Hermandad

Antes de entrar de nuevo a la torre, nuestra escolta se llevo nuestras maletas y en menos de un minuto estuvieron de vuelta a nuestro lado. Abrieron la puerta y entramos a la torre.

Todos los Vulturi estaban ahí. Sobre todo la que mas me preocupaba: Jane.

-Hermanos míos! -Aro llamo la atención-. Les presento a los nuevos miembros de nuestra familia: Renesmee y William - nos señalo con la mano.

Me tense cuando dijo que eramos los nuevos miembros de la familia. Pero una sensación de comodidad, familiaridad e incluso de hermandad y unidad me embargo. El miedo que tenia desapareció.

Todos nos miraron con aprobación. Incluso Jane y Alec. Felix y Demetri se acercaron un poco mas.

-Bienvenida Renesmee, William -murmuro Felix inclinando la cabeza-. Ya te había saludado, pero ahora es oficial - me sonrió.

-Gracias.

-William... el dorado no te va - mascullo antes de alejarse.

-La pequeña y revoltosa Nessie - me saludo Demetri, refiriéndose a mi de nuevo con ese apodo.

-Renesmee - corregí.

Mi amigo de ojos dorados me miro extrañado.

-Nunca me gusto Nessie - le mentí.

Si iba a comenzar de nuevo, no quería que nada me lo recordara.

-De acuerdo, Renesmee. Bienvenida - me sonrió con sinceridad - William, un gusto conocerte, sientanse como en su casa. - el vampiro se alejo con una sonrisa.

De manera similar paso la noche. Los vampiros con ojos de todas las tonalidades de rojo, se nos acercaron, para darnos la bienvenida. Cada vez me sentia mas cómoda en su compañía, al igual que Will. La sensación me recordaba a Jasp...

Mire a mi alrededor y vi a Chelsea mirándonos fijamente, pero con una sonrisa en su rostro pálido. Recorde una conversación, donde mencionaron que ella tenia el don de influenciar sobre los lazos emocionales. Que puede hacer que alguien se sienta vinculado a los Vulturi, que quiera pertenecer a ellos y complacerlos. Seguro estaba trabajando en todos nosotros, para que nos sintiéramos unidos y que nos vieran a William y a mi como uno mas del grupo.

Comencé a sentirme nerviosa de nuevo, cuando vi a los gemelos acercarse mas a mi.

-Hola Renesmee, bienvenida - Jane me miro con malicia.

-Hola Jane, es un gusto verte de nuevo - le tendí mi mano para saludarla.

Ella la miro con incredulidad.

-No voy a morderte - bromee.

Tomo mi mano y con mi don le ordene que fuera amable conmigo, que se convirtiera en mi amiga. Tenia que llevarme bien, a toda costa con ella. No quería que me hiciera daño, otras personas ya habían hecho ese trabajo. Esperaba con todas mis fuerzas que funcionara.

-Que hermoso cabello tienes - dijo de la nada.

Funciono!

-Gracias. Hola Alec - extendí mi mano de nuevo. Alec la tomo y le ordene lo mismo que a su hermana.

-Es un gusto tenerlos aquí. Me alegra que quisieras darnos una oportunidad, después de... tu sabes. Lo lamento. - me sonrió timidamente.

Tambien funciono!

Genial!

No le dije a Will, lo que había hecho; Aro podía tocarlo y saber de mi pequeña travesura.

Estaba muy contenta de haber podido tener en privado varias cosas de Aro. El había visto solo lo que yo le había mostrado. Había congeniado con los gemelos del mal, gracias a mi don. No me quise arriesgar a esperarme a que ellos se decidieran si les agradaba o no. Era mejor tenerlos de mi lado desde un principio.

William no se quería separar de mi, pero teniamos que socializar. Para ser honesta, tampoco me quería alejar de el.

Poco antes de las cuatro de la mañana, Jane me tomo del brazo y me llevo ante Aro. La torre se había vaciado poco a poco. Todos tenían habitaciones privadas, donde podían pasar el día o la noche. Ahí se distraían, vivían y las parejas tenían su espacio e intimidad.

-Cuanto me alegra que mis dos niñas se lleven tan bien - comento Aro al ver que mi nueva amigame sonreía-. Jane querida le muestras a Renesmee sus aposentos por favor.

-Claro, Amo.

-Debes estar exausta. Lamento que la reunión tan improvisada se alargara tanto, pero es que tu y tu amigo, nos resultan fascinantes - comento Aro

Will se acerco a nosotros flanqueado por Alec y Felix. Ambos le agradecimos la oportunidad de "cambiar nuestras vidas" y su generosa hospitalidad.

-Vamos, te enseñare tu habitación - musito Jane.

Cuando la chica sonreía, parecía apenas una niña. Sus facciones era muy bonitas y sobretodo perfectas.

Salimos de la gran torre y Felix abrió las puertas doradas que estaban al final del corredor que daba a la torre. Entramos una gran antesala revestida con paneles de madera y cuadros con paisajes preciosos de la toscana, estos tenían marcos de oro solido, finamente tallados. La alfombra mullida era color borgoña. En el centro de la estancia, había una mesa alta con un enorme jarrón encima, lleno de rosas rojas.

Subimos por el dado derecho de las escaleras que en lo alto se unía con el lado izquierdo, en medio de ambas había una puerta simple que daba al jardin, segun Alec. Caminamos en silencio por los corredores del la segunda planta, hasta que llegamos al area de las habitaciones. Jane y Alec señalaron a quien pertenecía cada habitación, según ibamos pasando por ellas.

Dimos la vuelta al final del corredor y había un pequeño tramo de escaleras. Caminamos un poco mas y Jane señalo su habitación, al igual que su hermano. Al final del vestibulo estaba mi habitación y justo enfrente la de William. Entendí lo que dijo Marco: Cerca pero no juntos.

Nuestros guías se despidieron de nosotros y se fueron tomados de la mano. Le dije adios a mi amigo y respire profundo antes de entrar a mi habitación.