Capitulo 39:
La tensión de los exámenes era tal esos días en Hogwarts que, el día que terminaron, hubo tal alegría en el Gran Comedor que hasta los profesores, en su tarima, hablaban y reían entre ellos. Dumbledore había decidido que el concurso de baile sería al día siguiente de haber acabado los exámenes, para dejarles un día de asueto a sus estudiantes que tanto merecían.
En la mesa de Gryffindor el grupo de merodeadores, Lily y Hermione celebraban el fin de los exámenes con el resto de sus compañeros.
-Brindemos por Slughorn, que puso en el examen práctico la poción para quitar el hipo, que era lo que decíamos que entraría- dijo James en voz alta.
Todos chocaron su copa con la de James mientras reían.
-Mañana pienso dormir hasta mediodía, por lo menos- sentenció Sirius.
-Pues como en vacaciones ¿eh, Canuto?- bromeó Remus.
-Ja. Ja. Ja-rio Sirius.
-Mañana aún hay cosas que hacer- dijo Hermione- Aún queda el concurso de baile.
-Venga, Hermione- dijo Sirius- Hemos acabado los exámenes y se supone que el concurso es para divertirnos, así que… relájate, anda.
-Sirius tiene razón- dijo James- Además, cuanto más relajada bailes, mejor te saldrá el baile.
Hermione puso los ojos en blanco y terminó su plato de pastel de carne mientras meditaba. Aunque Dumbledore no tenía novedades respecto al tema de los Slytherins e insistía en que se comportaban ejemplarmente, ella seguía convencida de que estaban tramando algo y no bajaba la guardia ni dejaba de vigilarles. Esa actitud compulsiva de Hermione preocupaba sobremanera a Sirius, que sospechaba que su novia tenía una obsesión con los mortífagos nada sana.
-Puede que tengáis razón- dijo ella, pensativa- Estos días he estado… preocupada. Y si Dumbledore no sospecha nada, sus razones tendrá.
-Así se dice- sonrió Lily.
-¡Un brindis por mi novia!- gritó Sirius- ¡Se va a relajar!
Los alumnos que había a su alrededor rieron y alzaron sus copas de oro para brindar por Hermione. La celebración del fin de exámenes duró hasta medianoche, siendo los merodeadores y sus novias los últimos en irse a dormir, agotados.
Al día siguiente, Hermione se despertó con la luz del sol dándole en la cara. Medio dormida aún, miró el reloj y vio que éste marcaba las nueve de la mañana. Miró hacia su derecha y vio que Lily también estaba despierta, desperezándose en la cama.
-Buenos días- susurró Hermione para no despertar a Mary.
-Buenos días- respondió ella- ¿Qué hora es?
-Las nueve.
-Apuesto a que los chicos aún no se han levantado- rio Lily.
-Apostaría a que no.
En efecto, en la habitación de los chicos no hubo movimientos conscientes hasta después de las diez de la mañana. Para cuando por fin bajaron a la sala común, las chicas ya hacía rato que se habían duchado y desayunado.
-Hombre- bromeó Hermione al ver a Sirius bajando de las escaleras- Dichosos los ojos.
- Muy graciosas- dijo James al ver que Lily también reía.
-Si vierais las caras que tenéis- dijo Lily mientras se sujetaba la barriga entre risas.
-Creo que emplearíamos mejor el día si, en vez de reíros, practicáramos el baile- dijo Remus, sonriendo.
Fueron a la Sala de los menesteres para practicarlos bailes. Primero perfeccionaron el baile que harían los seis juntos, luego el de James y Lily y por último, el de Sirius y Hermione. Al haber pasado tantos ratos libres practicando, los bailes les salieron a la perfección, por lo que marcharon muy contentos a la hora de comer, donde encontraron a sus compañeros. Algunos estaban nerviosos por el baile de esa noche, otros animados y confiados, pero todos estaban de acuerdo en que esa noche sería inolvidable.
La tarde se pasó deprisa, por lo que, cuando quisieron darse cuenta, ya era hora de arreglarse para el concurso. Los chicos usarían unos esmóquines negros con la camisa blanca, idea de las chicas. Por otro lado, Lily y Hermione usarían vestidos con largo francés de color verde esmeralda y azul zafiro respectivamente. (El largo francés es aquel que, cuando te pones de rodillas, el borde del vestido roza el suelo).
Cuando las chicas bajaron a la sala común los chicos, que ya estaban esperando, se deshicieron en elogios con ellas, pues estaban muy guapas. Se habían arreglado el cabello en un moño con algunos mechones sueltos y se habían maquillado muy delicadamente.
