Capítulo 44:

Es increíble lo distinto que percibimos el paso del tiempo en cada situación. Cuando estamos aburridos o preocupados por algo el tiempo pasa tan lento como un gusarajo que llega tarde a trabajar. En cambio, cuando estamos alargando cinco minutos en la cama o estamos entre amigos el tiempo pasa volando. Lo mismo pasa en una batalla: que el tiempo se acelera de una manera increíble. De esto pueden dar buena cuenta todos los miembros de la Orden del Fénix ya que, cuando volvieron al Cuartel General, comprobaron que habían pasado dos horas desde que salieron, cuando para ellos solo habían pasado unos segundos.

En esas cinco horas habían pasado muchas cosas. Entre ellas, que Remus y Hermione habían recibido atención médica por parte de Lily y de la señora Pomfrey, respectivamente. La enfermera del castillo se había desplazado al cuartel general con el objetivo de sanar a la joven, que había sufrido tortura durante varios días. Remus, como sus heridas eran mínimas pero estaba muy cansado, fue curado por Lily.

-Ay- se quejó Remus por quinta vez- Lily, me haces daño.

-Si te estuvieras quieto no te haría daño- contraatacó Lily- Solo estoy haciendo hechizos de cura, no te pueden doler.

-Lo que tú digas- refunfuñó el chico.

-Anda, deja de quejarte- rio Lily, tendiéndole una poción- Tómate esto, es una poción revitalizante, para quitar el cansancio.

En ese momento se abrió la puerta y entraron Sirius y Hermione. La muchacha caminaba con cautela, como si le dolieran todos los huesos de su cuerpo, y Sirius caminaba tras ella para atraparla por si le fallaba el cuerpo.

-Hey- sonrió la pelirroja- ¿Cómo te encuentras?

-Mucho mejor- dijo ella mientras se sentaba- Cansada, pero bien.

-¿Y por qué no vas a dormir?- dijo Sirius.

-Ahora no- contestó ella- Prefiero esperar a que lleguen los que ahora están luchando. No podría descansar hasta saber que todos han vuelto.

Sus amigos se quedaron callados, ya que sabían que Hermione tenía razón.

-Bueno- dijo Remus, al ver la mirada que le dirigía Sirius- Yo me muero de hambre, ¿me acompañas a la cocina, Lily?

-¿Eh?- se sorprendió ella, pero al ver a la parejita asintió- Claro, vamos.

Cuando la puerta se cerró tras Lily y Remus se hizo el silencio en la habitación durante unos segundos.

-Lo siento- dijo quedamente Hermione- Siento mucho toda la preocupación que te he causado.

-No tienes ni idea de lo mal que me he sentido todos estos días- susurró el chico.

-Lo sé, pero…- dijo ella.

-No, no lo sabes- dijo Sirius, con furia y pena en la mirada- No sabes lo que era no saber si estabas bien o si te habían…- perdió la voz, tragó saliva y continuó- No tienes que hacerte la heroína, ¿sabes?

-¿Hacerme la heroína?- gritó ella, a pesar de lo débil que estaba- No estaba haciendo eso.

-Sí lo hacías- gritó también Sirius, levantándose de su lado y caminando por la habitación- Ese hechizo, dejando a un lado a los mortífagos… A MÍ. No podía hacer nada por llegar hasta vosotros, menos mal que Remus estaba contigo y sabía que te protegería, que si no me habría vuelto loco. Te había secuestrado Voldemort- prosiguió tras una pausa- No podía protegerte o saber si estabas bien. Tú no sabes lo que es eso, esa angustia, preocupación...

Sirius se había dado la vuelta para que Hermione no le viera la cara, pues estaba llorando a lágrima viva por la angustia y la impotencia de aquellos días. De pronto notó unos brazos que le rodeaban la espalda y lo abrazaban.

-Lo siento- dijo Hermione tras él- Sé que fue algo imprudente, pero era algo que debía hacer, para salvar cuántas vidas fueran posibles. Allí solo había estudiantes, habría sido una masacre.

Sirius se dio la vuelta y la abrazó. Se quedaron así un buen rato, hasta que Hermione se separó de él y le dijo:

-Si te sirve de algo, te prometo que no volveré a comportarme tan imprudente- dijo ella, sonriente y alzando la mano derecha- Dejaré a otro las heroicidades.

-Así me gusta- sonrió Sirius también.

-Pero…- agregó ella.

-Ya me parecía a mí- interrumpió él.

-No dejaré la Orden. Sé que te preocupa mi seguridad, pero el futuro es más importante. No puedo dejarles- explicó ella muy seria.

Aunque para Sirius fuera muy difícil aceptar que Hermione se jugara la vida en la Orden, tenía que admitir que, debido a su viaje en el tiempo, Hermione estaba "destinada" a estar en la Orden y que nada de lo que él dijese lo cambiaría. Era su vida, sus deseos y sus sueños y él no iba a cambiar como era su novia.

-De acuerdo- respondió el chico como si le sacaran las palabras con sacacorchos- Pero que no te sorprenda cuando, al acabar el curso que viene, yo también me una a la Orden.

Hermione sonrió, feliz.

-La verdad es que me gusta lo que hacen- continuó Sirius- Me gustaría formar parte de ella.

-Me alegro, de verdad- dijo Hermione- Ahora, si me disculpas- dijo sonriente y dirigiéndose a la puerta- He de tomar una buena ducha.

Sirius rio y corrió a ayudar a Hermione a subir las escaleras hacia su habitación, que compartía con Lily.

