Capitulo 40:

¿Esa misma sensación de vacío que se siente cuando estás bajando unas escaleras, crees que se habían acabado pero hay un último escalón? Así se sentía Hermione, con el corazón latiendo furiosamente contra sus costillas, mirando los ojos rojos de Voldemort. Estaba mirando a los ojos de la persona más despiadada del mundo mágico y, a pesar de todo, del miedo, lo miró con curiosidad, ya que no haber llegado a ver en persona a Voldemort en su tiempo. Era un hombre alto, pálido y ataviado con una sencilla túnica negra. Sus facciones eran las de un hombre de edad madura, atractivo incluso, pero su expresión era… inhumana.

-¿A quién tenemos aquí, que ha dejado incapacitada a mi mejor mortífaga?- preguntó Voldemort en un susurro que se oyó perfectamente en la enorme sala, en apariencia vacía- Hermione… Granger.

Oír su nombre en esa boca de serpiente hizo que Hermione reaccionara. No podía quedarse quieta como un ratoncillo ante una serpiente. Estaba ante el mago más sanguinario de todos los tiempos, la misma persona que asesinaría a sus amigos, el que tratará de matar a Harry cuando tenga un año de edad, el que había destrozado tantas vidas. Estaba luchando por cambiar las cosas y por Merlín bendito que iba a lograrlo.

-Sí, aquí estoy. Dispuesta a vencerte una vez más- replicó ella.

Voldemort soltó una risotada que hizo que se le pusieran los pelos de punta. Aferró con más fuerza la varita y empezó a moverse hacia él. Voldemort, al ver su movimiento, empezó a moverse el también para dejar siempre la misma distancia entre los dos, creando un círculo perfecto.

-No voy a dejar que te salgas con la tuya- aseguró la chica- He venido desde muy lejos para acabar contigo.

-Vaya, que honor- dijo Voldemort mordazmente- Una niña intenta matarme.

-Entonces, si no estás preocupado por mi presencia… ¿por qué veo miedo en tus ojos?- susurró Hermione.

Voldemort apretó los dientes con rabia y levantó la varita.

-Avada Kedavra.

-Desmaius- gritó la chica.

Los dos hechizos, al chocar, salieron desviados pero no causaron ningún efecto en los dos combatientes, que ahora luchaban a muerte. A Hermione se había unido Remus, que ayudaba a su amiga en un combate tan desigual.

-Impedimenta- dijo Remus.

-Bombarda- exclamó Hermione, abriendo un boquete en el muro que estaba detrás de su enemigo.

Voldemort estaba en clara desventaja, ya que los dos muchachos que lo combatían tenían una gran habilidad mágica. La chica lo estaba dejando sorprendido, ya que no había visto un potencial mágico así desde… bueno, desde nunca. En ella veía la grandeza que solo había descubierto en sí mismo, una aptitud para la magia increíble.

-¿Eso es todo lo que podéis hacer?- exclamó Voldemort.

Con un rugido Remus se abalanzó sobre él, lanzando hechizos con una velocidad increíble.

-Crucio- gritó Remus, pero ningún rayo salió de su varita, ya que era un hechizo demasiado poderoso.

-Desmaius- gritó Hermione para ayudar a su compañero.

-Protego- exclamó Voldemort, para protegerse.

A continuación, el señor tenebroso realizó un movimiento con la varita muy rápido que hizo que Remus se llevara la mano al pecho y cayera de rodillas gritando de dolor.

-REMUS- gritó Hermione, corriendo hacia su amigo.

Antes de que llegara a su lado, una cortina de cuchillos cayó sobre ella pero Hermione, sin perder la calma ni dejar de correr, hizo un movimiento de varita que les dio la vuelta e hizo que retornaran a Voldemort, que era el que los había mandado. Aprovechando el momento en que Voldemort hacía desaparecer los cuchillos con otro movimiento de varita, Hermione se inclinó hacia Remus para ver cómo estaba. Al parecer había sido atacado por un hechizo diffindo no verbal, que provocó que le salieran heridas en el pecho, haciendo que perdiera el conocimiento.

-Te has quedado sin tu amiguito- rió Voldemort, que la observaba.

