Escondite
Will manejo el auto, mientras yo veía el mapa y le decía en que salida de la carretera virar.

En menos tiempo de lo que pensaba... la ciudad apareció ante mis ojos. Sentí que en lugar de acercarme yo a ella, la ciudad era la que se acercaba a mi de manera aterradora. Sus altos muros estaba iluminados por los reflectores encendidos del suelo. La ciudad se veía hermosa y al mismo tiempo aterradora.

Volterra era tal y como ellos la describieron.

La posada era un lugar lindo y acogedor. Durante la noche pensé en como presentarme. Que hacer una vez estando dentro y frente a ellos. Pero... que podía decirles?

Esa noche casi no dormí.

Por la mañana salí a recorrer la ciudad, con la esperanza de encontrarme con alguien de la guardia que me llevara ante ellos, y de ese modo no tener que irrumpir en el lugar.

Pero nadie apareció.

Regrese a la posada y Will me esperaba ya con su traje puesto.

Me dejo sin aliento.

El traje gris que le había comprado, parecía hecho a la medida. Jamas lo habia visto tan guapo. Su cabello estaba peinado perfectamente. Sus ojos dorados brillaban y sus labios llenos me sonreían.

-Vaya...

-Que te parece? Me queda bien? -pregunto de manera inocente-. Me veo bien? - insistió al ver que yo no decía nada.

Como si el vampiro no supiera como se veía! William Hayes era muy guapo siendo humano, -me había enseñado unas fotografías-, ahora como vampiro, era realmente hermoso. Casi un ángel.

-Te ves genial, pero...

-Que?

-Me estoy arrepintiendo de llevarte conmigo - susurre.

-No! Esso no! - su voz trono severa y autoritaria. Me auste - Te hice una promesa.

-William es muy peligroso!

-No me importa.

-No se como reaccionen, no se si me quieran recibir... o me vuelvan a perdonar la vida.

-No permitire que te hagan daño -en menos de un latido ya me había rodeado con sus brazos-. Si tu vas, yo ire también. Eso esta fuera de discusión.

Suspire y llene mis pulmones con su delicioso aroma.

-Estas segura de ir? -asentí-. Entonces voy contigo. No encontraste a nadie?

-No. Nos iremos a las seis de la tarde. El sol ya no ilumina la ciudad por los muros tan altos. Estarás a salvo.

-De acuerdo.

Me fui a mi habitación a prepararme, para ir a ese lugar, al que ni en mis peores pesadillas, soñé entrar.

Trate de llenar mi cabeza con recuerdos lindos -mientras elegía que ropa ponerme-, pero no encontre ninguno que no me hiciera daño. Por lo que pense en William y en la primera noche que pase en el departamento de Londres.

-Como le haces para pagar esto Will? - señale con la mano el enorme departamento.

-Adivina.

-Nadie sabe que estas aquí?

-Osea que estoy aquí sin pagar renta? -asentí-. No.

-Mmm - torcí el gesto.

Lo pensé unos momentos y nada se me ocurrió.

-Te rindes?

-Si.

-Le robo la bolsa a viejecitas en el metro - confeso muy serio.

Me quede atónita.

-Que?

-Es broma! En realidad robo bancos -el tono de voz era serio y convincente.

No le creí, pero pude imaginármelo con claridad.

Entraría con ese andar suyo, tan elegante -característico de los vampiros-. Las personas en el banco lo verían embobadas. Su sonrisa seria grande y coqueta. Saludaría a la cajera, le pediría el dinero con voz seductora y ella sin pensarlo, le daría todo el dinero a Will y hasta su numero de teléfono.

-Mentiroso!

-Es verdad! Incluso puedes acompañarme a mi próximo asalto. Tu distraes al guardia, no creo que se vaya a resistir a tus encantos - me guiño el ojo.

Después me conto la verdad. La vampira psíquica le había dicho que invirtiera su dinero en los mismos negocios que la familia. El dinero que ganaba Will con su inversión lo reinvertia y usaba un poco para darse unos cuantos lujos.

-Nessie! - dijo Will al otro lado de la puerta, trayéndome de vuelta a la realidad.

-Un momento!

Me vi en el espejo y respire profundo. Esparcí mi cabello ondulado por mi espalda y respire profundo una vez mas.

-Todo va a estar bien - me dije a mi misma una y otra vez.