Capítulo 45.

Cuando Hermione abrió los ojos estaba en la enfermería del colegio.

-Como no- pensó la chica, ya que el último año había pasado más tiempo en la enfermería que en la biblioteca. Bueno, no tanto, pero casi.

-¿Señorita Granger?- dijo la voz de la enfermera, la señora Pomfrey, que apareció en su campo de visión con una bandeja llena de pociones- Ya era hora, sus amigos estaban preocupados.

-¿Donde…?. Empezó a decir ella, pero se vio interrumpida por otra voz.

-¡Hermione!

La aludida se giró hacia el sonido de la voz y casi se desmaya del susto.

-¿Hermione?- murmuró la chica que la había llamado- ¿estás bien?- parecía preocupada.

Hermione no podía reaccionar, lo único que podía hacer era mirar a la chica. Era pelirroja con los ojos castaños, muy dulces, que la miraba sentada en una cama de la enfermería, de donde se había levantado minutos antes. Conocía a esa persona, pero no podía ser. Eso significaría que…

-¿Ginny?- preguntó Hermione con más miedo que vergüenza.

-Vaya, por fín reaccionas- sonrió Ginny- empezaba a temer que el hechizo que te dejó tirada en la Sala de las Profecías te había dejado tocada del cerebro…

Mientras Ginny seguía con su perorata Hermione apoyó la cabeza en las rodillas. Sentía un desgarro en el corazón tan grande que creía que en cualquier momento se iba a romper. Había vuelto a 1996, ya no estaba en el tiempo de los merodeadores. James y Lily habían muerto tratando de proteger a Harry, Peter era un traidor que los vendió a Voldemort y Sirius fue considerado culpable y enviado a Azkaban. Sirius, tan bueno, tan dulce, tan leal y valiente… en la peor cárcel de mundo.

-Oh, Sirius- pensó Hermione- Perdóname por no haber podido salvarte.

Al parecer sí que era cierto que las personas volvían de forma espontánea a su tiempo, como decían todos los libros que Hermione había consultado.

-Pero… pero- balbuceó ella- Tengo que volver. Yo estaba…

-Hermione, te lanzaron un hechizo en la Sala de las Profecías, donde habíamos ido a salvar a Sirius- intentó explicar Hermione.

-Chiss- fue la única respuesta de ella, ya que se supone que Sirius, en ese tiempo, era un prófugo de la justicia.

-No te molestes, Hermione- dijo una vocecilla suave al otro lado de la cama de Hermione. Al girarse, vio que en ella estaba tendida Luna Lovegood- Todo el mundo ya sabe que Sirius es inocente- explicó Luna.

-Eso es maravilloso- sonrió Hermione, aliviada- ¿Dónde está Sirius? Quiero felicitarle.

Se fijó en que tanto Luna, como Ginny y la señora Pomfrey se miraban afligidas.

-¿Qué ocurre?- inquirió Hermione.

-Veras…- comenzó Ginny, pero no se veía capaz de seguir explicando.

-Mientras tú estabas inconsciente en el suelo de la Sala de las Profecías llegaron para ayudarnos los miembros de la Orden, avisados por el profesor Snape, al parecer- explicó Luna, que parecía menos afectada que Ginny. Mientras la observaba, Hermione se dio cuenta de una cosa: el parecido con Lisa, de seguro su madre, era asombroso- Mientras luchaban Bellatrix Lestrange atacó al padrino de Harry y…- Luna se paró, observando a Hermione.

Hermione respiraba con dificultad y se había apoyado una mano en el pecho, con lágrimas en los ojos.

-Continúa- dijo entrecortadamente.

-Cayó a través del velo de la muerte- susurró Ginny.

Hermione miró a las tres mujeres que estaban allí con ella como si en cualquier momento alguien fuera a gritar: Inocente. Pero nadie lo hizo. Solo entonces el peso de todo lo que había pasado cayó sobre ella, haciendo que se derrumbase sobre la cama a la vez que lanzaba un alarido de dolor que atravesaba el alma.

-No, por favor, no- se oyó decir a sí misma.

-Hermione, lo siento muchísimo- oyó que decía Ginny, que había salido de su cama y se había sentado en la de ella.

Cuando sintió los brazos de Ginny abrazándola intentó soltarse, pero su dolor era más fuerte que ella y dejó que la abrazase.

S&H

Dos semanas después de la experiencia en el Departamento de Misterios todo parecía volver a la normalidad. Bueno, normalidad teniendo en cuenta las circunstancias. El calor del mes de Junio hacía estragos entre los alumnos de Hogwarts, que estaban más revolucionados que nunca. De entre todos esos estudiantes solo seis parecían sombríos y taciturnos: Harry, Ron, Hermione, Ginny, Neville y Luna. Todos ellos habían quedado tocados de su experiencia en el Ministerio de Magia y ninguno participaba del jolgorio general post-exámenes. De los seis, los más afectados, sin duda, eran Harry y Hermione, por razones obvias, ya que Harry había perdido a una mezcla entre padre y hermano y Hermione había perdido a todos sus amigos y a su novio de la forma más cruel y sin poder despedirse.