Hermione se puso en pie rápidamente.

-Acabemos con esto- dijo ella, mirándolo con furia y rápidamente gritó- Expulso.

El hechizo de Hermione pilló a Voldemort, que salió volando por los aires. Cayó de pie a treinta pasos de ella.

-Vaya, vaya, la muchachita se he enfadado- se burló- Crucio.

Hermione se apartó de la trayectoria del hechizo con un salto.

-DESMAIUS- gritó en respuesta- IMPEDIMENTA, DESMAIUS, BOMBARDA.

Los ataque de Hermione, tan fuertes, tan seguidos y pronunciados con tanta rabia y furia, estaban causándole problemas a Voldemort, que no le daba tiempo de defenderse.

-Avada…- dijo en un intento de detenerla.

-FLIPENDO- lo paró ella- EXPELLIARMUS.

Para sorpresa de Voldemort (y de Hermione también), la varita de Voldemort salió volando de la mano de su propietario hacia la chica, que la miraba incrédula. Tenía a Voldemort a su merced y él lo sabía.

-Vaya, vaya- dijo ella esta vez- ¿Quién está ahora bajo mi merced?

Sin su varita en la mano Voldemort no estaba precisamente indefenso, pues él podía hacer pequeños hechizos sin varita, pero sí que veía limitadas enormemente sus capacidades mágicas. Miró a la chica, esa chica que no tenía ni diecisiete años y que lo había dejado indefenso. Le sonreía antes de dar el golpe final. Lo sabía, sabía que estaba a punto de darlo.

Hermione alzó su varita e hizo que su enemigo se alzara del suelo, para evitar que huyera cuando ella le echara la maldición. El corazón le latía con fuerza. Por fin iba a vengar a James y Lily, sus amigos, a Harry, a tantas de las víctimas de Voldemort… iba a cambiar el futuro…

-Avada…- conjuró Hermione mirándole a los ojos mientras lo decía, pero un movimiento detrás de Hermione lo hizo desviar la mirada.

-DESMAIUS- se oyó.

Hermione cayó derrumbada a los pies de Voldemort. Al desmayarse ella, el hechizo que lo mantenía en el aire se rompió y él también cayó al suelo.

-Mi señor, mi señor ¿estáis bien?- dijo la voz de Bellatrix, la que había podido librarse del hechizo impedimenta lanzado por Hermione antes de que apareciera Voldemort.

-Estoy perfectamente, Bellatrix- rezongó él, poniéndose en pie y regresando a ver a Hermione. Por un momento pensó que lo mataría.

-No os preocupéis, mi señor- dijo Bellatrix- La mataré ahora mismo.

-NO- gritó Voldemort- No se te ocurra.

-¿Mi señor?- Bellatrix estaba atónita- Es un miembro de la Orden, cercana a Dumbledore…

-Precisamente- dijo Voldemort- Si la convierto en una de los nuestros puede sernos muy útil.

-¿Una de los nuestros?

-Por supuesto. Será una magnífica bruja. Solo tiene dieciséis años y ya es capaz de vencerme, casi. Tendré una espía en el entorno más cercano a Dumbledore y un guerrero extremadamente poderoso a mi lado en las batallas- Voldemort siguió fantaseando ajeno a las caras de enfado que ponía Bellatrix- En fin, tenemos que irnos, pronto llegarán los aurores. Nos llevaremos a Granger y… sí, también nos llevamos a su amiguito, nos será útil si ella no atiende a razones.

-Como ordenéis, mi señor- dijo Bellatrix.

-Lleva tú al chico- ordenó Voldemort.

Voldemort se agachó y agarró de un brazo a Hermione, desmayada, y se desapareció. A continuación Bellatrix hizo lo mismo con Remus. Solo entonces se deshizo el hechizo de la barrera que creó Hermione durante la batalla y todos los moradores del castillo pudieron salir. Todos iban callados, estupefactos al ver a sus compañeros en tremenda situación. A menudo echaban miradas hacia atrás, donde se oían sollozos. Allí, rodeados de profesores, estaban James, que tenía abrazada a una Lily sollozante, y un pálido Sirius, que miraba hacia donde momentos antes estaba Voldemort con Hermione.