Alimento

El sábado por la mañana, vi como los ojos de William se habían oscurecido. Ya no eran de color dorado, eran cafe oscuro, con unos débiles destellos dorados.

-Tienes sed? - le pregunte con una sonrisa, tocando sus ojeras oscuras.

Estábamos sentados en mi cama. El tomo delicadamente mi mano y entrelazo nuestros dedos.

-No te lastimaría. Nunca.

Mire nuestras manos entrelazadas y me gusto la sensación que me invadió. Era bueno sentir algo de calor -en sentido figurado ya que el era muy frío- Pero sentirse querida, era bueno para mi.

Con un dedo suave y frío, limpio una lagrima que resbalo de mis ojos. Subió la mi rostro con ese mismo dedo y me sonrió. Le correspondí, a medias. Will se acerco poco a poco, muy lento. No tenia la intención de detenerlo. Me acerque mas a el.

Jane abrió la puerta de golpe, haciéndome saltar del susto. Volteamos a verla y nos miro con una sonrisa burlona.

-Aro solicita su presencia en la torre. Todos ya estan ahí. No lo hagamos esperar.

-Gracias Jane - no se decir, si lo dije con sarcasmo o no.

Caminamos tomados de la mano, detras de Jane. Entramos al lugar y todos tenian una expresión fiera. Sus ojos eran negros como el carbón. Algunos cerraron los ojos e inhalaron el olor de mi sangre. William se dio cuenta y muy despacio, me oculto detrás de el, para protegerme.

Aro asintió en nuestra dirección a modo de saludo. Le conteste con otra reverencia.

Se escucharon voces desconocidas, por el pasillo. Heidi entro con una gran sonrisa, ataviada con su llamativo vestido amarillo. Detrás de ella iban alrededor de unas treinta personas, que nos miraron asustadas y luego se maravillaron con nuestra belleza.

Los vampiros les sonrieron a los pobres y desafortunados humanos.

-Tranquilos hermanos -murmuro Aro al ver que sus subditos estaban listos para atacar-. Querida, quieres hacer los honores? - me pregunto con una sonrisa.

Me quede muda.

Quería que me alimentara yo primero? Espera... quería que me alimentara de humanos?

-No... No gracias - conteste sin aliento.

-Es una lastima. Y tu William?

No contesto.

No Will, di que no - le comunique con mi don.

Solo se limito a negar con la cabeza, no muy convencido.

-De acuerdo - señalo con la mano a la multitud ansiosa.

Los vampiros rodearon a los humanos y arremetieron contra ellos.

Cerré los ojos con fuerza, para no ver. Sentí como mi amigo se tensaba a mi lado, al oler la sangre expuesta.

Los gritos de los humanos heridos, eran lo mas espantoso que alguna vez llegue a escuchar. Pedían piedad y perdón a Dios.

Will comenzó a alejarse de mi. Me atreví a abrir los ojos y mirarlo. En sus ojos pude ver el hambre y la sed que tenia.

Concéntrate en mi -le dije al apretar su mano-. Cierra los ojos, no los veas.

Me obedeció.

Para acallar los gritos, le mostré cuando lo vi por primera vez en Port Angeles. Cuando nos encontramos de nuevo en Londres; la alegría que sentí, al verlo de nuevo. La tarde que pasamos juganto tontos juegos de mesa. El momento en el que casi nos besamos, hacia unos momentos.

Me jalo de la mano y salimos de la torre. Echamos a correr hacia los corredores que daban al jardín principal. Se detuvo y gruño ferozmente. Jamas lo había visto perder el control.

-Voy a regresar! - gruño.

-No Will. Calmate, concéntrate en mi.

-Estoy concentrado en ti! Por eso quiero regresar, no quiero hacerte... - apretó el puño para no acariciar mi rostro.

-Calma...

Le dio un puñetazo a la pared.

-No puedo, Renesmee!

Tome su hermosa cara entre mis manos.

-Mírame, mírame. Todo esta bien. Mírame! Abre los ojos. Respira profundo. No dejare que falles. Lo prometo. Mírame Will.

Me miro directamente a los ojos, respirando con regularidad. Cerro los ojos otra vez y su postura se relajo. Inhalo profundo, abrió los ojos y se movió tan de prisa, que no lo vi venir.

Me acorralo contra la pared. Comence a jadear del susto, pero sus labios me callaron. Me aplasto con su gran y frío cuerpo contra la pared y me siguió besando. Entreabrió mis labios con los suyos y pude saborear su dulce y frío aliento. No puse resistencia. Rodee su cuello con mis brazos y arquee la espalda, para pegarme mas a el. Lo bese con mas intensidad y profundad. Me estaba costando mucho razonar y respirar.

Comenzo a separarse de mi, se lo impedí, apretándome mas hacia el. No quería que se alejara de mi. Pero tras mis parpados apareció el rostro de Jacob Black. Sentí una enorme y dolorosa punsada de culpabilidad y me tense.

William lo noto y aprovecho mi lapso de duda y distracción y me soltó.

-Lo lamento - murmuro dándome la espalda.

-Yo también.

Nos llego un extraño olor que no correspondía a ese lugar. Olía como a los días de campo en La Push, que organizaba la manada. Olía a carne expuesta al fuego.

Todo había terminado y estaban quemando las evidencias.

-Te llevare de cacería -le anuncie a William con seguridad-. Ve a tu habitación, yo me encargare de todo.