Una vez hubieron salido de la sala común, se dirigieron al Gran Comedor, que era donde tendría lugar la competición. Cuando entraron, vieron que las mesas de las cuatro casas habían desaparecido, dejando un gran espacio para bailar. En la tarima donde estaba la mesa de los profesores estaba el jurado, compuesto por Dumbledore, McGonnagall, Slughorn, Sprout y Flitwick. A eso de las ocho y media de la tarde Dumbledore se levantó de su asiento y se dirigió a todo el colegio, que se había congregado allí.
-Buenas noches a todos- dijo Dumbledore, con una sonrisa- Queda inaugurado el primer certamen de baile del colegio Hogwarts.
Todo el colegio aplaudió a su profesor.
-El jurado vamos a ir llamándoos por los grupos que habéis apuntado en las listas. Primero llamaremos a aquellos grupos más grandes y por último serán los bailes por parejas e individuales, en caso de haber alguno- explicó Dumbledore.
El jurado llamó en primer lugar a un grupo de nueve personas de Ravenclaw y Hufflepuff. Este grupo ejecutó We will rock you con una estupenda coreografía. Los aplausos que recibieron fueron ensordecedores. El siguiente grupo en participar fueron de siete slytherins de cuarto y quinto curso, que bailaron la canción I can´t help it. Este grupo no gustó tanto como el primero, pero aun así tuvieron muchos aplausos. El tercer grupo que actuó fueron el de los merodeadores, Lily y Hermione. En cuanto empezaron los acordes, los seis amigos empezaron a bailar la canción I wanna hold your hands, de los Beatles, con una sincronización perfecta. Cuando terminó la canción parecía que el Gran Comedor se iba a venir abajo con la cantidad de aplausos que recibieron.
Cuando se hubo calmado la multitud, el siguiente grupo saltó a la pista. Los merodeadores, entre tanto, fueron a por bebidas para ellos y para las chicas, pues aún faltaba para que les volvieran a llamar a bailar. Lily y Hermione se quedaron charlando un ratito hasta que se dieron cuenta que los chicos tardaban demasiado en volver con las bebidas. Lily, sonriendo, decidió ir a buscar a los chicos mientras Hermione se quedaba conversando con Amos Diggory, su compañero de proyecto de Herbología y su compañera de baile, una tal Hannah, que al parecer era su novia. Estaban conversando tan entretenidos cuando Remus se presentó a su lado con una cerveza de mantequilla.
-¿Dónde están el resto?- preguntó Hermione.
-Secuestrados por su club de fans- dijo Remus, pero añadió, ver que fruncía el ceño- Pero Lily se está encargando de ellas, no te preocupes.
Hermione sonrió y volvió la vista hacia la pista de baile, donde había acabado de bailar el cuarto grupo y estaba recibiendo los aplausos del público.
En ese momento se abrieron de golpe las puertas de Gran Comedor y entraron una veintena de magos adultos con los rostros cubiertos por máscaras. Toda la sala se quedó estática durante unos segundos, hasta que alguien gritó:
-MORTIFAGOS.
Hermione corrió hacia el grupo de mortífagos mientras sacaba la varita sin darse cuenta que Remus la seguía de cerca.
-PROTEGO- gritó la chica sin parar de correr, para evitar que una maldición alcanzase a unos alumnos de cuarto curso.
Una vez estuvo a pocos pasos de los mortífagos se giró hacia la multitud de Hogwarts y gritó:
-PROTEGO HORRIBILITUS MALEFICUM- los mortífagos gritaron de asombro al descubrir lo que planeaba hacer Hermione e intentaron pararla, pero Remus, que la seguía de cerca, los paró a todos- NON OCULUS NOSTRO.
De la varita de Hermione salió un rayo de color azul que creó una especie de cristal que llegaba hasta el techo dejando a un lado a los alumnos y profesores de Hogwarts y al otro lado a ella, Remus, otros quince estudiantes de sexto y séptimo y a los mortífagos. Una vez la pared de cristal se hubo completado, emitió un brillo intenso que les hizo cerrar los ojos. Cuando pudieron abrirlos vieron que las personas que habían quedado al otro lado de la cristalera habían desaparecido de su vista. No podían verlos, ni oírlos, ni alcanzarlos. Uno de los mortífagos soltó un grito de frustración y corrió hacia donde había visto a Dumbledore por última vez antes de que desapareciera de su vista tras el cristal. Cuando llegó a donde estaba el cristal, salió volando hacia atrás, como si un campo de fuerza le impidiera pasar de allí.
