Irrupción
No me había podido decidir por la ropa, me puse un pantalón negro, blusa blanca de algodón sin mangas, una chaqueta roja y zapatos rojos de tacón. Si me ponía el lindo vestido negro que me había comprado, lo podía arruinar, sabia muy bien que el camino que había elegido para entrar al escalofriante castillo, no era el mas lindo y convencional que digamos. Por lo que un vestido seria incomodo.
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Con el corazón latiendo a mil por hora, camine por las calles de la ciudad, rumbo a la torre del reloj. La identifique de inmediato, cuando entramos a la plaza por el lado sur.
Sentí que mi corazón se iba a salir de mi pecho de un momento a otro. Las rodillas me comenzaron a temblar. William me tomo de la mano, para darme valor. La gelidez de su mano me recordó la mano de el y como había estado a punto de morir justo en ese lugar.
Caminamos por la plaza de suelo empedrado, siendo admirados por las personas y turistas de la ciudad. Los ignore y trague saliva al imaginarme lo duro que debió ser para ella, correr a salvarlo, como lucho contra la multitud, para impedir que saliera al sol.
Pronto llegamos al centro de la plaza y a la fuente rectangular. Mi respiración se volvió frenética, cuando nos desviamos hacia el callejón. Levante la vista y el reloj marcaba las seis treinta.
Me quede quieta como una estatua frente a la entrada del callejon.
Por un instante pude verlo, como se expuso por un momento y ella lo salvo.
-Estas segura? - susurro William, sacándome bruscamente de mis pensamientos.
-Es el único lugar en el que no vendrán a buscarme - conteste en el mismo tono y aun así mi voz temblo.
Entramos en el callejon, a unos cuantos metros se curvo ligeramente y comenzo a desender. Pronto encontramos la alcantarilla.
-Es aquí - murmure con voz sombría.
Will me miro a mi y a la alcantarilla una y otra vez.
-Que? Te da miedo la oscuridad? - pregunte en broma, tratando de olvidar a donde estaba por entrar.
-Mi traje es nuevo... es Armani... - mascullo tocando las solapas de su saco y con una carita tierna.
-Todavía estas a tiempo de regresar - le ofrecí.
Sin decir nada se agacho y movió la tapa metalica que resonó contra el ladrillo.
-Bajare yo primero y te atrapare cuando bajes tu, de acuerdo - murmuro muy seguro.
-Creo que podre arreglarmelas si bajo yo primero.
-No lo dudo, pero tus lindos zapatos se pueden arruinar, si se les rompe el tacón.
-Cierto - no era muy probable, ya que cierta vampira rubia me enseño a cazar en tacones y aun mas altos.
-Te veo abajo - mascullo Will dejandose caer dentro de la alcantarilla.
Escuche como aterrizo.
-Listo?
No contesto.
-Will, puedo bajar ya?
-Aja - contesto en un tono extraño.
Respire profundo, me agache y deslize las piernas dentro del pequeño y oscuro espacio. Me solté y caí al vacio.
Un par de fuertes brazos me atraparon, pero se sintieron raros, tensos.
-Hola Renesmee - saludo una voz diferente.
Jadee del susto cuando lo vi.
-Me dijeron que te encontraría, no lo creí pero... Que te trae por aquí? - pregunto con voz amable, aun teniéndome en sus brazos-. Oh perdón! Tal vez no te acuerdes de mi...
-Felix - susurre.
Inclino la cabeza levemente a modo de saludo.
Me puso en el suelo con suavidad y una sonrisa petulante.
-A que se debe el honor de tu... visita. Te hicieron llegar la invitacion de mi amo?
-Quiero una audiencia privada con tu... amo -masculle secamente-. Si es posible, claro - agregue de manera mas amable.
-Veré que puedo hacer -contesto mirando a Will-. Sígueme.
-El viene conmigo - replique alargando mi mano para tomar la de William.
Felix asintió.
Lo seguimos por la algantarilla oscura. Después por los interminables corredores subterraneos.
Felix nos miraba una y otra vez. Después de unos minutos hablo.
-Tengo una extraña sensación de Deja Vu - murmuro con voz divertida.
-Me imagino - conteste.
Sabia a que se refería.
Me fije pro primera vez en nuestro guía y me vi que no traía su capa gris, como la ultima vez que lo vi. Llevaba pantalón de mezclilla azul oscuro y una camisa color vino, de seda.
Se percato de mi escrutinio y me sonrió abiertamente; los dientes blancos y afilados me pusiereon los pelos de punta. Poso sus ojos carmesí en los de mi acompañante y meneo la cabeza. Supongo que vio el dorado de sus ojos.
Subimos al ascensor en silencio. Me moría de los nervios.
La estancia alfombrada no estaba vacía, como en aquella vez. Ahora estaba ocupada por un grupo de vampiros con ojos iguales a los de mi guía. Reconocí a uno de ellos.
-Nessie! Sabia que eras tu! Me debes cinco euros, amigo - murmuro Demetri palmeando la espalda de Felix.
-Renesmee - corregí en un susurro, tratando de esconder mi enorme sorpresa por la familiaridad con la que me hablo aquel vampiro.
Los otros tres vampiros abrieron los ojos de manera desmesurada, al oir mi nombre. Trataron de recuperar la compostura, un momento después. Tal vez se preguntaban que hacia yo ahí. Una ex condenada a muerte con un vampiro de ojos dorados.
Felix sonrió ante las palabras de su compañero de armas.
-Esperen aquí -señalo un sillón vació-. Demetri.
El aludido les hizo señas a los demás y se marcharon detrás del Felix, dejándonos solos en esa estancia vacía.
Trague saliva y me deje caer en el sillón; William me siguió. No se escuchaba nada, mas que el latido desenfrenado de mi corazón.
Luego de un minuto, Felix regreso.
-Aro te espera, Renesmee - su voz sonaba divertida. Me extrañaba que no hubiera hostilidad en ella.
Voltee a ver a Will y me aleje de el con paso lento. Antes de acercarme al descomunal y vampiro, voltee una vez mas a ver a mi amigo. Su rostro mostraba la preocupación y miedo de dejarme ir sola a pedir refugio. Trate de sonreirle, pero lo único que pude hacer fue dedicarle una extraña mueca.
Seguí a Felix, con los nervios a flor de piel por otro corredor.
Que le diria a Aro? Hola me recuerdas? Me dejarías esconderme aquí por un tiempo, de la familia que me traiciono?
Le mostraría lo ocurrido? O me abstendira de tocarlo?
Felix abrió la puerta y señalo que entrara, con una sonrisa extraña en su rostro de mármol.
