Huida

Corrí, corrí y corrí hasta que no pude mas. Corrí el resto del día y parte de la noche. Estaba cansada, agotada, destrozada...

Me detuve en una ciudad grande e iluminada, no tenia idea de donde estaba.

Encontré un hotel grande y bonito. Me serviría para descansar. Antes de entrar al lugar, trate de mantener la compostura y sacudí de tierra y polvo de lo que quedaba de mis tenis. Peine mi cabello con los dedos y limpie las lagrimas de mi rostro. Respire profundo una vez mas y entre.

-Hola, tiene habitaciones disponibles? - le pregunte con voz ronca al recepcionista.

-Hola, buenas noches. Si, que tipo de habitación desea? - murmuro el chico con voz amable.

-Tiene una suite disponible?

-Me parece que si, permitame checar en el sistema -Busco en la base de datos. Mientras esperaba los resultados de su busqueda estudio mi apariencia y pregunto-: Un vuelo largo?

-Aja - fue lo único que pude contestar.

-Si tengo suites disponibles. Por cuanto tiempo durara su estancia con nosotros, señorita...?

Renesmee Cullen... No. Una gran parte de ella murió ese día en la playa.

-Vanessa Wolfe -conteste en un susurro-. Me quedare por... dos noches.

-De acuerdo señorita Wolfe. Su pago sera en efectivo o con tarjeta?

-Efectivo. Cuanto es?

Me dio la cantidad y abrí mi bolso muy cuidadosamente para que no viera todo aquel dinero que traía. Le di la cantidad exacta.

El chico tecleo mi nombre y configuro la llave de la habitación.

-Aquí esta su llave, señorita Wolfe. Su habitación esta en el piso veinte, al salir del elevador da vuelta a la izquierda. Me firmaría la hoja de registro?

Lo firme y tome la llave.

-Gracias.

-Que tenga una agradable estancia con nosotros.

Solo asentí.

Camine arrastrando los pies, mi alma y los restos de mi corazón, hacia los elevadores.

Cuando entre a la habitación, me las arregle para llegar hasta la cama, antes de que se viniera el ataque de lagrimas de nuevo. Me acoste al centro de la gran cama y me hice bolita. Deje que la tristeza, la pena y el dolor agonizante se apoderaran de mi.

No podía creer, mi cerebro no lo podía procesar de manera correcta...

Que demonios fue lo que paso?

Mi mente solo veía las images como un gran borrón lleno de sufrimiento.

Mi vida era perfecta y según yo, así debería de segur siendo hasta el fin de los tiempos y ahora que era... solo una miserable mentira?

Recorde los abrazos, los besos, las sonrisas, los momentos llenos de felicidad y perfección... Todos eran mentira?

Habían estado fingiendo Edward y Jacob el amor que decían tenerme día tras día? Se burlarían de mi a mis espaldas?

Por que Bella nunca me dijo lo que Jacob sentía por ella? Por que dejo que me enamorara de Jacob?

Llore hasta quedarme dormida.

Tuve dos sueños.

El primero: Estaba perdida en lo mas profundo del bosque neblinoso. Sabia que estaba siendo observada. Camine entre los arboles tratando de encontrar un camino seguro, pero frente a mi aparecieron Edward y Bella, corrí en dirección opuesta. Rosalie y Emmett se materializaron entre la niebla y me impidieron el paso, también huí de ellos. Después aparecieron Carlisle y Esme al igual que Alice y Jasper.

Los ojos de todos observaban cada uno de mis movimientos. Su mirada era fría y acerada.

Todos a la vez retrocedieron tres pasos, haciendo mas grande y amplio el circulo con el que me rodeaban. A mi espalda escuche fuertes pisadas. Sabia que era lo que estaba detrás de mi, pero me daba miedo voltear y verlo a los ojos. Respire agitadamente y voltee con lentitud para enfrentarlo.

El enorme lobo color ladrillo, me miraba con fiereza. Frunció el hocico y me mostro una gran fila de dientes como cuchillas. Retrocedí, quería protegerme en los brazos de Bella y Edward. Cuando acudí con ellos, dieron media vuelta y se alejaron despacio -parecia que flotaban- entre la niebla. Corrí con Emmett y Rosalie, Carlisle y Esme, Jasper y Alice... Todos me abandonaron.

El lobo gruño a mis espaldas.

-Edward, Bella! -grite desesperada, corriendo por el lugar donde se habian ido-. Ayúdenme!

No regresaron.

El lobo gruño en mi nuca, listo para matarme.

Desperté temblando. El sol saliente apenas iluminaba la habitación. De inmediato me quede dormida de nuevo.

En el segundo sueño, corría de nuevo, tratando de encontrar un lugar donde esconderme. Diferentes voces, gritaban mi nombre. Mientras corría el entorno cambiaba a mi alrededor. Primero estaba en una playa, después en un bosque, una ciudad, una carretera, el desierto, un callejón oscuro, Alaska... lugar al que fuera y tratara de esconderme, ahí estaban las voces.

Una vocesita aguda y hermosa, les decia el lugar exacto donde estaba escondida y corría de nuevo.

Encontre un buen escondite: un castillo viejo y abandonado de aspecto siniestro. En el momento en el que entre al lugar, las voces que me llamaban desaparecieron. Estaba asustada, pero extrañamente me sentí a salvo.

-Bienvenida - dijo una voz amable desde las sombras.

Cuando desperte, estaba en la misma posición en la que me acoste. Mire alrededor desorientada.

La habitación era grande y bonita.

Me quite los zapatos y aventé la bolsa. Camine hacia el baño y me vi en el espejo. Mi rostro no había cambiado mucho. Seguía teniendo la piel muy blanca, lisa y dura. Pero mis ojos reflejaban el dolor y la tristeza, se veían opacos y sin vida. Como los venados después que me alimentaba. Mi cabello era una maraña sin remedio.

Recorde el sueño donde los monstruos me buscaban y siempre me encontraban.

Planes. Tenia que hacer planes?

No, ella me vería... No, tampoco. Nunca me encontraría, creo. Me vería borrosa... pero aun así, no podía quedarme mucho tiempo en el lugar en el que estaba. Tenia que moverme...

Mas bien lo que en realidad quería, era morirme. Pero como? Los humanos mueren con facilidad, pero los vampiros no. Yo era mitad y mitad, así que como se mata a alguien como yo? Aun no podía morirme, tenia que vengarme primero. Para mi mala suerte no tenia ni idea de como hacer ambas cosas.

Me metí a bañar llorando, desee fervientemente que el agua se llevara mi dolor. Cuando salí y me puse la mullida bata del hotel, me prometí a mi misma que era la ultima vez que lloraría... ese día.