Huyendo de Nuevo
Pude respirar con tranquilidad, en en momento en el que el avión despego...
Al llegar al aeropuerto de París, nos demoramos en la terminal. El sol iluminaba con intensidad la ciudad y se filtraba su luz por los ventanales del lugar. William se tuvo que esconder detrás de un pilar, para no brillar como una joya, frente a los humanos. Como yo si podía caminar bajo el sol, revise el tablero de vuelos y estudie los posibles destinos a los cuales pudiera escapar.
Sabia hablar español por lo que podía irme a España. No hablaba ruso, pero el país era un hermoso y gran escondite, al igual que Alemania, Holanda... El cielo era el limite. Pero tenia que moverme con gran rapidez y con tanto viaje, pronto se me acabaría el dinero que traía. Tenia mucho mas dinero en diferentes cuentas alrededor del mundo, pero ello me rastrearían con mucha mas facilidad.
Que difícil era ser una fugitiva y mas cuando sabes que te pisan los talones.
Necesitaba con urgencia un buen lugar, en el que no se les ocurriera entrar, un lugar peligroso.
Un decisión repentina...
Si ella hubiera puesto atención -que era lo mas probable- ella debió haber visto que Londres se veía totalmente claro en sus visiones. Y que gran parte de Europa desaparecía.
Ni siquiera lo pense con detenimiento.
Regrese con Will, seguía bajo la sombra del enorme pilar, recargado con aire casual. Las chicas que lo rodeaban no le quitaban la mirada de encima. Lo veían como si le quisieran arrancar la ropa en medio de aquella multitud. El desencanto y desilusión aperecio en sus rostros lujuriosos, cuando William me sonrió.
-Pense que ya me habías abandonado - su rostro se ilumino al verme.
-No te he abandonado. Aun - agregre de forma sombría.
-Que? A donde iras?
-A un lugar... peligroso.
-Ire contigo. No pienso abandonarte.
Negue con la cabeza.
-No me importa si no quieres que no vaya contigo... te seguiré - murmuro con convicción.
Sin pensarlo, lo abrace. Lo necesitaba mas que nunca; su amistad y compañía, me hacían menos largos los minutos y no dolía tanto. Apoyo la mejilla en mi cabeza, luego de besar mi frente. Su aliento dulce y frío me calmo por un momento.
Me gustaba la forma en que me abrazaba o me tomaba de la mano, y al mismo tiempo deseaba que no lo hiciera; me recordaba a otros brazos cálidos y blandos. Unos brazos que extrañaba y aun amaba con cada fibra de mi ser.
El sol por fin se oculto, era hora de seguir. Will era libre de caminar por el aeropuerto, sin que el sol arrancara de su piel miles de destellos.
Tomamos el vuelo a Florencia, sin ningun percanse.
Recién había regresado de un viaje de cacería y me había alimentado con comida humana, pero me sentía cansada, exausta.
Durante el vuelo, vi como todo sucedia a mi alrededor de forma borrosa. Como si estubiera dormida con los ojos abiertos. Ni siquiera me di cuenta de cuando aterrizamos y bajamos del avión.
Regrese a la realidad, en la habitacion de un hotel desconocido.
-Will? - murmure con voz ronca.
-Hola! Que susto me diste! Estaba a punto de llamar a un doctor... pero después como le explicaba tu temperatura...
-Lo siento. Como llegue aquí?
-Bueno... estabas en... trance...? No Me dijiste que venimos a hacer a Italia y pues... como estabas casi desmayada, pense que seria mejor que descansaras como Dios manda -me dedico una gran sonrisa-. Como te sientes?
-Rara.
El vampiro me hizo comer de nuevo.
Por nada del mundo quería pensar en mis próximos movimientos. Por lo que mande a William por algo que me distrajera. Regreso con varios juegos de mesa.
-Tengo años sin jugar con esto - dijo mientras acomodaba canicas en el tablero de Damas Chinas.
Jugamos toda la noche; Monopolio, Domino, Ajedrez, Poker, Jenga, Operando - el cual no fue muy divertido, por que nuestro pulso es muy firme y en ningun momento, tocamos el metal con las pinzas.
Al dia siguiente salí a rentar un automovil y reserve dos habitaciones en la posada del lugar al que iriamos por la noche.
Tambien fui de compras. Le compre a Will un traje completo y yo compre ropa bonita y comoda de diseñador -me esperaba un camino algo complicado-. No nos podíamos presentar con cualquier cosa.
Llegue con mis compras a la habitación y mi amigo me esperaba muy contento.
-Encontre la solución para el juego Operando!
-De verdad?
-Si, cubriré tus ojos y yo te digo donde colocar las pinzas... Haber como nos va.
Me solte riendo de sus ocurrencias.
-Y eso? - señalo las bolsas de ropa con el nombre del diseñador al frente.
-Es un regalo para ti. Lo usaras mañana...
-Y a donde iremos?
-Lo sabras mañana, nos iremos hoy al crepúsculo.