Aprovechando la confusión, Remus tiró de su mano hasta una columna que estaba a su derecha, a salvo de los mortífagos.
-¿Se puede saber qué has hecho con los demás?- preguntó Remus.
Hermione negó con la cabeza, preocupada.
-¿Cómo habrán entrado?- murmuró.
-¿Hermione?- preguntó Remus, preocupado, mientras los mortífagos intentaban derribar el cristal que había creado Hermione
-No te preocupes por los demás, están bien. Solo es un hechizo para que no se acerquen los mortífagos. De este lado del cristal no podemos verlos ni oírlos, pero ellos a nosotros sí. Lo he hecho para proteger al máximo de personas posibles- explicó ella.
-¿De dónde has sacado ese hechizo?- preguntó, admirado.
-Te lo explicaré más tarde, Remus- dijo ella deprisa- Ahora creo que lo más importante es encargarnos de los mortífagos.
Remus asintió y, protegido por la columna, empezó a lanzar maleficios hacia los mortífagos. El resto de alumnos que habían quedado atrapados en ese lado del cristal le ayudaron. Hermione, al ser la que más experiencia en batallas tenía, acabó luchando contra tres mortífagos a la vez, uno de ellos Lucius Malfoy, mientras que el resto se apañaban como podían con uno o dos mortífagos.
-EXPELLIARMUS- gritó Hermione apuntando al mortífago de su derecha. La varita salió despedida de la mano del mago, pero no tuvo tiempo de reaccionar, pues un hechizo aturdidor de una alumna de sexto de Ravenclaw lo tumbó enseguida.
-No podrás salirte con la tuya, asquerosa sangre sucia- dijo la voz de Malfoy, arrastrando las palabras.
-No me digas- rio ella- Yo creo que sí. Mira a tu alrededor.
En efecto, aunque estaban en minoría numérica, los alumnos de Hogwarts parecían estar ganando la batalla. Había más mortífagos en el suelo que alumnos.
Lucius lanzó un grito de frustración y atacó con más ahínco a Hermione, que se encontró en problemas para contener a ambos brujos. Por suerte para ella, Remus llegó corriendo y se hizo cargo de Lucius Malfoy, mientras ella aturdía al su compañero al que reconoció como Rodolfus Lestrange. Hermione miró a su alrededor a ver si alguno de sus compañeros necesitaba ayuda, pero no parecían necesitarla, así que ayudó a Remus con Malfoy, al que acabaron aturdiendo en cinco minutos. Jadeante, Hermione se llevó una mano al pecho intentando recobrar el aliento, mientras Remus sonreía a pesar de todo. Al final parecía que todo iba a salir bien, ya que solo quedaban dos mortífagos en pié y parecían débiles bajo los ataques de tres alumnos. El resto de los combatientes estaban en el suelo.
-¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO AQUÍ?- gritó una voz.
Hermione sintió que se le helaba la sangre. La última vez que había escuchado esa voz femenina había sido en la Sala de las Profecías del departamento de Misterios, en su tiempo. Era la voz de Bellatrix Lestrange.
-¿Bella?- murmuró Remus, mirando sorprendido a la muchacha, un poco más mayor que él y a la que había conocido una vez que estuvo en Grimmauld Place.
-REMUS- gritó Hermione, apartándole de la trayectoria de un hechizo mandado por Bellatrix.
Remus cayó al suelo mientras Hermione y tres compañeros más se enfrentaban a Bellatrix. Estaba confundido, ya que, y a pesar de saber que la familia Black era partidaria de la causa de Voldemort, nunca creyó que nadie de esa familia acabara como mortífago. Tras unos momentos se recuperó lo bastante como para levantarse del suelo y correr para ayudar a Hermione ya que Bellatrix, magnífica duelista, había aturdido a los tres alumnos que estaban ayudando a Hermione y ahora estaban ambas brujas luchando solas.
-IMPEDIMENTA- gritó Hermione.
-PROTEGO- respondió Bellatrix- Avada…
-NOO- gritó Remus, despistándola. Aun así no consiguió aturdirla y empezaron a luchar los tres hasta que una voz los distrajo.
-Vaya, vaya- dijo la voz- Esto no me lo esperaba.
Hermione aprovechó el momento para lanzar un impedimenta a Bellatrix, dejándola paralizada. Solo entonces miró a Remus, que observaba al recién llegado con pánico: Era Voldemort.
