbledore asintió y ya Hermione se pudo relajar charlando con sus amigos.
Nada más acabar de comer se fueron a la biblioteca, ya uqe aún faltaba una hora para el examen.
-Menos mal que hoy no tenemos también el examen práctico de Transformaciones, porque ya estoy reventado- se quejó James.
-El día se me está haciendo larguísimo- conincidió Remus.
Hermione miró a Lily levantando una ceja.
-Que quejicas- rezongó Lily.
Hermione rió y a ella se unieron los demás antes de recibir una mirad severa de la señora Pince, la bibliotecaria, por lo que se callaron y siguieron repasando.
Cuando llegó la hora del examen bajaron de nuevo al aula, donde se reunieron con sus compañeros de curso. Mientras esperaban, Hermione se dio cuenta de que Snape y compañía seguían sin hablar con nadie que no fuera de su propio grupo, lo que la sorprendía.
-¿Hermione?- dijo James al ver a su amiga en las nubes- Ya podemos ir pasando.
-Voy.
El examen de Transformaciones siempre era difícil pero,y aunque contestó a todas las preguntas, este le pareció tremendamente complicado.
-No te preocupes, Mione- la tranquilizó Remus- Si tú suspendes ese examen, yo soy un gusarajo.
-Vaya, Remus, no sabía esa faceta tuya- dijo sarcásticamente la aludida mientras James se reía con ganas.
-Soy una caja de sorpresas- dijo Remus, encogiéndose de hombros.
Sirius se desperezó en el sillón de la Sala Común donde estaban sentados, a excepción de Peter, y bostezó.
-Por mí me acostaba a dormir ya, pero aún podemos repasar Defensa antes de la cena- dijo el animago.
-Yo no puedo quedarme- se quejó Hermione- Tengo una reunión con Dumbledore.
-¿Y eso?- se interesó Lily.
-Luego os cuento- susurró Hermione.
Se puso en pie y salió de la Sala Común rumbo al despacho de Dumbledore. Una vez llegó a la entrada de la gárgola, dijo la contraseña (Bertie Bott) y subió las escaleras hasta la puerta del despacho.
-Adelante- dijo Dumbledore.
-Señor- saludó ella- Espero no molestarle.
-En absoluto- sonrió él- Dime que ocurre.
-Verá señor- empezó Hermione- Hoy, antes de empezar el examen de Encantamientos, he visto a Regulus Black, Narcissa Black, Marjorie O'Connor, Severus Snape, Avery, Noot, Zabini y Macnair. Estaban callados, sin hablar con nadie y parecían preocupados. No tengo ninguna prueba, pero creo que están tramando algo. Algo peligroso.
-La intuición es un arma muy poderosa, Hermione, pero solo con ella no podemos acusar a alguien.
-Lo sé, señor- continuó ella- Tengo la impresión de que va a ocurrir algo y que ellos están por medio.
Dumbledore la miró, pensativo.
-Lo único que puedo hacer es extremar la vigilancia en torno a ellos y evitar así algún tipo de comunicación con Voldemort.
-No será suficiente- se quejó ella.
-Lo sé, pero no puedo hacer más- contestó Dumbledore, apenado.
Hermione sacudió la cabeza, frustrada. Pensó unos momentos mientras Dumbledore la miraba. Al final levantó la cabeza y lo miró con seriedad.
-Si no le importa, señor- dijo ella- Yo también vigilaré.