S&H

Tras darse un larguísimo baño, Hermione ya se sentía mucho mejor, pero lo que le sentó estupendamente fue el pequeño almuerzo que Sirius, Lily y Remus le habían preparado en su habitación.

-Oh, Dios- dijo Hermione mientras le hincaba el diente a un emparedado de bacon- Ahora entiendo a Ron y Harry.

-¿Quiénes son Ron y Harry?- preguntó Remus, curioso.

-Son mis mejores amigos- explicó ella- Son muy glotones, parece que no tienen fondo de estómago.

Lily rio.

-Tu descripción me recuerda a James- dijo ella, sin ver que Hermione daba un respingo- James traga como una lima, ¿verdad, Sirius?

Sirius asintió sin quitarle el ojo de encima a Hermione. Había visto cómo respingaba cuando Lily mencionó las similitudes de Harry y Ron con James y eso lo ponía nervioso.

-¿Cuánto creéis que tardarán?- preguntó Hermione, inquieta.

-No sé. Espero que James esté bien- dijo Lily, preocupada.

-Y Peter- apostilló Remus.

Hermione se sentó en un sofá que había en la habitación y estuvieron charlando hasta que, un rato después, oyeron un gran estrépito en la cocina. Tanto Sirius como Lily y Remus se pusieron de pie de inmediato con las varitas en ristre y solo las bajaron cuando oyeron la voz de James:

-LILY, HERMIONE, SIRIUS, REMUS- gritó James desde la cocina- SOMOS NOSOTROS, HEMOS VUELTO.

Lily suspiró aliviada y bajó corriendo a la cocina, seguida por sus amigos. Allí los esperaba una escena horrible: de los veinte miembros de la Orden que habían salido de esa casa dos horas antes solo habían vuelto catorce, entre los que estaban Marc, Luna, Lisa, Kate, James y Peter. No había rastro de Zack, Anthony o Anne.

-Decidme que no, por favor- rogó Hermione, con las lágrimas saliendo de sus ojos.

Lisa dejó escapar un sollozo y fue hacia su amiga para abrazarla.

-Oh, Merlín, ¿Por qué?- sollozó Hermione.

-Mione- dijo Lisa, en medio de las lágrimas- Anthony estaba muy arrepentido de lo que te hizo, no te guardaba ningún rencor.

Hermione vio por encima de su hombro que Luna, la hermana de Anthony, se abrazaba a Marc y a sus padres, todos completamente destrozados.

S&H

Los funerales por Anthony, Zack y Anne fueron los más tristes celebrados por la Orden esos días, ya que eran, junto a Hermione, los más jóvenes miembros de la Orden. Como si el cielo lamentara la pérdida de seis personas en total de tanta valía humana y mágica, durante dos semanas llovió de manera continua, aplanando el ánimo de todos, ya de por sí lúgubre.

Uno de esos días, grises y desagradables, lo estaban pasando los seis amigos en el salón del cuartel general, charlando sobre la guerra.

-Merlín, bendito ¿parará de una vez la lluvia?- dijo James, que había salido ileso de la batalla.

-No, no quiero que pare- dijo Sirius en voz lúgubre, como si fuera Merlín el que hablaba desde la tumba.

Los seis rieron la ocurrencia y se quedaron callados, ya que era la primera vez que reían tras lo ocurrido.

-Lo siento, Mione- dijo Sirius, creyendo que podría sentirse ofendida por bromear cuando unos amigos suyos habían muerto tan recientemente.

-No te disculpes- dijo ella- La vida sigue. Pero eso sí, esos mortífagos se van a acordar de mí- juró.

-Así se habla- dijo Lily.

Pasaron otro rato más charlando cuando James manifestó la presencia de un agujero en su estómago que solo podía llenarse con comida. Lily rodó los ojos y salió en dirección a la cocina, seguida por James, que quería chocolate, y por Peter, que deseaba supervisar que trajese tentempiés salados también.

Remus y Sirius hicieron ademán de seguirlos a todos, pero se pararon con la intención de ayudarla a ella a bajar las escaleras, ya que seguía un poco débil aún. Hermione se levantó con esfuerzo del sofá y dio un paso hacia ellos, pero se paró en seco.

-¿Hermione?- preguntó Sirius.

En ese momento Hermione empezó a temblar con violencia. Tan fuertes eran sus convulsiones que los chicos podrían jurar que su cuerpo se desvanecía. Pero no era un efecto óptico: estaba desapareciendo de verdad.

-Hermione…- susurró Remus.

-No, por favor- dijo Sirius, asustado, corriendo hacia ella moviendo las manos, buscando soluciones.

-Sirius- gritó Hermione.

Cada vez la chica se volvía más transparente, hasta que, en medio de un grito, desapareció de la vista de ambos amigos.

-NOOO- gritó Sirius, agónico, cayendo de rodillas en el suelo.

No me matéis, por favor. Pido clemencia, yo también lloré al escribir este capítulo. Lamento mucho comunicar que la estancia de Hermione en el pasado ya se ha terminado, por lo tanto el capítulo de la semana que viene será el último de este fic, pero he de decir algo:

Decidí escribir este final porque era lo que debía pasar, Hermione debía volver a su tiempo y seguir con su vida junto a Harry y Ron y derrotar a Voldemort junto a sus amigos… pero ese no es el final de la historia de Sirius y Hermione. Anuncio formalmente que habrá una segunda parte de este fic en el que continuará esta hermosa historia entre Sirius y Hermione. Ya me despediré de todos vosotros en el siguiente capítulo. Muchos besos a todos.