Con el objetivo de sentirse mejor y de hacer comprender a sus amigos porqué le había afectado tanto la muerte de un hombre al que había visto muy poco tiempo, Hermione se sinceró con Harry y Ron, sus mejores amigos, una noche en la Sala común de Gryffindor. Les contó todo lo que le había pasado en su viaje a través del tiempo, su amistad con los merodeadores y su amor por uno de ellos, sus ganas de hablarles del futuro, de salvarlos… cuando les habló de esto, Hermione temió que Harry se enfadara por no haber intentado salvar a sus padres por lo menos, pero el muchacho le hizo comprender que no la culpaba, que había hecho lo que tenía que hacer. Como sus dos amigos lo miraban ojipláticos él se sinceró con ellos también y les contó todo lo que Dumbledore le había explicado sobre la Profecía, que Voldemort y él estaban destinados a enfrentarse hasta que uno venciera, porque ninguno de los dos podrá vivir mientras el otro siga con vida.

Tras la confesión de Harry los tres se quedaron en silencio.

-Entonces- dijo Hermione- debes matarlo.

-Eso parece- dijo Harry con el ceño fruncido.

La chica miró a Ron, que estaba sentado a su lado en el sofá, y él la miró a su vez. En sus ojos vio Hermione la misma resolución que ella había tomado.

-Te ayudaremos- dijo Ron, confiado.

-¿Qué?- se sobresaltó Harry- No, no, no, podría ser peligroso.

-Harry- empezó Ron- Somos tus amigos y te vamos a ayudar y apoyar, quieras o no. No se trata solo de ti, de mí o de Hermione, sino de todo el mundo mágico, de un montón de vidas, que corren peligro. No tienes que llevar el peso del mundo tú solo, colega. Aprende a delegar y compartir- acabó Ron con una sonrisa.

Harry sonrió a sus amigos y se levantó del sofá donde estaba recostado. Extendió los brazos. Ron y Hermione, a su vez, se levantaron también y abrazaron a su amigo, al que iban a ayudar y acompañar durante años, mientras les quedara aliento.

S&H

Flotaba. ¿Por qué diablos flotaba? Intentó abrir los ojos, pero ya los tenía abiertos. La oscuridad que lo envolvía era impenetrable y espesa. Intentó gritar, pero su voz no sonaba en aquella extraña nada.

Intentando calmarse intentó pensar en que había pasado antes de estar allí. Recordó una lucha contra su prima Bellatrix y que un rayo lo golpeaba en el pecho, haciéndolo perder el equilibrio. Harry, el pequeño de James, gritaba su nombre con desesperación mientras él caía y atravesaba un velo de color negro que había tras él. Eso era lo último que recordaba.

-Sirius.

El animago se volteó, o creyó voltearse, en busca de la persona que lo había llamado.

-Sirius- se oyó de nuevo, en un susurro. Era una voz de hombre. Harry.

¿Pero qué?

-Sirius, perdóname, debería haberte salvado, duele tanto…

Una voz de mujer esta vez. No, no de cualquier mujer. Era la voz de Hermione, su Hermione.

Trató de recordar el rostro de Hermione, pero el cerebro le funcionaba muy lentamente. Recordaba que casi se le salió el corazón por la boca la primera vez que la vio en el castillo tras escaparse de Azkaban. No había vuelto a saber de ella desde que desapareció al final de su sexto año, pero sabía que debía haber vuelto a su tiempo. Todos ellos quedaron destrozados por su pérdida, sobre todo Lily.

-Sirius- oyó de nuevo la voz de Hermione- No me rendiré, lucharé por Harry, para salvarlo de Voldemort.

Harry estaba en peligro. Harry, su ahijado, mini-cornamenta. No, eso sí que no. Se concentró al máximo después de tomar aire. Siempre hay una salida, una solución, siempre. Regresaría, costase lo que costase algún día volvería junto a Harry, Remus… y Hermione

CONTINUARÁ.

Mis queridísimos lectores:

Ya por fin llegó el final de este fic, que me estaba quedando muy largo jajajaja. Pero este no es el fin de Sirius y Hermione, no. Como ya dije, habrá una segunda parte que comenzaré a escribir ya el año que viene, en enero, para descansar un poco. Estad atentos eh? Jajaja. Aún no sé cómo la llamaré. Pero cuando lo decida lo pondré en la descripción de este fic, para que sepáis el título y la busquéis.

No sé cómo agradeceros la paciencia que habéis tenido para conmigo y todos los comentarios y apoyo que he recibido de todos vosotros. Creedme cuando os digo que he leído todos y cada uno de los comentarios que me habéis puesto y que he sonreído y me he emocionado con todos y cada uno de ellos.

Espero que os haya gustado esta historia y que leáis también la segunda parte, que os garantizo que será fabulosa y menos drama que esta, que ya me vale, madre mía, que melodramática jajajajaja.

De verdad, no tengo palabras para deciros cuanto he disfrutado escribiendo este fic y cuanto os aprecio a vosotros, mis queridos lectores, que sois los que, cada vez que me siento al ordenador, los que me inspiráis, lo que me hacen querer seguir escribiendo. Os adoro, en una palabra.

Un beso enorme y ya nos veremos en la secuela.

Encantamientooesed